Amigo extranjero, antes de tener una opinión errada de México, lee completo este documento.
Por años nos ha perseguido el estereotipo del indígena vestido con ropa raída de manta y un enorme sombrero que duerme plácidamente en plena calle.
¿Pero de dónde salió realmente esta imagen?
Esta imagen nace de lo que llamamos la era del Porfiriato, cuando el presidente Porfirio Díaz gobernaba nuestro país.
En esos años, se vivía una época de semi-esclavitud, en la que los terratenientes "contrataban" indígenas para atender las haciendas, hacer agricultura, ganadería y cualquier trabajo que se le antojara al patrón.
En esos días los salarios eran tan miserables y la situación tan desequilibrada, que los mismos terratenientes abrían lo que llamaban "tiendas de raya", que era donde les vendían a sus empleados los productos básicos a precios mucho más elevados de lo que podían pagar. Sus trabajadores se endeudaban con ellos y basados en esta deuda, los hacendados prácticamente mantenían esclavizados a los indígenas.
Los trabajadores se veían obligados a levantarse de madrugada para iniciar sus labores en el campo. Cuando el sol salía, ellos ya llevaban horas levantados, trabajando arduamente. El sol en las zonas centro, bajío y norte es tan intenso que la mayoría de ellos tenian problemas en la piel. Esto se solucionó usando sombreros tan grandes que daban sombra casi a la totalidad de su cuerpo.
Esos enormes sombreros no son parte de nuestros trajes tradicionales, son producto de la necesidad de hombres que se tenían que exponer a fuertes radiaciones solares.
En cuanto a vestimenta, no podían darse el lujo de elegir su ropa. En las tiendas de raya se les vendía ropa de hechura simple, hecha de tela de manta que era la más corriente y económica de esos años, y su situación económica era tan precaria, que la usaban hasta que los agujeros y podredumbre de la tela no daba para vestirse más.
La horrible ropa de manta surgió porque los semi-esclavos no tenían para comprar nada más.
Y lo más importante. A medio día se les daba oportunidad de salir de la hacienda para hacer compras, y una vez de regreso, eran forzados a continuar con las arduas labores del campo. La gran mayoría se hizo a la costumbre de aprovechar esas escapadas para dormir algunos minutos, ya que en la hacienda no había tiempo libre ni hora de salida, estar en la hacienda implicaba trabajar y trabjar hasta que al cacique se le diera la gana dejarlos ir a dormir.
Esos indígenas dormían en la calle porque literalmente estaban muriendo de sueño, eran personas que dormían a lo mucho cinco horas diarias.
Es por ello que resulta indignante escuchar a los racistas poner esa imagen de ejemplo de flojera, cuando eran en realidad personas que trabajaban a un ritmo que haría llorar a cualquiera de los ignorantes que los critican.
Por último, la canción de "la cucaracha", así como muchas otras obras como la adelita, la norteña o la rielera salieron de los "corridos". Algo parecido a los juglares. Los que participaron en la revolución hacían poemas de las batallas y hechos vividos durante la guerra contra el gobierno. Todos en el mundo conocen la estrofa de "la cucaracha ya no quiere caminar, porque no tiene, porque le falta, marihuana que fumar" ¿pero quién conoce estrofas como...?
"Ya se van los carrancistas,
ya se van por el alambre,
porque dicen los villistas,
que se estarán muriendo de hambre."
o la de
"Pobrecito de Madero,
casi todos le han fallado,
Huerta el ebrio bandolero,
es un buey para el arado."
La canción de la cucaracha, así como otros corridos de la revolución, son verdaderas joyas de la historia que narran hechos de esa guerra.
¿Entonces, si no son la ropa de manta y la canción de la cucaracha, cuáles son nuestras música y vestimentas tradicionales?
La respuesta correcta es: Depende del estado.
Cada estado tiene una o más vestimentas tradicionales, están los hermosos huipiles bordados, el elaborado traje de tehuana,

el gallardo traje de charro (que por cierto, tampoco es como lo pinta la Warner Bro),
el brillante vestido de china poblana,
o el bordado chiapaneco que es uno de mis favoritos.
Y de música, hay tanta variedad que es imposible definir "nuestro estilo".
Los jarabes de Jalisco que ocupan tantos instrumentos, que los mejores mariachis tienen entre sus músicos a gente que estudió en el conservatorio.
Los sones de Veracruz, en donde el arpa es tocada con tal habilidad que sólo unos pocos pueden con ella.
O las "bombas" yucatecas, tan ingeniosas que sólo alguien con mucho ingenio puede escribir una de calidad.
Además de infinidad de música que ha evolucionado segun la época, como el vals "sobre las olas" de Juventino Rosas, "Huapango" de Moncayo o incluso un estilo totalmente mexicano y muy propio que es la "cancion informal" cuyo principal y casi único representante es Fernando Delgadillo.
Así que, ya seas extranjero o nacional, no te dejes llevar por los racistas estereotipos que nos impusieron los gringos. México no es para nada como ellos lo pintan. No vestimos trajes de manta ni grandes sombreros, no cantamos la cucaracha como si fuera la única canción del mundo, no vivimos en casas sucias entre el polvo. Es más, ni siquiera el 5 de mayo es nuestro principal festejo nacional, es solo una fecha conmemorativa. Nuestra fiesta nacional es el 16 de Septiembre (día de la independencia), seguida del 20 de Noviembre (día de la revolución)
Y si aun así eres capaz de juzgar, te reto a que sólo por un mes, intentes sobrevivir a las duras jornadas que tenían que aguantar esos "mexicanos flojos" que trabajaban más de doce horas en la siembra, te aseguro que no durarías ni una semana sin quejarte.
