LA CREMACION UN ACTO DE SERVICIO
Cuando en los rituales funerarios de Occidente, se dice “que la tierra vuelva a la tierra, y que el polvo vuelva al polvo”, se refieren al gran acto de Restitución, y como la Ley de Atracción, expresión del Amor y de la Sabiduría Divina, que rige los procesos de la muerte, como todo lo manifestado, se cumple en tiempo y en forma para todos iguales, sin excepción, entonces comprendemos que la disolución del cuerpo es inevitable, y que es una maravillosa oportunidad para restituir o devolver los elementos del cuerpo físico, átomos, moléculas y células a su fuente de origen, es decir al depósito original de la materia de donde provinieron, como así también la sustancia de la forma vital al depósito general etérico.
Partiendo de esta hipótesis comenzaremos el desarrollo de este trabajo, para que sirva de estímulo y todos comencemos a difundir el tema de la cremación para que a mayor comprensión exista menor sufrimiento.
¿QUÉ ES LA CREMACIÓN?
Del latín Crematio, Cremationem o Cremationis, es la acción de arder o quemar, consumir una cosa por medio del fuego, es la combustión e incineración de los cadáveres humanos, reducirlos hasta destruirlos a cenizas. Este proceso de reducir los elementos materiales del cuerpo a los elementos primarios por medio del fuego, es como el procedimiento alquímico con crisol y fuego.
La Cremación de cadáveres es un rito funerario, que han venido practicando los pueblos desde la más remota antigüedad. En Japón, China y Tailandia se sigue en la actualidad esta antígua costumbre. La Civilización Grecorromana clásica, conoció también una época de cremación, al igual que la América Precolombina, como también en Australia, Polinesia, Malanesia, Sudáfrica, Alemania, Italia, Inglaterra, Francia y E.E.U.U. es también ya una vieja costumbre y práctica. En cuanto a la Argentina, en Buenos Aires, hace ya mucho tiempo que viene practicando la Cremación, pero con respecto a la Provincias como Mendoza, es casi una novedad, que está siendo bien acogida por la mentalidades abiertas. La Iglesia condenó desde un principio la Cremación de los cadáveres, aunque luego fue evolucionando hacia posiciones de tolerancia, siendo actualmente totalmente aceptada en algunos sectores de la misma. Durante el transcurso de los siglos se practicó y todavía se practica la inhumación, que es enterrar un cadaver o sepultarlo en fosas cavadas en la tierra, hasta que la Revolución Francesa introdujo de nuevo la cremación, la cual modernamente se practica en muchos países en hornos crematorios de carácter público.
Muchos son los que proclaman a viva voz que el Alma nunca muere y que al ocurrir la transición se eleva inmediatamente al cielo, pero se contradicen queriendo adorar eternamente a los muertos en el santuario en que ellas convierten al cuerpo humano después del tránsito. Están resueltos a conservar y guardar el cuerpo como objeto de adoración. La verdad es sin embargo, que no solamente el Alma, sino la Personalidad y el carácter de una persona que hemos conocido, no están asociados ya de ninguna manera al cuerpo físico después del fallecimiento. El permitir que nuestros pensamientos se fijen aunque sea por un momento sobre la forma física, es admitir nuestra debilidad en nuestra propia fe o luz en la inmortalidad y en la unidad del Alma y la Personalidad. Resulta chocante ver cómo se gasta dinero, tiempo y esfuerzo y complicados pensamientos terrenales, en la construcción de monumentos silenciosos como son los mausoleos, tumbas, nichos, lápidas ornamentadas y adornadas arquitecturas de cementerio relacionados con el cuidado de cuerpos sin vida. Muchos individuos jamás han contribuido con tanto dinero durante su vida a favor de un monumento viviente de adoración. En realidad estas grandes estructuras son lugares para su propia adoración personal, egoísta y casi pagana. Van allí a derramar lágrimas y murmurar oraciones a los muertos para que descansen en paz o para pedirles algo egoísta y material, contradiciéndose totalmente con dicha actitud, pues a los muertos no se los deja en paz cuando acudimos para adorarlos o molestarlos con nuestros caprichos egoístas, pues ya no nos oyen, en su lugar esas personas deberían acudir entre los vivos, que sí pueden oírlos, para servirlos y amarlos en el silencio de sus propio corazón. El tránsito o muerte es la completa separación de todo lo que es consciente, viviente, inteligente y real, de lo que es irreal, ignorante y terrenal. Nuestros pensamientos y nuestra elevada consideración deberían seguir a lo que es real, el Alma.
