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Biografías de psicópatas (conocelos)

¿Qué Es un Psicópata?

Trastorno personalidad antisocial
Los psicópatas no pueden empatizar ni sentir remordimiento, por eso interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto, las utilizan para conseguir sus objetivos, la satisfacción de sus propios intereses. No necesariamente tienen que causar algún mal.
La falta de remordimientos radica en la cosificación que hace el psicópata del otro, es decir que el quitarle al otro los atributos de persona para valorarlo como cosa es uno de los pilares de la estructura psicopática.
Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos comunes. Sin embargo, estas personas sí tienen nociones sobre la mayoría de los usos sociales, por lo que su comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las personas.



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Charles Manson:



Charles Milles Manson nació en Cincinnati, Ohio (EEUU), el 12 de noviembre de 1934. Hijo ilegítimo de una joven adolescente de 17 años, Kathleer Maddox.

Su verdadero padre es un misterio, a pesar de que su madre interpuso una demanda judicial para demostrar la paternidad de un hombre con el que convivio unos años, como dijo el mismo Manson su madre era una: "prostituta de diecisiete años".

Su infancia transcurrio viajando de ciudad en ciudad hasta que a los 8 años su madre salio de prision, donde cumplia una pena de cinco años por robo y agresión. Durante este tiempo convivio con su tia, una beata contraria a cualquier forma de placer, el cual consideraba pecaminoso.

Vivio con su madre (alcohólica) unos años hasta que por medio de un robo reunio el dinero necesario para "independizarse", a los 14 años fue detenido por primera vez y a partir de este momento su vida transcurrio entre fugas e ingresos en prisión, por lo cual se podría decir que su formación fue la que recibio en centros penitenciarios con otros presos.

Recien cumplida su mayoría de edad ya contaban entre sus hazañas el robo, una violación homosexual a un compañero, agresiones y varias fugas.

En 1953 con 19 años se casa con una enfermera de 17 años, habiendo tenido hasta ese momento solo relaciones homosexuales, tuvo su primer hijo pero el matrimonio fracaso y se divorciarion en 1958. Un año despues se caso con una prostituta para que no declarara contra él y de ese matrimonio nació su segundo hijo.

Posteriormente ingreso en prisión donde comenzó a formarse en el esoterismo y paso a formar parte de la Iglesia de la Cienciología, todo esto desencadeno en que en 1967 cuando abandono la carcel con 32 años llevase 17 años de su vida en la carcel.

Esta formación esoterica le llevo a contar con un grupo de seguidores "su familia", segun su filosofia solo los que les siguiesen se salvarían del apocalipsis.

Manson, que se autodenominaba Satán (además de Jesucristo, el Espíritu, el Anticristo y el Demonio), predicaba una curiosa doctrina, una mezcla de conceptos orientalistas y una reinterpretación de la Biblia.

El viernes 8 de agosto de 1969 Manson ordenó la ejecución de todas las personas que se encontrasen en el 10050 de Cielo Drive, la vivienda por aquel entonces de Roman Polanski.





asesinos en serie

JOHN WAYNE GACY- EL PAYASO ASESINO


Nombre: John Wayne Gacy
Conocido como: "Pogo" The Killer Clown
Víctimas: Al menos 33 asesinatos
Nacido en: Chicago, 1942
Muerto en: 1994
Forma de Morir: Inyección letal



El lector que a partir de ahora va a adentrarse en la historia real de John Wayne Gacy descubrirá que el mal humano se esconde en lugares todavía menos accesibles que una arteria cerebral colapsada, la que tenía Gacy desde que se cayera en el jardín de su casa cuando era niño y que, según algunos expertos, transformó su cerebro en una mente psicopática. Quizás el mal anide en las entrañas del alma de algunos hombres que parecen, pero sólo parecen, buenos.
No cabría otra forma de calificar a un ciudadano tan ejemplar como John. Era un eficaz hombre de negocios, dedicado plenamente a hacer crecer su empresa de albañilería y decoración, a cuidar de su casa, a amar a su segunda esposa y a cultivar las relaciones sociales. El tiempo libre siempre lo dedicaba a los demás: organizaba las fiestas vecinales más famosas del barrio, se vestía de payaso y amenizaba las tardes de los niños ingresados en el hospital local. Incluso fue tentado por la política y se presentó como candidato a concejal. Y lo habría llegado a ser si no se hubiera cruzado en su camino el joven Jeffrey Rignall y su tenaz lucha por la supervivencia.



Con el hígado reventado por el cloroformo


El 22 de mayo de 1978, Rignall decidió salir a tomar unas copas en alguno de los bares del New Town de Chicago. Mientras paseaba, ya de noche, un coche le cortó el paso. Un hombre de mediana edad y peso excesivo se ofreció para llevarle a la zona de bares más famosa del lugar. Rignall, osado, despreocupado, acostumbrado a viajar haciendo auto stop y, sobre todo, harto de pasar frío, aceptó la invitación sin sospechar que aquel hombre, en un descuido, le iba a atacar desde el asiento del conductor y a taparle la nariz violentamente con un pañuelo impregnado de cloroformo.


