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Raúl Gonzáles Tuñón - La luna con gatillo

Arte11/12/2007


Raúl González Tuñón (1905-1974)

Biografía


Raúl González Tuñón nació en Buenos Aires (Argentina) en 1905 y murió en la misma ciudad en 1974.
Criollo, cantor de las tabernas, las grandes fiestas, duelos e insurrecciones populares, es uno de los más importantes poetas argentinos del siglo XX. Poeta, periodista y viajero, supo encarnar a los tres arquetipos poéticos: el mago, el profeta y el cantor. En su obra siempre está presente de uno u otro modo la ciudad.
A los dieciocho años escribió su primer libro, El violín del diablo, aunque fue publicado dos años más tarde (1926). Mucho antes, a partir de 1922, había publicado sus primeros versos en varias revistas de la época: “Inicial”, “Proa”, “Martín Fierro” y “Caras y Caretas”.
En su juventud viajó por el interior de su país y en 1929 se desplazó por primera vez a Europa. Dos años después estuvo en Brasil y, en 1932, en el Chaco paraguayo como corresponsal de guerra. En 1933 fundó la revista “Contra”. Compartió con el llamado grupo de Florida la búsqueda formal y con el llamado grupo de Boedo, la preocupación social, que fue acrecentándose con el tiempo. Su activismo le llevó hasta el extremo de ser detenido y procesado por “incitación a la rebelión”. En 1934 viajó a España y se instaló en Madrid, donde trabó amistad con García Lorca, Neruda (quien le denominó “el poeta que blindó la rosa”), Miguel Hernández... Volvió a Buenos aires pero regresó a España durante la guerra civil. Posteriormente, vivió en Chile y viajó a Europa, a la Unión Soviética y a China.
Desde su primer libro, se distinguen las dos líneas esenciales de toda su poesía: la lírica y la social. Sus inconfundibles versos emplean el lunfardo y se ocupan de los marginales con una mirada cercana. Del paisaje urbano elige el de los desheredados, el de los “rincones canallas”, los “bodegones sombríos”, los “barracones inmundos” y el de los “circos pobres”. A uno de sus poemas más conocidos, “Eche veinte centavos en la ranura”, el Tata Cedrón le puso música (y, más recientemente, el cantante Ariel Rot). En este conocido poema se describe un mundo canalla, sórdido, que sería irónicamente salvado por la mirada evasiva y mágica adquirida por “veinte centavos en la ranura".
Con El violín del diablo (1926) y Miércoles de Ceniza (1928), trae Tuñón a la poesía argentina el desenfado y la picardía de los muchachos de los puertos, de los marginales y de los incomprendidos. En el puerto y en los suburbios encuentra los motivos de sus poemas. A la ciudad de Buenos Aires consagró cinco poemarios: El violín del diablo, A la sombra de los barrios amados, Poemas para el atril de una pianola y El banco en la plaza. Algunos de ellos, contienen más de un verso memorable dedicado a Gardel y al tango.
Algunos estudiosos del poeta argentino clasifican su obra poética en tres grupos: poemas simbolistas ( Todos bailan …), históricos ( La rosa blindada …) y sociales ( Primer canto argentino …). En algunos de sus libros el verso libre, de amplio periodo, suplanta la marcada cadencia de sus primeras obras. En parte de su producción el compromiso de circunstancia pudo restar fuerza a su poesía. En sus últimos poemas se advierte un regreso a sus orígenes.
Además de su labor poética, Raúl González Tuñón escribió varias obras de teatro: El descosido, La cueva caliente, Dan tres vueltas y se van...
Hoy en día su poesía es una de las más influyentes de la literatura argentina de los últimos años. Ya en los años 50 fue creado el grupo "El pan duro" por jóvenes poetas que retomaban el hilo estético y político de la obra de Tuñón. De allí nació la editorial La Rosa Blindada y el primer libro de otro gran poeta, Juan Gelman: Violín, y otras cuestiones.


