Capítulo 1 - Parte 1 - De raíces y otras ecuaciones inútiles.
El problema es que nunca fuiste una raíz de tres, quizás una de algún uno bastante sólo, porque, sinceramente, eres muy básica, muy sencilla, bastante simple en realidad. ¡Y pensar que te había nombrado mi ella! Mi ella no puede ser una raíz de uno, no, debe ser una raíz de tres. Como yo. Números solitarios, incomprendidos, que entiendan chistes que nadie más entiende.
Un número así debe ser para mi. Pero ella tampoco era una raíz de tres, ella era una raíz de siete. Esa a la que llamaba usted, era mucho más complicada de lo que yo soy. O quizás yo soy la raíz de siete y ella es una simple raíz de tres. Y digo simple sin tratar de menospreciar su potencial, más bien para tratar de encajar correctamente esté.
Pero siempre quise quererla ¡Pregúntale a Dios si no! Por que me entendía mucho más que una simple raíz de uno, pero no lo necesario para soltarme de mi triste destino, estar encadenado en una caja de la cual no podría salir, porqué ella no me podía entender. Por eso mi Ella, sí es una raíz de tres. Porqué, si voy a soñar con alguien, por lo menos me tiene que hacer feliz.
Y a este punto poco me importa si no me entienden, ni traten de hacerlo. Ustedes son simples, muy simples. Son raíces de uno quienes encuentran un par en cada esquina. O bueno, la mayoría. Quizás esto lo quedan leer raíces de tres, o de siete, o de once. Pero no me quejo de mi frustacion, pues sé que hay peores que yo. Las raíces de cuatro. Ellas que me dan risa, se creen tan sofisticadas, tan complejas, pero abundan tanto como las de uno. Ellas saben lo que quieren antes de quererlo y piensan que todo lo pueden hacer.
Son complicadas sí, para una raíz de uno seguro que son complicadas. Pero a la vez abundan tanto que se han convertido en un cliché. Y tu sabes nena, como odio los clichés. Porqué una vez quise ser uno, y tu de pronto te diste cuenta de que yo era una raíz muy complicada para ti, seguramente con tú sencillismo no pudiste ver lo que realmente era. Lo que realmente soy.
Por que siempre fuiste una raiz de uno. Mi princesa. Las raices no pueden cambiar, tu ya no ves el cine como un sitio donde ver peliculas, así como yo no veo el sushi como un lugar donde compartir contigo. Hay cosas que no se pueden olvidar. Y a veces me sorprendo por que tu capacidad momentanea de entenderme, esa triste ilucion que dan los momentos de conversación donde hablamos y yo paresco ser escuchado. Pero seguramente estás preparando algun bocadillo o viendo algun programa de tele o quizas, contanto un chiste.
Viendolo desde un punto de vista, lo nuestro sí fue perfecto. Pero luego llego la realidad y me dio una cachetada y me hizo ver que la perfección no es compatible con el mundo real. Que no podía haber nosotros, que en el fondo, nunca lo hubo. Lo que hubo siempre fueron esas frases sucias acompañando fotos o momentos, o recuerdos o lugares, que nunca llegaran a ser ciertos. Pero las frases siendo sucias, utilizaban palabras que no lo eran, de la misma forma como podia llamar "puta" a tu amiga, sin que esto fuese a dañarla. Entonces la suciedad no esta en las palabras, si no en como se utilizan.
Hay tantas cosas sobre ti que decir, como nuestra obsecion por cambiar personalidades para enfrentarnos a lo que realmente somos o nuestras estupidas vidas que llevamos ahora. Pero eso ya no importa. Quizas nunca importo. Un día dije 'Te amo' y el día anterior lo habrias dicho tu, pero realmente no fue ese sentimiento lo que teniamos, era más bien ganas e inexperiencia. Y curiosidad, sobre todo curiosidad.
