Los míticos Ángeles del Infierno, el club motero más reconocido del mundo, tiene su origen en los veteranos de la Segunda Guerra Mundial. Unidos en el imaginario colectivo con las Harley-Davidson y las cazadoras de cuero, son uno de un símbolo mundial.
El primer club de los Ángeles del Infierno data de 1948 y se formó como una escisión de otro grupo similar, los Pissed of Bastards, algo así como los Bastardos Cabreados. Aunque no está claro, el nombre de los Ángeles de Infierno es probable que se deba a una sugerencia de Arvid Olson, uno de los primeros miembros, que había servido en la Segunda Guerra Mundial en un escuadrón llamado “Flying Tigers Hells Angels”. En realidad el nombre ya se usaba desde la Primera Guerra Mundial para denominar a algún grupo de pilotos e incluso hay una película de 1930 de Howard Hughes con ese título y que habla de esos pilotos.
No acaba aquí la relación entre los Ángeles del Infierno y la Segunda Guerra Mundial. Muchos de sus miembros originales eran veteranos de esta guerra, que buscaban el espíritu de camaradería y la acción que habían vivido tan intensamente en sus años de combate y que una vez de vuelta a la vida civil no eran capaces de encontrar.
La mayoría de lo que se conoce sobre el grupo se debe a Ralph "Sonny" Barger, fundador de uno de estos grupos en 1957, y autor de varios libros sobre sus experiencias. La industria del cine americana, siempre atraída por historias seductores de individuos peligrosos, empezó a llevar a las pantallas este estilo de vida de motoristas y rebeldía.
Películas como “Salvaje” que protagonizó Marlon Brando, mostrada motoristas desafiantes a la ley y como iconos contra el sistema establecido. Esta imagen de motero libre sin tener que dar cuentas a nadie, se extendió por todos lados y entre los grupos de Ángeles del Infierno ya establecidos.
Hoy en día, los Ángeles del Infierno tienen miles de miembros a los largo del su y norte de los Estados Unidos, Europa, Rusia y Australia.