La Sombra del Marinero [Poema Propio]
Cristian Armando
Soy el naufrago perdido en en el mar del beso con que dijiste adiós.
Una despedida de aliento tibio y salibas saladas.
Tu boca es la playa suave de carmín y bermellón de frescas arenas finas que ayer me despidió.
No era to boca de playa más bien parecías de otras costas.
No queda horizonte a la redonda donde no vea la inmensidad de tus aguas.
Tan claros azules y a la vez indigos oscuros.
Ni sol queda de tus ojos que iluminen todo con tu ver que recorría los botones de mi uniforme azul.
Mas por debajo no traslucías el corazón que latía por ti.
No veo tierras ni escucho gaviotas que digan "Ven, estoy aquí", aun cuando se que lo deseas.
Me sacrifico y espero por mi alma que es tuya.
Mis pies no encuentran fondo y me quedo la noche entera flotando en densa oscuridad.
De luz doblegada por párpados que se aferraban con la fuerza de cientos de nudos de angustia.
Los vientos danzabann un vals con mi balsa de palos y trapos en esta boda de locura y malos ratos.
Hablaba solo como si hubiera otro acerca de que ya no estabas y sin ti ya no era nada.
El cielo me enseña estrellas y busco la lectura tras las palabras que se escriben entre ellas.
Había versos y canciones en estrofas más yo esperaba lo que fuera una carta.
Una luna nueva es un seno en la vía láctea que alimenta alguna esperanza con volverte a ver.
Luna misteriosa, pálida y desnuda mirada de mujer. Dime pronto que vas a volver.
Las sirenas me distraen y me sumergen mán hondo en el abismo frio de tu ausencia.
Y la noche fue larga y pasó. Llovió lágrimas y cesó. Y el dolor se apagó.
...
Una lancha de palos tristes fue encontrada por pescadores al amanecer.
No había marinero ni mensaje, más sólo en un rincón, un corazón que decía "tu y yo".
FIN
Cristian Armando
Soy el naufrago perdido en en el mar del beso con que dijiste adiós.
Una despedida de aliento tibio y salibas saladas.
Tu boca es la playa suave de carmín y bermellón de frescas arenas finas que ayer me despidió.
No era to boca de playa más bien parecías de otras costas.
No queda horizonte a la redonda donde no vea la inmensidad de tus aguas.
Tan claros azules y a la vez indigos oscuros.
Ni sol queda de tus ojos que iluminen todo con tu ver que recorría los botones de mi uniforme azul.
Mas por debajo no traslucías el corazón que latía por ti.
No veo tierras ni escucho gaviotas que digan "Ven, estoy aquí", aun cuando se que lo deseas.
Me sacrifico y espero por mi alma que es tuya.
Mis pies no encuentran fondo y me quedo la noche entera flotando en densa oscuridad.
De luz doblegada por párpados que se aferraban con la fuerza de cientos de nudos de angustia.
Los vientos danzabann un vals con mi balsa de palos y trapos en esta boda de locura y malos ratos.
Hablaba solo como si hubiera otro acerca de que ya no estabas y sin ti ya no era nada.
El cielo me enseña estrellas y busco la lectura tras las palabras que se escriben entre ellas.
Había versos y canciones en estrofas más yo esperaba lo que fuera una carta.
Una luna nueva es un seno en la vía láctea que alimenta alguna esperanza con volverte a ver.
Luna misteriosa, pálida y desnuda mirada de mujer. Dime pronto que vas a volver.
Las sirenas me distraen y me sumergen mán hondo en el abismo frio de tu ausencia.
Y la noche fue larga y pasó. Llovió lágrimas y cesó. Y el dolor se apagó.
...
Una lancha de palos tristes fue encontrada por pescadores al amanecer.
No había marinero ni mensaje, más sólo en un rincón, un corazón que decía "tu y yo".
FIN