La luna con gatillo


Es preciso que nos entendamos.
Yo hablo de algo seguro y de algo posible.
Seguro es que todos coman
y vivan dignamente
y es posible saber algún día
muchas cosas que hoy ignoramos.
Entonces, es necesario que esto cambie.

El carpintero ha hecho esta mesa
verdaderamente perfecta
donde se inclina la niña dorada
y el celeste padre rezonga.
Un ebanista, un albañil,
un herrero, un zapatero,
también saben lo suyo.

El minero baja a la mina,
al fondo de la estrella muerta.
El campesino siembra y siega
la estrella ya resucitada.
Todo sería maravilloso
si cada cual viviera dignamente.

Un poema no es una mesa,
ni un pan,
ni un muro,
ni una silla,
ni una bota.

Con una mesa,
con un pan,
con un muro,
con una silla,
con una bota,
no se puede cambiar el mundo.

Con una carabina,
con un libro,
eso es posible.

¿Comprendéis por qué
el poeta y el soldado
pueden ser una misma cosa?

He marchado detrás de los obreros lúcidos
y no me arrepiento.
Ellos saben lo que quieren
y yo quiero lo que ellos quieren:
la libertad, bien entendida.

El poeta es siempre poeta
pero es bueno que al fin comprenda
de una manera alegre y terrible
cuánto mejor sería para todos
que esto cambiara.

Yo los seguí
y ellos me siguieron.
¡Ahí está la cosa!

Cuando haya que lanzar la pólvora
el hombre lanzará la pólvora.
Cuando haya que lanzar el libro
el hombre lanzará el libro.
De la unión de la pólvora y el libro
puede brotar la rosa más pura.

Digo al pequeño cura
y al ateo de rebotica
y al ensayista,
al neutral,
al solemne
y al frívolo,
al notario y a la corista,
al buen enterrador,
al silencioso vecino del tercero,
a mi amiga que toca el acordeón:
-Mirad la mosca aplastada
bajo la campana de vidrio.

No quiero ser la mosca aplastada.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
No quiero ser abeja.
No quiero ser únicamente cigarra.
Tampoco tengo nada que ver con el mono.
Yo soy un hombre o quiero ser un verdadero hombre
y no quiero ser, jamás,
una mosca aplastada bajo la campana de vidrio.

Ni colmena, ni hormiguero,
no comparéis a los hombres
nada más que con los hombres.

Dadle al hombre todo lo que necesite.
Las pesas para pesar,
las medidas para medir,
el pan ganado altivamente,
la flor del aire,
el dolor auténtico,
la alegría sin una mancha.

Tengo derecho al vino,
al aceite, al Museo,
a la Enciclopedia Británica,
a un lugar en el ómnibus,
a un parque abandonado,
a un muelle,
a una azucena,
a salir,
a quedarme,
a bailar sobre la piel
del Último Hombre Antiguo,
con mi esqueleto nuevo,
cubierto con piel nueva
de hombre flamante.

No puedo cruzarme de brazos
e interrogar ahora al vacío.
Me rodean la indignidad
y el desprecio;
me amenazan la cárcel y el hambre.
¡No me dejaré sobornar!

No. No se puede ser libre enteramente
ni estrictamente digno ahora
cuando el chacal está a la puerta
esperando
que nuestra carne caiga, podrida.

Subiré al cielo,
le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo,
suavemente,
para que esto cambie de una vez.


Algunas otras cosas que escribio:

•Puente Alsina
•“La Criolla”, café concert
•Blues de Río Gallegos
•El poeta murió al amanecer
•Ojos muertos
•A los veteranas del circo


Nota de los 100 años de su nacimiento, realizada por Clarin!
http://www.clarin.com/diario/2005/03/20/sociedad/s-05401.htm








Fuentes:
http://espanol.agonia.net/
http://www.clarin.com
http://www.planlectura.es


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