Largas noches Son estas noches largas y el sueño corto. Puedo recordar cada paso de tu cuerpo en los días en que eras tan real como el hueso y la carne. Pero el tiempo es eterno cuando ya no se tiene el calor de la piel o el lejano sonido de un beso en una calle que ya no encontraremos. Ya no me llamas nunca. Sólo de vez en cuando, al ver a una muchacha que espera en una esquina, me parece que vives aún en cualquier verso. Que todavía me llevas a llorar en los cines, que me hablas de tu gata y de aquella tristeza con la que me abrazabas cuando estabas tan sola. Y te he de confesar en esta larga noche que cada vez se borra algún instante tuyo. Y que solo me queda el consuelo de un sueño: Creer que aún me recuerdas cuando amas a otro. Verdad o mentira Me dicen los amigos que si fueras el amor de mi vida, hace tiempo que hubiera abandonado mi casa y mis asuntos, como hacen en las novelas de amor y en las películas. Y me dicen que, en el fondo, lo que pasa es que yo de siempre he sido un poco dado a vivir exageradamente cualquier cosa. Y que me gusta ser protagonista de amores imposibles y pasiones que empiezan a las ocho y se terminan poco después de las doce de la noche. Y no digo que no. Tal vez prefiera vivir en un poema la historia de lujurias y de besos que no todos podemos vivir en realidad en una ciudad oscura como ésta. Así que, ¿qué te importa que no seas el amor de mi vida?. Yo te juro que lo eres cada noche que te invento, cada vez que te nombro en esas cinco letras que ninguno de mis amigos saben que no existen. Año nuevo Cada mañana tengo los mismos pensamientos: Dejarlo todo. Huir de trajes y facturas, de un amor al que no despierto sus pasiones. O dejarme caer en la locura. Encontrar un rincón sin sombras y sin nombres. Dejar pasar el mundo como si fuera ajeno. Leer algún poema –pongamos de Azaustre-. Y que llamara ella. Poseer, como Biedma, la ruina y la memoria. Negarme a sufrir más. Y siempre recordarla. Y más tarde, beber una copa muy fría. Añorar un cigarro y revivir sus labios. Y que le den al mundo. Total. Sé que no hay año donde puedan cumplirse las buenas intenciones y que todo propósito es un esfuerzo inútil que lleva a la melancolía. Fui feliz Fui feliz como sólo saben serlo los niños y los tontos. Yo –y a las pruebas me remito- pertenezco sin duda a la segunda de las categorías. Pero he sido feliz y no me importan las causas ni razones que me hicieron apurar esos tragos de la vida. Amé. Y sé que algunas veces, como un sueño, me amaron y me abrieron el corazón y las piernas maravillosas mujeres de piel y carne y hueso. Y os recuerdo. Cada instante recuerdo de vosotras, las que hicisteis los días más azules y las noches más cortas y más dulces. Aquellas que dejasteis como espadas vuestras heridas calientes en mi pecho. Recuerdo a cada una que me distéis esa felicidad de la inconsciencia, la mirada de niño ante los cuerpos, el calor en la punta de mis dedos. Recuerdo a cada una y, sin embargo, a ti, te quiero aún. A tí que me arrancaste toda felicidad cuando te fuiste. Ecocardiografía El médico me dice que si quiero ver mi corazón en movimiento. Y veo en la pantalla el flujo de la sangre, como un charco de algún líquido extraño que no acierto a identificar como algo propio. Oigo un sonido de succión, como si fuera el desagüe de algún lavabo en plena madrugada, cuando el frío del terrazo te sube desde los pies desnudos y en la cama duerme una mujer desconocida. Veo movimientos espasmódicos y golpes de algo informe que me dicen es mi pobre corazón viejo y cansado. Mas no encuentro por mucho que me empeño ese suave latido de amor cada vez que te encontraba. Ni esa sangre que besaste una tarde de mi espalda cuando tus uñas buscaron en mi carne ese fulgor de vida que creías escondido al lado izquierdo de mi pecho. Ni siquiera soy capaz de encontrar en esa masa que se mueve asustada y milagrosamente las cicatrices de tanto amor perdido. Y, sin embargo, sigo creyendo que estas taquicardias, la isquemia o las arterias obstruidas, ese galope loco de la sangre, en fin, que todo esto, en el fondo no es más que los destrozos que causaste en mi corazón cuando te fuiste. Café largo de leche con sacarina Ni una llamada suya en veinticinco años. Y el café donde entonces inventaron la vida tiene la misma gente y el mismo olor a churros y el mismo camarero con los pasos cansados. Ojea los diarios viendo pasar la tarde y siente un nuevo frío que le duerme las piernas, mientras, justo a su lado, estudia una muchacha que le recuerda a ella cuando el mundo era joven. Sabe que hay soledades peores que estar solo, que el dolor es más duro cuando nadie lo sabe, y que el olvido nunca vendrá a darle la mano mientras busque su nombre en todos los periódicos. Apura el cigarrillo y trata de inventarse un rostro imaginado que tendrá la sonrisa -seguro- de las noches de vinos y tabernas cuando era la pasión como un viento de arena. Se levanta despacio, y se pone el abrigo y deja sobre el mármol la propina de siempre. Y sale hasta la calle, mira al cielo y sonríe, sabiendo que la lluvia ya nunca ha de mojarle. Mañana cuando venga de nuevo hasta la mesa, pedirá nuevamente café largo de leche, con