Rubaiyat. de Omar Khayyam. Son 170 cuartetas, esta es solo la segunda parte. Para leer la primera parte pulsen acá, o en la imagen de arriba. Para leer la última parte pulsen acá. LVIII Los retóricos y los sabios silenciosos murieron sin poder entender sobre la cuestiones del ser y el no ser. ¿Qué nos importa ser ignorantes? Sigamos saboreando el zumo del racimo y dejemos a estos grandes personajes consolarse con las pasas. * * * LIX Mi nacimiento no trajo ningún bien al mundo. Mi muerte no disminuirá ni su esplendor ni su grandeza. Nadie pudo jamás explicarme para qué he venido, ni por qué he venido ni por qué me iré. * * * LX Caeremos en el camino del Amor y el Destino nos aplastará. ¡Oh doncella, oh mi cáliz encantado, levántate y dame tus labios antes de que llegue el fin y me convierta en polvo! * * * LXI De la Felicidad sólo conocemos la palabra. Nuestro compañero más viejo es el vino nuevo. Acaricia con los ojos y con los dedos el único bien que no falla: el ánfora viva de sangre de la vid. * * * LXII El palacio de Bahr"m es ahora refugio de gacelas. Merodean leones por los jardines donde antaño cantaban los músicos. Bahr"m, que cazaba asnos salvajes, duerme ahora en un otero donde pastan asnos domésticos. * * * LXIII No luches por la felicidad. La vida es breve como un suspiro. Cenizas de Djemchid y de Kaî Bobad ruedan en la tolvanera roja que contemplas. * * * LXIV Siéntate y bebe: gozarás de la felicidad que Mamhud no conoció. Escucha los armónicos laúdes de los amantes: son los verdaderos salmos de David. No te abismes en el pasado ni te angusties por el futuro. Que tu pensamiento no vaya más allá de lo presente. He aquí el secreto de la paz. * * * LXV Los mediocres y los orgullosos establecen diferencias entre el cuerpo y el alma. Yo sólo puedo afirmar esto: El vino destruye nuestro miedo y nos da la quietud perfecta. * * * LXVI ¡Qué misterio el de esos astros que ruedan en el espacio! Khayyám: aférrate con fuerza a la cuerda de la Sabiduría. ¡Cuidado con el vértigo que, a tu alrededor, derriba a tus compañeros! * * * LXVII No tengo miedo a la muerte. Prefiero este hecho ineluctable al que me impusieron el día que nací. ¿Qué es la vida? Un bien que yo no elegí y que devolveré con indiferencia. * * * LXVIII La vida huye cual rápida caravana. Detén tu corcel y procura ser feliz , joven doncella: ¿Por qué estás triste ? escancia un poco de vino. Lucen ya los primeros signos de la noche. * * * LXIX Escucho decir que los amantes del vino serán condenados. No existen verdades comprobadas, pero hay mentiras evidentes. Si quienes aman el vino y el amor van al Infierno, vacío tiene que estar el Paraíso. * * * LXX Soy viejo ya y la pasión que me inspiraste, me lleva a la muerte. No ceso de colmar de vino mi gran cáliz. Mi pasión por ti anuló el discernimiento de mi razón. Y el tiempo marchita sin piedad la fresca rosa que lucía... * * * LXXI Puedes torturarme imagen de una nueva felicidad Podéis modular vuestros arrullos, voces del amor .Contemplo a mi querida y sólo escucho su voz acariciante, me dice: "Dios te perdonará".Pero yo no acepto éste perdón y tampoco lo imploraré. * * * LXXII Un poco de pan, un poco de agua fresca La sombra de un árbol y tus ojos. Ningún sultán más feliz que yo. Ningún mendigo más triste que yo. * * * LXXIII ¿Por qué tanta delicadeza, tanta ternura al comienzo de nuestro amor? ¿Por qué tantos cariños, tantas delicias después? y por que hoy tu único placer es desgarrar mi corazón ¿Por qué? * * * LXXIV Cuando tu alma y mi alma abandonen nuestros cuerpos, se colocará un ladrillo bajo nuestra testa. Un alarife, luego, amasará tus cenizas con las mías. * * * LXXV Vino. Único consuelo para mi corazón que sufre. Vino perfumado con almizcle, vino de color de rosa Escancia vino para apagar las llamas de mi tristeza. Vino y tu laúd de cuerdas de seda, ¡Qh mi adorada! * * * LXXVI Se habla de un Creador , que creó a los seres para destruirlos ¿Por qué los feos? ¿Por qué los hermosos? ¿Quién es el responsable de estas diferencias? No sé nada, no comprendo nada... * * * LXXVII Todos los seres tratan de recorrer el camino del conocimiento: Aún lo buscan unos; otros afirman que ya lo encontraron. Sin embargo, aún no se ha levantado la voz que un día clamará: "No hay