InicioApuntes Y Monografias¿Quiénes son los 144,000 sellados del Apocalipsis?
¿Quiénes son los 144,000 sellados del Apocalipsis, según la doctrina de la Iglesia?

Hago mención del texto:


2 Yo Juan, vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,

3 diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios.

4 Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.

9 Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos;

10 y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.

11 Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,

12 diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

13 Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?

14
Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

EXPLICACIÓN:

"Yo Juan". El pronombre "yo" no es una afirmación de orgullo y de soberbia, sino que sirve para dar autoridad a lo que está diciendo: Juan es uno de los doce, es el último apóstol que permaneció con vida y recordad que cada apóstol había recibido directamente de Cristo jurisdicción y mandato sobre toda la Iglesia. Es verdad que Juan se refiere y escribe a las diócesis que pertenecen al Asia menor, pero lo que dice lo tenemos que considerar dirigido a toda la Iglesia porque, como apóstol, él ha recibido de Jesucristo, fundador y cabeza perpetúa de la Iglesia, el mandato de ejercer Su poder.

Continuemos analizando el texto: "Yo Juan, vi subir de oriente…"; no es casualidad que la acción se desarrolle en el oriente, porque es de allí que sale el sol y de allí viene la vida y la luz, por tanto hay una identificación entre una situación geográfica y una espiritual y podemos añadir que el sol siempre nos recuerda el único sacrificio de Cristo (la Eucaristía).

La expresión por tanto, "vi subir de oriente", se refiere a la Eucaristía, que es el sacrificio de Cristo, es Su muerte en la cruz. La Eucaristía es pasión, muerte, resurrección de Cristo que lleva a la luz y que lleva a la salvación, por tanto el oriente, y Jerusalén respecto a nosotros está situada al oriente, indica el lugar donde Cristo ha instituido la Eucaristía y donde ha muerto en el Calvario. Desde Jerusalén, es decir, desde el oriente, viene la fuerza, el calor, la luz que es la Eucaristía, es decir, Cristo que vive, sufre, muere y resucita.

Como podemos leer, Juan "ve un ángel con un sello": este elemento en la antigüedad indicaba a través de los símbolos o escritos al propietario de un objeto o de una persona. Por ejemplo, el esclavo era marcado con un sello grabado a fuego en la carne dejando un símbolo indeleble que indicaba que aquella persona pertenecía a su dueño para toda la vida.

El ángel del que habla Juan había recibido de Dios la tarea de estampar su sello en las personas y, en cuanto representante de Dios, dice a los otros ángeles que han recibido a su vez la tarea de destruir a los enemigos de Dios: "No toquéis la tierra, ni el mar, ni los árboles hasta que hayamos sellado en la frente a los servidores de nuestro Dios".

"Y oí el número de los que fueron sellados: ciento cuarenta y cuatro mil, provenientes de todas las tribus de los hijos de Israel". No se detengan en el número, se trata de una simbología que anticipa lo que se dice a continuación con palabras claras, y es que un número enorme y relevante de personas formará la que definimos como Iglesia militante, o sea nosotros.

Para entrar a formar parte de la Iglesia militante no existen favoritismos ni excepciones, todos tiene el derecho de salvarse, independientemente del pueblo al que pertenezcan, de la cultura de la que provengan o de la cultura que posean. Todos los pueblos, en todas las épocas o condiciones históricas, se tienen que abrir a la gracia, al amor y a la salvación.

"Provenientes de todas las tribus de los hijos de Israel"
: no cometan el error de pensar que aquí sólo se refiera a Israel y al pueblo hebreo; los hijos de Israel somos nosotros, los hijos de Dios. El Israel por excelencia es Jesús, como nos ha explicado nuestro gran amigo Pablo que, en la carta a los Gálatas, utiliza exactamente esta expresión refiriéndose a Él: "El Israel de Dios" (Gal 6, 16). Jesús es el Israel de Dios, por tanto si nosotros somos los hijos de Israel somos los hijos de Dios.

Todos los hombres somos llamados a ser y a participar de la dignidad de hijos de Dios y a formar parte de la Iglesia militante. Después, el apóstol es invitado a levantar la mirada y a contemplar a la Iglesia triunfante.

Vosotros sabéis que describir el Paraíso no es fácil y entonces se recurre también aquí a una imagen, pero lo que es importante evidenciar inmediatamente es que la Iglesia triunfante está compuesta por una multitud también incalculable de personas.

También aquí, en el Paraíso, están presentes los miembros de todas las razas, de todas las culturas y podemos añadir, gracias a la revelación privada, de todas las religiones, con tal de que hayan respetado el código moral natural, es decir el principio básico de no hacer daño a nadie. (Rom 2:14-15)

"Estaban en pie delante del trono de Dios y delante del Cordero": en la cultura oriental la oración en el templo se hacía de pie y con los brazos alargados, eh ahí porque nosotros recitamos el Padre nuestro en esta posición. El Cordero es Jesús. El Cordero manso del que habla Isaías que es llevado al patíbulo es Jesús y sobre esto nadie puede tener ni la más mínima duda.

"Vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos"
. Éstos no son sólo los mártires representados con la palma, que es el signo del martirio, sino que también todo cristiano tiene la vocación al martirio. Todo cristiano para respetar su vocación tiene que luchar, tiene que combatir, a menudo en el interior de su propia familia y mucho más a menudo fuera de ella; combatir significa luchar, sacrificarse, encontrar el dolor y beber el cáliz amargo, aunque no sea el mismo que ha bebido Cristo.

El término "Vestiduras blancas" se refiere a la parábola que Jesús dijo de los invitados a las bodas del hijo del rey (Mt 22, 1-14). Los pobres, los ciegos y los cojos son llamados después de aquellos que habían rechazado la invitación a sentarse en aquél banquete. Estos no tienen nada, entonces el rey los hace lavar y les da vestiduras blancas para que puedan presentarse dignamente en este banquete. Esta es una imagen maravillosa que indica y sobreentiende la redención, la sangre de Cristo que nos lava, nos quita el mal y el pecado, la gracia inunda nuestro ser espiritual por el cual nos presentamos delante de Dios en un estado de inocencia y pureza. Es lógico, por lo tanto, que en el Paraíso se exclame y se repita el Hosanna, la alabanza de Dios.

Admirad la belleza de la imagen que sigue: "Todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes". Las palabras "ancianos" y "seres vivientes" han hecho ejercitar la dialéctica de muchos exegetas.

Una primera versión identifica a los "ancianos" como ángeles, por tanto, personajes importantes de esta corte celestial; una segunda es que esos sean los santos del Antiguo Testamento, los grandes patriarcas, los grandes profetas. La tercera versión es que los ancianos son todos los santos del Antiguo y Nuevo Testamento y esta satisface a todos. Hay todavía una cuarta hipótesis, que parece la más idónea y al parecer es la versión más correcta. En griego sacerdote se dice "presbyteros" que significa anciano; los ancianos, por tanto, son los sacerdotes que han vivido hasta el fondo y con rectitud su vocación sacerdotal, son los que han hecho, durante su vida terrena, el culto más solemne a Dios con la celebración de la Santa Misa y que en el Paraíso continúan, con mayor derecho que los otros, ejerciendo el culto referente al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Los "cuatro seres vivientes" son otra imagen misteriosa ya presente en Ezequiel (Ez 1) donde los cuatro vivientes tienen cuatro caras, una de hombre, una de toro, una de águila y una de buey y de estas imágenes viene la simbología de los evangelistas. Estos son los querubines, la jerarquía más alta de los ángeles, la más cercana a Dios. Estos se inclinan delante de Dios para demostrar su sumisión y su dependencia, para elevar la alabanza y el hosanna a Dios. De hecho, después de haber empezado la audiencia de pie, hay que inclinarse delante de Dios.

Uno de los ancianos hace una pregunta claramente retórica a Juan y le pregunta: "Esos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?"; Juan responde con franqueza: "Señor mío, tú lo sabes".

He dicho que es una pregunta retórica porque implica de parte de quien la hace el conocimiento de la respuesta y que de hecho este anciano hace la pregunta y da él mismo la respuesta y ésta nos concierne: "Ésos son los supervivientes de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del cordero".

Os he dicho que la Iglesia sufrirá siempre persecuciones; lo que no le ha sido revelado a Juan, al inicio de la historia del Cristianismo, ha sido dicho directamente por Dios después de veinte siglos, y es una verdad alucinante y tremenda que nos hace sufrir y nos pone en un estado de profunda tristeza, por lo que podemos repetir con Cristo en Getsemaní: "Mi alma esta triste hasta la muerte".

Habrá persecuciones en la Iglesia hasta el fin de los tiempos y durante muchos siglos e incluso si no provienen del mundo exterior, ya sea político, social, económico o cultura, se llevará a cabo por miembros de la Iglesia pertenecientes incluso a los más altos niveles de jerarquía.

¿Quiénes son los que vienen de la "gran tribulación"? son los que han amado la Eucaristía y han purificado su propia alma incluso de la más pequeña imperfección, bebiendo la Sangre del Cordero y tomando la Eucaristía. Al igual que son todos aquellos miembros de otras religiones que han hecho el bien de acuerdo a su conciencia.

EN CONCLUSIÓN:


Los 144,000 sellados no se refiere a un numero literal, sino que se refiere a un numero incalculable e ilimitado de personas que se salvarán.

DIOS LE BENDIGA.
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