Ya se acerca otro 24 de marzo, y por tanto quiero hacer público este proyecto mío de hacerle un lígero cambio a este feriado, no para quitarle su espíritu, si no para aumentarlo.
LEY 25.633
Institúyese el 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.
Sancionada: Agosto 1 de 2002
Promulgada: Agosto 22 de 2002
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan con fuerza de Ley:
ARTICULO 1º — Institúyese el 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia en conmemoración de quienes resultaron víctimas del proceso iniciado en esa fecha del año 1976.
La Guerra Sucia en la Argentina tuvo su mayor expresión entre los años 1976 y 1983. Sin embargo, ese no fue su inicio.
Las políticas tendientes a la eliminación de los grupos de izquierda (armados o no) mediante la metodología del terrorismo de Estado o paraestatal, en el marco de un plan regional con similares objetivos, comenzó en 1972, con los fusilamientos ilegales de Trelew, en donde murieron 16 personas. A partir de allí, ese tipo de masacres se volvieron recurrentes, especialmente bajo los gobiernos Juan Domingo Perón y Estela Martínez de Perón.
Como ejemplos más claros están las Masacres de Capilla del Rosario en Catamarca o la del Arsenal Domingo Viejobueno en Lanús, a manos de fuerzas militares, o las Masacres de Pacheco y La Plata, a manos de organizaciones parapoliciales, sobre todo la Triple A creada por José López Rega, responsable de tantos cientos de asesinatos y desapariciones. Tampoco se pueden dejar de nombrar las violaciones y crímenes en el marco del Operativo Independencia en Tucumán o la represión al Villazo en Villa Constitución.
Esta campaña gubernamental "contra la subversión", llevada a cabo por las FFAA, FFSS o fuerzas paraestatales, caen en la categoría de crímenes de lesa humanidad, y deben considerarse como el inicio de lo que sería el genocidio del Proceso.
Claro que el terrorismo de Estado no nace ahí. Deberíamos retrotraernos al siglo XIX para ver el origen del mismo en el país, ya en la década de 1820 con las primeras campañas contra los aborígenes o con los incontables crímenes en el marco de la guerra civil entre unitarios y federales. Y ya establecida la Nación, con las campañas contra las rebeliones del Interior o en la nefasta Conquista del Desierto.
Y ya en el siglo XX el terrorismo de Estado siguió en la represión contra militantes socialistas o anarquistas, la torturas y fusilamientos en la represión a trabajadores como en el caso de la Semana Trágica o la Patagonia Rebelde, las matanzas de indígenas como en Tierra del Fuego, Napalpí o Rincón Bomba, las primeras desapariciones como las de Juan Ingalinella y Felipe Vallese y otros hechos puntuales, tales como los bombardeos en Plaza de Mayo en 1955 o los fusilamientos de José León Suárez en 1956.
Pero es en la década del 70, durante los gobiernos de Lanusse y los subsiguientes gobiernos peronistas que comenzó la práctica del terrorismo de Estado y la guerra sucia en forma sistemática, con el aval total del Gobierno. La dictadura no hizo más que seguir ese plan, pero en este caso, cumpliendo además un plan económico y conectando la represión con los planes imperialistas.
Por lo tanto, a mi entender, en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, deben homenajearse no sólo a quienes resultaron víctimas del mismo Proceso, si no a quienes también fueron víctimas del plan sistemático de eliminación previo al golpe.