Del libro Prensa y sensaciòn
Allà lejos, l=s anarquistas acaban de estallar una bomba. Hasta mi ventana llegò la sacudida. Envidio a est=s conspiradores que luchan en la noche solitaria por algùn extraño ideal de vida, por el que serian capaces de morir.
Yo l=s envidio, fugitiv=s y errantes, desde mi corazòn vacìo, desde mi alma escèptica que no tiene un ideal para ir al sacrificio. Quizàs, la grandeza no esta en el pensamiento, sino en la acciòn. Y la belleza, esta diosa cruel y soberana a cuyas leyes me someto, no sea en el fondo sino el renunciamiento a la vida heroica.
Esta noche me gustaria ser un= de ell=s: loco, consumido de una pasiòn --- verdad o mentira, pero real--- que sòlo se corona en la violencia, en la rotunda destrucciòn del mundo, y se paga con la muerte.
!Que monton de voluptuosidad debe latir en sus almas proscritas consagradas a la insurreciòn! Cambiaria mi destino por esta accion ciega, despiadada, sin etica ni porvenir, para liberarme de esta angustia mental, de esta conciencia viscosa, laberinto de sombras donde vagan fantasmas metafisicos, espectros, seres que no existen.
Esta noche me gustaria huir, sobre todo de mì mismo. Ser el alma fugitiva del terror , la carne asesinada o asesina. Todo, menos esta conciencia culpable, y a la vez inocente. Cualquier cosa, menos este pensar frigido y blanco, que teme comprometerse en las rojas llamaradas de una pasiòn mortal.
Que el pensamiento se haga fuego en la conciencia, dignidad y drama. Pues no hay valor ni riesgo en pensar para la nada, para la eterna quietud. Solo hay belleza en el pensar para la vida, que es la carne de la libertad.