Cosmos episodio 12 “El mundo puesto en libertad”
¿Qué le pasó a Venus para convertirse de un paraíso naciente a un infierno inhabitable? Esta temperatura de fuego no se debe a que el planeta es un 30% más cercano del sol.
Como anfitrión, Neil deGrasse Tyson señala que Venus está cubierto por nubes gruesas de sulfuro, que mantienen gran parte de la luz del sol siempre dentro del planeta. La luz no puede salir, porque hay tanto dióxido de carbono en la atmósfera que genera que la energía nunca pueda escapar y Venus se torne más y más caliente. A estos se llama el efecto invernadero desbocado.
Venus y el cambio climático
Por su penúltimo episodio, Cosmos vuelve al tema de la ciencia del clima. No se puede negar que el cambio climático es, con mucho, el mayor y más urgente peligro para nuestra civilización, y los medios de comunicación no investigan de cerca ni toman la atención que deberían.
Podemos aprender mucho de Venus, ya que podría convertirse en el futuro de nuestro querido planeta azul. Es cierto que el cambio climático catastrófico en Venus no tiene nada que ver con la humanidad. "La naturaleza puede destruir a un medio ambiente sin la ayuda de la inteligencia de la vida", dice Tyson. Pero la misma ciencia fundamental se aplica a la Tierra.
Neil deGrasse nos emociona con un vuelo sobre la superficie de Venus, una vez un hermoso planeta azul como el nuestro, ahora un crisol infernal, que se calienta a punto de ebullición perpetua por un efecto invernadero desbocado.
Entre el cielo y el infierno
El punto de inflexión entre el cielo y el infierno es más delicado de lo que parece. El CO2 es una pequeña parte de la totalidad del problema, pero su presencia hace una enorme diferencia.
No pensamos en los planetas como organismos vivos, pero Tyson insiste en que la Tierra "respira", con las estaciones del año, obteniendo CO2 (a través de los árboles y otra vegetación) en la primavera y "exhalandolo" de vuelta a la atmósfera en el invierno. Así que hay una fluctuación natural, a los niveles de CO2 en la atmósfera.
Un oceanógrafo llamado Charles David Keeling fue el primero en darse cuenta de esto cuando midió la cantidad de CO2 en la atmósfera era.
No solo eso, realizó otro descubrimiento sorprendente: existe un fuerte aumento en los niveles generales de CO2 provenientes de la industrial, cuando los seres humanos comenzarona quemar carbón, petróleo y gas para obtener energía.
Uno por uno, Tyson argumenta contra lo que niegan la realidad del cambio climático, y los derriba con hechos científicos: No, el cambio climático no tiene nada que ver con la actividad volcánica. Es cierto, el monte Etna en Sicilia expulsa millones de toneladas de CO2 a la atmósfera cada vez que entra en erupción, pero el uso humano de combustibles fósiles añade 30 millones de toneladas cada año, lo que supera los recursos de la Tierra para absorber y almacenar este compuesto.
Esta es la realidad
La naturaleza no se preocupa por la política o lo que queramos, simplemente hace lo suyo de acuerdo a las reglas establecidas y descritas por la ciencia. Ignoramos la realidad a nuestro propio riesgo.
Somos una especie de adaptación; que es lo que nos permitió sobrevivir. Pero el reloj climático no se detiene. Francamente, no podemos darnos el lujo de esperar otros 100 años; el momento de invertir fuertemente en la energía renovable es ahora. Solo al enfrentar los hechos podemos encontrar una solución y evitar que el mundo acabe con nuestra propia vida.
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¿Qué le pasó a Venus para convertirse de un paraíso naciente a un infierno inhabitable? Esta temperatura de fuego no se debe a que el planeta es un 30% más cercano del sol.
Como anfitrión, Neil deGrasse Tyson señala que Venus está cubierto por nubes gruesas de sulfuro, que mantienen gran parte de la luz del sol siempre dentro del planeta. La luz no puede salir, porque hay tanto dióxido de carbono en la atmósfera que genera que la energía nunca pueda escapar y Venus se torne más y más caliente. A estos se llama el efecto invernadero desbocado.
Venus y el cambio climático
Por su penúltimo episodio, Cosmos vuelve al tema de la ciencia del clima. No se puede negar que el cambio climático es, con mucho, el mayor y más urgente peligro para nuestra civilización, y los medios de comunicación no investigan de cerca ni toman la atención que deberían.
Podemos aprender mucho de Venus, ya que podría convertirse en el futuro de nuestro querido planeta azul. Es cierto que el cambio climático catastrófico en Venus no tiene nada que ver con la humanidad. "La naturaleza puede destruir a un medio ambiente sin la ayuda de la inteligencia de la vida", dice Tyson. Pero la misma ciencia fundamental se aplica a la Tierra.
Neil deGrasse nos emociona con un vuelo sobre la superficie de Venus, una vez un hermoso planeta azul como el nuestro, ahora un crisol infernal, que se calienta a punto de ebullición perpetua por un efecto invernadero desbocado.
Entre el cielo y el infierno
El punto de inflexión entre el cielo y el infierno es más delicado de lo que parece. El CO2 es una pequeña parte de la totalidad del problema, pero su presencia hace una enorme diferencia.
No pensamos en los planetas como organismos vivos, pero Tyson insiste en que la Tierra "respira", con las estaciones del año, obteniendo CO2 (a través de los árboles y otra vegetación) en la primavera y "exhalandolo" de vuelta a la atmósfera en el invierno. Así que hay una fluctuación natural, a los niveles de CO2 en la atmósfera.
Un oceanógrafo llamado Charles David Keeling fue el primero en darse cuenta de esto cuando midió la cantidad de CO2 en la atmósfera era.
No solo eso, realizó otro descubrimiento sorprendente: existe un fuerte aumento en los niveles generales de CO2 provenientes de la industrial, cuando los seres humanos comenzarona quemar carbón, petróleo y gas para obtener energía.
Uno por uno, Tyson argumenta contra lo que niegan la realidad del cambio climático, y los derriba con hechos científicos: No, el cambio climático no tiene nada que ver con la actividad volcánica. Es cierto, el monte Etna en Sicilia expulsa millones de toneladas de CO2 a la atmósfera cada vez que entra en erupción, pero el uso humano de combustibles fósiles añade 30 millones de toneladas cada año, lo que supera los recursos de la Tierra para absorber y almacenar este compuesto.
Esta es la realidad
La naturaleza no se preocupa por la política o lo que queramos, simplemente hace lo suyo de acuerdo a las reglas establecidas y descritas por la ciencia. Ignoramos la realidad a nuestro propio riesgo.
Somos una especie de adaptación; que es lo que nos permitió sobrevivir. Pero el reloj climático no se detiene. Francamente, no podemos darnos el lujo de esperar otros 100 años; el momento de invertir fuertemente en la energía renovable es ahora. Solo al enfrentar los hechos podemos encontrar una solución y evitar que el mundo acabe con nuestra propia vida.
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