Y Super Mario se hizo arte.
Nació carpintero en 1981 e imberbe, llamado Jumpman y acérrimo enemigo de un mono bastante más grande que él que había secuestrado a una damisela en apuros. Este peculiar héroe sólo necesitó dos años y muchos golpes de martillo (tantos como millones de adeptos dieron con los botones de aquel juego) para 'independizarse' de su antagonista, cambiar su herramienta por las tuberías y dejarse crecer un frondoso bigote bajo su enorme nariz que, en realidad, sólo era un truco para ocultar su falta de expresión facial.
Con su nuevo aspecto también fue rebautizado y pasó a convertirse en mesías de los videojuegos, en símbolo del gigante Nintendo y en icono de la cultura popular mundial. Él es Mario, protagonista de la saga 'Super Mario', personaje al que se rinde pleitesía en una exposición en la Central de Diseño del Matadero de Madrid. 'Once upon a time Super Mario', la primera muestra que se le dedica en la capital, ha abierto sus puertas en el marco de las actividades programadas para 'La noche en blanco'.
Pero la curiosa historia de los inicios del fontanero más rentable de todos los tiempos (se han vendido 285 millones de ejemplares de sus juegos), no es menos curiosa que la de su creador, Shigeru Miyamoto, que protagoniza la primera parte de la exposición.
Entró en Nintendo por 'enchufe' gracias a su padre, pero destacó por su imaginación. Suyos son 'La leyenda de Zelda' y las secuelas de 'Donkey Kong' (el primer gran enemigo de Mario). Creaciones que le han convertido en referencia indiscutible en el mundo de los videojuegos y en el de la cultura en general. Miyamoto fue este año candidato al premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.
'Quería plasmar un hombre de mediana edad con un gran sentido de la justicia y que no fuera guapo', dijo Miyamoto "Quería plasmar un hombre de mediana edad con un gran sentido de la justicia y que no fuera guapo", se cita a Miyamoto en uno de los paneles, que también narran la preocupación del creador por hacer más accesible al público la forma de interactuar con el videojuego, y así creó el mando de la Wii e impulsó la revolución del contenido de los videojuegos, haciéndolos algo más que 'entretenidos', surgiendo la utilidad del Wii Sports (que desbancó al 'Super Mario Bros' de 1985 de ser el juego más vendido de la historia) o el Wii Fit.
Pero, ¿cuál es el secreto de este incombustible personaje? "Mario no es el típico héroe, es anónimo, sin superpoderes ni nada especial. Pero es el paradigma del héroe contemporáneo, tiene que enfrentarse una y otra vez con los mismos peligros: termina la partida, consigue la princesa, pero tiene que jugar otra vez y volver a resolver los escenarios", explica Miguel Espada, comisario de la exposición, que añade que "es nuestra vida contemporánea, todos tenemos una princesa, perseguimos monedas y nos golpeamos las cabezas contra el techo o contra las paredes", con lo que es fácil que el público se haya sentido identificado todo este tiempo.
Ya en la segunda sala, entre los 'champiñones' robotizados (setas de vida y crecimiento) que pululan por el suelo, se encuentran multitud de paneles colgando del techo con dibujos del universo de Mario en sus diferentes facetas, desde el fontanero lanzando fuego, a la princesa Peach secuestrada por Bowser o incluso siendo perseguido por un fatigado Sonic, su gran rival de Sega.
"Lo bonito de Mario es la inocencia del concepto, lo surrealista que es en el sentido de que son fontaneros italianos en un mundo con setas caníbales y eso cuando eres un niño te atrae", cuenta James A. Castillo uno de los artistas que expone su trabajo. "Lo hice porque quise rendir homenaje a las influencias de mi infancia", apunta.
'En nuestros ojos siempre ha sido el mismo: ha crecido, ha ganado en dimensiones, en texturas, pero Mario es el Mario pixelado', dice el comisario
La tercera sala de la exposición, que permanecerá hasta el 3 de octubre, se divide en dos grandes paneles, un Mario virtual que se mueve por encima de los edificios, y un segundo panel donde el grafitero José Guerrera está "trabajando una imagen pixelada con 'spray' tratando de conseguir un efecto que si te acercas veas píxeles y a medida que te vas alejando veas la imagen de Mario más definida", cuenta.
Y es que el Mario pixelado es, para los puristas, el verdadero: "En nuestros ojos siempre ha sido el mismo: ha crecido, ha ganado en dimensiones, en texturas, pero Mario es el Mario pixelado", explica el comisario, que piensa que en 'Once upon a time Mario Bros', los visitantes van a "encontrar muchas cosas que han imaginado en su cabeza y otras que tal vez no hayan imaginado y les sirva de motivación para idear su propio imaginario de Mario".
