Entendemos por ilusión óptica cualquier ilusión del sentido de la vista que nos lleva a percibir la realidad erróneamente. Éstas pueden ser de carácter psicológico asociados a los efectos de una estimulación excesiva en los ojos o el el cerebro --brillo, color, movimiento… como el encandilamiento tras ver una luz potente-- o cognitivo en las que interviene nuestro conocimiento del mundo. Las ilusiones cognitivas se dividen habitualmente en ilusiones de ambigüedad, ilusiones de distorsión, ilusiones paradójicas e ilusiones ficticias (alucinaciones)...
Es decir, que cada ilusión óptica es un error. Un error que creamos nosotros mismos en nuestro cerebro porque debemos o queremos interpretar así la realidad. Ocurren durante la conexión del hemisferio derecho y el izquierdo, gracias a esto tenemos la capacidad de percepción.
Dicen que llegar a comprender las ilusiones ópticas ayuda a entender las limitaciones que tenemos en la vista humana y la distorsión que ejercemos
Por mucho que lo intentemos, seguiremos viendo los dos cuadros que mueve de distinto color, cuando en realidad son exactamente iguales. La razón es siempre la misma, nuestro cerebro modifica el sistema visual y lo ajusta con ligeras variaciones para diferenciar la forma y los límites de los objetos dejando de lado la percepción de los colores.
Este otro caso es más simple, sobre todo porque lo estamos viendo a través del ordenador. El fotógrafo Erik Johansson lleva la ilusión óptica a la calle a través de un trabajo de retoque fotográfico, previo paso por el ordenador, donde calculó milimétricamente las medidas de la plaza para luego insertar las imágenes a escala real.
La siguiente ilusión está enmarcada dentro de lo que se ha llamado Flashed Face Distortion Effect. Sin ningún tipo de alteración en las caras de las chicas y fijando la vista en el punto donde nos indican, da la sensación de percibir la distorsión de unas caras sobre otras, cuando realmente tampoco es así. Esto es producto de los efectos de luz que producen nuestros rostros a los demás, es decir, al alinearlas en el vídeo y presentarlas de manera rápida, las diferencias entre los rostros son más extremas, de esta manera, si alguien tiene una mandíbula más grande de lo normal o una frente prominente, al compararlos a cámara rápida nuestra percepción nos muestra una imagen grotesca o deforme. El científico Matthew B. Thomson los explica perfectamente en una tesis.
El artista Francois Abelanet juega con los visitantes en un jardín de París. En este caso utiliza la técnica conocida como anamorfis para dar la impresión de relieve. Una anamorfis es una deformación reversible de una imagen producida mediante un procesamiento óptico. Se suele utilizar como efecto de perspectiva en el arte para forzar así al espectador a mantenerse sobre un determinado punto de vista preestablecido.
Exactamente igual al primer vídeo pero variando las formas geométricas. La explicación es la misma, nuestro cerebro genera este error para poder definir los límites y las formas geométricas dejando de lado el color. Al final del vídeo, cuando coloca la figura en cada fila, podemos observar que lo que veíamos era incorrecto.
Esta pieza fue premiada a finales del año pasado en la edición 2010 del Best Illusion of the Year Contest. Kokichi Sugihara. ¿Cómo lo consigue? Perspectiva. El autor consigue orientar cada uno de los espacios de manera que los percibamos al revés, así cuando realmente tienen un movimiento de descenso, nuestro cerebro lo interpreta en ascenso.
Este caso es similar al utilizado en muchas de las escenas de la trilogía de El Señor de los Anillos de Peter Jackson. Cómo en todos los vídeos anteriores, nuestra vista y nuestro cerebro nos juegan una mala pasada. Aquí hay truco y es que la casa donde se rueda no es una casa "normal". A parte de utilizar en cada toma una perspectiva que llega a deformar la estancias y los muebles, la casa no tienen formas rectas comunes. Ligeras pendientes y unos extremos más grandes que otros logran que nuestro cerebro perciba todo de manera completamente distinta.
