La mayoría de los adolescentes necesitan entre ocho horas y media y más de nueve horas de sueño cada noche. Dormir la cantidad adecuada de horas es fundamental para cualquier persona que quiera hacer bien un examen o practicar un deporte sin tropezarse con sus propios pies. Lamentablemente, muchos adolescentes no duermen lo suficiente.
¿Por qué no duermen lo suficiente los adolescentes?
Hasta hace poco, los adolescentes solían tener mala fama por quedarse despiertos hasta tarde, llegar tarde al centro de estudios por haberse quedado dormidos y dormirse en clase. Pero algunos estudios recientes han demostrado que los patrones de sueño de los adolescentes difieren de los que tienen los niños y los adultos.
Estos estudios han permitido constatar que durante la adolescencia el ritmo circadiano de nuestro cuerpo (una especie de reloj biológico interno) experimenta un reajuste temporal, indicándoles a los jóvenes que se duerman y se despierten más tarde. Este cambio en el ritmo circadiano parece deberse al hecho de que la melatonina, una hormona del cerebro, se produce más tarde por la noche en los adolescentes en comparación con los niños y los adultos. Esto puede dificultar que los adolescentes concilien el sueño temprano por las noches.
Estos cambios en el ritmo circadiano coinciden con una etapa en que los adolescentes están más ocupados de lo que lo habían estado en su vida. Para la mayoría de los jóvenes, la presión de rendir en los estudios es mucho mayor que la que tenían durante la infancia y es más difícil aprobar sin estudiar muchas horas. Además los jóvenes también tienen otras ocupaciones que les llevan tiempo: desde las actividades extraacadémicas, deportivas y de otro tipo, hasta los trabajos a media jornada para ahorrar dinero para la universidad.
El hecho de que las clases empiecen muy temprano en la mayoría de centros de enseñanza secundaria también desempeña un papel en la falta de sueño que padecen muchos adolescentes. Los adolescentes que no se duermen hasta después de la medianoche siguen teniendo que levantarse temprano para ir a la escuela, lo que significa que sólo duermen seis o siete horas cada noche. Perder una o dos horas de sueño por noche puede no parecer un gran problema, pero, a la larga, esto puede generar un déficit de sueño importante.

Para algunas personas, dormir es una pérdida de tiempo. Prefieren tener una agenda repleta de compromisos empresariales y sociales, y se entregan al sueño solo cuando están completamente agotadas. En cambio, otras —que pasan noche tras noche en vela dando vueltas en la cama hasta la madrugada— darían lo que fuera por dormir bien.
¿A qué se debe que a algunos les cueste tanto dormir, mientras que a otros les obsesiona seguir despiertos? ¿Es el sueño un lujo, o una necesidad? Para responder a estas preguntas, primero debemos entender lo que ocurre cuando dormimos.
¿A qué se debe que a algunos les cueste tanto dormir, mientras que a otros les obsesiona seguir despiertos? ¿Es el sueño un lujo, o una necesidad? Para responder a estas preguntas, primero debemos entender lo que ocurre cuando dormimos.
Los misterios del sueño
Todavía se desconoce el mecanismo preciso mediante el que se pierde la conciencia y se inicia el sueño. Lo que sí ha comprobado la ciencia es que el sueño es un complejo proceso regulado por el cerebro y que obedece a un reloj biológico con un ciclo de veinticuatro horas.
Al ir pasando los años, los patrones de sueño cambian. Los recién nacidos duermen períodos cortos pero frecuentes que llegan a sumar dieciocho horas al día. Según los especialistas del sueño, mientras que algunos adultos parecen tener suficiente con tres horas de descanso diarias, otros necesitan dormir hasta diez horas.
Ciertas investigaciones recientes también han demostrado que las variaciones de nuestro reloj biológico aclaran por qué a algunos adolescentes les cuesta tanto levantarse por la mañana. Al parecer, el reloj biológico se adelanta durante la pubertad, razón por la cual muchos jóvenes quieren acostarse más tarde y levantarse también más tarde. Este atraso en el patrón de sueño es común y tiende a desaparecer a partir de los 16 años.
A nuestro reloj biológico lo regulan ciertas sustancias químicas, muchas de las cuales ya se han identificado. Una de ellas es la melatonina, hormona que el cerebro produce y que, según se cree, induce al sueño. Algunos científicos opinan que es la causante de la desaceleración del metabolismo que tiene lugar antes de dormirnos. Cuando se libera melatonina, disminuyen tanto la temperatura corporal como el riego sanguíneo del cerebro, y los músculos pierden poco a poco su tonicidad y se vuelven flácidos.
¿Qué sucede a medida que descendemos al misterioso mundo del sueño?
