¿UN SALTO EN LA CONCIENCIA HUMANA?
CREYENTES: En 2012, según Daniel Pinchbeck, en su obra 2012: el Retorno de Quetzalcoatl, la humanidad dejará de preocuparse por lo material para entrar en el reino de lo espiritual, cambiando por completo su percepción del espacio y el tiempo.
ESCÉPTICOS: Bonita idea, pero basada en la nada. No existe ni una sola prueba o indicio de que algo así pueda suceder, ni en 2012 ni en cualquier otra fecha. Todas las afirmaciones en ese sentido se basan en simples creencias sin base alguna y jamás se ha podido mostrar ni una sola pista que permita afirmar de forma racional algo similar. Por otra parte, cabe recordar que Quetzalcoatl formaba parte de la mitología azteca, no maya, y para ellos el 2012 no significaba absolutamente nada.
CREYENTES: El gran Terence McKenna predijo el salto de conciencia en 1975 basado en su teoría de ondas temporales. Para él, el fin de la historia humana llegaría el 21 de diciembre de 2012.
ESCÉPTICOS: Las ideas del ya fallecido McKenna se basan en sus propias creencias y ninguno de sus cálculos ha sido apoyado jamás de forma racional. Además, en las primeras ediciones de sus obras apenas se mencionaba al 2012. Curiosamente, en las posteriores reediciones, y según iba avanzando la “fama” del 2012, las referencias a este año han ido aumentando, hasta convertirse en algo capital en su obra, para gozo de sus editores.
Si se busca con cuidado, pueden encontrarse otros mil argumentos que demuestran que la creencia en el fin de los días del 2012 es una completa estupidez, pero creo que con los mostrados aquí es más que suficiente. Por desgracia, libros plagados de pseudoconocimientos sin más base que la calenturienta mente de sus autores, seguirán vendiéndose como churros hasta… ¿2012? Lo dudo, porque seguro que después alguno venderá algo así como “La guía de los supervivientes del fin del mundo”, en el que contará cómo el esfuerzo mental de las gentes que creían en el fin del año 2012 salvaron, temporalmente, a la humanidad. Por imaginar que no quede, es cuestión de negocio, no de verdad ni de realidad. Lamentablemente, los “creyentes” siguen siendo muy numerosos, para alegría de los vendedores de humo.
CREYENTES: En 2012, según Daniel Pinchbeck, en su obra 2012: el Retorno de Quetzalcoatl, la humanidad dejará de preocuparse por lo material para entrar en el reino de lo espiritual, cambiando por completo su percepción del espacio y el tiempo.
ESCÉPTICOS: Bonita idea, pero basada en la nada. No existe ni una sola prueba o indicio de que algo así pueda suceder, ni en 2012 ni en cualquier otra fecha. Todas las afirmaciones en ese sentido se basan en simples creencias sin base alguna y jamás se ha podido mostrar ni una sola pista que permita afirmar de forma racional algo similar. Por otra parte, cabe recordar que Quetzalcoatl formaba parte de la mitología azteca, no maya, y para ellos el 2012 no significaba absolutamente nada.
CREYENTES: El gran Terence McKenna predijo el salto de conciencia en 1975 basado en su teoría de ondas temporales. Para él, el fin de la historia humana llegaría el 21 de diciembre de 2012.
ESCÉPTICOS: Las ideas del ya fallecido McKenna se basan en sus propias creencias y ninguno de sus cálculos ha sido apoyado jamás de forma racional. Además, en las primeras ediciones de sus obras apenas se mencionaba al 2012. Curiosamente, en las posteriores reediciones, y según iba avanzando la “fama” del 2012, las referencias a este año han ido aumentando, hasta convertirse en algo capital en su obra, para gozo de sus editores.
Si se busca con cuidado, pueden encontrarse otros mil argumentos que demuestran que la creencia en el fin de los días del 2012 es una completa estupidez, pero creo que con los mostrados aquí es más que suficiente. Por desgracia, libros plagados de pseudoconocimientos sin más base que la calenturienta mente de sus autores, seguirán vendiéndose como churros hasta… ¿2012? Lo dudo, porque seguro que después alguno venderá algo así como “La guía de los supervivientes del fin del mundo”, en el que contará cómo el esfuerzo mental de las gentes que creían en el fin del año 2012 salvaron, temporalmente, a la humanidad. Por imaginar que no quede, es cuestión de negocio, no de verdad ni de realidad. Lamentablemente, los “creyentes” siguen siendo muy numerosos, para alegría de los vendedores de humo.