Podríamos resumir el vídeo como la explicación del anterior. Sin ningún elemento decorativo, nuestra visión sigue generando la misma percepción, aún cambiándose los dos sujetos.
El final del vídeo nos acaba dando la clave. La perspectiva.
Existen también ilusiones ópticas tan sencillas como esta. Basta con que nuestro cerebro quiera que este chico se encuentre levitando …
Simple pero increíble de ver. La clave aquí está en la perspectiva. Se trata de tres ilusiones bajo la técnica conocida como anamorfis formadas por un cubo de Rubik, un rollo de cinta adhesiva y un zapato. La idea es dar la impresión de relieve, una técnica donde se produce una deformación reversible de una imagen producida mediante un procesamiento óptico. Utilizado frecuentemente como efecto de perspectiva en el arte para forzar al espectador a mantenerse sobre un determinado punto de vista preestablecido.
Galardonado con el segundo premio en el 2012 del Best Illusion of the Year, el vídeo basa su ilusión en la sensación de deformidad cuando realmente no existe. Enmarcada bajo el grupo de ilusiones denominadas como Flashed Face Distortion Effect, la idea es muy simple. Sin alteración alguna en los rostros de famosos que vemos, fijamos la vista en el punto central de la imagen. El resultado es la sensación de que las caras se deforman en cada bando cuando no es así. ¿Cómo? A través de los efectos de luz que producen nuestros rostros a los demás. Al alinearlas en el vídeo y presentarlas de manera rápida, las diferencias entre los rostros, por muy pequeños que sean, son más extremos.
El profesor Kokichi Sugihara, el hombre que ganó en el 2010 el Best Illusion of the Year Contest, volvió hace unos meses con una nueva pieza, en este caso, un tejado capaz de desafiar la gravedad. Nos encontramos ante una ilusión donde Sugihara juega con la percepción espacial, un tejado que nos engaña y que ha sido posible, al igual que en su anterior trabajo, gracias a un programa informático capaz de moldear objetos reales e interpretar la profundidad. El truco: nuestra mente debe adivinar la profundidad y acabamos "creando" un escenario erróneo.
El siguiente ejercicio, creado por Rob van Lier y Arno Koning, comprende una ilusión a través de una secuencia de morphing entre dos caras. El espectador tiene que fijar un punto superpuesto sobre la metamorfosis, cuando el punto se mueve, el morphing apenas puede verse. Sin embargo, cuando el punto se detiene, repentinamente el morphing "aparece" y lo apreciamos con mayor fuerza sobre nuestras retinas. La razón: al parecer, estas diferencias entre las caras son fácilmente pasadas por alto cuando seguimos un movimiento de puntos, en cambio, son altamente apreciables cuando nuestros ojos descansan en un solo punto.
El fotógrafo Erik Johansson realiza una nueva pieza de ilusión bajo impresión con motivo del 5ª aniversario de la galería Skrapan en Estocolmo. Aunque es posible que la ilusión pierda parte de la gracia viéndola a través de una pantalla, el trabajo de Johansson es mundialmente reconocido. El artista lleva la ilusión óptica a la calle a través del retoque fotográfico previo paso por el ordenador, es ahí donde calcula milimétricamente las medidas de la obra sobre el "terreno" para luego insertar las imágenes a escala real.
Aquí nos encontramos con una pequeña recopilación de trabajos, todos utilizando la misma técnica. Podemos ver el vídeo cuantas veces queramos, aunque cada pieza la vemos de un color distinto cuando se mueve… cuando realmente todas son iguales. La razón es muy simple, nuestro cerebro modifica el sistema visual y lo ajusta con ligeras variaciones para diferenciar la forma y los límites de los objetos dejando de lado la percepción de los colores.
Otro ejemplo del ejercicio anterior, en este caso una pieza completa de la ilusión basada en formas geométricas. El "truco" es el mismo, nuestro cerebro crea el error obviando el color para definir los límites y las formas.
