Un manifiesto bóxer
Los dioses que asisten a los bóxers,
sociedad muy justa y muy armoniosa,
os ordenan expulsar a los diablos extranjeros
que vienen a perturbar el Imperio del Hijo del Cielo,
obligando a los hombres a violar sus juramentos
y a las mujeres a cometer adulterio.
Exterminad a estos demonios,
destruid los ferrocarriles,
abatid sus postes de telégrafos
y, sobre todo, hundid sus vapores.
Esto causará escalofríos a la muy grande Francia;
esto reducirá a polvo
tanto a los ingleses como a los rusos,
y esto convertirá, para siempre en próspero
al elegante Imperio de la dinastía del gran Ts´ing
LA REBELIÓN DE LOS BÓXERS
Los bóxers formaban parte de una sociedad secreta de chinos, que se hacían llamar los Yi-he-Tuan (Puños honrados y armoniosos). Los occidentales los conocían como bóxers debido a sus rituales de artes marciales boxeo y esgrima, que según ellos mismos creían, les hacían invulnerables a las balas. Se trataba de una organización xenófoba.
Razones de un asalto
1) Pretendían expulsar de China a los misioneros cristianos y a los extranjeros que controlaban el país .Los misioneros erigían templos sin respeto por las creencias tradicionales.
2) En aquella época, Gran Bretaña, Francia, estados Unidos, Japón, Alemania y Rusia imponían sus leyes, ocupaban puertos y enclaves y se repartían el país en zonas de influencia.
3) La larga historia de intervenciones extranjeras y la decadencia de las condiciones económico-sociales en China, fueron causas de su resentimiento.
4) Todo esto unido a una hambruna que mató a más de 6.000.000 de personas –el 20% de la población china de entonces- a los elevados impuestos de guerra tras la invasión japonesa de 1894, a la ocupación germana de 1897 llevaron a vastos sectores de su población a desarrollar una virulenta xenofobia.
En este contexto, la sociedad secreta de los bóxers, que se extendió por el norte desde Shandong, reforzaba sus campañas jurando que mataría y expulsaría a todos los extranjeros del país.
Apoyo del poder político
Aunque públicamente eran condenados, los bóxers estaban clandestinamente apoyados por miembros de la Corte Real entre los que se encontraba la emperatriz viuda Ci Xi. La emperatriz instigó la rebelión como una forma de fortalecer su poder interno y muchos gobernadores provinciales hicieron lo mismo. Fortalecidos de esta manera, los bóxers saquearon el campo, destruyeron líneas de telégrafos y estaciones de ferrocarril para finalmente matar a unos 231 extranjeros y a millares de chinos cristianos.
Comienza el levantamiento (mayo, 1900)
Ya en 1899 empezó una campaña de terror contra los misioneros cristianos. En mayo de 1900 estalló en China la rebelión de los bóxers. Ocuparon Tientsing, puerta de entrada a Pekín, blandiendo lanzas coronadas con las cabezas de misioneros asesinados.
Aunque centrada en Pekín, la rebelión se extendió a las provincias del sur. El Gobierno promulgó un edicto por el que se prohibían las actividades de los bóxers, pero los informes indican que las tropas imperiales solían mezclarse con ellos.
Llegaron a Pekín 340 soldados estadounidenses, rusos, franceses, italianos y japoneses.
Tropas aliadas luchan contra los bóxers (junio)
A partir de junio, la revuelta estalló con fuerza, y los bóxers iniciaron un asedio de dos meses a las Embajadas en Pekín. Estados Unidos envíó dos regimientos de infantería para apoyar a algunas de las tropas británicas, francesas, alemanas, japonesas, austriacas, rusas e italianas; y para establecer una fuerte presencia militar en el centro del Imperio chino. Pero para entonces ya había sido asesinado el embajador alemán Ketteler. La amenaza bóxer se había extendido por todas partes. Las potencias subestimaron el tamaño de sus ejércitos. Se cree que solo en el área de Pekín contaban con más de 360.000 soldados.
Los aliados entran en Pekín
Las naciones que sufrieron el ataque conformaron rápidamente un ejército de intervención de más de 20.000 hombres, que entró en Pekín el 14 de agosto, sofocando rápidamente el asedio de 56 días de las legaciones extranjeras. La resistencia china contra el ejército de aliados fue a veces obstinada. Los bóxers y los renegados del ejército tenían cañones modernos aunque no sabían utilizarlos. Los bóxers se dispersan. La emperatriz y el ejército regular huyeron a Xian.
