Los tubos fluorescentes se hicieron con un sólo propósito: para confundirnos.
Cuando una bombilla incandescente ordinaria se funde, se puede enroscar una nueva. Pero cuando una luz fluorescente se funde, se mira el tubo para ver por que tipo de tubo hay que reemplazarlo, y pueden verse unas inscripciones del tipo <F20CW-T12>. Si se reemplaza ese tubo por uno del tipo <F15W-A10> que encontramos en un negocio, ¿explotará cuando lo encienda?.
Primero, descifremos esos jeriglíficos del tubo. Son un código secreto que revela todo sobre el tubo de luz, no para nosotros, los pobres consumidores, por supuesto, pero si para la gente que los fabrica y los vende.
¿Qué significa el código inscripto en los tubos?.
Cualquier tubo fluorescente es, o bien recto, o con forma de U, o circular; tiene un cierto vataje; emite luz de un cierto color; y tiene un determinado diámetro. Las letras y los números en el tubo dan ésta información en este orden: forma, vataje, color y diámetro. El único problema es saber cómo está codificada la información.
Para la forma, se utiliza una U o una C para un tubo con forma de U o circular, respectivamente, y ninguna letra si es un tubo recto.
A continuación va el vataje: 4, 5, 8, 13, 15, 20, 30, 40, o lo que sea.
(El vataje es generalmente mas bajo que las bombillas incandescentes, porque la luz flourescente es de dos a cuatro vecese más eficiente). Lo que sigue es el código de color: W para blanco (del inglés white), CW para blanco frío (cool white), WW para blanco cálido (warm white), más otras abreviaciones para colores exóticos de los que no tenemos que preocuparnos ahora.
Finalmente va el diámetro del tubo, pero viene dado (aunque parezca mentira) en octavos de pulgada: T8 es un tubo recto de ocho octavos de pulgada, lo que cualquier ser humano cuerdo llamaría una pulgada. Un tubo T12 son doce octavos de pulgada o bien una pulgada y media de diámetro, y así suvesivamente.
Los códigos siempre empiezan con F por "fluorescente", presumiblemente para evitar que enrosque un fluorescente en un agujero de bombilla común.
Como consumidor alerta, quizá se ha dado cuenta que no puede reemplazar un tubo de 20 centímetros de largo por otro de 30 centímetros, los fabricantes le conceden gentilmente el suficiente crédito como para que tome esa decisión por su cuenta, de modo que no existe ningún código de longitud dd los tubos.
Y ahora, ¿cómo funcionan éstos tubos?.
Ya se sabe que las lámparas ordinarias incandescentes, incluidas las ´lamparas halógenas, dan luz porque calientan eléctricamente un filamento hasta que brilla de color blanco. La parte exterior de una bombilla puede llegar a temperaturas de varios cientos de grados. Las lámparas fluorescentes se basan en un principio totalmente distinto.
El tubo fluorescente está lleno de una pequeña cantidad de gas inerte (normalmente argón) junto con unas gotitas de mercurio. En cada extremo del tubo hay un pequeño filamento que se calienta con la corriente eléctrica de manera que emite electrones.
¿Por qué el filamento emite electrones?: Los átomos contienen electrones cargados negativamente, que se mantienen junto al átomo con varios grados de fuerza, dependiendo de qué átomos estemos hablando. Los átomos de metal agarran a sus electrones de forma muy laxa, cuando calienta un metal, algunos de esos electrones obtienen energía sufidiente como para despegarse por completo de sus átomos y salir volando.
En un tubo fluorescente hay 2 filamentos, uno a cada lado, calentándose por su resistencia al flujo de una corriente alterna de 50 ciclos por segundo (una corriente que contínuamente está alternando su dirección). En un momento dado, un filamento está cargado negativamente con respecto al otro, pero una centésima de segundo después está cargado positivamente con respecto al otro. En cualquier instante, los electrones del filamento negativo son atraídos al filamento positivo, y la única forma de llegar ahí es surcar a través del vapor de mercurio en el tubo, haciéndolo emitir radiación ultravioleta.
Los átomos de mercurio absorben la energía de la colisión y la devuelven como energía luminosa. Pero no podemos ver esa luz ultravioleta, así que debe ser convertida en luz que los humanos podamos ver. Esto se consigue mediante ese recubrimiento blanco en el interior del tubo. Está formado por productos químicos (fosfatos y silicatos de calcio y estroncio) que absorben la luz ultravioleta y la reemiten como luz visible; éste desplazamiento de longitud de onda recibe el nombre de fluorescencia.