¿DÓNDE SE LLEVA A CABO LA CREMACIÓN?
La Cremación es llevada a cabo en un “Crematorio”, es decir en un “Horno Crematorio” destinado a la incineración de los cadáveres y que es un edificio cercano por lo general al Cementerio, los que empezaron a constuirse a fines del siglo XIX y se utilizan especialmente en los países anglosajones, Francia e Italia, y también aquí en la Argentina, y ahora en Mendoza existen los únicos de todos los departamentos de la provincia, próximamente en San Rafael empezarán a construirse los lugares donde se destinarán dichos hornos, los hornos de la Capital de Mendoza son los más grandes del país y de Sudamérica.
¿QUÉ SE HACE CON LA CENIZAS?
Desde un punto de vista más subjetivo, no deberíamos conservar las cenizas por más de varios días después de la Cremación, ciertamente que en ese residuo no queda nada de la forma humana, ni nada que la persona más devota quiera adorar y respetar. Por otra parte si lo hemos cremado, es justamente para ayudar a que los elementos materiales del cuerpo vuelvan a los elementos primarios de los que fue creado y si seguimos conservando las cenizas, este proceso no se cumple.
Por eso es que se sugiere y se recomienda que en el segundo o tercer día después de la cremación, las cenizas deben sacarse del envase y distribuirse, esparciéndolas inmediatamente en aguas corrientes, como un lago, río o mar, en su superficie o en su orilla para que la humedad ayude a la cenizas a penetrar en el suelo y a mezclarse con los otros elementos o bien enterrarlas directamente en la tierra sin urna o protección alguna.
Los despojos terrenales del cuerpo físico, al regresar a la tierra, se impregnan de nueva vida y gradualmente toman parte en la creación de nueva materia viviente. De las cenizas así distribuidas provendrán nuevos elementos. Es rápidamente natural que el cuerpo físico se reduzca a cenizas sin pasar por un período desagradable de lenta desintegración, para unirse pronto con los otros elementos de la tierra y comenzar el proceso de crear nueva materia. Esta nueva materia podrá expresarse pronto comenzando una carrera de evolución física. Esto es dar al cuerpo una oportunidad legítima de vivir de nuevo, así como sabemos que el Alma tiene una ocasión y oportunidad de vivir una y otra vez.
¿CUÁNDO ES EL MOMENTO PROPICIO DE LA CREMACIÓN?
Para contestar esta pregunta es conveniente transcribir lo que el Maestro Djwhal Khul, nos dice en su libro n°17 “La Curación Esotérica, pág.355/356, cuando se le pregunta, ¿Qué actitud adopta acerca de la Cremación y en qué condiciones debería efectuarse?- Y nos dice:....”Es algo afortunado y feliz que la Cremación se vaya imponiendo acrecentadamente. Dentro de poco tiempo la tarea de sepultar a los muertos en la tierra será contraria a la ley y la Cremación obligatoria y una medida saludable y sanitaria. Desaparecerán eventualmente esos lugares síquicos inferiores e insalubres llamados cementerios, así como la adoración a los antepasados va desapareciendo tanto en Oriente, con su culto a los antepasados, como en Occidente, con su igualmente estúpido culto a la posición social heredada.