Nació carpintero en 1981 e imberbe, llamado Jumpman y acérrimo enemigo de un mono bastante más grande que él que había secuestrado a una damisela en apuros. Este peculiar héroe sólo necesitó dos años y muchos golpes de martillo (tantos como millones de adeptos dieron con los botones de aquel juego) para 'independizarse' de su antagonista, cambiar su herramienta por las tuberías y dejarse crecer un frondoso bigote bajo su enorme nariz que, en realidad, sólo era un truco para ocultar su falta de expresión facial.
Con su nuevo aspecto también fue rebautizado y pasó a convertirse en mesías de los videojuegos, en símbolo del gigante Nintendo y en icono de la cultura popular mundial. Él es Mario, protagonista de la saga 'Super Mario', personaje al que se rinde pleitesía en una exposición en la Central de Diseño del Matadero de Madrid. 'Once upon a time Super Mario', la primera muestra que se le dedica en la capital, ha abierto sus puertas en el marco de las actividades programadas para 'La noche en blanco'.
Pero la curiosa historia de los inicios del fontanero más rentable de todos los tiempos (se han vendido 285 millones de ejemplares de sus juegos), no es menos curiosa que la de su creador, Shigeru Miyamoto, que protagoniza la primera parte de la exposición.
Entró en Nintendo por 'enchufe' gracias a su padre, pero destacó por su imaginación. Suyos son 'La leyenda de Zelda' y las secuelas de 'Donkey Kong' (el primer gran enemigo de Mario). Creaciones que le han convertido en referencia indiscutible en el mundo de los videojuegos y en el de la cultura en general. Miyamoto fue este año candidato al premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.
'Quería plasmar un hombre de mediana edad con un gran sentido de la justicia y que no fuera guapo', dijo Miyamoto "Quería plasmar un hombre de mediana edad con un gran sentido de la justicia y que no fuera guapo", se cita a Miyamoto en uno de los paneles, que también narran la preocupación del creador por hacer más accesible al público la forma de interactuar con el videojuego, y así creó el mando de la Wii e impulsó la revolución del contenido de los videojuegos, haciéndolos algo más que 'entretenidos', surgiendo la utilidad del Wii Sports (que desbancó al 'Super Mario Bros' de 1985 de ser el juego más vendido de la historia) o el Wii Fit.
Pero, ¿cuál es el secreto de este incombustible personaje? "Mario no es el típico héroe, es anónimo, sin superpoderes ni nada especial. Pero es el paradigma del héroe contemporáneo, tiene que enfrentarse una y otra vez con los mismos peligros: termina la partida, consigue la princesa, pero tiene que jugar otra vez y volver a resolver los escenarios", explica Miguel Espada, comisario de la exposición, que añade que "es nuestra vida contemporánea, todos tenemos una princesa, perseguimos monedas y nos golpeamos las cabezas contra el techo o contra las paredes", con lo que es fácil que el público se haya sentido identificado todo este tiempo.
Ya en la segunda sala, entre los 'champiñones' robotizados (setas de vida y crecimiento) que pululan por el suelo, se encuentran multitud de paneles colgando del techo con dibujos del universo de Mario en sus diferentes facetas, desde el fontanero lanzando fuego, a la princesa Peach secuestrada por Bowser o incluso siendo perseguido por un fatigado Sonic, su gran rival de Sega.
"Lo bonito de Mario es la inocencia del concepto, lo surrealista que es en el sentido de que son fontaneros italianos en un mundo con setas caníbales y eso cuando eres un niño te atrae", cuenta James A. Castillo uno de los artistas que expone su trabajo. "Lo hice porque quise rendir homenaje a las influencias de mi infancia", apunta.
'En nuestros ojos siempre ha sido el mismo: ha crecido, ha ganado en dimensiones, en texturas, pero Mario es el Mario pixelado', dice el comisario
La tercera sala de la exposición, que permanecerá hasta el 3 de octubre, se divide en dos grandes paneles, un Mario virtual que se mueve por encima de los edificios, y un segundo panel donde el grafitero José Guerrera está "trabajando una imagen pixelada con 'spray' tratando de conseguir un efecto que si te acercas veas píxeles y a medida que te vas alejando veas la imagen de Mario más definida", cuenta.
Y es que el Mario pixelado es, para los puristas, el verdadero: "En nuestros ojos siempre ha sido el mismo: ha crecido, ha ganado en dimensiones, en texturas, pero Mario es el Mario pixelado", explica el comisario, que piensa que en 'Once upon a time Mario Bros', los visitantes van a "encontrar muchas cosas que han imaginado en su cabeza y otras que tal vez no hayan imaginado y les sirva de motivación para idear su propio imaginario de Mario".