Arriba o Abajo
"Arriba y abajo no quieren decir gran cosa cuando ya no se sabe dónde se está"
Julio Cortázar, de Me Caigo y Me Levanto.
Las certezas y las dudas se enciman, se mezclan, se solapan, se confunden. Me confunden. Me llenan.
Y a veces me pregunto que sería de mí sin esas certezas. También me pregunto que sería de vos. Probablemente moriría de tristeza o de amor y esa sería la muerte peor. Y eso me lleva a cuestionarme sobre lo real de mis certezas. Después de todo, si son tan necesarias, puede que no existan realmente y que mi propia imaginación las haya inventado como parte de un inconciente mecanismo de autodefensa. Existe un peligro latente, agazapado, acechante, en la respuesta a ese interrogante. Eterno. Aterrador.
Pero no puedo evitar cuestionarme. ¿Y por qué no puedo evitar cuestionarme?
Más allá de todo no hay nada y quizás ahí radica el fundamento de todo temor. Tanto temor.
Vivir en un engaño quizás no sea tan malo si eso hace que la realidad sea más tolerable.
Hay gritos ensordecedores. Hay silencios que lo son aun más. Lo que taladra mi cabeza viene desde adentro, de muy adentro, aunque no sabría determinar de adentro de qué.
Existen ciertas cosas que no puedo concebir claras y distintas.
Y a veces me pregunto que sería de mí sin esas dudas. Es cierto que le temo a determinadas certezas. Mejor huir de ahí. ¿Pero qué es huir cuándo no se sabe exactamente de qué se está huyendo? Todo es difuso ¿Cómo saber si estoy cayendo si no soy capaz de distinguir entre arriba y abajo?
Es difícil rezarle al cielo cuando no se es capaz de distinguir entre arriba y abajo. Aunque quizás eso sea lo de menos. Quizás en lugar de a Dios podría implorarle a Dagón. Ambos son igualmente siniestros.
Naufragar es soñar, es soledad, es vacío, es un sueño partiéndose, es huir, es morir, es nacer, es llorar, es vivir, es sobrevivir, es el origen y el destino, el fin y el mal, el principio y el fin. Es el todo y es la nada.
Pero naufragar es lo de menos. Sólo me agradaría saber si este es el océano o el cielo. Si mis dudas y mis certezas finalmente se ahogarán o volarán.
"Arriba y abajo no quieren decir gran cosa cuando ya no se sabe dónde se está"
Julio Cortázar, de Me Caigo y Me Levanto.
Las certezas y las dudas se enciman, se mezclan, se solapan, se confunden. Me confunden. Me llenan.
Y a veces me pregunto que sería de mí sin esas certezas. También me pregunto que sería de vos. Probablemente moriría de tristeza o de amor y esa sería la muerte peor. Y eso me lleva a cuestionarme sobre lo real de mis certezas. Después de todo, si son tan necesarias, puede que no existan realmente y que mi propia imaginación las haya inventado como parte de un inconciente mecanismo de autodefensa. Existe un peligro latente, agazapado, acechante, en la respuesta a ese interrogante. Eterno. Aterrador.
Pero no puedo evitar cuestionarme. ¿Y por qué no puedo evitar cuestionarme?
Más allá de todo no hay nada y quizás ahí radica el fundamento de todo temor. Tanto temor.
Vivir en un engaño quizás no sea tan malo si eso hace que la realidad sea más tolerable.
Hay gritos ensordecedores. Hay silencios que lo son aun más. Lo que taladra mi cabeza viene desde adentro, de muy adentro, aunque no sabría determinar de adentro de qué.
Existen ciertas cosas que no puedo concebir claras y distintas.
Y a veces me pregunto que sería de mí sin esas dudas. Es cierto que le temo a determinadas certezas. Mejor huir de ahí. ¿Pero qué es huir cuándo no se sabe exactamente de qué se está huyendo? Todo es difuso ¿Cómo saber si estoy cayendo si no soy capaz de distinguir entre arriba y abajo?
Es difícil rezarle al cielo cuando no se es capaz de distinguir entre arriba y abajo. Aunque quizás eso sea lo de menos. Quizás en lugar de a Dios podría implorarle a Dagón. Ambos son igualmente siniestros.
Naufragar es soñar, es soledad, es vacío, es un sueño partiéndose, es huir, es morir, es nacer, es llorar, es vivir, es sobrevivir, es el origen y el destino, el fin y el mal, el principio y el fin. Es el todo y es la nada.
Pero naufragar es lo de menos. Sólo me agradaría saber si este es el océano o el cielo. Si mis dudas y mis certezas finalmente se ahogarán o volarán.