Las lámparas fluorescentes son más frías que las incandescentes porque sólo tienben esos 2 pequeños filamentos ligeramente calientes en los extremos, y el proceso de fluorescencia en sí mismo no produce calor.
Pero es difícil poner una lámpara fluorescente en marcha, porque los electrones de los filamentos primero han de atravesar el gas de lado a lado del tubo. Eso requiere varios cientos de voltios de empuje, pero la tensión eléctrica en nuestras casas es sólo de 220 voltios. De modo que algo ha de suministrar un golpe de tensión inicial a los electrones.
Esto es lo que hace el cebador. Este dispositivo se compone de una lámina bimetálica encerrada en una cápsula de cristal rellena de gas neón (Ne). Esta lámina tiene la propiedad de curvarse al recibir el calor del gas neón cuando se encuentra encendido con el objetivo de cerrar un contacto que permite el paso de la corriente eléctrica a través del circuito en derivación donde se encuentra conectado el cebador.
Conectado en paralelo con la lámina bimetálica, se encuentra un capacitor antiparasitario, encargado de evitar que durante el proceso de encendido se produzcan interferencias audibles a través del altavoz de un receptor de radio o ruidos visibles en la pantalla de algún televisor que se encuentre funcionando próximo a la lámpara.
Otra variante de lámpara fluorescente es la de encendido rápido, que no requiere cebador, pues los electrodos situados en los extremos del tubo se mantienen siempre calientes.
Otras lámparas poseen encendido instantáneo y tampoco utilizan cebador. Este tipo de lámpara carece de filamentos y se enciende cuando se le aplica directamente a los electrodos una tensión o voltaje mucho más elevado que el empleado para el resto de las lámparas fluorescentes.
Por otra parte, en la actualidad la mayoría de las lámparas fluorescentes de tecnología más moderna sustituyen el antiguo cebador por un dispositivo de encendido rápido, mucho más eficiente que todos los demás sistemas desarrollados anteriormente, conocido como balasto electrónico.
El balasto electromagnético fue el primer tipo de inductancia que se utilizó en las lámparas fluorescentes. Consta de un transformador de corriente o reactancia inductiva, compuesto por un enrollado único de alambre de cobre. Los balastos de este tipo constan de las siguientes partes:
Núcleo. Parte fundamental del balasto. Lo compone un conjunto de chapas metálicas que forman el cuerpo o parte principal del transformador, donde va colocado el enrollado de alambre de cobre.
Carcasa. Envoltura metálica protectora del balasto. Del enrollado de los balastos magnéticos comunes salen dos o tres cables (en dependencia de la potencia de la lámpara), que se conectan al circuito externo, mientras que de los balastos electrónicos salen cuatro.
Sellador. Es un compuesto de poliéster que se deposita entre la carcasa y el núcleo del balasto. Su función es actuar como aislante entre el enrollado, las chapas metálicas del núcleo y la carcasa.
Capacitor o filtro. Se utiliza para mejorar el factor de potencia de la lámpara, facilitando que pueda funcionar más eficientemente.
Desde el punto de vista de la operación de la lámpara fluorescente, la función del balasto es generar el arco eléctrico que requiere el tubo durante el proceso de encendido y mantenerlo posteriormente, limitando también la intensidad de corriente que fluye por el circuito del tubo.
¿Qué hacer cuando su instalación de especie desconocida no se encienda?.
Primero, reemplace el tubo por otro con un código idéntico. No puede siquiera reemplazar un vataje diferente, como se hace con las bombillas incandescentes, eso puede causar un recalentamiento peligroso en el cebador, que fué diseñado para el otro vataje. La única libertad que tiene es cambiar una lámpara blanco frío por otra blanco cálido, o visceversa, o por uno de los otros colores "deluxe". Si su instalación tiene una de esas pequeñas cápsulas de encendido, también puede reemplazarla: son baratas y simplemente se enroscan en el enchufe.