Al ir pasando los años, los patrones de sueño cambian. Los recién nacidos duermen períodos cortos pero frecuentes que llegan a sumar dieciocho horas al día. Según los especialistas del sueño, mientras que algunos adultos parecen tener suficiente con tres horas de descanso diarias, otros necesitan dormir hasta diez horas.
Ciertas investigaciones recientes también han demostrado que las variaciones de nuestro reloj biológico aclaran por qué a algunos adolescentes les cuesta tanto levantarse por la mañana. Al parecer, el reloj biológico se adelanta durante la pubertad, razón por la cual muchos jóvenes quieren acostarse más tarde y levantarse también más tarde. Este atraso en el patrón de sueño es común y tiende a desaparecer a partir de los 16 años.
A nuestro reloj biológico lo regulan ciertas sustancias químicas, muchas de las cuales ya se han identificado. Una de ellas es la melatonina, hormona que el cerebro produce y que, según se cree, induce al sueño. Algunos científicos opinan que es la causante de la desaceleración del metabolismo que tiene lugar antes de dormirnos. Cuando se libera melatonina, disminuyen tanto la temperatura corporal como el riego sanguíneo del cerebro, y los músculos pierden poco a poco su tonicidad y se vuelven flácidos.
¿Qué sucede a medida que descendemos al misterioso mundo del sueño?
“Principal nutridor” de la naturaleza
Como a las dos horas de habernos dormido, nuestros ojos comienzan a moverse rápidamente de un lado a otro. Este fenómeno llevó a los científicos a dividir el sueño en dos estados básicos: el sueño paradójico, o de movimientos oculares rápidos (MOR, más conocido por sus siglas en inglés, REM), y el sueño NREM (sin movimientos oculares rápidos). El estado NREM puede subdividirse en cuatro fases, en las que el sueño es cada vez más profundo. En una noche de descanso, el sueño REM tiene lugar varias veces, alternándose con el sueño NREM.

Esencial para la salud
Pero eso no es todo. El sueño facilita a nuestro cuerpo la tarea de metabolizar los radicales libres, moléculas que, según se cree, repercuten en el envejecimiento celular. En un reciente estudio, la Universidad de Chicago seleccionó a once jóvenes sanos y solo les permitió dormir un máximo de cuatro horas diarias durante seis días. Al finalizar este plazo, el rendimiento de sus células era semejante al de personas de 60 años, y su nivel de insulina, comparable al de un diabético.
La carencia de sueño también limita la producción de leucocitos y de una hormona llamada cortisol, lo que hace a la persona más propensa a infecciones y a enfermedades cardiovasculares.
Está claro que dormir es esencial para la salud física y mental. El investigador William Dement, fundador del primer centro de estudio del sueño, ubicado en la Universidad de Stanford (EE.UU.), opina que “el sueño parece ser el mejor indicador del tiempo que vivirá una persona”. Y Deborah Suchecki, investigadora de un centro de estudio del sueño con sede en São Paulo (Brasil), comenta: “Si la gente supiera lo que le ocurre a un organismo privado de sueño, se lo pensaría bien antes de afirmar que dormir es una pérdida de tiempo o que es cosa de holgazanes”.
La carencia de sueño también limita la producción de leucocitos y de una hormona llamada cortisol, lo que hace a la persona más propensa a infecciones y a enfermedades cardiovasculares.
Está claro que dormir es esencial para la salud física y mental. El investigador William Dement, fundador del primer centro de estudio del sueño, ubicado en la Universidad de Stanford (EE.UU.), opina que “el sueño parece ser el mejor indicador del tiempo que vivirá una persona”. Y Deborah Suchecki, investigadora de un centro de estudio del sueño con sede en São Paulo (Brasil), comenta: “Si la gente supiera lo que le ocurre a un organismo privado de sueño, se lo pensaría bien antes de afirmar que dormir es una pérdida de tiempo o que es cosa de holgazanes”.
Te hace perder peso mas rápido.
Dormir pocas horas impediría que las personas que hacen dieta eliminen tanta grasa corporal como podrían si tuvieran más horas de sueño.
Este hallazgo, publicado en Annals of Internal Medicine, se suma a las evidencias de que los hábitos de sueño influyen en la regulación del peso. Además, sugiere que las personas que inician una dieta para adelgazar deberían asegurarse de dormir lo suficiente cada noche.
El nuevo estudio incluyó a 10 hombres y mujeres con sobrepeso que vivieron en un laboratorio del sueño durante dos períodos de dos semanas con intervalos entre sí. En ambos momentos, realizaron la misma dieta reducida en calorías; pero en un período durmieron 8,5 horas cada noche y, en el otro, 5,5 horas.
Los autores observaron que los participantes adelgazaron por igual bajo ambas condiciones: menos de 3,5 kilos, en promedio. Pero durante el período con menos horas de sueño, perdieron más músculo que grasa corporal.
