InicioArteBertolt Brecht Poemas
Para Leer Por La Mañana y Por La Noche Aquel al que yo amo me ha dicho que me necesita. Por eso tengo mucho cuidado miro bien dónde piso y me causa temor cada gota de lluvia que pudiera matarme. La Despedida Nos abrazamos. Yo palpo una tela lujosa. Tú, una pobre. Es rápido el abrazo. Te han invitado a una comida. A mí los esbirros me persiguen. Hablamos del tiempo y de lo amigos que seremos siempre. El resto sería demasiado amargo. Loa De La Dialéctica Con paso firme se pasea hoy la injusticia. Los opresores se disponen a dominar otros diez mil años más. La violencia garantiza: «Todo seguirá igual.» No se oye otra voz que la de los dominadores, y en el mercado grita la explotación: «Ahora es cuando empiezo.» Y entre los oprimidos, muchos dicen ahora: «Jamás se logrará lo que queremos». Quien aún esté vivo no diga «jamás». Lo firme no es firme. Todo no seguirá igual. Cuando hayan hablado los que dominan, hablarán los dominados. ¿Quién puede atreverse a decir «jamás»? ¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros. ¿De quién que se acabe? De nosotros también. ¡Que se levante aquel que está abatido! ¡Aquel que está perdido, que combata! ¿Quién podrá contener al que conoce su condición? Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana y el jamás se convierte en hoy mismo. O Todos O Ninguno Esclavo, ¿quién te liberará? Los que están en la sima más honda te verán, compañero, tus gritos oirán. Los esclavos te liberarán. O todos o ninguno. O todo o nada. Uno sólo no puede salvarse. O los fusiles o las cadenas. O todos o ninguno. O todo o nada. El Cambio De Rueda Estoy sentado al borde de la carretera, el conductor cambia la rueda. No me gusta el lugar de donde vengo. No me gusta el lugar adonde voy. ¿Por qué miro el cambio de rueda con impaciencia? No Aceptes No. No aceptes lo habitual como cosa natural. Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada, de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural. Nada debe parecer imposible de cambiar. Nuestras Derrotas No Demuestran Nada Cuando los que luchan contra la injusticia muestran sus caras ensangrentadas, la incomodidad de los que están a salvo es grande. ¿Por qué se quejan ustedes?, les preguntan. ¿No han combatido la injusticia? Ahora ella los derrotó. No protesten. El que lucha debe saber perder El que busca pelea se expone al peligro. El que enseña la violencia no debe culpar a la violencia. Ay, amigos. Ustedes que están asegurados, ¿por qué tanta hostilidad? ¿Acaso somos vuestros enemigos los que somos enemigos de la injusticia? Cuando los que luchan contra la injusticia están vencidos. no por eso tiene razón la injusticia. Nuestras derrotas lo único que demuestran es que somos pocos los que luchan contra la infamia. Y de los espectadores, esperamos que al menos se sientan avergonzados. Canción de San jamás Todo aquel que nació en cuna pobre, sabe que el pobre se ha de sentar, un buen día, en un trono dorado: ¡ése es el día de San Jamás! En este día de San Jamás en trono de oro se sentará. La bondad tendrá un precio ese día, el cuello costará la maldad, y mérito y ganancia, en ese día, se cambiarán el pan y la sal. En ese día de San jamás se cambiarán el pan y la sal. Crecerán sobre el cielo las hierbas, la piedra el río remontará, y el hombre será bueno. Un edén será el mundo sin que sufra más. En ese día de San Jamás un paraíso el mundo será. Ese día seré yo aviador, tú ese día serás general, tendrá trabajo el hombre parado, la mujer pobre descansará. En ese día de San jamás mujer pobre, tú descansarás. Pero es muy larga ya nuestra espera. Por lo tanto, todo esto será no mañana por la mañana, sino antes que el gallo empiece a cantar. En este día de San Jamás antes que el gallo empiece a cantar. Canción De La Prostituta 1 Señores míos, con diecisiete años llegué al mercado del amor y mucho he aprendido. Malo hubo mucho, pero ése era el juego. Aunque hubo Cosas que sí me molestaron (al fin y al cabo también yo soy persona). Gracias a Dios todo pasa deprisa, la pena incluso; también el amor. ¿Dónde están las lágrimas de anoche? ¿Dónde la nieve del año pasado? 2 Claro que con los años una va más ligera al mercado del amor y los abraza por rebaños. Pero los sentimientos se vuelven sorprendentemente fríos si se escatiman tanto (al fin y al cabo no hay provisión que no se acabe). Gracias a Dios todo pasa deprisa, la pena incluso; también el amor. ¿Dónde están las lágrimas de anoche? ¿Dónde la nieve del año pasado? 