Lo siguiente que Rignall pudo recordar fue la imagen de su nuevo colega desnudo frente a él, exhibiendo una colección de objetos de tortura sexual y describiendo con exactitud cómo funcionaban y cuánto daño podrían llegar a producir. Rignall pasó toda la noche aprendiendo sobre sus propias carnes mancilladas una y otra vez la dolorosa teoría que su secuestrador iba explicando. A la mañana siguiente, el joven torturado despertaba bajo una estatua del Lincoln Park de Chicago, completamente vestido, lleno de heridas, con el hígado destrozado para siempre por el cloroformo, traumatizado… pero vivo. Tenía el triste honor de ser una de las pocas víctimas que escaparon a la muerte después de haber pernoctado en el salón de torturas de John Wayne Gacy. En sólo seis años, 33 jóvenes como él vivieron la misma experiencia, pero no pudieron contarlo. A veces, el camino hacia el mal es inescrutable, se esconde y aflora, parece evidente y vuelve a difuminarse. Toda la vida de Gacy resultó una constante sucesión de idas y venidas. Fue torpe en los estudios, se matriculó en cinco universidades y tuvo que abandonarlas todas; sin embargo, terminó su último intento de estudiar Ciencias Empresariales y se licenció con brillantez. Hasta llegó a ser un hábil hombre de negocios. Se enroló en cuantas asociaciones caritativas, cristianas y civiles pudo, pero mantuvo una oscura relación con su primera esposa, llena de altibajos y cambios de temperamento. Tuvo dos hijos a los que amó y respetó, sin que eso nublara un ápice su eficacia para atraer y matar a otros adolescentes. Resulta, incluso, paradójico que un hombre obeso y aquejado de graves problemas en la espalda fuera capaz de atacar, maltratar, matar y enterrar a jóvenes llenos de vigor. Pero lo hizo una y otra vez, hasta en 33 ocasiones.



Algunos detalles premonitorios


Pero si fue doloroso encontrar los cadáveres de 33 jóvenes incautos, peor resultó saber que su asesino ya había dado muestras de lo que era capaz de hacer. Poco después de casarse por primera vez, comenzaron a circular insistentes rumores sobre la tendencia de Gacy a rodearse de jóvenes varones. Rumores que sus vecinos vieron confirmados cuando el amable John fue acusado formalmente por un juez de violentar sexualmente a un niño de la ciudad de Waterloo. Él siempre sostuvo que las acusaciones no eran más que un montaje creado por el sector crítico de una de las asociaciones cívicas a las que pertenecía. Pero cuatro meses más tarde, la mesa del juzgado recibía la documentación de una nueva denuncia. La propia víctima del supuesto ataque sexual había sido apaleada. El agresor, un joven de 18 años con dudosa reputación, declaró que fue Gacy quien le pagó para escarmentar al niño que le acusaba. El caso estaba claro: Gacy fue sentenciado a 10 años de prisión en la penitenciaría de Iowa. La historia de un asaltador de menores parecía tocar felizmente a su fin…, cuando en realidad, no había hecho más que empezar. Incomprensiblemente, Gacy salió de la cárcel un año y medio después, aireando un indulto concedido en atención a su buen comportamiento y las "evidentes muestras de reforma dadas por el reo". El juez no tuvo duda de que aquel preso de 27 años se había transformado en otro hombre: lo que no supo hasta tres años después es que el nuevo John Wayne Gacy era aún peor. Gacy no sólo se las arregló para engañar al juez, también engañó a los vecinos de Sumerdale Avenue que lo acogieron en su segunda vida; a Lillie Grexa, una mujer divorciada y madre de dos hijos que se enamoró de él y aceptó su propuesta de matrimonio; a los clientes de una brillante empresa de reformas de albañilería que él mismo montó y, lo que es peor, a decenas de jóvenes varones que acudían a casa de Gacy bajo la promesa de un trabajo bien remunerado como albañiles.

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Un jardín que olía demasiado mal


La vida social del hombre que los fines de semana se vestía de payaso para entretener a los niños enfermos en varios hospitales subía como la espuma. Dos de sus fiestas más sonadas, una al estilo "vaquero" y otra hawaiana, llegaron a congregar en su casa a más de trescientas personas. Todas regresaron a sus domicilios comentando dos cosas: lo agradable que era aquel ciudadano regordete, bonachón y trabajador y lo mal que olía su jardín. Porque era la comidilla del barrio que un terrible hedor fluía por las calles cercanas a la casa de Gacy y su segunda esposa. Ésta estaba convencida de que bajo las cañerías de su casa había algún nido de ratas muertas. Él aseguraba que el olor se filtraba desde un vertedero cercano y siempre estaba posponiendo una supuesta visita al ayuntamiento para tratar de arreglar el problema. Ningún vecino supo reconocer el tufo de los restos humanos, por eso, ninguno llegó a sospechar el acontecimiento que estaba a punto de sacudir la armoniosa vida de Sumerdale Avenue.