Mis anteriores posts:
Cantidad de azúcar en los alimentos:
Hechos curiosos de la Antártida:
¿Por que vuelan los aviones?:
Historia y fabricación de las bolitas:
El Zorro: Historia del personaje (1919 en adelante):
Diseños creativos con comida:
10 famosos durante la filmación:
Las 25 cosas mas caras en su rubro:
7 paralelismos históricos con Game of Thrones:
Cuando una bombilla incandescente ordinaria se funde, se puede enroscar una nueva. Pero cuando una luz fluorescente se funde, se mira el tubo para ver por que tipo de tubo hay que reemplazarlo, y pueden verse unas inscripciones del tipo <F20CW-T12>. Si se reemplaza ese tubo por uno del tipo <F15W-A10> que encontramos en un negocio, ¿explotará cuando lo encienda?.
Primero, descifremos esos jeriglíficos del tubo. Son un código secreto que revela todo sobre el tubo de luz, no para nosotros, los pobres consumidores, por supuesto, pero si para la gente que los fabrica y los vende.
¿Qué significa el código inscripto en los tubos?.
Cualquier tubo fluorescente es, o bien recto, o con forma de U, o circular; tiene un cierto vataje; emite luz de un cierto color; y tiene un determinado diámetro. Las letras y los números en el tubo dan ésta información en este orden: forma, vataje, color y diámetro. El único problema es saber cómo está codificada la información.
Para la forma, se utiliza una U o una C para un tubo con forma de U o circular, respectivamente, y ninguna letra si es un tubo recto.
A continuación va el vataje: 4, 5, 8, 13, 15, 20, 30, 40, o lo que sea.
(El vataje es generalmente mas bajo que las bombillas incandescentes, porque la luz flourescente es de dos a cuatro vecese más eficiente). Lo que sigue es el código de color: W para blanco (del inglés white), CW para blanco frío (cool white), WW para blanco cálido (warm white), más otras abreviaciones para colores exóticos de los que no tenemos que preocuparnos ahora.
Finalmente va el diámetro del tubo, pero viene dado (aunque parezca mentira) en octavos de pulgada: T8 es un tubo recto de ocho octavos de pulgada, lo que cualquier ser humano cuerdo llamaría una pulgada. Un tubo T12 son doce octavos de pulgada o bien una pulgada y media de diámetro, y así suvesivamente.
Los códigos siempre empiezan con F por "fluorescente", presumiblemente para evitar que enrosque un fluorescente en un agujero de bombilla común.
Como consumidor alerta, quizá se ha dado cuenta que no puede reemplazar un tubo de 20 centímetros de largo por otro de 30 centímetros, los fabricantes le conceden gentilmente el suficiente crédito como para que tome esa decisión por su cuenta, de modo que no existe ningún código de longitud dd los tubos.
Y ahora, ¿cómo funcionan éstos tubos?.
Ya se sabe que las lámparas ordinarias incandescentes, incluidas las ´lamparas halógenas, dan luz porque calientan eléctricamente un filamento hasta que brilla de color blanco. La parte exterior de una bombilla puede llegar a temperaturas de varios cientos de grados. Las lámparas fluorescentes se basan en un principio totalmente distinto.
El tubo fluorescente está lleno de una pequeña cantidad de gas inerte (normalmente argón) junto con unas gotitas de mercurio. En cada extremo del tubo hay un pequeño filamento que se calienta con la corriente eléctrica de manera que emite electrones.
¿Por qué el filamento emite electrones?: Los átomos contienen electrones cargados negativamente, que se mantienen junto al átomo con varios grados de fuerza, dependiendo de qué átomos estemos hablando. Los átomos de metal agarran a sus electrones de forma muy laxa, cuando calienta un metal, algunos de esos electrones obtienen energía sufidiente como para despegarse por completo de sus átomos y salir volando.
En un tubo fluorescente hay 2 filamentos, uno a cada lado, calentándose por su resistencia al flujo de una corriente alterna de 50 ciclos por segundo (una corriente que contínuamente está alternando su dirección). En un momento dado, un filamento está cargado negativamente con respecto al otro, pero una centésima de segundo después está cargado positivamente con respecto al otro. En cualquier instante, los electrones del filamento negativo son atraídos al filamento positivo, y la única forma de llegar ahí es surcar a través del vapor de mercurio en el tubo, haciéndolo emitir radiación ultravioleta.
Los átomos de mercurio absorben la energía de la colisión y la devuelven como energía luminosa. Pero no podemos ver esa luz ultravioleta, así que debe ser convertida en luz que los humanos podamos ver. Esto se consigue mediante ese recubrimiento blanco en el interior del tubo. Está formado por productos químicos (fosfatos y silicatos de calcio y estroncio) que absorben la luz ultravioleta y la reemiten como luz visible; éste desplazamiento de longitud de onda recibe el nombre de fluorescencia.
