Otra fecha patria más, y la gente vuelve a sentir el nacionalismo que le sale de adentro a flor de piel. Parecen no darse cuenta de que ese nacionalismo o patriotismo no es más que una ilusión creada por un mito. Ese mito es la historia argentina.
Nos hacen creer que todos formamos parte de una misma historia, de una misma cultura, cuando en realidad sabemos que no es así. Poco tienen que ver los que viven en el noroeste con los de la patagonia, los porteños con los de la zona mesopotámica, los de la pampeana con los de la cuyana. Por más que nos quieran vender que somos iguales, la verdad es que no lo somos. Y aclaro que no digo que unos sean mejores que otros; sólo diferentes, como la manzana es diferente a la pera, pero ninguna es más fruta que la otra.
Todas las zonas que mencioné tienen sus rasgos característicos que las vuelve únicas, tanto lingüística como culturalmente. Entonces, ¿de dónde surge la idea de que somos iguales bajo la categoría de "argentinos"? Surge de una historia creada con fines políticos concretos, como siempre: la unificación de un territorio delimitado por sus fronteras. Una vez que las fronteras están definidas, lo que hay dentro de ella debe ser unificado, homogeneizado, para darle coherencia a una nacionalidad que, como vemos, no es más que una ficción. Esto pasó con Francia luego de la Revolución Francesa, y con Argentina después de la Revolución de Mayo.
Así como digo esto tan someramente para el caso de Argentina, lo mismo se puede decir para cualquier otro país del mundo. Las nacionalidades y patriotismos son consecuencia de ficciones impuestas desde un poder que busca una mejor forma de dominación. ¿Y qué mejor forma que haciéndonos creer que somos parte un mismo sentimiento y que por eso debemos pujar para el mismo lado?
Un tema aparte es la xenofobia que el nacionalismo provoca: a aquél que no es de la nacionalidad de uno, se lo ve como a un diferente, y por eso se lo discrimina. Sobre todo si se tienen prejuicios, como ocurre, por ejemplo, con la opinión que gran parte de los argentinos tienen de los habitantes de los países limítrofes.
Por eso, no estoy a favor del patriotismo y del nacionalismo. Hay diferencias que sí son importantes, como las diferencias de clases. Un rico siempre va a querer lo que un rico quiere: más poder y dinero, sin importarle el trabajador o el pobre, aún en el caso de que ellos sean de la misma nacionalidad. Pero nos quieren hacer creer que la nacionalidad es más importante que eso, y es por eso que así estamos.