En diciembre de 1978, la madre del joven de 15 años Robert Piest empezó a impacientarse al ver que no regresaba del trabajo. El chico se ganaba un dinero extra ayudando en una farmacia, y estaba a punto de entrevistarse con un tal Gacy que le había ofrecido mejorar su situación si trabajaba como albañil para él. La desaparición de Robert fue puesta en conocimiento del teniente Kozenczak del departamento de policía de Des Plaines. Entre sus pesquisas, el agente hizo una llamada a Gacy, ya que su nombre aparecía entre los papeles del chico. Por supuesto, el ciudadano Gacy no acudió a la cita (se excusó diciendo que estaba enfermo), pero se presentó voluntariamente en la comisaría al día siguiente. Para entonces, el teniente se había encargado de estudiar el historial penal de aquel hombre (sentenciado e indultado por asaltar a un menor). Aunque Gacy negó cualquier relación con Piest, la policía logró una orden de registro de su domicilio en la que se incautó del más completo arsenal de instrumentos de tortura jamás visto en la región. Pocos días hicieron falta para lograr que Gacy confesara y entregara a la policía un detallado plano del jardín de su casa, en el que había marcado los lugares donde yacían los 33 cadáveres. En su declaración final, la vida del payaso asesino pareció sacada de una película de terror. Durante el juicio, Gacy aseguró que existían “cuatro John: el contratista, el payaso, el vecino y el asesino y constantemente respondía con las palabras de uno y de otro”. Lo que no pudo explicar fueron los motivos que le llevaron a dejar con vida al joven Rignall, cuya declaración sirvió para mandar al criminal a la camilla donde se le aplicó una inyección letal el 10 de mayo de 1994. Sus últimas palabras fueron : “¡Besadme el culo!”






El payaso asesino.

trastornos mentales



Luis Alfredo Garavito




Luis Alfredo Garavito nació en Génova, Quindío, el 25 de enero de 1957. Es el mayor de siete hermanos y durante su infancia vivió la falta de afecto y el maltrato físico por parte de su padre. Según su testimonio fue víctima de abuso sexual.

A sus 44 años, fue declarado por los investigadores y jueces como un asesino en serie. Hace dos años cuando fue capturado confesó ser el autor de la muerte de 140 niños en distintas regiones del país, pero a la fecha la Fiscalía lo investiga por el homicidio de 172 niños en su paso por 59 municipios del país.

En repetidas ocasiones, Garavito Cubillos se hacía pasar por vendedor ambulante, monje, indigente, discapacitado y representante de fundaciones ficticias en favor de niños y ancianos era conocido también como “Alfredo Salazar”, “El Loco”, “Tribilín”, “Conflicto” y “El Cura”.

Las víctimas de Garavito eran niños entre los 6 y los 16 años, de bajo estrato económico. Los abordaba en los parques infantiles, canchas deportivas, terminales de buses, plazas de mercado y barrios pobres. Según lo establecido les ofrecía dinero y los invitaba a caminar hasta cuando los menores se cansaban y eran atacados en sitios despoblados.

De acuerdo con la investigación, en esos lugares los cuerpos sin vida de los menores fueron encontrados degollados, mutilados y con señales de haber sido amarrados. En las residencias de su compañera y de una amiga en Pereira se encontraron objetos similares a los hallados en los sitios de los crímenes y publicaciones periodísticas en las cuales se reseñaba el estado de las investigaciones por desapariciones y homicidios de niños en el país.

El 24 de junio de 1998 los cuerpos de tres niños de 9, 12 y 13 años fueron hallados sin vida en la finca La Merced, en Génova (Quindío), con evidentes signos de tortura y desmembración de algunas de sus extremidades. Los menores fueron vistos por última vez cinco días antes en el parque central del municipio en compañía de un adulto, quien al parecer les ofreció dos mil pesos a cada uno para que le ayudaran a buscar una res en fincas cercanas a Génova.

En un comienzo se orientó la investigación hacia la prostitución infantil, el satanismo, el tráfico de órganos y pedofilia. Con base en un cruce de información entre el CTI de Tunja, Armenia y Pereira se logró establecer que los casos de desaparición de menores en esas ciudades guardaban similitud, ante lo que se conformó un álbum con 25 fotografías de posibles sospechosos.

Mediante el cruce de información entre los diferentes equipos investigativos, se estableció que una de las fotografías del álbum con el nombre de Bonifacio Morera Lizcano correspondía a Luis Alfredo Garavito Cubillos, persona sobre quien pesaba una orden de captura de la Fiscalía 17 Especializada de Tunja por el homicidio de un niño de 12 años de edad.

El 22 de abril de 1999, miembros del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía capturaron en Villavicencio a Luis Alfredo Garavito Cubillos, en momentos que intentaba agredir sexualmente a un menor. Su plena identificación se logró mediante cotejo dactiloscópico.

Gracias a las pruebas recogidas por la Fiscalía y a su propia confesión, Garavito Cubillos resultó ser el responsable no sólo de la muerte del menor de Tunja sino también del homicidio de los tres niños de Génova y de otros 172 crímenes cometidos contra menores en 11 departamentos del país, entre 1992 y 1998.

De los 172 casos judicializados, 138 tienen fallo condenatorio, 32 están en instrucción, uno en apelación y uno está para sentencia. Las condenas suman 1.853 años y nueve días.

Con este caso, la Fiscalía General de la Nación sentó un precedente en el campo de la investigación criminal con la individualización y condena a quien organismos judiciales internacionales consideran el segundo homicida en serie del mundo.

Actualmente se encuentra con vida y cumpliendo una condena de 1.853 años de carcel tras violar, torturar y asesinar a 172 niños entre 1992 y 1998.





psicópatas

Andrei Chikatilo



Andrei Chikatilo, uno de los peores y despiadados asesinos en serie del mundo, asesinó hasta 53 muchachas y muchachos jóvenes en Rusia desde 1982 hasta 1990. Conocido como el Hannibal Lecter soviético

Nació en Ucrania el 16 de Octubre de 1936, en una pequeña aldea en tiempos de hambruna, cuando morían millones de personas cuyos cadáveres se amontonaban en las calles y campos, lo más cruel para el pequeño Andrei y su hermana era escuchar en el regazo de su madre como su hermano mayor, Stepan había sido raptado y devorado, aunque no era un caso aislado en aquellos duros años treinta, el hecho marcaría notablemente al niño, quien se sentía en esos momentos más solo que nunca y la manera en como su madre se los contaba hacia que la historia pareciera verídica.