"PRONTO PUBLICO LA PROXIMA PARTE, EN MENOS DE LO QUE CANTA UN GALLO"
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PARTE 2: http://www.taringa.net/posts/arte/9403577/Del-amor-y-otras-palabras-inutiles_-inventadas-por-el-hombr.html
El problema es que nunca fuiste una raíz de tres, quizás una de algún uno bastante sólo, porque, sinceramente, eres muy básica, muy sencilla, bastante simple en realidad. ¡Y pensar que te había nombrado mi ella! Mi ella no puede ser una raíz de uno, no, debe ser una raíz de tres. Como yo. Números solitarios, incomprendidos, que entiendan chistes que nadie más entiende.
Un número así debe ser para mi. Pero ella tampoco era una raíz de tres, ella era una raíz de siete. Esa a la que llamaba usted, era mucho más complicada de lo que yo soy. O quizás yo soy la raíz de siete y ella es una simple raíz de tres. Y digo simple sin tratar de menospreciar su potencial, más bien para tratar de encajar correctamente esté.
Pero siempre quise quererla ¡Pregúntale a Dios si no! Por que me entendía mucho más que una simple raíz de uno, pero no lo necesario para soltarme de mi triste destino, estar encadenado en una caja de la cual no podría salir, porqué ella no me podía entender. Por eso mi Ella, sí es una raíz de tres. Porqué, si voy a soñar con alguien, por lo menos me tiene que hacer feliz.
Y a este punto poco me importa si no me entienden, ni traten de hacerlo. Ustedes son simples, muy simples. Son raíces de uno quienes encuentran un par en cada esquina. O bueno, la mayoría. Quizás esto lo quedan leer raíces de tres, o de siete, o de once. Pero no me quejo de mi frustacion, pues sé que hay peores que yo. Las raíces de cuatro. Ellas que me dan risa, se creen tan sofisticadas, tan complejas, pero abundan tanto como las de uno. Ellas saben lo que quieren antes de quererlo y piensan que todo lo pueden hacer.
Son complicadas sí, para una raíz de uno seguro que son complicadas. Pero a la vez abundan tanto que se han convertido en un cliché. Y tu sabes nena, como odio los clichés. Porqué una vez quise ser uno, y tu de pronto te diste cuenta de que yo era una raíz muy complicada para ti, seguramente con tú sencillismo no pudiste ver lo que realmente era. Lo que realmente soy.
Por que siempre fuiste una raiz de uno. Mi princesa. Las raices no pueden cambiar, tu ya no ves el cine como un sitio donde ver peliculas, así como yo no veo el sushi como un lugar donde compartir contigo. Hay cosas que no se pueden olvidar. Y a veces me sorprendo por que tu capacidad momentanea de entenderme, esa triste ilucion que dan los momentos de conversación donde hablamos y yo paresco ser escuchado. Pero seguramente estás preparando algun bocadillo o viendo algun programa de tele o quizas, contanto un chiste.
Viendolo desde un punto de vista, lo nuestro sí fue perfecto. Pero luego llego la realidad y me dio una cachetada y me hizo ver que la perfección no es compatible con el mundo real. Que no podía haber nosotros, que en el fondo, nunca lo hubo. Lo que hubo siempre fueron esas frases sucias acompañando fotos o momentos, o recuerdos o lugares, que nunca llegaran a ser ciertos. Pero las frases siendo sucias, utilizaban palabras que no lo eran, de la misma forma como podia llamar "puta" a tu amiga, sin que esto fuese a dañarla. Entonces la suciedad no esta en las palabras, si no en como se utilizan.
Hay tantas cosas sobre ti que decir, como nuestra obsecion por cambiar personalidades para enfrentarnos a lo que realmente somos o nuestras estupidas vidas que llevamos ahora. Pero eso ya no importa. Quizas nunca importo. Un día dije 'Te amo' y el día anterior lo habrias dicho tu, pero realmente no fue ese sentimiento lo que teniamos, era más bien ganas e inexperiencia. Y curiosidad, sobre todo curiosidad.
"PRONTO PUBLICO LA PROXIMA PARTE, EN MENOS DE LO QUE CANTA UN GALLO"

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