

Domingo Schiavoni
LA "SABIDURÍA" POPULAR
AUTOMEDICACIÓN
CON ANTIBIÓTICOS
En estas semanas de intenso frío, y de medias tan variables, la mitad de los santiagueños anda congestionado o con problemas respiratorios. pero las noticia no es propiamente esa, sino la facilidad con que tanto las farmacias -que dispensan los remedios- como quienes los usan, actúan irresponsablemente fuera de todo rigor terapéutico. La gente no sabe -¡vaya y pase!- pero el expendedor sí, y aunque no sea su responsabilidad deontológica prescribir fármacos, debería tratar al menos de avivar giles.
Esta mañana una señora entró en la farmacia de la esquina de casa a pedir un antibiótico en jarabe, concretamente amoxicilina 500 mg. (no digo el nombre comercial, que es muy parecido y conocido), para su hijito que andaba desparramando mocos por la vereda. El dependiente se lo vendió sin problema (no siendo genérico, es un medicamento caro). Es del conocimiento vulgar que los antibióticos combaten infecciones, no resfriados comunes -por fuertes, intensos y duraderos que sean-, ni tampoco estados congestivos -en los que hasta puede llegar a haber fiebre- ni esos estados gripales que a veces te voltean a la cama.
Para eso estan los descongestivos, la mayoría de los cuales -hay cientos de variedades y marcas en la farmacopea argentina- contienen como droga base la tan común aspirina (ácido acetil-salicílico), la desoxiefedrina y la loratadina, por dar un par de nombres, que actuan específicamente sobre las mucosas afectadas, y al cabo de tres o cuatro días, si son administrados como corresponde, producen la cura. Al darle, como quien le da un geniol, un antibiótico de amplio espectro y potente y polivalente como el mencionado, a un chico que sólo está resfriado o con una fuerte congestión nasal o de las vías aéreas, cuadros generalmente provocados por virus que se contagian fácilmente por estas en los ambientes cerrados, le estamos dando una arma formidable a los microbios o gérmenes que no están actuando en este caso, pa' que se vuelvan más forzudos y resistentes.
De ese modo se volverán inmunes para el caso que haya que efectivamente suministrar un antibiótico si el cuadro se agrava, por ejemplo, y se convierte en una infección rspiratoria. Yo he visto a ¡profesionales de la salud! hacerse inyectar un medicamento muy usual (que contiene nada menos que 100.000 unidades de peniciina), "para terminar con este catarro que me tiene pelotudo hace una semana".
¡Ojo al charqui en ésto. Para algo están los médicos (y la consulta gratuita en hospitales y centro públicos de salud). A veces, por querer "curar", terminamos haciendo daño y enfermando peor a quien circunstancialmente necesita de nosotros. Porque -¡claro!- todo comedido es "dotor"...