En la escuela era muy introvertido, incapaz de aceptar su miopía, (sus primeras gafas las tuvo a los treinta años, y hasta los doce se orinó en la cama). Siempre era humillado por sus compañeros, cualquiera podía decirle lo que fuese, él se limitaba a escuchar y a aguantar. No es de extrañar que con el tiempo, su ánimo se llenase con las lágrimas contenidas y con todas esas injurias. A medida que iba creciendo, se hacía más tímido con las mujeres, hasta el punto de hacer fracasar su primer intento sexual, por eyacular en pocos segundos mientras abrazaba una chica, de ahí surgieron los primeros rumores de su impotencia.



A pesar de su problema, pudo encontrar una esposa, y aunque era incapaz de mantener una erección, sí podía eyacular. Logró alcanzar en contadísimas ocasiones la suficiente erección para dejar embarazada a su esposa, pero no dejaba de pensar, que la naturaleza lo había castigado castrándolo al nacer. Era un marido de carácter estable y trabajador, un padre que nunca levantaba la voz ante los hijos, un respetado miembro del partido comunista que leía los periódicos y se mantenía al corriente de la actualidad.

En la escuela en la que trabajaba, sus alumnos se reían de él, le apodaban "el ganso". Él no hacía nada por remediarlo, tampoco cuando le empezaron a llamar "afeminado", ni cuando le pegaban arrojándole una manta por encima o cuando lo sacaban de las aulas a patadas. Después de cierto tiempo por miedo a los chicos empezó a llevar un cuchillo a su trabajo.

El 22 de diciembre de 1978, Chikatilo mató por primera vez, abordó en la calle a una niña de nueve años de edad, y la convenció para que se fuera con él a una cabaña que poseía en las afueras de la ciudad. Sabía como hablar a los niños, él mismo había sido maestro y tenía a sus dos hijos. Una vez allí la desvistió con violencia. Accidentalmente, le hizo un rasguño del que brotó sangre, hecho que le propició una erección inmediata, estableciendo el vínculo fatal entre sangre y sexo. Luego, sacó un cuchillo y se lo clavó a la niña en el estómago. Con cada puñalada notaba que se acercaba más al orgasmo, por lo que no cesó de hacerlo hasta la eyaculación. Chikatilo había intentado satisfacer su necesidad sexual movido por la esperanza de llegar a ser igual que los demás, pero no lo era.


El 3 de septiembre de 1981 asesinó a su segunda víctima, Larisa Tkachenko de 17 años de edad, la convenció a ir con él al bosque para tener relaciones sexuales, pero falló en el intento por lo que ella se río de él, esto lo enfureció, perdió el control, le estranguló y eyaculó sobre el cadáver, mordisqueó su garganta, le cortó los senos y en su frenesí se comió los pezones. En esos momentos supo que volvería a matar. Los dos primeros asesinatos de Chikatilo tuvieron cierto carácter fortuito. Es posible que, en ambos casos, sus intenciones fueran solamente de índole sexual. Los gritos de terror le excitaban, pero era el asesinato en sí lo que presentaba para él el acto sexual supremo.

Su tercera víctima fue Lyuba Biryuk, fue raptada de una villa y fue acuchillada 40 veces en el bosque, le mutilaró los ojos, esto se volvería algo común en sus asesinatos, la firma mortal de Chikatilo.




Chikatilo asesinó a otras 3 personas ese año, entre ellas se encontraba su primera víctima masculina, Oleg Podzhivaev de 9 años de edad, el cuerpo no se encontró pero Chikatilo afirmó ser el responsable y haberle arrancado los genitales, la prensa estaba enloquecida con el asesino en serie, el modus operandi era siempre el mismo, sus víctimas siempre se encontraban en los bosques, con indicios de violencia y sadomasoquismo, y en ocasiones les faltaban miembros a las víctimas, eran niños, niñas y chicas jóvenes. Entre ellos había muchos escapados de casa y retrasados mentales, pues se dejaban convencer más fácilmente y agradecían su ayuda en el laberinto del sistema de transportes local, con el que no estaban familiarizados

En 1984 asesinó a 15 personas, mientras el tiempo entre sus asesinatos iba disminuyendo el número de víctimas iba en ascenso. Chikatilo los elegía entre la multitud en estaciones ferroviarias y en paradas de autobús, y con algún pretexto, los convencía para que lo siguieran a alguna zona boscosa. Una vez allí les infligía numerosas puñaladas (entre treinta y cincuenta). Casi todas las víctimas sufrían la mutilación de los ojos. A las adolescentes o chicas jóvenes les seccionaba los pechos o los pezones, ya fuera con sus afilados cuchillos o con los dientes.

La tecnología rusa de los equipos de la investigación era arcaica en naturaleza, lo que dificultó la investigación. No publicaron las matanzas, temiendo al pánico. Los hombres a cargo de la investigación eran Viktor Burakov y coronel Fetisov. .