Las fuerzas de liberación se apoderan de la ciudad y, tras el saqueo, se dedicaron a castigar toda acción contra los extranjeros. Bajo el mando del mariscal prusiano Alfred von Waldersee, las tropas llevaron a cabo las “expediciones punitivas” en las que también se reprimió con brutalidad a la población civil china que nada tenía que ver con el movimiento bóxer.
Acuerdo anglo-germano sobre China (octubre)
Gran Bretaña y Alemania formaron una alianza para conservar la integridad territorial de China y mantener los puertos del país abiertos al comercio mundial. Acordaron cuatro principios que guiarán la futura política de China:
1) Los puertos tendrán libre acceso y estarán abiertos al comercio con todos los países.
2) Ninguno de los dos gobiernos se aprovechará de la inestabilidad tras la rebelión, para obtener ventajas territoriales.
3) Si un tercer país lo intentara, ambos países acordarán la decisiones que deben tomar para proteger los intereses de China.
4) Los dos gobiernos comunicarán el acuerdo a las demás potencias interesadas, especialmente a Austria-Hungría, Francia, Italia, Japón y estados Unidos y las invitará a aceptar sus principios.
No se mencionó a Rusia como potencia interesada, lo que se consideró un reproche por la interrupción de la cooperación rusa en la campaña militar contra los bóxers.
Todo terminó en un absoluto desastre para China. En enero de 1901 tendrá que aceptar las condiciones de paz establecidas en el “protocolo de los bóxers”, en el que, entre otras cosas, se contemplan:
a) Indemnizaciones y penas de muerte por decapitación para los miembros de la “comunidad xenófoba”.
b) Las tropas extranjeras dejaron guarniciones militares desde Pekín hasta el mar.
c) Los exámenes del servicio civil fueron suspendidos durante cinco años
d) El Reino Unido y Alemania aumentaron respectivamente en cuatro y diez sus posesiones en China.
Internacionalmente, el prestigio de China llegó a su punto más bajo. La indemnización consumía la mitad del producto nacional, perjudicando su precaria soberanía y marcando el inicio del fin de la dinastía Qing.
Gran Bretaña y Estados Unidos, trataron de mitigar los pagos de indemnización utilizándolos para financiar becas para estudiantes chinos.
Los dioses que asisten a los bóxers,
sociedad muy justa y muy armoniosa,
os ordenan expulsar a los diablos extranjeros
que vienen a perturbar el Imperio del Hijo del Cielo,
obligando a los hombres a violar sus juramentos
y a las mujeres a cometer adulterio.
Exterminad a estos demonios,
destruid los ferrocarriles,
abatid sus postes de telégrafos
y, sobre todo, hundid sus vapores.
Esto causará escalofríos a la muy grande Francia;
esto reducirá a polvo
tanto a los ingleses como a los rusos,
y esto convertirá, para siempre en próspero
al elegante Imperio de la dinastía del gran Ts´ing
LA REBELIÓN DE LOS BÓXERS
Los bóxers formaban parte de una sociedad secreta de chinos, que se hacían llamar los Yi-he-Tuan (Puños honrados y armoniosos). Los occidentales los conocían como bóxers debido a sus rituales de artes marciales boxeo y esgrima, que según ellos mismos creían, les hacían invulnerables a las balas. Se trataba de una organización xenófoba.
Razones de un asalto
1) Pretendían expulsar de China a los misioneros cristianos y a los extranjeros que controlaban el país .Los misioneros erigían templos sin respeto por las creencias tradicionales.
2) En aquella época, Gran Bretaña, Francia, estados Unidos, Japón, Alemania y Rusia imponían sus leyes, ocupaban puertos y enclaves y se repartían el país en zonas de influencia.
3) La larga historia de intervenciones extranjeras y la decadencia de las condiciones económico-sociales en China, fueron causas de su resentimiento.
4) Todo esto unido a una hambruna que mató a más de 6.000.000 de personas –el 20% de la población china de entonces- a los elevados impuestos de guerra tras la invasión japonesa de 1894, a la ocupación germana de 1897 llevaron a vastos sectores de su población a desarrollar una virulenta xenofobia.
En este contexto, la sociedad secreta de los bóxers, que se extendió por el norte desde Shandong, reforzaba sus campañas jurando que mataría y expulsaría a todos los extranjeros del país.
Apoyo del poder político
Aunque públicamente eran condenados, los bóxers estaban clandestinamente apoyados por miembros de la Corte Real entre los que se encontraba la emperatriz viuda Ci Xi. La emperatriz instigó la rebelión como una forma de fortalecer su poder interno y muchos gobernadores provinciales hicieron lo mismo. Fortalecidos de esta manera, los bóxers saquearon el campo, destruyeron líneas de telégrafos y estaciones de ferrocarril para finalmente matar a unos 231 extranjeros y a millares de chinos cristianos.
Comienza el levantamiento (mayo, 1900)
Ya en 1899 empezó una campaña de terror contra los misioneros cristianos. En mayo de 1900 estalló en China la rebelión de los bóxers. Ocuparon Tientsing, puerta de entrada a Pekín, blandiendo lanzas coronadas con las cabezas de misioneros asesinados.
Aunque centrada en Pekín, la rebelión se extendió a las provincias del sur. El Gobierno promulgó un edicto por el que se prohibían las actividades de los bóxers, pero los informes indican que las tropas imperiales solían mezclarse con ellos.
Llegaron a Pekín 340 soldados estadounidenses, rusos, franceses, italianos y japoneses.
Tropas aliadas luchan contra los bóxers (junio)
A partir de junio, la revuelta estalló con fuerza, y los bóxers iniciaron un asedio de dos meses a las Embajadas en Pekín. Estados Unidos envíó dos regimientos de infantería para apoyar a algunas de las tropas británicas, francesas, alemanas, japonesas, austriacas, rusas e italianas; y para establecer una fuerte presencia militar en el centro del Imperio chino. Pero para entonces ya había sido asesinado el embajador alemán Ketteler. La amenaza bóxer se había extendido por todas partes. Las potencias subestimaron el tamaño de sus ejércitos. Se cree que solo en el área de Pekín contaban con más de 360.000 soldados.
Los aliados entran en Pekín
Las naciones que sufrieron el ataque conformaron rápidamente un ejército de intervención de más de 20.000 hombres, que entró en Pekín el 14 de agosto, sofocando rápidamente el asedio de 56 días de las legaciones extranjeras. La resistencia china contra el ejército de aliados fue a veces obstinada. Los bóxers y los renegados del ejército tenían cañones modernos aunque no sabían utilizarlos. Los bóxers se dispersan. La emperatriz y el ejército regular huyeron a Xian.
Las fuerzas de liberación se apoderan de la ciudad y, tras el saqueo, se dedicaron a castigar toda acción contra los extranjeros. Bajo el mando del mariscal prusiano Alfred von Waldersee, las tropas llevaron a cabo las “expediciones punitivas” en las que también se reprimió con brutalidad a la población civil china que nada tenía que ver con el movimiento bóxer.
Acuerdo anglo-germano sobre China (octubre)
Gran Bretaña y Alemania formaron una alianza para conservar la integridad territorial de China y mantener los puertos del país abiertos al comercio mundial. Acordaron cuatro principios que guiarán la futura política de China:
1) Los puertos tendrán libre acceso y estarán abiertos al comercio con todos los países.
2) Ninguno de los dos gobiernos se aprovechará de la inestabilidad tras la rebelión, para obtener ventajas territoriales.
3) Si un tercer país lo intentara, ambos países acordarán la decisiones que deben tomar para proteger los intereses de China.
4) Los dos gobiernos comunicarán el acuerdo a las demás potencias interesadas, especialmente a Austria-Hungría, Francia, Italia, Japón y estados Unidos y las invitará a aceptar sus principios.
No se mencionó a Rusia como potencia interesada, lo que se consideró un reproche por la interrupción de la cooperación rusa en la campaña militar contra los bóxers.
Todo terminó en un absoluto desastre para China. En enero de 1901 tendrá que aceptar las condiciones de paz establecidas en el “protocolo de los bóxers”, en el que, entre otras cosas, se contemplan:
a) Indemnizaciones y penas de muerte por decapitación para los miembros de la “comunidad xenófoba”.
b) Las tropas extranjeras dejaron guarniciones militares desde Pekín hasta el mar.
c) Los exámenes del servicio civil fueron suspendidos durante cinco años
d) El Reino Unido y Alemania aumentaron respectivamente en cuatro y diez sus posesiones en China.
Internacionalmente, el prestigio de China llegó a su punto más bajo. La indemnización consumía la mitad del producto nacional, perjudicando su precaria soberanía y marcando el inicio del fin de la dinastía Qing.
Gran Bretaña y Estados Unidos, trataron de mitigar los pagos de indemnización utilizándolos para financiar becas para estudiantes chinos.