La semana pasada fue trágica, desde la muerte de Jazmín de Grazia en adelante todas pálidas. Pero no olvidemos que un pedófilo anda suelto.
Nos queríamos reponer del dolor de un piba tan joven muerta en la bañera, los buitres rondando su memoria y se nos vino encima el cruel asesinato del fotógrafo francés. Casi sin respirar, hundidos en el dolor y se nos va el flaco Spinetta. Termina la semana trágica con Whitney Houston y la crónica de una muerte anunciada.
Retomamos un tema para que no pase al olvido. Los chicos están en peligro, el pedófilo declarado Jorge Corsi hizo un extraño acuerdo judicial y su aberrante trato con la justicia lo deja casi a las puertas de volver a cometer lo que su patología indica: Abuso sexual de niños .
Como el menor afectado (solo uno de ellos, porque son varias las víctimas) y su familia no pueden hacer público lo acordado con Corsi , la semana pasada desfiló por los circuitos televisivos el abogado Javier Moral.
Estrenaba ropa nueva en cada aparición, fue su debut en la pasarela mediática, miraba a la cámara como si estuviera protagonizando un final de "Los Sopranos" y explicaba lo inexplicable. Juicio abreviado donde Corsi aceptó su culpabilidad de engañar y abusar sexualmente de un adolescente (en crudo: penetrarlo, para que suene grosero y fuerte porque el caso lo es), el psicólogo que acepta la acusación porque fue real, y junto con el Tribunal acuerdan una pena de cumplimiento efectivo de 3 años, que con las argucias del tiempo que pasó detenido y cosas parecidas lo pone casi al borde de la libertad.
La familia dice que rechaza un juicio en el cual el menor abusado –ya de 18 años- tenga que contar en público el vejamen al que fue sometido por Jorge Corsi . El psicólogo integraba una banda de pedófilos VIP, profesionales de mancillar chicos, pero hoy quedémonos solamente con este caso aberrante para no dispersar. A los socios de Corsi los mencionaremos en otro artículo. Porque lo desgraciado del caso es que este sienta jurisprudencia.
¿Hubo dinero de Jorge Corsi para llegar a este acuerdo insólito? Difícil entender –si existió un resarcimiento económico a la parte afectada- que se permita este tipo de acuerdo abreviado. No estamos hablando de un ladronzuelo, ni una infidelidad, ni un estafador que engañó. Nos referimos a un profesional de la (¿salud?) mental dedicado a urdir engaños para someter a los sectores de riesgo mas vulnerables de la sociedad.
La patología de este psicólogo le alcanzó para expresar en una entrevista: "La pedofilia no es delito". Y volvemos al expediente, reconoce haber tenido acceso carnal con un menor. Antes hubo cambio de identidad, incitación con pornografía y toda la parafernalia de que son capaces las mentes putrefactas.
Jorge Corsi y su banda son pedófilos VIP, con billetes como para comprar impunidad y pronto volver a las andadas.
Que el Ministerio Público haya aceptado este acuerdo de partes que le permite a Corsi estar nuevamente libre en poco tiempo, ya ingresa en uno de los absurdos judiciales mas grosos de los últimos tiempos.
La fiscalía no representa a las partes en disputa. Literalmente, es el representante de la comunidad y su actuación en todo proceso apela a proteger a la población en su conjunto. En el caso Corsi , ¿cómo permitió el Ministerio Público que una condena que debería ser acorde con el delito cometido, sea tan light que le posibilita al delincuente volver a las calles pronto y con un título de "pedófilo redimido" colgando del cuello?
Ya se sabe que estas son patologías reincidentes. En definitiva un pedófilo es un violador estimulado por la sexualidad infantil.
La sentencia concluye con una tragicómica decisión: Corzi debe hacer un tratamiento psicológico para su rehabilitación.
Justo un manipulador psicológico todo terreno, casi un Hanibal Lecter del abuso sexual infantil con título habilitante y experto en el caso, deberá hacerse el buenito en el diván y convencer a otro profesional que ya está listo para reinsertarse en la sociedad.
Hace tiempo que cuando la legislación no sabe qué camino tomar frente a temáticas difíciles, inventa el eufemismo de "dictar cursos de derechos humanos, o derechos del niño, o títulos parecidos" para zanjar un asunto indescifrable.Los pato vicas supuestamente dejan de ser guardianes violentos porque hacen un cursillo de derechos humanos y aprenden que golpear salvajemente es censurable. Ya ocurrió: van a clase, rinden las materias y vuelven a los boliches con título habilitante a seguir golpeando en las madrugadas sangrientas.
Jorge Corsi seguirá el tratamiento y pronto estará otra vez tras una computadora engañando niños como si nada. La psiquiatría forense lo dice, son patologías reincidentes. No somos nosotros quienes lo inventamos.
Una cosa es que billetera mate galán. Lo grave es que también una billetera ponga a los pibes nuevamente en zona de riesgo.
Advertencia a los padres: Un pedófilo VIP acecha.