Burakov y Fetisov pensaron que el asesino engañó a sus víctimas en la estación de tren en ciudad. Las estaciones entonces fueron supervisadas por los detectives buscando cualquier comportamiento sospechoso o cualquier persona hablando con los muchachos o las muchachas jóvenes.

Chikatilo fue descubierto en la estación de tren cuando intentaba seducir a niños. Los detectives lo detuvieron y lo llevaron a la comisaría de policías. En su bolso encontraron la vaselina, la cuerda, toallas sucias y un cuchillo de cocina. Su sangre fue mecanografiada, y reveló que él tenía sangre tipo A, pero el presunto asesino que andaban buscando tenía sangre AB, de las pruebas realizadas en las muestras del semen encontradas en las víctimas. Chikatilo entonces fue liberado.

El perfil del asesino fue hecho por el Dr. Bukhanovsky, psicólogo ruso principal. Él lo denominó asesino X y concluyó que X no era un homosexual y no tenía posiblemente una esposa y niños. El asesino sería un sádico pues mutilar a sus víctimas era una cierta forma de dominación.

Años más tarde, recordaron a Andrei Chikatilo. El detective Burakov entró en contacto con el jefe del trabajo de Chikatilo y descubrió que él estaba de viaje los días de los asesinatos. Andrei fue buscado, hallaron un corte en su dedo, y sus órganos genitales tenían abrasiones. Andrei negó cómo sucedió, pero cuando registraron su mochila encontraron su cuchillo de cocina.

Chikatilo fue interrogado por Bukhanovsky y terminó confesando pues no podía soportar más contenerse, le explicó en un ataque de ansiedad cómo consiguió la satisfacción sexual de asesinar y de mutilar, también añadió su placer por el canibalismo. Chikatilo admitió por lo menos 53 asesinatos y también condujo a policía a algunas víctimas sin descubrir.

La razón de la discrepancia del tipo de la sangre todavía no se ha descubierto. Algunos dicen que era un desorden raro de la sangre, donde la sangre y el semen tienen diversos tipos pues su semen era del tipo AB y su sangre de tipo A.

Las razones por las que Chikatilo mutilaba con furia los ojos de las víctimas eran porque creía que los ojos de las víctimas mantenían una imagen del asesino después de muertos.


Chikatilo fue condenado de muerte por los 53 asesinatos.Fue ejecutado en 1994 con un tiro en la cabeza.







asesinos en serie

Richard Ramirez, "The Night Stalker"

psicópatas


Algunos psicólogos calificaron a Ramirez como un asesino fuera del grupo de los asesinos. El "merodeador nocturno" mató a 14 personas en Los Angeles entre 1984 y 1985.

Como la mayoría de los asesinos en serie, Ramirez fue en su adolescencia un chico problemático: a los 9 años ya comenzo a robar y mas tarde a consumir drogas en Texas, su estado natal.

Una vez en Los Angeles, comienza su carrera como asesino, sin unas pautas concretas lo cual hacía mas dificil su detención: mataba a personas dandole igual sexo, raza, edad o condición. Las armas utilizadas iban desde un bate de beisbol a un puñal, pasando por varios tipos de pistolas.

Su modus operandi también oscilaba, ya que podía asesinar de una manera organizada sin dejar pista o matar sin ningun cuidado creyendose amparado por su dios Satan, dibujando signos satánicos en las paredes , comiendo en casa de sus víctimas, robandoles el dinero que llevaban encima o dejando las armas homicidas en el lugar del crimen

Su juego preferido era salir de caza, acompañado por un walkman, oyendo AC/DC, encontraba a su víctima y entraba en su casa preparado para violar y matar.

Al principio, solo golpeaba y violaba, dejando incluso a la mayoria de sus víctimas con vida, pero después se hace mas sádico, como por ejemplo, en el asesinato de una joven, que violó y la sacó los ojos con una cuchara, matando a la chica después y enviandolos a su casa al día siguiente.

Como muchas de sus víctimas sobrevivían, una mujer le reconocio en Agosto del 85 por la calle, después de numerosos retratos robot enviados por la policía, y un grupo de gente a la voz de "matadlo" le persiguió y capturó mientras intentaba robar un coche, salvandose de ser linchado por una patrulla de policía

El 4 de Octubre del 89, reliza las siguientes declaraciones: "...Yo no creo ni en la hipocresía ni en los dogmas morales de la llamada sociedad civilizada. Solo me basta con mirar dentro de esta habitación, para conoceros tal y como sois: mentirosos, cobardes, asesinos, ladrones... y cada uno con su propia profesión legal. Sois unos gusanos hipócritas, me poneis enfermo..."

"...No necesito oir todos los raciocinios de vuestra sociedad. Ya los he oido antes y los argumentos siempre son los mismos..."

"... No me entendeis. Tal y como suponía, no sois capaces de hacerlo. Yo estoy mas alla de vuestra experiencia. Estoy mas alla del bien y del mal..."

Finalmente es acusado de 14 asesinatos, 5 intentos de asesinato, 9 violaciones (entre las cuales 3 fueron a menores), 2 secuestros (solía secuestrar niños para abandonarlos a cientos de kilometros de su casa solo por el placer de hacerlos sufrir), 4 actos de sodomía, 2 felaciones forzadas, 5 robos y 14 allanamientos de morada. A pesar de estos datos, se estima que actuó en muchas más ocasiones ya que su modus operandi no era facilmente identificable y él nunca colaboró con la policía dando datos de sus crímenes.