Las lámparas fluorescentes son más frías que las incandescentes porque sólo tienben esos 2 pequeños filamentos ligeramente calientes en los extremos, y el proceso de fluorescencia en sí mismo no produce calor.
Pero es difícil poner una lámpara fluorescente en marcha, porque los electrones de los filamentos primero han de atravesar el gas de lado a lado del tubo. Eso requiere varios cientos de voltios de empuje, pero la tensión eléctrica en nuestras casas es sólo de 220 voltios. De modo que algo ha de suministrar un golpe de tensión inicial a los electrones.
Esto es lo que hace el cebador. Este dispositivo se compone de una lámina bimetálica encerrada en una cápsula de cristal rellena de gas neón (Ne). Esta lámina tiene la propiedad de curvarse al recibir el calor del gas neón cuando se encuentra encendido con el objetivo de cerrar un contacto que permite el paso de la corriente eléctrica a través del circuito en derivación donde se encuentra conectado el cebador.
Conectado en paralelo con la lámina bimetálica, se encuentra un capacitor antiparasitario, encargado de evitar que durante el proceso de encendido se produzcan interferencias audibles a través del altavoz de un receptor de radio o ruidos visibles en la pantalla de algún televisor que se encuentre funcionando próximo a la lámpara.
Otra variante de lámpara fluorescente es la de encendido rápido, que no requiere cebador, pues los electrodos situados en los extremos del tubo se mantienen siempre calientes.
Otras lámparas poseen encendido instantáneo y tampoco utilizan cebador. Este tipo de lámpara carece de filamentos y se enciende cuando se le aplica directamente a los electrodos una tensión o voltaje mucho más elevado que el empleado para el resto de las lámparas fluorescentes.
Por otra parte, en la actualidad la mayoría de las lámparas fluorescentes de tecnología más moderna sustituyen el antiguo cebador por un dispositivo de encendido rápido, mucho más eficiente que todos los demás sistemas desarrollados anteriormente, conocido como balasto electrónico.
El balasto electromagnético fue el primer tipo de inductancia que se utilizó en las lámparas fluorescentes. Consta de un transformador de corriente o reactancia inductiva, compuesto por un enrollado único de alambre de cobre. Los balastos de este tipo constan de las siguientes partes:
Núcleo. Parte fundamental del balasto. Lo compone un conjunto de chapas metálicas que forman el cuerpo o parte principal del transformador, donde va colocado el enrollado de alambre de cobre.
Carcasa. Envoltura metálica protectora del balasto. Del enrollado de los balastos magnéticos comunes salen dos o tres cables (en dependencia de la potencia de la lámpara), que se conectan al circuito externo, mientras que de los balastos electrónicos salen cuatro.
Sellador. Es un compuesto de poliéster que se deposita entre la carcasa y el núcleo del balasto. Su función es actuar como aislante entre el enrollado, las chapas metálicas del núcleo y la carcasa.
Capacitor o filtro. Se utiliza para mejorar el factor de potencia de la lámpara, facilitando que pueda funcionar más eficientemente.
Desde el punto de vista de la operación de la lámpara fluorescente, la función del balasto es generar el arco eléctrico que requiere el tubo durante el proceso de encendido y mantenerlo posteriormente, limitando también la intensidad de corriente que fluye por el circuito del tubo.
¿Qué hacer cuando su instalación de especie desconocida no se encienda?.
Primero, reemplace el tubo por otro con un código idéntico. No puede siquiera reemplazar un vataje diferente, como se hace con las bombillas incandescentes, eso puede causar un recalentamiento peligroso en el cebador, que fué diseñado para el otro vataje. La única libertad que tiene es cambiar una lámpara blanco frío por otra blanco cálido, o visceversa, o por uno de los otros colores "deluxe". Si su instalación tiene una de esas pequeñas cápsulas de encendido, también puede reemplazarla: son baratas y simplemente se enroscan en el enchufe.
Mis anteriores posts:
Cantidad de azúcar en los alimentos:
Hechos curiosos de la Antártida:
¿Por que vuelan los aviones?:
Historia y fabricación de las bolitas:
El Zorro: Historia del personaje (1919 en adelante):
Diseños creativos con comida:
10 famosos durante la filmación:
Las 25 cosas mas caras en su rubro:
7 paralelismos históricos con Game of Thrones: