La razón no debería servirnos para crear realidad, sino para entenderla.
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Los marxistas culturales dicen que todo es una construcción cultural, pero la única construcción es la que ellos, como ingenieros sociales, ejecutan, trastocando todo el orden natural de las cosas.
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La noticia:
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Toda cultura es una construcción. Algunas se edifican bajo la sombra del reino de los cielos: dualismo. Otras bajo la cosmovisión de unos dioses que forman parte del mismo plano: panteísmo. Es una construcción porque el hombre es un ser creador, artístico. El problema es si se basa en el artificio y/o en el racionalismo extremo o en el orden natural y en un sano irracionalismo, que dice sí a aquello que no se circunscribe a la razón: a las pasiones, a los deseos, al dolor, al sufrimiento, al placer…
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Sólo las primeras civilizaciones, cuando todo estaba por crear, se cimentaron sobre la naturaleza; las demás, sobre las ruinas, una tras otra.
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Creo en la Europa del librepensamiento, del individuo, del ser único como reclamo de mi unicidad ()()(); de ese ser que ama su patria, que no es una planta aislada, y que se une al destino común de todo un pueblo, aunado en una nación y constituido en estado soberano.
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Los europeos son los originarios del continente europeo, simplemente. Da igual si naces en África o en cualquier lugar del planeta que no sea la Europa continental: si eres blanco eres europeo.
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Curioso ranking de las mujeres más bellas de Sudáfrica, un país donde no representan ya ni el 10%:
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Las realidades creadas son ajenas a la verdad y a la realidad en sí. Son acomodos para cierto tipo de racionalidad humana, aquella de los enfadados con la naturaleza.
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El totalitarismo consiste en construir el mundo en base a una idea fija. Es como paralizar el mundo en un instante concreto o pegar tiros escondido en un punto, sin moverse: por lo cual te acabarán dando caza. La vida es devenir, es movimiento, es velocidad. La vida es lucha y la vida es luchar. El dinamismo que la vida exige debe ser el exponente exigido igualmente al pensamiento.
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El marxismo cultural ha horadado las mentalidades de toda la sociedad española hasta conquistarlas y hacerlas a su semejanza ideológica. En cierto modo en España se dieron las condiciones propicias, siendo su sociedad de tradición judeocristiana. Medio plan, por lo tanto, ya lo tenían construido.
Pocas personas se han dado cuenta del engaño, y si no pocas, no las suficientes para hacer frente a la inmensa mayoría que pueblan estas tierras hispanas. De repente surge PODEMOS –un de repente que no es tal, sino un proceso que empezó en 1978–, un partido con un líder que ha tenido a su alcance el apoyo de grandes medios de comunicación, incluso de medios denominados de ultraderecha católica o de franquismo sociológico pero que no son más que meros liberales añoradores de un pasado que no debe volver jamás –cuarenta años fueron suficientes con todo lo bueno y malo que en ello pudo haber–, amantes del dinero, de la Iglesia y de la vida burguesa: Intereconomía.
Surge Pablo Iglesias como salvador, como mesías, hasta su propia imagen hace recordar a Jesús de Nazaret; surge como esperanza para el pueblo, pero para un pueblo universal porque España con PODEMOS será de todos: de todo el mundo, y a la vez de nadie. Ya lo es con el PP o con el PSOE y lo sería con cualquier otro partido de la oligarquía, pero con PODEMOS el mensaje es evidente, es claro: el marxismo cultural, el trotskismo político, ya se siente fuerte y hace músculo.
España vive más derrotada que nunca. Hundida en el fango y deseando hundirse más, quizá para perder ya su último aliento. Agonizante, a lo mejor es necesario que España muera de una vez. Quizá Pablo Iglesias y sus mundialistas ayuden en tal proceso.
PODEMOS se ha apropiado del discurso social de los patriotas españoles de verdad, de los nacionalistas que sentimos un destino común en aquello que nos hace ser como hermanos de sangre (ius sanguinis), alejados de las consignas denominadas de ultraderecha y embadurnadas del aroma del incienso episcopal; Pablo Iglesias le ha dado a nuestro discurso social ese toque universal (ius solis) que hace que las patrias pertenezca a toda la Humanidad. Tal vez Pablo Iglesias sea el sueño joseantoniano de España es una unidad de destino en lo universal. Todavía sigo sin saber cuánto más daño puede hacer a Europa más de dos milenios de mentalidad judeocristiana o, concretamente, la peor forma adquirida por el cristianismo.
PODEMOS es el gran logro hasta el momento del paradigma que impone el marxismo cultural. Es su hijo directo, su creación más auténtica. Esto nos demuestra lo importante que es la metapolítica, porque el marxismo cultural es también metapolítica: una forma de crear las condiciones objetivas morales y de pensamiento, es decir, fundar un impacto cultural más allá de la política que seguidamente tendrá un resultado político.