La misma técnica utilizada por el fotógrafo Erik Johansson aunque en este caso podemos observar todo el proceso de trabajo en vivo hasta su ejecución final. La ilusión es obra de Edgar Muller, el hombre transforma un espacio en Alemania en una escena de la edad de hielo. Impresionante.
Aunque la ilusión tiene varios años no deja de ser realmente sorprendente. La máscara de Charlie Chaplin parece tener dos relieves o dos huecos, cambiando según el giro de la misma.
El edificio que se derrumba
¿Cuántas veces hemos contemplado un espectáculo de luces proyectado en un edificio? En muchas ocasiones estas iniciativas tratan de acercar la historia de una ciudad a sus visitantes. En el caso de Ucrania, en particular en Járkov (la segunda localidad más grande de este país), se plantearon hacer una proyección visual un tanto diferente, ayudada de las ilusiones ópticas que podían crearse mediante diferentes juegos de luz:
El dominó de papel
Las ilusiones ópticas creadas mediante lápiz y papel son unas de las más conocidas y espectaculares. En este caso, vemos cómo se recrea el clásico juego del dominó, que probablemente hayamos practicado más de una vez y de dos. ¿Te atreves a tirar las fichas?
Si te parece demasiado aburrido, siempre puedes optar por usar un vaso de agua o encender una vela. Como vemos, tres prácticas bastante comunes de nuestra vida diaria, que pueden ser convertidas en increíbles ilusiones ópticas con un poco de paciencia.
¿cuál es la barrita real?
Continuando con los juegos visuales con lápiz y papel, os desafiamos a acertar cuál es la barrita de chocolate real del siguiente vídeo. Como vemos, el artista tiene unas dotes para la pintura realmente increíbles, y es capaz de engañar a nuestro cerebro cuando finaliza su trabajo. ¿Qué barrita te comerías?
Recrean el logo de Apple
En ALT1040, considerada como la guía del geek, no podía faltar el lado más tecnológico de las ilusiones ópticas. Precisamente en la semana en que presentábamos nuestro análisis del iPhone 5s, os enseñamos esta ilusión óptica en la que se puede reconstruir el logo de Apple gracias a las distintas perspectivas usadas durante la grabación:
El señor de los anillos
En esta ocasión, el vídeo que os mostramos es quizás uno de los trucos más conocidos de la red. En algo más de dos minutos vemos las increíbles habilidades del joven con los anillos, de forma que en algunos casos nuestro cerebro confunde si los aros están o no sujetos entre sí.
El terrorífico dragón
A lo largo de las entregas sobre ilusiones ópticas, hemos visto que la perspectiva juega un papel crucial en la forma en que engañamos a nuestro cerebro. Si anteriormente observábamos el logo de Apple, ahora nos toca asombrarnos con un terrorífico dragón, que parece seguir nuestros movimientos con su mirada.
La imposibilidad de algunos movimientos
Si el dragón no nos parece suficientemente engañoso, siempre podemos recurrir a los clásicos trucos de perspectiva hechos con figuras. En otras entregas hemos usado canicas y túneles imposibles, por lo que hoy vamos a tratar de engañar a nuestro cerebro con una simple pajita, ¿lo conseguiremos?
¿personas que se caen de un edificio?
Comenzábamos el post de hoy sobre ilusiones ópticas viendo un juego de luces en un edificio de Ucrania. Pero este tipo de trucos en construcciones a veces juegan con nuestra vista mediante el uso de grandes espejos. ¿No te lo crees? El siguiente vídeo muestra una ilusión óptica hecha en París, que luego sería copiada en un barrio de Londres.
increíbles anuncios de Honda
El último anuncio de Honda quizás sea el mejor comercial sobre coches que se haya realizado, ya que utiliza las ilusiones ópticas como forma de que el espectador contemple asombrado el anuncio del nuevo Honda CR-V 1.6. Una buena forma de terminar con esta lista de engaños visuales:
Los cubos que aparecen tienen diferente color, ¿no es cierto? Prueba ahora a tapar con un dedo la línea horizontal que los divide, ¿siguen siendo distintos?