Los días de invierno son los peores para subsistir en donde vivo, sobre todo si debes levantarte a las siete de la mañana con apenas un café en el estómago para tomar rápidamente el primer colectivo sin tener que convertirte en un bloque de hielo esperando en la parada.
Eran los primeros días de aquel congelado Julio, en la escuela reinaba la ansiedad por los resultados de los exámenes trimestrales, por lo cual me pasaba toda la noche estudiando y sólo dormía apenas dos horas como máximo.Luego llegaba a mi casa como un zombie andante,almorzaba y dormía todo el día hasta la noche cuando abría mis carpetas y retomaba el estudio de otra materia para el próximo exámen.
Éstos rutinarios días estaban acabando con mi existencia.Pero lo curioso sucedió aquella tarde.Abrí mi carpeta y encontré un pedazo de hoja rasgada con unas palabras escritas: ``Llámame´´.Fruncí el entrecejo confundido,debía ser uno de mis compañeros de clase ,sí,pero lo que me intrigaba del mensaje era que además de aquellas palabras imperativas no había ningún número anotado al cual llamar.Sin mucha importancia pasé todo el día hasta la noche durmiendo como era usual últimamente hasta despertar para retomar mis estudios nocturnos.
Al otro día saludé a Jaime ,mi compañero de banco, y le pregunté acerca del extraño mensaje.Él no lo había escrito.Pregunté al resto del salón pero nadie me dio la respuesta que estaba buscando,nadie había solicitado que lo llamase.
Ésa misma tarde regresé angustiado a mi casa.Era una tarde con un cielo completamente negro y corría una brisa helada que golpeaba los cristales con sutileza.Mi madre ,como era de costumbe, no estaba en casa.Casi siempre regresaba a la medianoche.
Tiré mi mochila sin más en un rincón y me zambullí en la cama hasta quedar completamente cubierto por las cobijas.Entonces comencé a pensar…aquella nota.
El viento soplaba afuera iracundo y las ramitas de los cipreses rasgeaban levemente mi ventana…levemente,luego aquel pequeño roce comenzaba a sonar como un chirrido y se hacía mas insoportable como alguien pasando las uñas con fuerza sobre una pizarra.Giré mi cabeza y los vi,miré con terror aquellos dedos largos como agujas rasgando con malicia el vidrio.Eran dedos oscuros como la noche…sí ¿o no?
Un relámpago destelló en el firmamento y me cegó instantáneamente,miré hacia afuera,no,no eran dedos,sólo simples ramas.El frío se intensificó en mi habitación.Me encogí en posición fetal con los nervios de punta hasta quedarme dormido.
Llámame se dibujaban las letras en un fondo gris ondulándose de una forma imposible.Llámame se repetía incontables veces en forma de colage,y desde aquel pasillo iluminado sólo por una luz lúgubre lo podía ver,era él aproximándose hacia mí.Algo quería pero no sé qué,creo que lo había olvidado desde hace un tiempo,nunca me había podido encontrar en mis pesadillas desde aquel entonces.Luego se había metido en mi realidad,me quería llevar al borde de la locura,pero eso ya era el pasado.No era real y mi madre me lo había dicho,ella me había ayudado.
Algo me arrebató súbitamente de mi sueño,el timbre del teléfono.Pero toda la casa estaba congelada y yo tenía mucho sueño,podía ser mi madre o…
Llámame.
No iba a levantarme,claro que no,yo sólo quería dormir.Pero las llamadas persistieron y el timbre sonó cuatro,cinco,seis,siete veces.Y cesaron.
Entonces unas pisadas sonaron por el pasillo.Cada vez mas cerca hacia mí.Una silueta apareció en el umbral y la ví deslizarse hacia dentro.
-¿Mamá?-susurré.
Un trueno rugió acompañado de un relámpago que alumbró toda la habitación.
