La Revolución de Mayo es uno de los hechos históricos fundacionales de nuestra historia, pero ocurre a veces que no todo es como nos lo contaron.
el “Cabildo abierto” del 22, una deuda particular
La asamblea de vecinos que se reunió para definir el futuro del gobierno paso a la historia con el nombre de Cabildo Abierto; aunque en aquella época nadie lo llamo de esa manera, sino Congreso General.
La versión escolar cuenta que habló el obispo Benito Lué y Riega, le respondió Juan José Castelli, luego fue el turno del conciliador Manuel Genaro de Villota, quien fue replicado por Juan José Paso. Sin embargo, Lué y Riega no dijo que mientras hubiera un español vivo, el Rio de la Plata seguiría perteneciendo a España. Por el contrario, el Obispo estuvo de acuerdo con que había que formar una Junta de Gobierno. Y el más ovacionado no fue Castelli. Tampoco Paso. El mas ovacionado fue un español: el general Pascual Ruiz Huidobro, quien pidió que se fuera el Virrey de una vez por todas.
El debate estuvo lejos de ser civilizado. Al que se le ocurría apoyar al Virrey, lo insultaban a gritos y hasta hubo casos en que algunos oradores poco convincentes fueron escupidos por los más exaltados.
La primera deuda de la Revolución
El Cabildo Abierto costó 315 pesos. Con ese dinero se pagaron los 16 botellones de vino, más chocolate y bizcochos que los asistentes consumieron como refrigerio. Al parecer, algunos de nuestros patriotas tomaron las primeras decisiones “entonados”.
Además se compraron velas e hilo para colgarlas. También se tuvo que imprimir invitaciones y bandos que se pegaron en la calle.
Además de todo lo nombrado, hubo que pagar el servicio de mudanza. Como el Cabildo no tenia asientos suficientes para todos, se trajeron bancos de la Catedral y de las iglesias de la Merced, San Francisco y Santo Domingo.
Los cuida coches ya existían. Cobraron 18 pesos por vigilar las galeras de los que no fueron caminando.
Y si faltaba algo, el primer delivery de nuestra historia lo pago el Gobierno, y lo cobró el fondero Andrés Berdial, quien llevó comida a los capitulares que trabajaron hasta tarde. Fueron 73 pesos que se gastaron en el servicio de comida.
El pueblo quiere saber…
Hay frases que pretenden resumir hechos o bien darles una significación emblemática a determinadas situaciones. Para el 25 de mayo de 1810, el clamor del pueblo fue el sello distintivo de la jornada. La frase que nos quedó marcada es “¡El pueblo quiere saber de qué se trata!”.
Pero a veces la historia funciona como un teléfono descompuesto, al parecer la frase que paso a la historia fue otra.
Mientras los cabildantes discutían y veían de qué manera podían dejar al virrey Cisneros en su cargo, el tiempo frío y lluvioso castigaba duramente a los ciudadanos que esperaban ociosos las noticias.
El frío y el hambre hicieron que muchos de los vecinos se retiraran a sus casas al mediodía. Un grupo que no superaría los 30 se quedó en la recova del Cabildo protegido de la lluvia y aguardando novedades. Pero los cabildantes seguían reunidos y lo único que pasaba era que no pasaba nada.
Entonces, alguno de los vecinos gritó, para ser escuchado, “el pueblo quiere saber lo que se trata”. Otro lo imitó, y otro, y otro. Fue algo así como decir “¿se puede saber de que están hablando que tardan tanto tiempo?”.
Y así fue la historia, un grupo de hombres con hambre y frío reclamaban conocer qué tema estaban tratando en la planta alta del Cabildo, que al fin de cuentas definirían el destino de toda una Nación.
El comienzo de la Revolución pasó inadvertido en casi todas las del interior. Pero rápidamente comenzaron a llegar noticias y más aún debido a la importancia estratégica que tenía nuestra ciudad.
Para mayo de 1810, los límites geográficos de nuestro pago estaban dados por el arroyo Las hermanas, el río Paraná, el Partido de Pergamino y el Arroyo del Medio.
Uno de las primeras consecuencias de la naciente Revolución sucedió en junio de 1810, cuando fue arrestado en nuestra ciudad y enviado a Buenos Aires Luis Liniers, primer hijo del ex-virrey.
Luis viajaba desde Alta Gracia, donde residía su padre, a Montevideo para traer 1000 soldados para la contrarrevolución que se organizaba en Córdoba. Después de esta acción, Don Santiago de Liniers fue detenido el 5 de agosto y de 1810 y fusilado en Cabeza de Tigre en el camino que unía Córdoba con Buenos Aires.