Cuando durmieron 8,5 horas por noche, más de la mitad de los kilos perdidos fue de grasa, mientras que cuando durmieron menos, apenas un cuarto del peso perdido provino de misma fuente (es decir, un 55 por ciento menos reducción de grasa).
En cambio, la mayoría del peso perdido durante el período de privación de sueño fue de tejido magro, es decir, músculo y otros tejidos distintos a la grasa.
"De modo que adelgazaron la misma cantidad de peso, pero con una composición distinta", precisó el doctor Plamen Penev, profesor asistente de Medicina de la University of Chicago.
Las personas que adelgazan siempre pierden algo de masa muscular, indicó Penev, pero idealmente se debe limitar a la grasa corporal excesiva. El nuevo estudio sugiere que la falta de descanso interferiría con ese objetivo.
Este hallazgo, publicado en Annals of Internal Medicine, se suma a las evidencias de que los hábitos de sueño influyen en la regulación del peso. Además, sugiere que las personas que inician una dieta para adelgazar deberían asegurarse de dormir lo suficiente cada noche.
El nuevo estudio incluyó a 10 hombres y mujeres con sobrepeso que vivieron en un laboratorio del sueño durante dos períodos de dos semanas con intervalos entre sí. En ambos momentos, realizaron la misma dieta reducida en calorías; pero en un período durmieron 8,5 horas cada noche y, en el otro, 5,5 horas.
Los autores observaron que los participantes adelgazaron por igual bajo ambas condiciones: menos de 3,5 kilos, en promedio. Pero durante el período con menos horas de sueño, perdieron más músculo que grasa corporal.
Cuando durmieron 8,5 horas por noche, más de la mitad de los kilos perdidos fue de grasa, mientras que cuando durmieron menos, apenas un cuarto del peso perdido provino de misma fuente (es decir, un 55 por ciento menos reducción de grasa).
En cambio, la mayoría del peso perdido durante el período de privación de sueño fue de tejido magro, es decir, músculo y otros tejidos distintos a la grasa.
"De modo que adelgazaron la misma cantidad de peso, pero con una composición distinta", precisó el doctor Plamen Penev, profesor asistente de Medicina de la University of Chicago.
Las personas que adelgazan siempre pierden algo de masa muscular, indicó Penev, pero idealmente se debe limitar a la grasa corporal excesiva. El nuevo estudio sugiere que la falta de descanso interferiría con ese objetivo.
Dormir es un placer fascinante...
Diganme ¿a quién no le gusta dormir? Bien rico, cuando hace frio, cuando llueve, las sabanas huelen rico a perfume...mmm... ya me esta dando sueñO! ^...
Las personas que no duermen la suficiente cantidad de horas son dos veces más propensas a morir por enfermedad cardíaca, según un amplio estudio británico difundido el lunes.
Pese a que los motivos están poco claros, los investigadores dijeron que la falta de sueño parece estar relacionada con un aumento de la presión sanguínea, lo cual está ligado al incremento del riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular (ACV).
Un análisis realizado durante 17 años a 10.000 funcionarios mostró que aquellos que reducían el sueño de siete a cinco horas o menos cada noche tenían 1,7 veces más riesgo de morir por cualquier causa y más del doble de padecer una muerte de origen cardiovascular.
Los resultados destacan el peligro de los estilos de vida modernos, plagados de ocupaciones, señaló Francesco Cappuccio, profesor de Medicina Cardiovascular de la University of Warwick, en la conferencia anual de la Sociedad Británica del Sueño, en Cambridge.
"Un tercio de la población del Reino Unido y más del 40 por ciento de la de Estados Unidos duerme menos de cinco horas por día, por lo que no es un problema menor", agregó el experto en una entrevista telefónica.
"Las presiones sociales actuales de recortar horas de sueño para que puedan hacerse más cosas no serían buenas, sobre todo si se reduce (el dormir) a menos de cinco horas" por noche, indicó Cappuccio.
Investigaciones previas resaltaron los posibles riesgos cardíacos generados por trabajar en turnos rotativos y por interrumpir el sueño.
Pero el estudio del equipo de Cappuccio, que fue financiado por los gobiernos británico y estadounidense, es el primero en relacionar la duración del sueño con las tasas de muerte.
El estudio observó los patrones de sueño de participantes de entre 35 y 55 años en dos momentos de sus vidas, entre 1985-1988 y 1992-1993, y luego controló su mortalidad hasta 2004.
Los resultados fueron ajustados tras tener en cuenta otros posibles factores de riesgo, como la edad al inicio del estudio, el sexo, el tabaquismo y el consumo de alcohol, el índice de masa corporal, la presión arterial y el colesterol.
La correlación con el riesgo cardiovascular en quienes dormían menos en la década de 1990 que en la de 1980 fue clara pero, curiosamente, también hubo una mortalidad elevada entre las personas que aumentaron las horas de sueño a más de nueve horas.