sacarina. El tiempo mata amores y deja sin azúcar todas las cafeterías de la tierra. oración Padre nuestro que no sé donde andas, malditos sean tus nombres si llevan a la muerte, y nos acercan el reino del hambre y la injusticia. Por ese reino tuyo donde el niño no ríe, donde el hombre no es hombre ni hermano de los otros, que el mundo no sea espacio para el dolor de siempre. Ese reino que impone el pecado y el miedo, la voluntad que mata y crea realezas de siervos y de esclavos, infiernos y serpientes. Para que el hombre pueda amasar con sus manos el pan de cada día y el vino del amigo y sea la palabra nuestra última esperanza. Que el amor se nos venga como un aire caliente, lo mismo que la brisa de las noches con ella y que todos seamos santos del paraíso. Déjanos que seamos carne y sangre bendita, y que sean los besos como las bendiciones de un Dios que aún añoramos aunque no sea el nuestro. Sistema métrico decimal Un kilómetro es de aquí a la luna cuando no estás conmigo y te deseo. Y se hace la distancia espacio eterno Pendiente de que vengas a mis brazos. Hectómetro, certeza de que llegas. Esa dulce nostalgia de saberte cercana y la espera de tu carne, calor para los fríos de diciembre. Un metro es la risa de tus ojos. Puedo escuchar tu voz, es la alegría de tus manos abiertas, presentido roce de piel, domingo entre semana. Cuando siento tu aliento que se cuela en mi boca es el feliz milímetro de este sistema métrico que mide nuestras vidas y me mata. El hombre de tu vida Ahora que te he olvidado, te recuerdo. El olor de tu cuerpo. Aquella noche de borrachera en que por fin abriste tu corazón de niña entre mis manos. La sensación de fuego y de tormenta, el miedo de tus ojos que buscaban en mi pecho vencido tu pasado, el tiempo de vivir no sabías donde. Cuando ya no recuerdo tu sonrisa me viene ese sabor de tus palabras, los cigarrillos negros, la agonía de tu cuerpo y el mío en el orgasmo. Tu abrazo del después. Y un poco antes, cuando citaste a Aute y me decías: “No me desnudes aún. Espera un poco”. Y mordías mis labios asustada. Ahora que no me llamas por teléfono, daría cualquier cosa por oirte decir: “No sé por qué te quiero, si jamás serás el hombre de mi vida” Brindis Bebamos, amor mío, que aún nos quedan noches para morir y la mañana vendrá para vivir entre tus piernas calendarios de fiestas y de besos. Y no hagamos recuento del pasado. Prefiero que tus manos sean el hueco donde pueda descansar de la nostalgia, del vacío de voces que un día fueron. Bebamos esta noche, vida mía. Como si el mundo fuera a detenerse. Como si fuera la vida una palabra con la que arroparse del invierno. En todo y en la nada es nuestra historia -inmediata respuesta a mis preguntas- el horizonte exacto de tus pasos, relámpago pequeño de tus ojos. Que esta noche nos sea tan propicia como la luz que me vence en tu mirada. Y en esta copa hallemos los minutos de aquella juventud que un día perdimos Un cigarrillo de mañana Aún tenía en la barba enmarañada las palabras de amor que un día dijera. Y en sus ojos asomaba el viejo brillo de los días azules del pasado. Caminaba sin rumbo y murmuraba las viejas maldiciones de una vida acuchillada y rota. Y arrastraba un carro de la compra con su historia. No buscaba ya nada. Parecía como si el mundo entero fuera ajeno. Y el frío de la calle fuera el frío de todos los inviernos de su cuerpo. Se me acercó de pronto. Con voz ronca me pidió un cigarrillo y me miraba los dedos torpes que hurgaban en la caja como si de ello dependiera su futuro. Y luego se marchó, sin decir nada. Fumando en el tabaco todo el tiempo vencido de sus pasos. Por la radio se anunciaba un día de sol, con cielos claros. Leyendo a dos poetas Igual que Roger Wolfe pierdo mis días en los transportes públicos. Y mi futuro es propiedad de algún banco. Por eso, cada día, te encuentro aún sin buscarte en cualquier estación de cercanías.. Fumo mucho, aunque ya no bebo tanto. El estómago ¿sabes? Cualquiera de estas tardes tengo que abrir las cartas del buzón y sentarme a pensar si merece la pena recordar cómo era el temblor de tus labios o ese sabor amargo del tabaco en tu boca. Lo mismo que Azaústre daría cualquier cosa por quitarte ese jersey, aunque ya no sea rojo, siempre que fuera tuyo y me dejaras. Hoy le he contado a Felton que, sin pensar en dolores de cabeza, estaría muy bien beber un dry martini mientras me hablas del color de los días. Aunque uno ya no esté para estos trotes. El amor de los otros Tan alta era y tan guapa que hubiera deseado ser, incluso, el imbécil que marchaba a su lado. Estoy seguro, mira, que yo no dejaría que su sonrisa fuera esa mueca de hastío con que ella le escuchaba. Ni tendría su cuerpo la desgana con la que se pegaba a su lado, como si aquel instante estuviera marcado por la triste rutina de los días vencidos. Mas, luego, al despedirse le besó dulcemente y, suave y con ternura, le pasó por la cara su mano como un roce de cien mil mariposas. Y supe, con certeza, que siempre en otros cuerpos hay una eternidad que nunca entenderemos. Si les gusto se viene la 3ra parte,y si no,se viene igual que carajo,comenten!
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