Mediante la aplicación del fuego, todas las formas son disueltas; Cuando más rápidamente se destruye el vehículo físico humano, con más rapidez se rompe el aferramiento del Alma que se retira. Muchas tonterías se dicen en la literatura teosófica actual acerca de la ecuación tiempo, en relación con la destrucción secuencial de los cuerpos sutiles. Sin embargo, debe decirse que en cuanto se ha establecido científicamente la verdadera muerte , por el médico ortodoxo a cargo del caso, y se ha asegurado que no queda una chispa de Vida en el cuerpo físico, entonces es posible la Cremación. Esta total o verdadera muerte acontece cuando el hilo de la conciencia y el hilo de la Vida han sido retirados totalmente de la cabeza y del corazón. El respeto y la mesura tienen exacta cabida en este proceso. La familia del muerto necesita pocas horas para adaptarse al hecho de la desaparición inminente de la forma externa y comúnmente amada; debe también cumplirse debidamente con las formalidades exigidas por el estado o la municipalidad. Este elemento tiempo se refiere principalmente a los que quedan, a los vivos y no a los muertos. La pretensión de que el cuerpo etérico no debe ser precipitadamente cremado y la creencia de que debe deambular durante un período determinado de varios días, no tienen tampoco una verdadera base. No existe una necesidad etérica para esta demora. Cuando el hombre interno se retira de su vehículo físico, lo hace simultáneamente del cuerpo etérico. Es cierto que el cuerpo etérico puede deambular por un largo período en el “campo de emanación” cuando el cuerpo físico es enterrado y frecuentemente persistirá hasta la total desintegración del cuerpo denso. El proceso de momificación, tal como se practicó en Egipto y el embalsamamiento, tal como se practica en Occidente, han sido responsables de la perpetuación del cuerpo etérico, a veces durante siglos. Esto es particularmente así cuando la momia o la persona embalsamada fue un individuo malo durante su vida; el ambulante cuerpo etérico a menudo es “poseído” por una entidad mala o una fuerza maligna. Esta es la causa de los ataques y desastres que frecuentemente persiguen a quienes descubren antiguas tumbas y moradores, las antiguas momias, y desentierran a ellas y sus posesiones. Donde se practica la Cremación no sólo se logra la inmediata destrucción del cuerpo físico y su restitución a la fuente de sustancia, sino que el cuerpo vital también rápidamente se disuelve y sus fuerzas son arrastradas por la corriente ígnea al depósito de energías vitales. Siempre constituyó parte inherente a este depósito, el poseer ya sea una forma o un estado amorfo. Después de la muerte y de la Cremación estas fuerzas aún existen, pero son absorbidas en un todo análogo. Reflexionen sobre esta afirmación, porque proporcionará la clave del trabajo creador del espíritu humano. Si es necesario esperar debido al sentimiento de la familia o a los requerimientos municipales, la Cremación debería hacerse dentro de las 36 horas; Cuando no hay razón para esperar, la Cremación puede hacerse 12 horas después. Sin embargo, es prudente esperar estas 12 horas a fin de asegurarse que se ha producido la verdadera muerte”.
¿POR QUÉ Y PARA QUÉ ES NECESARIA LA CREMACIÓN?
Razones Subjetivas desde el punto de vista esotérico:
Hace ya mucho tiempo, el gran instructor Vyasa instruyó a la humanidad sobre la muerte y trató de hacer comprender que desencarnar es solo un cambio de estado de percepción, fue la primera enseñanza sobre la existencia y la inmortalidad del Alma, dio un mensaje sencillo y necesario en el sentido de que la muerte no es el fin.
Cristo dijo: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de dios”, refiriéndose al gran acto de Restitución que denominamos muerte. Acaso no es lo mismo decir: “Dad a la materia los átomos prestados que conformaron nuestro cuerpo físico y que por lo tanto son de la materia, y dad al Alma la Cualidad adquirida y sintetizada en los tres átomos permanentes que se reflejaron en nuestros cuerpos físico, astral y mental inferior para adquirir experiencia, pero que son y siempre fueron del Alma”. Por lo tanto, ¿para qué sirve preservar el cuerpo?
Las dos razones más importantes para la Cremación que el Señor D.K. nos dice en el mismo libro 17-346 son:
1°) Por que acelera la liberación de los vehículos sutiles que aún envuelven al Alma. Dispersa rápidamente el cuerpo etérico, produciendo así la liberación en pocas horas en vez de unos cuantos días, evitándose así que permanezca cerca del cuerpo físico, motivo este que hace tan insalubres y sanitariamente deplorables a nuestros cementerios. El cuerpo etérico se dispersa gradualmente a medida que las energías que lo componen se reorganizan y retiran, dejando únicamente la sustancia pránica que se identifica con el vehículo etérico del planeta mismo. Este proceso de dispersión es grandemente ayudado por la Cremación. En una persona no evolucionada, el cuerpo etérico puede permanecer largo tiempo en la cercanía de su cascarón externo, el cuerpo físico denso, en desintegración, porque la atracción del Alma no es potente y el aspecto material lo es. En cambio cuando es una persona evolucionada y su pensamiento está desligado del plano físico, la disolución del cuerpo vital puede ser excesivamente rápida. Una vez que esto se ha realizado, el proceso de Restitución ha concluido, el hombre está libre temporalmente al menos de toda reacción provocada por el tirón atractivo de la materia física, permanece en sus cuerpos sutiles preparado para el gran acto denominado el arte de la Eliminación.
