A continuación se escolta con letras y figuras retóricas
un plácido estímulo vertiente de usted hacía mí.
Con un asunto arduo de elucidar para la
henchida mente analítica, quizá el ingenio
visionario de lo magnánimo haga más asequible
esta declaración descendiente desde el plano del alma,
donde reside lo entrañable, hasta el mundo físico,
donde nos conectamos aquí en lo más palpable para
llegar a la abstracción de eso casi casi inimaginable...
Con relaciones y analogías se lo haré saber:
Le valoro...
Como las flores valoran la belleza, por decidir vivir su gracia en ellas
Como las montañas valoran los pinares, las llenan de lozaneidad
Como cada árbol valora la lluvia, les rocía vida
Como la tierra valora el sol, por tenerla en su cálida órbita
Como los ojos valoran la luz, que desbordan de encanto al ver un amanecer
Como se valora aquello que no puede ser valorado...
"Veremos qué es lo que surje..." ¡y lo que florece es bellísimo!
De este modo lo invaluable es preciado y estimado,
Eso, eso es usted para mí: un tesoro de inconmensurable valor.
Puede que lo que hemos vivido anteriormente haya sido una preparación
para encontrarnos y reconocernos mejor.
Para tener un mayor grado de sabiduría que al fin y al cabo
nos lleva a un amor más fuerte y genuino,
Fue todo como un preludio que antecede a la bella armonía entre
dos almas que se funden...
El momento ha llegado, cada día se hace más evidente que lo
buscado en el uno esta siendo encontrado en el otro...
Sin duda, ¡este universo es fascinante!
No crea únicamente a mis palabras,
no crea exclusivamente a mis actos...
Son solo aproximaciones (en ocasiones imprecisas)
de un trasfondo más inmaterial y sublime...
Crea en lo que su divinidad sienta y perciba,
Crea en el cambio de mi cara al contemplar su presencia,
Crea en el brillo de mis ojos cuando le ven,
Crea en la gravedad de mis besos cuando se desdibujan en su piel,
Crea en la afabilidad de cada abrazo recibido,
Crea sabiamente que le quiero más cuando le digo simplemente "le quiero"...
Creamos lo que creemos,
Potenciemos la satisfacción, seamos dos seres felices
que comparten su felicidad el uno al lado del otro
siendo el infinito el único límite...
Le valoro, ¡tanto como valoro a la vida por cautivarnos con sus maravillas!
P.D. No he escrito esto, este es ego ridículamente analítico y sería
incapaz de expresarse con soltura.
El crédito va hacia esa parte (inmensa) que se puede abrir sin
tapujos, algunos la llaman "alma", no sé donde esta, pero
mientras escribía la sentí en el corazón...
Es este otro acto de franqueza, no es el primero
y créame: no será el último
C.N.M.C
¡Besos cariño!
