Como hace mucho no cocinaba alguna cosa desquiciada, los invite a mis amigos y nos preparamos un almuerzo monstruoso. Nos salio su precio pero valió totalmente la pena.
Para hacerlo usamos lo siguiente:
■ Tres milanesas
■ Cuatro huevos
■ 10 fetas de queso cheddar
■ 300 gramos de queso mozzarella
■ 150 gramos de panceta
■ Medio kilo de harina para piza (leudante)
■ 150 gramos de jamón
■ Aceite de oliva
■ Un tomate
■ Una cebolla de verdeo
■ Una cebolla
■ Un caldo de verdura
■ Condimentos varios
■ Orégano
■ Cuatro huevos
■ 10 fetas de queso cheddar
■ 300 gramos de queso mozzarella
■ 150 gramos de panceta
■ Medio kilo de harina para piza (leudante)
■ 150 gramos de jamón
■ Aceite de oliva
■ Un tomate
■ Una cebolla de verdeo
■ Una cebolla
■ Un caldo de verdura
■ Condimentos varios
■ Orégano
Para comenzar hay que hacer la masa.
Estos pasos no son la gran cosa, hay que seguir las instrucciones del paquete.
Meter el contenido del envase en un bowl.
Agregarle agua de a poco hasta que quede consistente
Amasar hasta que ya no este pegajoso
Retirar del molde y seguir un poco mas sobre la mesada. En caso de que siga un poco pegoteado, espolvorear un poco de harina sobre la mesada y amasar encima.
Después separas en bollitos del tamaño de un puño y las dejas leudar un poco. Es recomendable meterlas dentro de una bolsa con aceite o harina y acercarlas a una fuente de calor.
Mientras leudan, le fuimos poniendo aceite a los moldes para que no se pegue la masa y sea fácil de manipular.
Agarramos los bollitos de masa y los estiras cual cocinero italiano del siglo 19.
Y de ahi derecho al horno. Hay quienes prefieren ponerle la salsa antes pero prefiero que quede bien cocinada antes. Que por lo menos las capas exteriores se cocinen para no hacer enchastres.
Y eso es todo lo que deberían saber con respecto a hacer masa. En las fotos se ven tres pero porque los pibes estaban apurados y querían comer rápido, así que se hicieron una muza y después no pudieron terminar su porción. Unos nenes.
Para continuar hay que hacer la maravillosa salsa, que para ser sincero me quede re corto. Use 3/4 de pote de pure de tomate y media cebolla. Para las pizas y las milanesas hace falta el pote y la cebolla entera. Pero bueno. Vamos allá.
La salsa se basa en el secreto del orégano, el caldo y la cebolla de verdeo. Que combinados de la forma correcta dicen que proporcionan la vida eterna, entonces cortamos la mitad de la hoja de la cebolla de verdeo y la picamos.
Perdón por la mala calidad en la foto, me di cuenta tarde.
Pelamos la cebolla normal y la picamos.
Ponemos las dos cebollas en una sarten a rehogar, osea, ponemos un poco de aceite y la dejamos un poco al fuego para que se doren. Yo le puse aceite de oliva porque soy medio fanatico, pero se puede hacer con el normal.
En un recipiente mas chico disolvimos el caldo de verdura en un poco de agua, la suficiente como para que la solución no quede saturada.
Agregamos el caldo a las cebollas.
Y el puré de tomate, tratando de revolver constantemente.
Una vez que se haya evaporado el agua y quede la salsa un poco mas espesa, agregarle condimentos varios, (ají, pimienta, sal) y obviamente orégano. Toneladas del maravilloso orégano.
Y ahi quedo lo necesario para que la salsa sea un éxito.
Le toca la hora a la Milanesa Napolitana, las "Precocinamos" fritas, pero solo un poco, porque después tenia que ir al horno y no daba para que queden como ladrillos planos.
No hay mucho secreto acá, es freír y sacar antes de que se doren demasiado.
Le ponemos la salsita con mucho cariño.
Bien arropada con jamón.
Y el maravilloso queso Cheddar que tan poca gracia tendría todo esto sin el.
Agarramos el tomate mas guapo del vecindario y lo cortamos no muy fino ni tan ancho. Dependiendo de como le guste a cada uno. Mientras hacemos esto es recomendable mandar las milanesas al horno un ratito para que se pegue bien el queso.
Los ordenamos sobre el deliciosamente derretido queso y le ponemos condimentos a gusto. Esta de mas decir que va orégano.
Y con un golpesito mas de horno quedaría lista la parte de las milanesas, ojo en que no se pasen porque después hay que volver a meter en el horno y no queremos comer piedra.
Básicamente tenemos todo ya, asi que a armar los escalones de este camino a la obesidad e hypertencion arterial.
Le ponemos salsita a las masas que dejamos hace media hora por ahí y les ponemos el buen queso mozzarella.
Ponemos las milas sobre el queso y aplicamos la estrategia tetris para que entren de la mejor manera posible.
Una de las milas no tiene tomate porque uno de mis amigos es un mañoso.
Vamos y hacemos los huevos, con 4 anda bien pero también esta la versión masche que le pone el doble.
Lo ponemos ordenadamente sobre las milanesas y en caso de ser necesario aplicamos tetris de nuevo.
Con eso cerramos el capitulo del primer piso. Tapamos con la otra piza y seguimos con lo que viene.
Y como siempre se puede ser un poco mas obeso, agarramos la panceta y la ponemos a dorar en la plancha. Dato útil: No ponerle aceite porque es todo un desastre después.
Dejamos la panceta sobre algunas servilletas un ratito para que no sea tan alevosa la cantidad de grasa que vayamos a ingerir.
Y las ponemos ordenadamente sobre la piza de arriba. Personalmente le hubiese puesto mas pero es carisima la panceta.
Mira que fachera que queda.
La cubrís con mas jamón, porque nunca se puede agregarle demasiado fiambre a una piza, y un poco de morrón para que tenga pinta de piza especial. Condimentos como ají y sal van muy bien a esta altura. Pero el orégano fuera del horno es mejor.
La metes en el horno NO MUY FUERTE para que se pegue bien todo el queso y quede calentito todo mientras te vas a poner la mesa o a comprar una coca.
Y el resultado final es obvio, una comida monstruosa.
Y eso es todo. Comimos 4 y solo uno pudo terminarse su porción. Si la acompañas con papa fritas, ademas de odiar tu salud podes compartirlo con 5 personas.
Gracias por pasar a mirar y recuerden:
El que cocina no lava