En 1989 es condenado a la camara de gas, y Ramirez no perdio su fe: "... !Legiones de la noche!, !Razas de la noche!, no repitais los errores del Night Stalker y no concedais clemencia alguna... Yo sere vengado. Lucifer esta con nosotros..."






mentes alteradas

Robert Berdella

Biografías de psicópatas (conocelos)

Robert Berdella (31 de enero de 1949 en Cuyahoga Falls, Ohio - 8 de octubre de 1992 en la Penitenciaría Estatal de Missouri) fue un asesino en serie estadounidense convicto por haber violado, torturado y asesinado a seis hombres en Kansas City, Missouri entre 1984 y 1987.


Berdella fue inscrito en el Kansas City Art Institute desde 1967 hasta 1969. Durante este tiempo fue condenado pero recibió una sentencia suspendida por venta de anfetaminas. Fue arrestado más tarde por posesión de LSD y marihuana, pero los cargos fueron retirados por falta de pruebas. En 1969 compró la casa 4315 Charlotte, que sería el escenario de los crímenes. Trabajó como chef y, finalmente, abrió Bizarre Bob's Bazaar, una tienda de novedades que vendía cosas de ocultismo

Siendo adolescente, Berdella entró a trabajar a un restaurante. Allí fue abusado sexualmente por un compañero de trabajo. Al mismo tiempo que se alejaba del catolicismo, asumió su homosexualidad. Fue por esos tiempos que descubrió su amor por el cine y la fotografía. Pasaba las tardes solo, mirando películas en algún cine.


No sabía que una de esas cintas cambiaría su vida: se trataba de El coleccionista, en la cual un hombre que recolecta mariposas secuestra a una mujer con la cual se ha obsesionado y a la que mantiene encerrada en el sótano, hasta conseguir que ella acceda a sus deseos. Para el impresionable Robert Berdella, esta película representaba una revelación, y así lo declararía años después.

En 1967, Berdella ingresó al Instituto de Arte de Kansas; tenía dieciocho años. No terminó los estudios: comenzó a consumir alcohol y drogas de manera alarmante, hasta que fue arrestado por posesión de drogas. Fue sentenciado a cinco años, sentencia que terminó siendo suspendida. Lo arrestaron otra vez por posesión de marihuana y LSD, pero fue liberado días después. En 1968 entró como cocinero a un restaurante; durante mucho tiempo trabajó allí con gran éxito, al grado de que un año después pudo adquirir una casa en Charlotte Street.


A los 33 años tuvo como pareja a un veterano de la guerra de Vietnam, pero la relación fue un desastre. Cuando se separaron, Robert Berdella comenzó a frecuentar prostitutos. Se involucró sentimentalmente con varios e incluso se llevó a algunos a vivir a su casa, a cambio de compartir gastos. Les hablaba sobre enderezar sus vidas y dejar de prostituirse.

Pero un evento desconocido lo cambió por completo. Berdella nunca quiso hablar del asunto, pero algo lo transformó por completo. Jerry Howell era un amigo suyo de muchos años; Berdella le había prestado dinero y él se negaba a pagárselo. Como vio que no recuperaría su dinero, Berdella decidió cobrar la deuda de otra manera.

El 4 de julio de 1984 pasó a recogerlo con el pretexto de beber unas cervezas juntos. Ya en su casa, le suministró varios calmantes sin que Howell se diera cuenta, hasta que perdió el conocimiento. Una vez desmayado su amigo, Berdella comenzó a sodomizarlo. Presa de un frenesí, le introdujo en el ano un pepino, desgarrándoselo. Después lo ató y se marchó a trabajar a su bazar. Cuando regresó, se dedicó a inyectarle diversos medicamentos para que siguiera sedado.

Como estaba a su entera disposición, Berdella decidió ir más allá: lo colgó del techo, sostenido de los pies, haciéndole heridas para desangrarlo. Luego tomó su colección de cuchillos de cocinero y empezó a cortarlo en pedazos; cuando el trabajo se hizo más difícil, Berdella empleó una sierra eléctrica. Howell no aguantó: comenzó a vomitar por el dolor y terminó ahogándose.


enfermos

Una de sus victimas.

Berdella fue arrestado en la primavera de 1988 después de que una de sus víctimas escapara desde la ventana del segundo piso, usando solamente un collar de perros que Berdella le había colocado para deleite sexual. Cuando este joven escapó, Berdella se encontraba en su trabajo. El joven fue auxiliado por un vecino que llamó a la policía. Al llegar la policía, el joven contó lo acontecido a los agentes quienes primeramente pensaron que se trataría de una riña amorosa entre homosexuales. Sin embargo, debido al tipo de acusación (violación, tortura y secuestro), decidieron investigar. Al llegar Berdella de su trabajo, fue inmediatamente abordado por los agentes quienes lo arrestaron en cargos de violación. Al intentar ingresar a la casa Berdella les negó la entrada por lo que necesitaron un permiso judicial.

Decenas de fotos Polaroid de sus víctimas fueron encontradas en su habitación en el segundo piso. Además, se encontraron elementos de tortura en uno de los cuartos, también del segundo piso, como cadenas, mordazas, esposas, baterías eléctricas, etc. En una investigación más a fondo se encontraron restos humanos y manchas de sangre por toda la casa. Además, un cráneo humano enterrado en su jardín.


trastornos mentales


Según sus propias declaraciones, ataba a los jóvenes luego de drogarlos para poder someterlos sexualmente y torturarlos. En un caso específico, arrancó un ojo del joven para ver qué sucedía. Se deshacía de los cuerpos desmembrándolos en su bañera y tirándolos a la basura en bolsas de plástico.