camino; no hay sendero". * * * LXXVIII Ofrece a los límites de la aurora el vino de tu cáliz. Rojo tulipán de primavera. Ofrece a la sonrisa de un mancebo el vino de tu cáliz, rojo como tus labios. Bebe y no recuerdes que el puño del dolor te golpeará bien pronto. * * * LXXIX ¡Vino! ¡Vino en torrentes!! ¡Que explote en mis venas! ¡Que bulla en mis sienes! Cálices...Silencio...Nada es verdad... Cálices... ¡Pronto!...Envejecí mucho... * * * LXXX Tal aroma de vino emanará de mi tumba que los transeúntes se embriagarán. Tal serenidad rodeará mi fosa, que los amantes no se podrán alejar. * * * LXXXI En el vértigo de la vida sólo son felices los que presumen de sabios y los que no tratan de educarse. Me incliné sobre todos los secretos del Cosmos y retorné a la soledad envidiando a los ciegos que hallé por el camino. * * * LXXXII Me dicen: "Deja de beber Khayyam" Yo respondo: "Cuando bebo; escucho a las rosas y jazmines También escucho lo que no me puede decir mi bienamada" * * * LXXXIII ¿ En qué meditas amigo?¿En tus antepasados? Polvo son en el polvo.¿En sus valores? Deja que me sonría. Toma éste cántaro y bebamos escuchando sin temor el gran silencio del Cosmos. * * * LXXXIV El alba colma de rosas la bóveda del cielo. En el aire cristalino se apaga el canto del ultimo ruiseñor. El perfume del vino es más leve. ¡ Y pensar que en éste instante hay alucinados que sueñan con gloria y honores! ¡Cuan suaves son tus cabellos amada mía! * * * LXXXV Amigo mío ;no forjes proyectos para el futuro. ¿Estás seguro de poder concluir la frase que empezaste? Mañana quizás estemos tan distantes de esta caravana como lejos están los que partieron hace siete mil años. * * * LXXXVI ¡ Oh reciario de corazones ; toma un cántaro y un cáliz! Sentémonos a la orilla de este arroyo. Esbelto adolescente de luminoso rostro. Te miro y adivino el cántaro y el cáliz que serás un día. * * * LXXXVII Hace tiempo que mi juventud yace entre las cosas muertas. Primavera de mi vida; te pierdes hoy donde se pierden las pasada primaveras. ¡Oh juventud; partiste inadvertida! Partiste como día a día se debilita el dulzor de primavera. * * * LXXXVIII Embriágate hermano mío , con todos los perfumes, músicas y colores. Da tus caricias a todas las mujeres. Recuerda que la vida es breve y que pronto volverás a hundirte en la tierra como el agua del Zemzem y Selsebil. * * * LXXXIX Buscar la paz en este mundo es una locura. Creer en el reposo eterno, también. Después de muerto, breve será tu sueño: renacerás en el césped que todos pisotean o en la flor que el sol marchita. * * * XC Me pregunto sobre lo que en verdad es mío. Me pregunto que es lo que quedará de mí después de muerto. Breve es la vida como un incendio; llamas que el romero olvida. Cenizas que esparce el viento. Tal la existencia de la Humanidad. * * * XCI Certezas y dudas, error y verdad palabras vacías como burbujas. Irisada u opaca, ésta burbuja es la imagen de la vida. * * * XCII Al poderío de Kaî-Kaous, a la gloria de Kaî-Kobad a las riquezas del Korasán, prefiero un ánfora de vino. Aprecio al mancebo que gime de dolor. Desprecio al hipócrita que murmura una oración. * * * XCIII Escucha este profundo secreto: Cuando la primera aurora iluminó el mundo, Adán era ya una criatura doliente que anhelaba la noche y pedía la muerte. * * * XCIV Brilla la luna del Ramadán. Mañana el sol inundará de luz una ciudad silente. Dormirán los vinos en los cántaros y las jóvenes doncellas en la sombra de los bosques. * * * XCV A nadie le pedí la vida. Me esfuerzo por aceptar sin júbilo y sin rabia, lo que la vida ofrece. Partiré sin preguntar al prójimo sobre mi extraña permanencia en este mundo. * * * XCVI No te olvides de recoger todos los frutos de la vida. Corre a todos los festines y elige los cálices más grandes. Dios no lleva cuenta de nuestros vicios y virtudes. * * * XCVII Noche. Silencio. Follaje detenido como mi pensamiento. De una rosa, Imagen de tu fugaz esplendor, cae un pétalo.