JohannesChrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart

(Salzburgo 1756, Sacro Imperio Romano Germánico - 1756, Viena, Sacro Imperio Romano Germánico)
Este año se conmemoraron los 258 años del nacimiento de uno de los grandes genios por excelencia de la humanidad.
No deja de causar cierta gracia –aunque no a los actores, particularmente a los austriacos- que cada cierto tiempo se encienda una ardua disputa por el verdadero origen del genial músico.
La disputa tiene cierto fundamento, porque Austria perteneció hasta 1871 al Imperio Alemán y Mozart ya había fallecido en 1791, con lo cual podría considerárselo como alemán. Pero la cosa es más complicada.
De allí la perenne disputa.
Salzburgo era una archidiócesis o arzobispado independiente del Imperio Alemán (Sacro Imperio Romano Germánico) cuando Mozart vivía. Austria, como país, se puede decir que existe recién desde 1804.
Para complicar aún más la cosa, el padre de Mozart era 100% alemán, de Augsburgo.
Es más, los habitantes del reino de los Habsburgo, que comprendía lo que ahora es Austria (inclusive geográfica y culturalmente a Salzburgo, aunque esta gozaba de cierta independencia administrativa por ser un arzobispado, según lo visto antes), hablaban alemán y se llamaban a sí mismo alemanes.
La discusión también tiene que ver –paradójicamente- con la Segunda Guerra Mundial.
Fue recién al final de ella, en 1945, que los austriacos intensificaron su conciencia como país. Entre otras cosas, con el fin de distanciarse de la –entonces- demoníaca y perversa Alemania Nazi.
Decía ‘paradójicamente’, porque resulta que el símbolo y máximo líder del Nacionalsocialismo, Adolf Hitler, nació –sin ninguna duda, además- en Austria.
De tal manera, que lo correcto sería decir que Mozart fue un genio musical de padre alemán y nacido en Salzburgo (de donde era original su madre, concretamente de Sankt Gilgen), que era un arzobispado independiente del Sacro Imperio Románico Germánico de entonces, en lo que ahora es Austria.
Frases de Mozart, que han llevado más leña al fuego:
“Lo que más me alienta y anima es el hecho de considerarme un alemán honrado” (de una carta a su padre, del 29 de mayo de 1778)
“Alemania, mi patria, de la que me siento, como usted sabe, muy orgulloso” (de una carta a su padre del 17 de agosto de 1782)
“…si nosotros, los alemanes, no nos decidiéramos a empezar de una vez, seriamente, a pensar en alemán, a portarnos en alemán, a hablar en alemán y hasta cantar en alemán” (de una carta a un amigo)
No es el único personaje de la civilización al cual no se sabe con certeza qué nacionalidad asignar, pues los conceptos modernos de nación o estado son relativamente nuevos en nuestra historia mundana.
Mozart fue simplemente planetario, humano, terrestre. Músico. Es decir, dueño de la más universal de todas las lenguas.
Ah, y por si no lo saben. En Austria se habla alemán.
Alemán austriaco, por cierto.
No deja de causar cierta gracia –aunque no a los actores, particularmente a los austriacos- que cada cierto tiempo se encienda una ardua disputa por el verdadero origen del genial músico.
La disputa tiene cierto fundamento, porque Austria perteneció hasta 1871 al Imperio Alemán y Mozart ya había fallecido en 1791, con lo cual podría considerárselo como alemán. Pero la cosa es más complicada.
De allí la perenne disputa.
Salzburgo era una archidiócesis o arzobispado independiente del Imperio Alemán (Sacro Imperio Romano Germánico) cuando Mozart vivía. Austria, como país, se puede decir que existe recién desde 1804.
Para complicar aún más la cosa, el padre de Mozart era 100% alemán, de Augsburgo.
Es más, los habitantes del reino de los Habsburgo, que comprendía lo que ahora es Austria (inclusive geográfica y culturalmente a Salzburgo, aunque esta gozaba de cierta independencia administrativa por ser un arzobispado, según lo visto antes), hablaban alemán y se llamaban a sí mismo alemanes.
La discusión también tiene que ver –paradójicamente- con la Segunda Guerra Mundial.
Fue recién al final de ella, en 1945, que los austriacos intensificaron su conciencia como país. Entre otras cosas, con el fin de distanciarse de la –entonces- demoníaca y perversa Alemania Nazi.
Decía ‘paradójicamente’, porque resulta que el símbolo y máximo líder del Nacionalsocialismo, Adolf Hitler, nació –sin ninguna duda, además- en Austria.
De tal manera, que lo correcto sería decir que Mozart fue un genio musical de padre alemán y nacido en Salzburgo (de donde era original su madre, concretamente de Sankt Gilgen), que era un arzobispado independiente del Sacro Imperio Románico Germánico de entonces, en lo que ahora es Austria.
Frases de Mozart, que han llevado más leña al fuego:
“Lo que más me alienta y anima es el hecho de considerarme un alemán honrado” (de una carta a su padre, del 29 de mayo de 1778)
“Alemania, mi patria, de la que me siento, como usted sabe, muy orgulloso” (de una carta a su padre del 17 de agosto de 1782)
“…si nosotros, los alemanes, no nos decidiéramos a empezar de una vez, seriamente, a pensar en alemán, a portarnos en alemán, a hablar en alemán y hasta cantar en alemán” (de una carta a un amigo)
No es el único personaje de la civilización al cual no se sabe con certeza qué nacionalidad asignar, pues los conceptos modernos de nación o estado son relativamente nuevos en nuestra historia mundana.
Mozart fue simplemente planetario, humano, terrestre. Músico. Es decir, dueño de la más universal de todas las lenguas.
Ah, y por si no lo saben. En Austria se habla alemán.
Alemán austriaco, por cierto.
Su última composición:
Réquiem en Re Menor.