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Las leyes conocidas como SOPA y PIPA han recibido un golpe crítico. Después de que la Web alzara su voz en rechazo a estas dos leyes que atentaban, entre otras cosas, con la libertad de expresión, SOPA y PIPA fueron pospuestas hasta que su situación y su aplicación sean aclaradas de forma definitiva. Mientras tanto, ha surgido una especie de alternativa conocida como OPEN, que fuera inicialmente presentada en diciembre de 2011, pero que ha ganado relevancia luego de los recientes hechos. ¿Es acaso OPEN la herramienta adecuada para corregir los groseros errores de SOPA y PIPA, o es lo mismo con un nombre diferente?
En estos últimos días, la ley preferida por todos para reemplazar a SOPA y PIPA es OPEN, creación del senador Ron Wyden (demócrata, Oregon), y el congresista Darrell Issa (republicano, California). OPEN fue presentada en el Senado el pasado 17 de diciembre. Al contrario de las dos cuestionadas leyes, OPEN adopta una postura diferente. En primer lugar, puedes descargar la ley desde su sitio oficial o leerla directamente allí ( http://keepthewebopen.com/ ), además de participar en la discusión del texto y dejar comentarios. Una de las primeras cosas que propone OPEN es redirigir el entorno de las demandas desde el Departamento de Justicia hacia la Comisión Internacional de Comercio para investigar y procesar cada caso. Además de atacar a aquellos sitios que especificamente contengan material que esté violando derechos de propiedad intelectual (dejando de lado otros servicios, como buscadores Web y redes sociales), la ley OPEN busca cortar la capacidad de financiarse que tienen estos sitios, solicitando a servicios de transacciones (tipo PayPal) o de publicidad en línea (como podría ser Google) que interrumpan toda relación con el sitio investigado. En otras palabras, OPEN busca concentrarse más sobre el pirata y su capacidad de hacer dinero siempre bajo un proceso de investigación existente, en vez de derribar sitios, bloquear dominios y filtrar DNS como lo hubiesen hecho SOPA y PIPA de forma arbitraria. Otro punto para mencionar de OPEN es que si una investigación requiere un incremento en su costo, la Comisión Internacional de Comercio podría solicitar una cuota al demandante para cubrir los gastos.
Y una vez más, las posiciones se polarizan. Tanto Google como Facebook han anunciado su apoyo a OPEN, mientras que organizaciones como la RIAA y la MPAA han expresado (obviamente) su rechazo. Pero hay una opinión común flotando en la Web. Varios expertos legales parecen haber confirmado que, si bien OPEN tiene un objetivo mucho más específico y menos draconiano que SOPA y PIPA, también posee varias fallas que necesitan ser corregidas. En lo personal, mi rechazo a SOPA y PIPA es completo, pero tengo varias dudas sobre OPEN también. Una ley no se reduce a cómo se la redacta y se la aplica, sino que también hay que tener en cuenta las zonas grises en donde su interpretación puede ser trastocada, porque si alguien puede abusar de ella (sea demandante o demandado), lo hará. OPEN promete una política de “cero filtrado”, lo que le ha hecho recibir el soporte de varios gigantes de la Web, pero lo más importante siguen siendo los usuarios, y su libertad de acceso a la información. Será mejor que las mentes detrás de OPEN no lo olviden, o de lo contrario, los apagones se van a hacer muy comunes.