2°) Purifica el cuerpo astral del desencarnado necesario para que también se purifique el plano astral e impedir al deseo “la tendencia al descenso”, que obstaculiza grandemente al Alma encarnante por la atracción que lo material aún ejerce sobre él, lo que permite a ese hombre espiritual interno, una real y completa liberación.
Otras de las razones del por qué y para qué es necesaria la cremación son las siguientes:
Se dice que el hombre está hecho de polvo y que a la muerte vuelve al polvo, pero es necesario saber que sino se crema el cuerpo desintegrado no retorna al polvo sino al agua, debido a que el agua y la humedad constituyen la parte más grande de su composición, pues quien quiera que sea que haya examinado cadáveres humanos mucho tiempo después de ser sepultado, habrá encontrado al cuerpo en un estado liquido o semilíquido, por lo tanto la Cremación es el único método de volver el cuerpo al polvo.
También muchos piensan que enterrar el cadáver en la tierra es suficiente para que los elementos corporales se desintegren y regresen a sus formas primitivas separadas y elementales, pero este es un método lento y contaminante del suelo y del medio ambiente. Esta costumbre de enterrar a los muertos para que se pudran fue siempre considerada por los místicos y ocultistas como práctica inmunda. Se está acercando el tiempo en que las personas recordarán el sistema actual de enterramiento como cosa bárbara y extrañamente primitiva, como nos sucede a nosotros cuando pensamos en las maneras antiguas de disponer y conservar de los restos humanos momificados o embalsamados. La Cremación es un método antiguo que con el tiempo se hará Universal entre los pueblos civilizados. No hay método más natural, limpio y cabal que el ayudar a la naturaleza en la más rápida desintegración del cuerpo para que ningún estado antihigiénico e insalubre pueda atacar al cuerpo perfecto, por lo tanto el mejor proceso es indudablemente la Cremación.
Y una última razón que descubrimos por analogía es la siguiente: Se dice que cuando un iniciado está próximo a recibir la Cuarta iniciación en el camino de regreso a la casa del padre, también llamada “La Crucifixión en el Gólgota o La Gran Renunciación, es cuando la personalidad alineada o aliñada con el condimento de la Rectutid Mental, cualidad adquirida a través del experimento, la experiencia y la expresión, se encuentra lista para ingresar al horno de la Gran Renunciación, para el solemne proceso de la Crem-ación (acción por el fuego). De esta manera deducimos que así como el cuerpo causal o Egoico, vehículo o vestidura del Alma, en esta crucifixión y tal como lo demostró el Gran Maestro hace dos mil años, se desintegra quemándose o cremandose por el fuego Divino de la Joya en el Loto, y el Alma se libera y se fusiona al Espíritu, así también nosotros debemos repetir en cada muerte o transición, el mismo proceso análogo, pero con el cuerpo físico denso y con el fuego del crematorio, reflejo del fuego Divino.
Por último es conveniente saber que la Dirección del Crematorio queda autorizada para la publicación de folletos de divulgación de la Cremación, como así también para efectuar la propaganda necesaria, para inculcar en el pueblo la práctica de la incineración.
Esto representa una importantísima y urgente medida higiénica que impide la difusión de eventuales enfermedades infecciosas, que han podido ser las causantes de la muerte del individuo.
Por todas las razones expuestas colaboremos con el reflejo planetario, con la ecología, eco del logos, ayudando a la descontaminación del suelo, del medio ambiente y de la naturaleza, para que la Cremación sea un ACTO DE SERVICIO.-
L.D.C.
06 /07/92
Autor: Luis H. Del Corso
Cuando en los rituales funerarios de Occidente, se dice “que la tierra vuelva a la tierra, y que el polvo vuelva al polvo”, se refieren al gran acto de Restitución, y como la Ley de Atracción, expresión del Amor y de la Sabiduría Divina, que rige los procesos de la muerte, como todo lo manifestado, se cumple en tiempo y en forma para todos iguales, sin excepción, entonces comprendemos que la disolución del cuerpo es inevitable, y que es una maravillosa oportunidad para restituir o devolver los elementos del cuerpo físico, átomos, moléculas y células a su fuente de origen, es decir al depósito original de la materia de donde provinieron, como así también la sustancia de la forma vital al depósito general etérico.
Partiendo de esta hipótesis comenzaremos el desarrollo de este trabajo, para que sirva de estímulo y todos comencemos a difundir el tema de la cremación para que a mayor comprensión exista menor sufrimiento.
¿QUÉ ES LA CREMACIÓN?
Del latín Crematio, Cremationem o Cremationis, es la acción de arder o quemar, consumir una cosa por medio del fuego, es la combustión e incineración de los cadáveres humanos, reducirlos hasta destruirlos a cenizas. Este proceso de reducir los elementos materiales del cuerpo a los elementos primarios por medio del fuego, es como el procedimiento alquímico con crisol y fuego.
La Cremación de cadáveres es un rito funerario, que han venido practicando los pueblos desde la más remota antigüedad. En Japón, China y Tailandia se sigue en la actualidad esta antígua costumbre. La Civilización Grecorromana clásica, conoció también una época de cremación, al igual que la América Precolombina, como también en Australia, Polinesia, Malanesia, Sudáfrica, Alemania, Italia, Inglaterra, Francia y E.E.U.U. es también ya una vieja costumbre y práctica. En cuanto a la Argentina, en Buenos Aires, hace ya mucho tiempo que viene practicando la Cremación, pero con respecto a la Provincias como Mendoza, es casi una novedad, que está siendo bien acogida por la mentalidades abiertas. La Iglesia condenó desde un principio la Cremación de los cadáveres, aunque luego fue evolucionando hacia posiciones de tolerancia, siendo actualmente totalmente aceptada en algunos sectores de la misma. Durante el transcurso de los siglos se practicó y todavía se practica la inhumación, que es enterrar un cadaver o sepultarlo en fosas cavadas en la tierra, hasta que la Revolución Francesa introdujo de nuevo la cremación, la cual modernamente se practica en muchos países en hornos crematorios de carácter público.
Muchos son los que proclaman a viva voz que el Alma nunca muere y que al ocurrir la transición se eleva inmediatamente al cielo, pero se contradicen queriendo adorar eternamente a los muertos en el santuario en que ellas convierten al cuerpo humano después del tránsito. Están resueltos a conservar y guardar el cuerpo como objeto de adoración. La verdad es sin embargo, que no solamente el Alma, sino la Personalidad y el carácter de una persona que hemos conocido, no están asociados ya de ninguna manera al cuerpo físico después del fallecimiento. El permitir que nuestros pensamientos se fijen aunque sea por un momento sobre la forma física, es admitir nuestra debilidad en nuestra propia fe o luz en la inmortalidad y en la unidad del Alma y la Personalidad. Resulta chocante ver cómo se gasta dinero, tiempo y esfuerzo y complicados pensamientos terrenales, en la construcción de monumentos silenciosos como son los mausoleos, tumbas, nichos, lápidas ornamentadas y adornadas arquitecturas de cementerio relacionados con el cuidado de cuerpos sin vida. Muchos individuos jamás han contribuido con tanto dinero durante su vida a favor de un monumento viviente de adoración. En realidad estas grandes estructuras son lugares para su propia adoración personal, egoísta y casi pagana. Van allí a derramar lágrimas y murmurar oraciones a los muertos para que descansen en paz o para pedirles algo egoísta y material, contradiciéndose totalmente con dicha actitud, pues a los muertos no se los deja en paz cuando acudimos para adorarlos o molestarlos con nuestros caprichos egoístas, pues ya no nos oyen, en su lugar esas personas deberían acudir entre los vivos, que sí pueden oírlos, para servirlos y amarlos en el silencio de sus propio corazón. El tránsito o muerte es la completa separación de todo lo que es consciente, viviente, inteligente y real, de lo que es irreal, ignorante y terrenal. Nuestros pensamientos y nuestra elevada consideración deberían seguir a lo que es real, el Alma.
¿DÓNDE SE LLEVA A CABO LA CREMACIÓN?
La Cremación es llevada a cabo en un “Crematorio”, es decir en un “Horno Crematorio” destinado a la incineración de los cadáveres y que es un edificio cercano por lo general al Cementerio, los que empezaron a constuirse a fines del siglo XIX y se utilizan especialmente en los países anglosajones, Francia e Italia, y también aquí en la Argentina, y ahora en Mendoza existen los únicos de todos los departamentos de la provincia, próximamente en San Rafael empezarán a construirse los lugares donde se destinarán dichos hornos, los hornos de la Capital de Mendoza son los más grandes del país y de Sudamérica.
¿QUÉ SE HACE CON LA CENIZAS?
Desde un punto de vista más subjetivo, no deberíamos conservar las cenizas por más de varios días después de la Cremación, ciertamente que en ese residuo no queda nada de la forma humana, ni nada que la persona más devota quiera adorar y respetar. Por otra parte si lo hemos cremado, es justamente para ayudar a que los elementos materiales del cuerpo vuelvan a los elementos primarios de los que fue creado y si seguimos conservando las cenizas, este proceso no se cumple.
Por eso es que se sugiere y se recomienda que en el segundo o tercer día después de la cremación, las cenizas deben sacarse del envase y distribuirse, esparciéndolas inmediatamente en aguas corrientes, como un lago, río o mar, en su superficie o en su orilla para que la humedad ayude a la cenizas a penetrar en el suelo y a mezclarse con los otros elementos o bien enterrarlas directamente en la tierra sin urna o protección alguna.
Los despojos terrenales del cuerpo físico, al regresar a la tierra, se impregnan de nueva vida y gradualmente toman parte en la creación de nueva materia viviente. De las cenizas así distribuidas provendrán nuevos elementos. Es rápidamente natural que el cuerpo físico se reduzca a cenizas sin pasar por un período desagradable de lenta desintegración, para unirse pronto con los otros elementos de la tierra y comenzar el proceso de crear nueva materia. Esta nueva materia podrá expresarse pronto comenzando una carrera de evolución física. Esto es dar al cuerpo una oportunidad legítima de vivir de nuevo, así como sabemos que el Alma tiene una ocasión y oportunidad de vivir una y otra vez.
¿CUÁNDO ES EL MOMENTO PROPICIO DE LA CREMACIÓN?
Para contestar esta pregunta es conveniente transcribir lo que el Maestro Djwhal Khul, nos dice en su libro n°17 “La Curación Esotérica, pág.355/356, cuando se le pregunta, ¿Qué actitud adopta acerca de la Cremación y en qué condiciones debería efectuarse?- Y nos dice:....”Es algo afortunado y feliz que la Cremación se vaya imponiendo acrecentadamente. Dentro de poco tiempo la tarea de sepultar a los muertos en la tierra será contraria a la ley y la Cremación obligatoria y una medida saludable y sanitaria. Desaparecerán eventualmente esos lugares síquicos inferiores e insalubres llamados cementerios, así como la adoración a los antepasados va desapareciendo tanto en Oriente, con su culto a los antepasados, como en Occidente, con su igualmente estúpido culto a la posición social heredada.
Mediante la aplicación del fuego, todas las formas son disueltas; Cuando más rápidamente se destruye el vehículo físico humano, con más rapidez se rompe el aferramiento del Alma que se retira. Muchas tonterías se dicen en la literatura teosófica actual acerca de la ecuación tiempo, en relación con la destrucción secuencial de los cuerpos sutiles. Sin embargo, debe decirse que en cuanto se ha establecido científicamente la verdadera muerte , por el médico ortodoxo a cargo del caso, y se ha asegurado que no queda una chispa de Vida en el cuerpo físico, entonces es posible la Cremación. Esta total o verdadera muerte acontece cuando el hilo de la conciencia y el hilo de la Vida han sido retirados totalmente de la cabeza y del corazón. El respeto y la mesura tienen exacta cabida en este proceso. La familia del muerto necesita pocas horas para adaptarse al hecho de la desaparición inminente de la forma externa y comúnmente amada; debe también cumplirse debidamente con las formalidades exigidas por el estado o la municipalidad. Este elemento tiempo se refiere principalmente a los que quedan, a los vivos y no a los muertos. La pretensión de que el cuerpo etérico no debe ser precipitadamente cremado y la creencia de que debe deambular durante un período determinado de varios días, no tienen tampoco una verdadera base. No existe una necesidad etérica para esta demora. Cuando el hombre interno se retira de su vehículo físico, lo hace simultáneamente del cuerpo etérico. Es cierto que el cuerpo etérico puede deambular por un largo período en el “campo de emanación” cuando el cuerpo físico es enterrado y frecuentemente persistirá hasta la total desintegración del cuerpo denso. El proceso de momificación, tal como se practicó en Egipto y el embalsamamiento, tal como se practica en Occidente, han sido responsables de la perpetuación del cuerpo etérico, a veces durante siglos. Esto es particularmente así cuando la momia o la persona embalsamada fue un individuo malo durante su vida; el ambulante cuerpo etérico a menudo es “poseído” por una entidad mala o una fuerza maligna. Esta es la causa de los ataques y desastres que frecuentemente persiguen a quienes descubren antiguas tumbas y moradores, las antiguas momias, y desentierran a ellas y sus posesiones. Donde se practica la Cremación no sólo se logra la inmediata destrucción del cuerpo físico y su restitución a la fuente de sustancia, sino que el cuerpo vital también rápidamente se disuelve y sus fuerzas son arrastradas por la corriente ígnea al depósito de energías vitales. Siempre constituyó parte inherente a este depósito, el poseer ya sea una forma o un estado amorfo. Después de la muerte y de la Cremación estas fuerzas aún existen, pero son absorbidas en un todo análogo. Reflexionen sobre esta afirmación, porque proporcionará la clave del trabajo creador del espíritu humano. Si es necesario esperar debido al sentimiento de la familia o a los requerimientos municipales, la Cremación debería hacerse dentro de las 36 horas; Cuando no hay razón para esperar, la Cremación puede hacerse 12 horas después. Sin embargo, es prudente esperar estas 12 horas a fin de asegurarse que se ha producido la verdadera muerte”.
¿POR QUÉ Y PARA QUÉ ES NECESARIA LA CREMACIÓN?
Razones Subjetivas desde el punto de vista esotérico:
Hace ya mucho tiempo, el gran instructor Vyasa instruyó a la humanidad sobre la muerte y trató de hacer comprender que desencarnar es solo un cambio de estado de percepción, fue la primera enseñanza sobre la existencia y la inmortalidad del Alma, dio un mensaje sencillo y necesario en el sentido de que la muerte no es el fin.
Cristo dijo: “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de dios”, refiriéndose al gran acto de Restitución que denominamos muerte. Acaso no es lo mismo decir: “Dad a la materia los átomos prestados que conformaron nuestro cuerpo físico y que por lo tanto son de la materia, y dad al Alma la Cualidad adquirida y sintetizada en los tres átomos permanentes que se reflejaron en nuestros cuerpos físico, astral y mental inferior para adquirir experiencia, pero que son y siempre fueron del Alma”. Por lo tanto, ¿para qué sirve preservar el cuerpo?
Las dos razones más importantes para la Cremación que el Señor D.K. nos dice en el mismo libro 17-346 son:
1°) Por que acelera la liberación de los vehículos sutiles que aún envuelven al Alma. Dispersa rápidamente el cuerpo etérico, produciendo así la liberación en pocas horas en vez de unos cuantos días, evitándose así que permanezca cerca del cuerpo físico, motivo este que hace tan insalubres y sanitariamente deplorables a nuestros cementerios. El cuerpo etérico se dispersa gradualmente a medida que las energías que lo componen se reorganizan y retiran, dejando únicamente la sustancia pránica que se identifica con el vehículo etérico del planeta mismo. Este proceso de dispersión es grandemente ayudado por la Cremación. En una persona no evolucionada, el cuerpo etérico puede permanecer largo tiempo en la cercanía de su cascarón externo, el cuerpo físico denso, en desintegración, porque la atracción del Alma no es potente y el aspecto material lo es. En cambio cuando es una persona evolucionada y su pensamiento está desligado del plano físico, la disolución del cuerpo vital puede ser excesivamente rápida. Una vez que esto se ha realizado, el proceso de Restitución ha concluido, el hombre está libre temporalmente al menos de toda reacción provocada por el tirón atractivo de la materia física, permanece en sus cuerpos sutiles preparado para el gran acto denominado el arte de la Eliminación.
2°) Purifica el cuerpo astral del desencarnado necesario para que también se purifique el plano astral e impedir al deseo “la tendencia al descenso”, que obstaculiza grandemente al Alma encarnante por la atracción que lo material aún ejerce sobre él, lo que permite a ese hombre espiritual interno, una real y completa liberación.
Otras de las razones del por qué y para qué es necesaria la cremación son las siguientes:
Se dice que el hombre está hecho de polvo y que a la muerte vuelve al polvo, pero es necesario saber que sino se crema el cuerpo desintegrado no retorna al polvo sino al agua, debido a que el agua y la humedad constituyen la parte más grande de su composición, pues quien quiera que sea que haya examinado cadáveres humanos mucho tiempo después de ser sepultado, habrá encontrado al cuerpo en un estado liquido o semilíquido, por lo tanto la Cremación es el único método de volver el cuerpo al polvo.
También muchos piensan que enterrar el cadáver en la tierra es suficiente para que los elementos corporales se desintegren y regresen a sus formas primitivas separadas y elementales, pero este es un método lento y contaminante del suelo y del medio ambiente. Esta costumbre de enterrar a los muertos para que se pudran fue siempre considerada por los místicos y ocultistas como práctica inmunda. Se está acercando el tiempo en que las personas recordarán el sistema actual de enterramiento como cosa bárbara y extrañamente primitiva, como nos sucede a nosotros cuando pensamos en las maneras antiguas de disponer y conservar de los restos humanos momificados o embalsamados. La Cremación es un método antiguo que con el tiempo se hará Universal entre los pueblos civilizados. No hay método más natural, limpio y cabal que el ayudar a la naturaleza en la más rápida desintegración del cuerpo para que ningún estado antihigiénico e insalubre pueda atacar al cuerpo perfecto, por lo tanto el mejor proceso es indudablemente la Cremación.
Y una última razón que descubrimos por analogía es la siguiente: Se dice que cuando un iniciado está próximo a recibir la Cuarta iniciación en el camino de regreso a la casa del padre, también llamada “La Crucifixión en el Gólgota o La Gran Renunciación, es cuando la personalidad alineada o aliñada con el condimento de la Rectutid Mental, cualidad adquirida a través del experimento, la experiencia y la expresión, se encuentra lista para ingresar al horno de la Gran Renunciación, para el solemne proceso de la Crem-ación (acción por el fuego). De esta manera deducimos que así como el cuerpo causal o Egoico, vehículo o vestidura del Alma, en esta crucifixión y tal como lo demostró el Gran Maestro hace dos mil años, se desintegra quemándose o cremandose por el fuego Divino de la Joya en el Loto, y el Alma se libera y se fusiona al Espíritu, así también nosotros debemos repetir en cada muerte o transición, el mismo proceso análogo, pero con el cuerpo físico denso y con el fuego del crematorio, reflejo del fuego Divino.
Por último es conveniente saber que la Dirección del Crematorio queda autorizada para la publicación de folletos de divulgación de la Cremación, como así también para efectuar la propaganda necesaria, para inculcar en el pueblo la práctica de la incineración.
Esto representa una importantísima y urgente medida higiénica que impide la difusión de eventuales enfermedades infecciosas, que han podido ser las causantes de la muerte del individuo.
Por todas las razones expuestas colaboremos con el reflejo planetario, con la ecología, eco del logos, ayudando a la descontaminación del suelo, del medio ambiente y de la naturaleza, para que la Cremación sea un ACTO DE SERVICIO.-
L.D.C.
06 /07/92
Autor: Luis H. Del Corso