¿Dónde estás ahora, tú, que me brindaste el cáliz por el cual suspiro? Tal vez ninguna rosa se deshoja cerca de quien auxilias con tu cántaro. Pero sé que ya no tienes la amarga felicidad con la que supe embriagarte. * * * XCVIII ¡Si supieras cuán poco me interesan los cuatro elementos de la naturaleza y las cinco facultades de los hombres! Ciertos filósofos griegos -dices- podían plantear cien problemas a su gente. Total es mi indiferencia en ese sentido. ¡Escancia vino, pulsa el laúd, y que sus notas me evoquen las de la brisa que huye rauda como nuestra vida. * * * XCIX Cuando me borre la sombra de la muerte y se endurezca el manojo de mis días he de llamaros amigos míos, para ser conducido al sepulcro. En polvo convertido, moldearéis un ánfora que colmaréis de vino. Acaso entonces me veréis resucitar. * * * C No ansío saber donde podré adquirir el manto de la Astucia y la Mentira. Ando siempre en busca de buen vino. Blanco es mi cabello. Tengo setenta años. Me aferro hoy a la ocasión de ser feliz. Mañana tal vez me falten las fuerzas. * * * CI ¿Donde están nuestros amigos? ¿Los derribó y pisoteó la Muerte? ¿Dónde están? Oigo aún sus báquicas cantigas. ¿Están muertos o están ebrios de haber vivido? * * * CII Cuando muera habrán muerto las rosas, los cipreses, los sabios bermejos y el vino perfumado. No habrá más albas ni crepúsculos, ni penas ni alegrías. El mundo habrá dejado de existir. El mundo es real; sólo en función del pensamiento. * * * CIII Esta es la única certeza: Peones somos de la misteriosa partida de ajedrez que juega Dios. Nos mueve, nos detiene, nos eleva y nos arroja después uno a uno al abismo de la Nada. * * * CIV La bóveda celeste simula un cáliz invertido bajo el cual se agitan en vano los discretos. Sea el amor por tu bienamada, como el del ánfora por el cáliz. Mira; labio con labio, ambos se ofrendan su sangre. * * * CV Los sabios nada te enseñaron pero las caricias de las suaves pestañas de una mujer te descubrirán la felicidad. No olvides que tus días están contados y que presa serás en breve ; de la tierra. Compra vino y apartado busca en él, aférrate a lo que no tienes. * * * CVI El calor del vino te liberará de las nieves del pasado y de las brumas del porvenir; al inundarte de luz, romperá tus obscuras cadenas de galeote. * * * CVII Antaño, cuando frecuentaba las mezquitas, no rezaba oración alguna mas, volvía rico de esperanzas. Hogareño, cuando me siento en ellas, busco la sombra más propicia del sueño. * * * CVIII En la tierra abigarrada alguien camina que no es infiel ni musulmán, ni rico ni pobre. No invoca a Dios ni hace caso de las leyes. No cree en la verdad ni afirma nunca nada. En la tierra abigarrada ¿Quién es este hombre triste y valeroso? * * * CIX Antes que sepas acariciar un rostro de suavidad de rosa ¡Cuantas espinas deberás arrancar de tu propia carne! Mira ese peine, era un pedazo de madera, cuando lo cortaron inmenso fue su dolor. Pero hoy acicala los perfumados cabellos de un adolescente. * * * CX Cuando la brisa del amanecer entreabre las rosas y les susurra que ya las violetas desplegaron sus vestes, solo es digno de vivir aquel que contempla el sueño de una doncella toma su cáliz, lo apura y finalmente lo arroja. * * * CXI ¿Temes lo que pueda ocurrirte mañana? Ten confianza. De otro modo; el infortunio no dejará de justificar tus aprensiones. No te adhieras a nada. No interrogues los libros ni a tu prójimo. Nuestro destino es incierto. Indescifrable. * * * CXII ¡Señor, Señor; respóndenos! nos distes ojos y permitiste que la belleza de tus criaturas nos deslumbrase. Nos diste el don de ser felices. ¿Y pretendes que renunciemos al goce de los bienes terrenales? Tan imposible es esto, como dar la vuelta a un cáliz sin derramar el vino que contiene. * * * CXIII En una taberna pedí a un anciano discreto noticias de los que se fueron: "No volverán. Es todo lo que sé. ¡Bebe vino!" -me respondió. * * * CXIV ¡Mira! ¡Escucha! Vacila una rosa al soplo de la brisa. Le entona el ruiseñor ardiente epitalamio. Se ha dormido una nube. Bebamos vino. Olvidemos que luego esta brisa deshojará a la rosa, se llevará el canto del ruiseñor y a la nube que nos regala preciosa sombra. * * * Fuente. Para leer la primera parte pulsen acá. Para leer la última parte pulsen acá. Si quieren leer su biografía pulsen acá. ¡Que lo Disfruten! Los Otros Posts de Otro Anónimo acá. Comenten pero no ofendan, que no me ofendo si me comentan. Pero con respeto, Siempre.
Sabiduría milenaria en la poesía de Omar Khayyam
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