Sus vecinos no podían creerlo, era un hombre ejemplar. Recibió la máxima sentencia de cadena perpetua y murió en prisión en 1992 producto de un ataque cardíaco. Una de sus últimas quejas fue de que el personal policial no le daba las medicinas por sus problemas del corazón. Su muerte nunca fue investigada.








asesinos en serie


Adolfo de Jesús Constanzo, el “Narcosatánico"


psicópatas


¿Qué alienta a un asesino a cometer los atroces actos que deja tras de sí a lo largo de su vida?

Una pregunta difícil, muy difícil de contestar…

En unos casos es el ansia de poder sobre sus víctimas, el poder sobre una presa sometida. En otros, se trata simplemente de desahogar una ira o una frustración arraigada en su mente. En otros casos, la pura demencia es la responsable.

Y en el caso que ocupa hoy la Crónica Negra, se trata de la religión, una manera extraña, perversa, de entender lo que debería ser una corriente filosófica y vital.

Y eso que la religión de la que Adolfo de Jesús Constanzo era sacerdote era de origen africano y sus métodos, muy alejados de lo que se considera aceptable.

Y es que el Palo Mayombe, una religión santera ampliamente arraigada en Haití y otras partes de Sudamérica puede contener algunos sacrificios, que también pueden ser humanos, para desgracia de los infortunados que caigan en sus redes.

Y es que Adolfo se crió con la santería en casa, ya que su madre, una cubana en el exilio, afincada en Miami, ejercía como santera. Su infancia fue dura, y tanto él como su progenitora fueron arrestados en varias ocasiones por vandalismo, robos y otros delitos menores. Ella siempre creyó que su pequeño hijo, al que tuvo a la edad de 15 años, tenía ciertos poderes psíquicos, que le ayudaron, en teoría, a predecir el atentado a Kennedy.

De cualquier forma, Adolfo se hizo discípulo de un sacerdote del culto, quien dicen que le enseñó ciertas prácticas para comenzar a ejercer como narcotraficante y preparar estafas relacionadas con la religión que ambos profesaban.

La carrera del llamado “Narcosatánico de Matamoros” había comenzado.


mentes alteradas


Con sólo 27 años, edad con la que fue detenido, había tejido un complejo entramado en el que el tráfico de marihuana desde Matamoros, ciudad fronteriza con Estados Unidos hacia este país era sólo la punta del iceberg.

Las investigaciones que comenzaron a descubrir la trama en que se había sumergido este brujo se horrorizaron al encontrar toda la maldad que vieron.

Entre sus esbirros y colaboradores, por cierto, se encontraban nombres relacionados con la Policía mexicana e incluso políticos locales.

Muchos personajes importantes de la sociedad mexicana, e incluso estadounidense, acudían a Adolfo para que este realizará algún sortilegio que le facilitara un negocio, le protegiera frente a un enemigo o maldijera a un enemigo, bajo los auspicios del Payo Mayombe, en una interpretación totalmente desquiciada de esta milenaria religión.

Paralelamente, un nutrido grupo de seguidores se encargaba de ir captando nuevos adeptos, auténtica carne de cañón para cumplir con sus negocios como narcotraficante.

Para ello, contó con la inestimable ayuda de una joven norteamericana. Joven, hermosa, activa y con unas grandes dotes para convencer a los incautos, Sara Villarreal Aldrete se convirtió en su amante y confidente, en su mano derecha

Los jóvenes incautos, o quizás no tanto, comienzaron a interesarse por las actividades de los “narcostánicos”, y se unen a la comunidad. Adolfo les aseguró que no tendrían que preocuparse más del dinero, ni de la moral imperante. Se convertirían en seres invulnerables, invisibles y poderosos, si siguen sus indicaciones.

Para ello, tenían que consumir una ganga, un brebaje que debían beber caliente, y que estaba compuesto por diversos ingredientes secretos. Entre ellos, el cerebro de una persona (mejor de un asesino o un loco, decían), varias extremidades amputadas, sangre humana, alcohol y otras substancias.

Para conseguirlas, no dudaban en secuestrar a turistas, vecinos de ambas partes de la frontera y ejecutarlos en asesinatos rituales.


Biografías de psicópatas (conocelos)


En ocasiones, era Sara la que ejecutaba personalmente al incauto. Le colgaban de una soga, de manera que pudiera agarrarse con las manos, luchando para sobrevivir. Mientras se afanaba por respirar, bajaban la soga hasta un caldero con agua hirviendo, y por el camino, Sara le cortaba el miembro viril y los pezones con unas tijeras. La agonía duraba varias horas, e incluso en alguna ocasión, le abría el pecho con un gran cuchillo y todavía vivo, le arrancaba parte del corazón de un mordisco, mientras el pobre infeliz, todavía consciente y forzado a verlo todo, gritaba de puro dolor.

Mark Kilroy fue uno de las víctimas, y con parte de su columna vertebral, Adolfo se confeccionó un alfiler de corbata.

Finalmente, las autoridades consiguen suficientes pruebas para encerrar al lider de la secta y a todos sus acólitos, y comienza una persecución por todo México, que termina en un edificio de la capital.