-¿Porqué no contestas?- dijo la criatura que permanecía levemente encorvada al otro lado de la habitación con un distorsionada sonrisa y sus largos dedos jugueteando con el cable del teléfono.
Eran los primeros días de aquel congelado Julio, en la escuela reinaba la ansiedad por los resultados de los exámenes trimestrales, por lo cual me pasaba toda la noche estudiando y sólo dormía apenas dos horas como máximo.Luego llegaba a mi casa como un zombie andante,almorzaba y dormía todo el día hasta la noche cuando abría mis carpetas y retomaba el estudio de otra materia para el próximo exámen.
Éstos rutinarios días estaban acabando con mi existencia.Pero lo curioso sucedió aquella tarde.Abrí mi carpeta y encontré un pedazo de hoja rasgada con unas palabras escritas: ``Llámame´´.Fruncí el entrecejo confundido,debía ser uno de mis compañeros de clase ,sí,pero lo que me intrigaba del mensaje era que además de aquellas palabras imperativas no había ningún número anotado al cual llamar.Sin mucha importancia pasé todo el día hasta la noche durmiendo como era usual últimamente hasta despertar para retomar mis estudios nocturnos.
Al otro día saludé a Jaime ,mi compañero de banco, y le pregunté acerca del extraño mensaje.Él no lo había escrito.Pregunté al resto del salón pero nadie me dio la respuesta que estaba buscando,nadie había solicitado que lo llamase.
Ésa misma tarde regresé angustiado a mi casa.Era una tarde con un cielo completamente negro y corría una brisa helada que golpeaba los cristales con sutileza.Mi madre ,como era de costumbe, no estaba en casa.Casi siempre regresaba a la medianoche.
Tiré mi mochila sin más en un rincón y me zambullí en la cama hasta quedar completamente cubierto por las cobijas.Entonces comencé a pensar…aquella nota.
El viento soplaba afuera iracundo y las ramitas de los cipreses rasgeaban levemente mi ventana…levemente,luego aquel pequeño roce comenzaba a sonar como un chirrido y se hacía mas insoportable como alguien pasando las uñas con fuerza sobre una pizarra.Giré mi cabeza y los vi,miré con terror aquellos dedos largos como agujas rasgando con malicia el vidrio.Eran dedos oscuros como la noche…sí ¿o no?
Un relámpago destelló en el firmamento y me cegó instantáneamente,miré hacia afuera,no,no eran dedos,sólo simples ramas.El frío se intensificó en mi habitación.Me encogí en posición fetal con los nervios de punta hasta quedarme dormido.
Llámame se dibujaban las letras en un fondo gris ondulándose de una forma imposible.Llámame se repetía incontables veces en forma de colage,y desde aquel pasillo iluminado sólo por una luz lúgubre lo podía ver,era él aproximándose hacia mí.Algo quería pero no sé qué,creo que lo había olvidado desde hace un tiempo,nunca me había podido encontrar en mis pesadillas desde aquel entonces.Luego se había metido en mi realidad,me quería llevar al borde de la locura,pero eso ya era el pasado.No era real y mi madre me lo había dicho,ella me había ayudado.
Algo me arrebató súbitamente de mi sueño,el timbre del teléfono.Pero toda la casa estaba congelada y yo tenía mucho sueño,podía ser mi madre o…
Llámame.
No iba a levantarme,claro que no,yo sólo quería dormir.Pero las llamadas persistieron y el timbre sonó cuatro,cinco,seis,siete veces.Y cesaron.
Entonces unas pisadas sonaron por el pasillo.Cada vez mas cerca hacia mí.Una silueta apareció en el umbral y la ví deslizarse hacia dentro.
-¿Mamá?-susurré.
Un trueno rugió acompañado de un relámpago que alumbró toda la habitación.
-¿Porqué no contestas?- dijo la criatura que permanecía levemente encorvada al otro lado de la habitación con un distorsionada sonrisa y sus largos dedos jugueteando con el cable del teléfono.