3 Y aunque aprendas bien el trato en la feria del amor, transformar el placer en calderilla nunca resulta fácil. Pero, bien, se consigue. Aunque también envejeces mientras tanto (al fin y al cabo no siempre se tienen diecisiete.) Gracias a Dios todo pasa deprisa, la pena incluso; también el amor. ¿Dónde están las lágrimas de anoche? ¿Dónde la nieve del año pasado? La Infanticida Marie Farrar Marie Farrar, nacida en abril, menor, sin señas particulares, raquítica, huérfana, hasta el presente no fichada, dice haber asesinado a un niño de la siguiente manera: Que ya en el segundo mes intentó en lo de una mujer que vivía en un sótano abortarlo con dos inyecciones, que declara fueron dolorosas. Pero no quiso salir. Y a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás. A pesar de ello dice haber pagado en el acto lo convenido y desde entonces haber usado faja, también bebió kerosen con pimienta molida; pero que todo eso no hizo sino provocarle diarrea. Que su cuerpo se hinchó a ojos vistas y que tuvo dolores agudos, mientras lavaba los platos, muchas veces. Ella misma, dice, aún no había dejado de crecer. Que le rezó a la virgen, con mucha esperanza. En cuanto a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar, Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás. Al parecer, las oraciones no dieron resultado. También, era mucho pedir. Cuando se puso más gruesa le daban mareos durante la misa. Sentía el cuerpo húmedo de miedo, cuando se arrodillaba al pie del altar. Sin embargo, mantuvo en secreto su estado, hasta que finalmente la sorprendió el parto. Pudo ocultarlo todo, seguramente porque nadie creía que ella tan sin gracia, hubiera caído en la tentación. Y a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar Puesto toda criatura necesita ayuda de todas las demás. Que ese día, según ella, muy de madrugada al lavar la escalera sintió que le clavaban uñas en el vientre. El dolor la estremecía. Y, sin embargo, logró disimularlo. Todo el día. Mientras cuelga la ropa la cabeza le estalla: de repente se da cuenta que va a parir y siente un gran peso sobre el corazón. Solo muy tarde sube al cuarto. Pero a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás. La llamaron de nuevo cuando ya se había acostado, había nevado y tuvo que barrer. Así hasta las once. Aquel fue un largo día. Solo entrada la noche pudo parir en paz. Y dio a luz, así declara, a un niño varón, a un hijo que era igual a otros hijos, pero ella no era igual que otras madres, eso quiero aclararlo sin ironía y sin mayor motivo. En cuanto a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás. Dejémosla que siga relatando lo que con ese hijo pasó (dijo que no pensaba guardarse una palabra) para que todos lo sepan y se ubiquen. Dice que a poco de acostarse sintió intenso malestar, sin saber qué podría ocurrir, pues estaba sola, y que se forzó a no gritar. Y yo a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás. Con sus últimas fuerzas, dice que luego, como su cuarto estaba helado, se arrastró hasta el retrete y allí (no recuerda exactamente en qué momento), sin más vueltas, parió hacia el amanecer. Dice que entonces se sintió muy confusa, y luego, ya medio congelada, porque en el baño de servicio entra la nieve, apenas tuvo fuerzas para alzar al niño. En cuanto a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás. Luego, entre el baño y la pieza -dice que hasta entonces no había pasado nada-, la criatura comenzó a gritar, eso la alteró de tal manera, que la golpeó con ambos puños y con fuerza, ciegamente, dice, hasta que se calló. Luego de ello se llevó el cuerpito consigo a la cama por el resto de la noche y de mañana lo escondió en el lavadero. Pero a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás. Marie Farrar, nacida en abril, muerta en la prisión de Meissen madre soltera, sentenciada, quiere mostrarles los sufrimientos de todas las criaturas. Ustedes que dan a luz en limpias camas de maternidad y llaman “benditos” a sus vientres preñados quieran no condenar a los débiles perdidos pues sus pecados fueron duros y su dolor fue grande. Por eso, les ruego, se abstengan de juzgar Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás. Bertolt Brecht
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