En este caso, no obstante, no hubo vínculo cardiovascular y Cappuccio dijo que era posible que la mayor cantidad de horas de sueño estuviera relacionada con otros problemas de salud, como depresión o fatiga ligada a un cáncer.
"En términos preventivos, nuestros resultados señalan que dormir consistentemente alrededor de siete horas por noche es óptimo para la salud", concluyó el autor.
Las personas que no duermen la suficiente cantidad de horas son dos veces más propensas a morir por enfermedad cardíaca, según un amplio estudio británico difundido el lunes.
Pese a que los motivos están poco claros, los investigadores dijeron que la falta de sueño parece estar relacionada con un aumento de la presión sanguínea, lo cual está ligado al incremento del riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular (ACV).
Un análisis realizado durante 17 años a 10.000 funcionarios mostró que aquellos que reducían el sueño de siete a cinco horas o menos cada noche tenían 1,7 veces más riesgo de morir por cualquier causa y más del doble de padecer una muerte de origen cardiovascular.
Los resultados destacan el peligro de los estilos de vida modernos, plagados de ocupaciones, señaló Francesco Cappuccio, profesor de Medicina Cardiovascular de la University of Warwick, en la conferencia anual de la Sociedad Británica del Sueño, en Cambridge.
"Un tercio de la población del Reino Unido y más del 40 por ciento de la de Estados Unidos duerme menos de cinco horas por día, por lo que no es un problema menor", agregó el experto en una entrevista telefónica.
"Las presiones sociales actuales de recortar horas de sueño para que puedan hacerse más cosas no serían buenas, sobre todo si se reduce (el dormir) a menos de cinco horas" por noche, indicó Cappuccio.
Investigaciones previas resaltaron los posibles riesgos cardíacos generados por trabajar en turnos rotativos y por interrumpir el sueño.
Pero el estudio del equipo de Cappuccio, que fue financiado por los gobiernos británico y estadounidense, es el primero en relacionar la duración del sueño con las tasas de muerte.
El estudio observó los patrones de sueño de participantes de entre 35 y 55 años en dos momentos de sus vidas, entre 1985-1988 y 1992-1993, y luego controló su mortalidad hasta 2004.
Los resultados fueron ajustados tras tener en cuenta otros posibles factores de riesgo, como la edad al inicio del estudio, el sexo, el tabaquismo y el consumo de alcohol, el índice de masa corporal, la presión arterial y el colesterol.
La correlación con el riesgo cardiovascular en quienes dormían menos en la década de 1990 que en la de 1980 fue clara pero, curiosamente, también hubo una mortalidad elevada entre las personas que aumentaron las horas de sueño a más de nueve horas.
En este caso, no obstante, no hubo vínculo cardiovascular y Cappuccio dijo que era posible que la mayor cantidad de horas de sueño estuviera relacionada con otros problemas de salud, como depresión o fatiga ligada a un cáncer.
"En términos preventivos, nuestros resultados señalan que dormir consistentemente alrededor de siete horas por noche es óptimo para la salud", concluyó el autor.
Te hace lucir bella...
Para muchas personas dormir muchas horas es una completa pérdida de tiempo. Pero para otras es algo necesario, sobre todo si se trata de evitar ojeras y lucir atractivas.
Aunque estamos claros que la belleza física es lo primero que se proyecta ante los demás, es la belleza interna quien define a la persona y la hace única.
Pero no podemos negar que hacer de todo para tener un mejor aspecto ayuda a que nuestra estima esté en un buen puesto. Y si buscamos estrategias saludables será mucho mejor.
Entre tantos productos de belleza en el mercado, varias actrices y cantantes utilizan muchas horas de su día para dormir, combinadas con ejercicios el resultado es espectacular.
Descansar y relajarse es placentero pero además potencia la belleza y el atractivo.
Según un estudio realizado en Instituto Karolinska, universidad médica ubicada en Estocolmo, Suecia, el mito de la bella durmiente fue comprobado, pues los resultados reflejan que los efectos del buen dormir influyen en la imagen que proyectamos.
El estudio se realizó con varias personas y quienes no tenían un buen sueño lucían menos atractivas, su salud declinaba y drásticamente se veían más cansadas.
Consecuencias de no dormir...
Vean las terribles consecuencias de no dormir.
A CORTO PLAZO:
Somnolencia
Cambios repentinos de humor
Pérdida de la memoria reciente
Falta de creatividad y de la capacidad de planear y llevar a cabo actividades
Falta de concentración
A LARGO PLAZO:
Obesidad
Envejecimiento precoz
Agotamiento
Mayor riesgo de infecciones, diabetes, enfermedades cardiovasculares y trastornos gastrointestinales
Pérdida crónica de memoria
Asi que a dormir bien para verse bien!
Saludos!
@gri20pa07!
Comentarios malos serán borradoS!

