Los meses se sucedieron, Dausha disfruto de un tiempo de paz, los pactos y alianzas que realizo con los pueblos no aurianos fueron provechosos, el comercio volvia a fluir lentamente en todo Deir El Auriyah (el imperio auriano).
Atras habian quedado los roces entre clanes, todos cooperaban entre si.
Una vez al año, se festejaba la Bak Ri Al Damah (la fiesta de la union, se conmemoraba el tiempo en que hace siglos todos los clanes se unieron bajo un Tamide, mucho antes de que salieran del valle a conquistar el imperio.)
Ese dia todo era alegria, se cantaba, se bailaba, se bebia y se comia compartiendolo todo, las parejas jovenes se comprometian, y se celebraban muchos matrimonios.
Este año era especial, ya que habian asistido los señores de los treinta y nueve clanes aurianos, muchos venian de lejos, eran gobernadores de regiones distantes o tenian mando de tropas en puestos distantes. Hasta Farah y Adar vinieron desde sus señorios va participar de la fiesta.
El Emperador celebro muchos matrimonios, la tradicion auriana era que el jefe del clan casaba a las parejas que se unian en matrimonio.
Al pie de la piedra de los clanes, las fogatas brillando en la noche, todos bailaban al ritmo de las gaitas,los tambores, las flautas y las citaras.
Hussid Ben Talak se acerco a Meinya Tag Nurta, se inclino ante ella mostrando las palmas (el saludo auriano) y la invito a bailar, ella sonrio llena de luz, sus verdes ojos regulgian de alegria, ella acepto.
Dausha y los señores de los clanes miraban la escena, sus expresiones eran graves en ese lugar lleno de alegria pero nada dijeron.
La Emperatriz miro a su esposo, ella estaba alegre de ver sonreir a su hermana, pero vio la expresion grave de su marido.
Era el atardecer del dia siguiente, Hussid y Meinya fueron llamados por el Emperador, este aguardaba solo, parado en el centro de la Piedra de los Clanes, los azules aguardaban al pie de la loma custodiando.
Dausha miro a su prima y a su amigo, los vio felices, y con molestio le hablo, con dolor, ya que los dos le eran muy queridos.
- Esta es la Piedra de los Clanes.- les dijo.- Aqui elegian a los Tamides y luego a los Emperadores desde hace siglos, cada clan es una familia, cada señor de un clan es el padre y la madre del mismo,
un hombre y una mujer pueden unirse en matrimonio y tener toda una vida juntos, la ley prohibe que dos señores de clan se unan, por la razon de que el clan no puede quedar sin cabeza, cuando yo fui elegido como señor de los Al Hattir acepte comprendiendo que era de por vida, por se es padre de la familia para toda la vida, deseo hablarles de esto , de esta forma para recordarles que la ley es la sangre del imperio, gracias a la ley somos lo que somos.- Dausha dejo de hablar con tristeza en el corazon.
- Sabes bien, amigo mio, que puedes prohibir que nos casemos, pero de una manera u otra estaremos juntos.- le dijo Hussid.
- Pueden hacer lo que se les antoje, pero no podran casarse o vivir juntos, yo debo hacer cumplir la ley, por que soy el custodio de la ley, los necesito a mi lado, como siempre, por eso quise hablarles antes de aplicarles la ley.-
- Tanto nos necesitas primo?- pregunto Meinya.
- No te imaginas cuanto, prima.-
Meinya y Hussid se miraron en silencio, parecian hablarse con los ojos.
- Solo por ti, amigo mio.-
- Sabes que te obedezco y que te seguire hasta el infierno si me lo pides.- le respondio ella.
Dausha estaba aliviado, abrazo a ambos y se despidieron en silencio teñidos por la luz del atardecer.....
Atras habian quedado los roces entre clanes, todos cooperaban entre si.
Una vez al año, se festejaba la Bak Ri Al Damah (la fiesta de la union, se conmemoraba el tiempo en que hace siglos todos los clanes se unieron bajo un Tamide, mucho antes de que salieran del valle a conquistar el imperio.)
Ese dia todo era alegria, se cantaba, se bailaba, se bebia y se comia compartiendolo todo, las parejas jovenes se comprometian, y se celebraban muchos matrimonios.
Este año era especial, ya que habian asistido los señores de los treinta y nueve clanes aurianos, muchos venian de lejos, eran gobernadores de regiones distantes o tenian mando de tropas en puestos distantes. Hasta Farah y Adar vinieron desde sus señorios va participar de la fiesta.
El Emperador celebro muchos matrimonios, la tradicion auriana era que el jefe del clan casaba a las parejas que se unian en matrimonio.
Al pie de la piedra de los clanes, las fogatas brillando en la noche, todos bailaban al ritmo de las gaitas,los tambores, las flautas y las citaras.
Hussid Ben Talak se acerco a Meinya Tag Nurta, se inclino ante ella mostrando las palmas (el saludo auriano) y la invito a bailar, ella sonrio llena de luz, sus verdes ojos regulgian de alegria, ella acepto.
Dausha y los señores de los clanes miraban la escena, sus expresiones eran graves en ese lugar lleno de alegria pero nada dijeron.
La Emperatriz miro a su esposo, ella estaba alegre de ver sonreir a su hermana, pero vio la expresion grave de su marido.
Era el atardecer del dia siguiente, Hussid y Meinya fueron llamados por el Emperador, este aguardaba solo, parado en el centro de la Piedra de los Clanes, los azules aguardaban al pie de la loma custodiando.
Dausha miro a su prima y a su amigo, los vio felices, y con molestio le hablo, con dolor, ya que los dos le eran muy queridos.
- Esta es la Piedra de los Clanes.- les dijo.- Aqui elegian a los Tamides y luego a los Emperadores desde hace siglos, cada clan es una familia, cada señor de un clan es el padre y la madre del mismo,
un hombre y una mujer pueden unirse en matrimonio y tener toda una vida juntos, la ley prohibe que dos señores de clan se unan, por la razon de que el clan no puede quedar sin cabeza, cuando yo fui elegido como señor de los Al Hattir acepte comprendiendo que era de por vida, por se es padre de la familia para toda la vida, deseo hablarles de esto , de esta forma para recordarles que la ley es la sangre del imperio, gracias a la ley somos lo que somos.- Dausha dejo de hablar con tristeza en el corazon.
- Sabes bien, amigo mio, que puedes prohibir que nos casemos, pero de una manera u otra estaremos juntos.- le dijo Hussid.
- Pueden hacer lo que se les antoje, pero no podran casarse o vivir juntos, yo debo hacer cumplir la ley, por que soy el custodio de la ley, los necesito a mi lado, como siempre, por eso quise hablarles antes de aplicarles la ley.-
- Tanto nos necesitas primo?- pregunto Meinya.
- No te imaginas cuanto, prima.-
Meinya y Hussid se miraron en silencio, parecian hablarse con los ojos.
- Solo por ti, amigo mio.-
- Sabes que te obedezco y que te seguire hasta el infierno si me lo pides.- le respondio ella.
Dausha estaba aliviado, abrazo a ambos y se despidieron en silencio teñidos por la luz del atardecer.....