Perdón
“… entonces dígame ¿no se siente usted frustrado cuando ve a un pequeño, a un niño divirtiéndose con simplezas?, ¿no siente usted que le ha perdido un sentido a la vida que le gustaría recobrar?, ¿no le gustaría poder asombrarse con la misma emoción de entonces, por cosas que son tan simples, aunque pierden nunca su hermosura?, ¿poder contemplar una burbuja y desear atraparla y dejarla vivir entre sus manos? Pues el señor lo ha dicho, <sólo aquellos que piensen como un niño podrán entrar a mi reino>, porque el niño es el símbolo de un corazón puro y simple que no siente preocupaciones ni miedo, no odia, no quiere saber que hay más allá de la pared, sólo quiere disfrutar su tiempo con calma, como si tuviera una eternidad delante, un futuro que no se preocupa por buscar. ¿No le gustaría poder dejar por una vez todas sus obligaciones y dirigirse a cualquier parte del mundo que quiera, exponiéndose a situaciones nuevas y asombrosas que llenen su corazón?, pero claro que las obligaciones siempre deberán existir, debe estar pensando, ¿no es cierto?; pero no, está equivocado, el hombre estaba predestinado a una vida asombrosa y natural, sin obligaciones ni leyes que rijan su comportamiento o sus actos. Pero de esto no hay que echarle la culpa a nadie, es sólo nuestra, es tuya y es mía; Dios nos dio un mundo perfecto para nosotros, pero nosotros pensamos que podíamos mejorarlo; y ahí cometimos nuestro primer pecado, el dudar de lo perfecto, el querer descubrir el enigma de lo asombroso para poder utilizarlo; pero es en ese momento cuando lo asombroso deja de serlo, una burbuja deja de ser asombrosa cuando descubrimos que es sólo un compuesto químico que actúa de forma particular por su integridad; aunque el hombre no sabía que se dirigía a su propia perdición, ¿cómo saberlo?, inventó la rueda, y luego, la pólvora; entonces inventa una mejor idea aunque con causas positivas, el de fragmentar a una sociedad para establecer leyes que instauren y promuevan el bien común, pero no logra nada, por el contrario sólo que alguien se le oponga, a veces con el mismo fin, y en aquel lugar es donde se comete el primer asesinato, y luego le siguen los demás sólo por ideas equivocadas, ya que no fuimos destinados a pertenecer a ninguna sociedad determinada, no necesitamos a nadie que nos gobierne, las leyes nos las debe dictar nuestra propia conciencia; ¿y que cómo hacer con aquellos que roban y hurtan?, pues la culpa es nuestra, porque ellos sintieron que también podrían formar sus propias ideas, su propia forma de ver la vida. Entonces aquellos que crean las ideas quieren perdurar en el tiempo, ser reconocidos como héroes, fundar escuelas, traspasar la línea de su vida, para ser historia; y es allí cuando el niño deja de ser un símbolo de purificación e inocencia, y pasa a ser sólo una nueva cabeza que hay que infectar rápidamente con ideas para asegurarse un futuro. ¿Pero quién soy yo para discutir sobre esto?, si sólo soy un hombre, soy uno de los culpables, yo actúo como ellos, pero busco una solución, porque ya no encuentro otra forma de llevar a cabo mis utopías, y es así como el círculo comienza nuevamente, y es por eso que pido perdón.”
Cheese Maniac
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