MAS DATOS
...155 cabildantes votaron por la renuncia de Cisneros, y 69 lo hicieron por el mantenimiento del virrey?
...las cosas dulces eran las preferidas en la época colonial? Se hacían bocadillos de papa o batata, cuajada, frutas, mazamorra y natilla.
.los platos predilectos eran sopa de arroz, asado, matambre, sopa de fideos, puchero, carbonada, picadillo con pasas de uva, guisos, albóndigas, estofado y zapallitos rellenos? Además, las comidas finalizaban con un caldo que se servía en taza.
...las mujeres asistían a misa acompañadas de sus esclavas, que llevaban la alfombra sobre la que se arrodillaba la señora? No existían en las Iglesias los bancos para sentarse.
...levantar las copas para brindar, cambiar los cubiertos con el nuevo plato y saludarse estrechando la mano eran costumbres que se habían adoptado de los ingleses durante las invasiones?
...en la Vieja Recova, de 24 arcos en cada uno de sus frentes, que dividía la actual Plaza de Mayo en dos, había 48 locales donde se vendían carne, verduras, frutas, pescados y todo tipo de mercaderías.
...por las noches Buenos Aires se iluminaba con velas importadas de Europa o con lámparas de aceite?
...desde 1810 a 1821 las calles de Buenos Aires perdieron sus nombres, debido a que llevaban los de algunos españoles (héroes durante las Invasiones Inglesas)?
...estaba mal visto que hombres y mujeres pasearan juntos? Debían hacerlo en grupos separados.
...cuatro de los miembros de la Primera Junta eran abogados?
...un Señor de apellido Calvimonte y Nuñez introdujo en Buenos Aires, en 1809, el juego de la ruleta con el nombre de "rueda de la fortuna"?
...Casilda Igarzábal, esposa de Nicolás Rodríguez Peña, se reunió junto con otras mujeres el 18 de mayo de 1810 para instar a Cornelio Saavedra a oponerse a Cisneros?
Tres de los nueve miembros de la Primera Junta no nacieron dentro de los límites actuales de la Argentina. Cornelio Saavedra nació en Hacienda de la Fombera (Potosí), hoy Bolivia, y Domingo Matheu y Juan Larrea eran españoles, oriundos de Cataluña.
El integrante más joven de la Primera Junta era Juan Larrea, quien tenía sólo 23 años en el momento de su formación. El integrante más viejo era Miguel de Azcuénaga, de 55 años. La edad promedio de todos los miembros, en 1810, era de 43 años.
En 1795, el inventario de mercaderías de una tienda porteña constató que había allí 27 paraguas de hule, que se vendían a 4 reales cada uno. Por lo tanto, resulta verosímil la tradicional – pero controvertida – imagen que muestra a los vecinos de la ciudad de Buenos Aires protegiéndose con paraguas frente al Cabildo aquel lluvioso viernes 25 de mayo de 1810.
El vocal Manuel Belgrano, que tenía 39 años en 1810, era abogado y había ingresado en 1807 en el Regimiento de Patricios con el rango de sargento mayor. Domingo French, de 36, se había desempeñado como cartero antes de iniciar la carrera militar. La Primera Junta le otorgó el grado de coronel.
Muchas familias criollas bautizaron a sus hijos con nombres alusivos a la revolución de mayo. Por ejemplo, un padre llamó a su flamante primogénito Primo Patricio Liberato.
La construcción del Cabildo, tal como lo conocieron los patriotas en la época de la revolución, se realizó entre los años 1725 y 1764. El edificio sufrió modificaciones en los años 1861,1880, 1889, 1931 y 1940.
El periódico de la Revolución de Mayo, llamado la Gazeta de Buenos Aires, fue el antecedente de lo que hoy en día se conoce con el nombre de Boletín Oficial de la República Argentina. Si bien su primera aparición fue semanal, con el correr de los años se transformó en una publicación diaria.
No todo el mundo pudo concurrir al Cabildo Abierto. Los únicos autorizados –además de los políticos y militares- eran los vecinos casados, afincados y arraigados en Buenos Aires. En total se reunieron alrededor de 200 personas.
La mujer honrada y de buenas costumbres solo tenía tres oportunidades para salir de su casa: el bautismo, el casamiento y su entierro. Fuera de éstas, su influencia estaba atada a los secretos de familia. Su ámbito social eran las tertulias.
FIN DEL POST....................