Esto es México, y no lo que pintan los gringos.
Por años nos ha perseguido el estereotipo del indígena vestido con ropa raída de manta y un enorme sombrero que duerme plácidamente en plena calle.
¿Pero de dónde salió realmente esta imagen?
Esta imagen nace de lo que llamamos la era del Porfiriato, cuando el presidente Porfirio Díaz gobernaba nuestro país.
En esos años, se vivía una época de semi-esclavitud, en la que los terratenientes "contrataban" indígenas para atender las haciendas, hacer agricultura, ganadería y cualquier trabajo que se le antojara al patrón.
En esos días los salarios eran tan miserables y la situación tan desequilibrada, que los mismos terratenientes abrían lo que llamaban "tiendas de raya", que era donde les vendían a sus empleados los productos básicos a precios mucho más elevados de lo que podían pagar. Sus trabajadores se endeudaban con ellos y basados en esta deuda, los hacendados prácticamente mantenían esclavizados a los indígenas.
Los trabajadores se veían obligados a levantarse de madrugada para iniciar sus labores en el campo. Cuando el sol salía, ellos ya llevaban horas levantados, trabajando arduamente. El sol en las zonas centro, bajío y norte es tan intenso que la mayoría de ellos tenian problemas en la piel. Esto se solucionó usando sombreros tan grandes que daban sombra casi a la totalidad de su cuerpo.
Esos enormes sombreros no son parte de nuestros trajes tradicionales, son producto de la necesidad de hombres que se tenían que exponer a fuertes radiaciones solares.
En cuanto a vestimenta, no podían darse el lujo de elegir su ropa. En las tiendas de raya se les vendía ropa de hechura simple, hecha de tela de manta que era la más corriente y económica de esos años, y su situación económica era tan precaria, que la usaban hasta que los agujeros y podredumbre de la tela no daba para vestirse más.
La horrible ropa de manta surgió porque los semi-esclavos no tenían para comprar nada más.
Y lo más importante. A medio día se les daba oportunidad de salir de la hacienda para hacer compras, y una vez de regreso, eran forzados a continuar con las arduas labores del campo. La gran mayoría se hizo a la costumbre de aprovechar esas escapadas para dormir algunos minutos, ya que en la hacienda no había tiempo libre ni hora de salida, estar en la hacienda implicaba trabajar y trabjar hasta que al cacique se le diera la gana dejarlos ir a dormir.
Esos indígenas dormían en la calle porque literalmente estaban muriendo de sueño, eran personas que dormían a lo mucho cinco horas diarias.
Es por ello que resulta indignante escuchar a los racistas poner esa imagen de ejemplo de flojera, cuando eran en realidad personas que trabajaban a un ritmo que haría llorar a cualquiera de los ignorantes que los critican.
Por último, la canción de "la cucaracha", así como muchas otras obras como la adelita, la norteña o la rielera salieron de los "corridos". Algo parecido a los juglares. Los que participaron en la revolución hacían poemas de las batallas y hechos vividos durante la guerra contra el gobierno. Todos en el mundo conocen la estrofa de "la cucaracha ya no quiere caminar, porque no tiene, porque le falta, marihuana que fumar" ¿pero quién conoce estrofas como...?
"Ya se van los carrancistas,
ya se van por el alambre,
porque dicen los villistas,
que se estarán muriendo de hambre."
o la de
"Pobrecito de Madero,
casi todos le han fallado,
Huerta el ebrio bandolero,
es un buey para el arado."
La canción de la cucaracha, así como otros corridos de la revolución, son verdaderas joyas de la historia que narran hechos de esa guerra.
¿Entonces, si no son la ropa de manta y la canción de la cucaracha, cuáles son nuestras música y vestimentas tradicionales?
La respuesta correcta es: Depende del estado.
Cada estado tiene una o más vestimentas tradicionales, están los hermosos huipiles bordados, el elaborado traje de tehuana,

el gallardo traje de charro (que por cierto, tampoco es como lo pinta la Warner Bro),
el brillante vestido de china poblana,
o el bordado chiapaneco que es uno de mis favoritos.
Y de música, hay tanta variedad que es imposible definir "nuestro estilo".
Los jarabes de Jalisco que ocupan tantos instrumentos, que los mejores mariachis tienen entre sus músicos a gente que estudió en el conservatorio.
Los sones de Veracruz, en donde el arpa es tocada con tal habilidad que sólo unos pocos pueden con ella.
O las "bombas" yucatecas, tan ingeniosas que sólo alguien con mucho ingenio puede escribir una de calidad.
Además de infinidad de música que ha evolucionado segun la época, como el vals "sobre las olas" de Juventino Rosas, "Huapango" de Moncayo o incluso un estilo totalmente mexicano y muy propio que es la "cancion informal" cuyo principal y casi único representante es Fernando Delgadillo.
Así que, ya seas extranjero o nacional, no te dejes llevar por los racistas estereotipos que nos impusieron los gringos. México no es para nada como ellos lo pintan. No vestimos trajes de manta ni grandes sombreros, no cantamos la cucaracha como si fuera la única canción del mundo, no vivimos en casas sucias entre el polvo. Es más, ni siquiera el 5 de mayo es nuestro principal festejo nacional, es solo una fecha conmemorativa. Nuestra fiesta nacional es el 16 de Septiembre (día de la independencia), seguida del 20 de Noviembre (día de la revolución)
Y si aun así eres capaz de juzgar, te reto a que sólo por un mes, intentes sobrevivir a las duras jornadas que tenían que aguantar esos "mexicanos flojos" que trabajaban más de doce horas en la siembra, te aseguro que no durarías ni una semana sin quejarte.
Esto es México, y no lo que pintan los gringos.