El día 6 de mayo de 1989 la policía arrinconó a Adolfo, Sara y otros miembros de la banda y comienza un intenso tiroteo. Antes, el Padrino satánico había intentado negociar con las autoridades: si no les apresaban, daría todos los nombres de sus “clientes”, para que pudieran detenerlos.

Pero los doce asesinatos probados pesaban más que esta propuesta, y la policía estaba dispuesta a arrestarlo o liquidarlo.

Ante la presencia policial, los asesinos optaron por el suicidio. Adolfo se escondió en un armario y pidió a uno de sus secuaces que acribillara el mueble con él dentro. Quintana, su lugarteniente también se disparó y sólo tres personas quedaron vivas para ser detenidas. Una de ellas, Sara. Su testimonio fue vital para esclarecer las circunstancias de la tétrica historia.

Así terminó una época de terror y muertes atroces en México, que sirvió para que Álex ce la Iglesia creara una película basada en las correrías de estos dos psicokillers y sus compinches, con el título de Perdita Durango. Según el director, en la cinta suavizó los hechos porque sino, “nadie los habría creído”.







enfermos

Richard Chase, un vampiro suelto en Sacramento




Richard Tranton Chase fue un niño que sufrió las continuas riñas y peleas de sus progenitores. Él, alcohólico, no escatimaba insultos y violencia contra ella. Este escenario no podía acabar de otra manera que en divorcio, una situación que marcó profundamente la psique del chico.

Fue a los 21 años cuando decidió salir el hogar y comenzar una nueva vida junto a unos buenos amigos, en un piso alquilado en el que las drogas y el alcohol fluían sin mesura.

Los años en un hogar desestructurado y las drogas en su juventud consiguieron, finalmente, que su mente se partiera y desarrollara una fuerte esquizofrenia.

Continuamente hablaba de una importante organización criminal que le perseguía y quería acabar con su vida. Tal fue su locura que procedió a tapiar las puertas y ventanas de su habitación y sólo salía de la misma a través de un pequeño y angosto agujero que hizo tras el armario.

Un día decide raparse el cabello y contempla, asustado, como su cráneo comienza a deformarse y los huesos del mismo desgarran su piel. Acude al médico aterrado y le cuenta que, además, alguien le ha robado la arteria pulmonar, por lo que no consigue respirar bien.

Obviamente, es internado en un centro psiquiátrico para evaluar e intentar curar sus delirios. Pero el destino quiere que sea dado de alta contra los deseos de muchos de sus médicos, que alertan del peligro que puede suponer Richard para la sociedad.

Y no se equivocan.

Deja toda la medicación prescrita y comienza a delirar sobre que su sangre se convierte en polvo. Para sustituirla, debe de ingerir sangre fresca en grandes cantidades. Y es entonces cuando la encuentra en pequeños animales.

Gatos, perros, conejos… cualquier animal que corra la mala fortuna de cruzarse en su camino se convierte en parte del líquido remedio que salvará su vida.

Vuelve a ser internado, pero al poco vuelve a estar en la calle.

Esta vez es la Coca-Cola la que acompaña al carmesí elemento hasta su estómago, a modo de bebida combinada, digna del mismísimo Drácula.

Dos nombres son importantes en aquellos días para Richard, nada recomendables, Se trata de Kenneth Bianchi y Angelo Buono, asesinos seriales más que conocidos.

Colecciona todos los recortes de prensa con sus andanzas y decide comprarse un arma, una pistola del calibre 22, con la intención de utilizarla para imitarles.

La utiliza al poco tiempo, con sólo 28 años, sobre un desconocido con el que se cruza por la calle. Le descerraja dos tiros y lo deja muerto en la acera.

Una joven de 22 años es su siguiente víctima. Teresa Tallin estaba embarazada de tres meses, y fue asesinada en su propia casa, a donde acudió Richard, elegida quizás de manera aleatoria. Recibió tres disparos y después, el “vampiro de Sacramento” se cebó con ella. La abrió y comenzó a vaciar los órganos sobre la cama y con el vaso de un yogur, disfruta de la todavía caliente sangre de Teresa.

Unos días más tarde decide entrar en la casa de la familia Miroth. En ella se encontraban Evelyn Miroth, su hijo pequeño Jason, su sobrino David y un amigo de los niños, Daniel Meredith. Los cuatro cayeron frente a los disparos del psicokiller.

Una vez muerta, la infortunada Evelyn fue violada por ya desquiciado Richard, Después de tan execrable acto, bebió su sangre y después dirigió su atención hacia los niños.

Fue interrumpido por alguien que llamó a la puerta, mientras estaba ocupado con uno de ellos. Se vio obligado a escapar, aunque huyó con el cadáver del más pequeño de ellos, un bebé de 22 meses.

Terminó con él en su casa, de la manera brutal y horrible que, estimado lector, puedes imaginar.

La policía estaba desconcertada, ya que no se seguía un patrón habitual y los crímenes parecían haberse efectuado de manera aleatoria, por lo que no conseguían ningún avance en las investigaciones.

Tras el asesinato de los Miroth, decidieron hacer un registro en toda la ciudad, buscando una pista.

Con este sistema se acercan a casa de Richard, que está terminando de empaquetar los restos de su último crimen, los del pequeño MIroth.

No abre la puerta a los agentes, pero estos, al escuchar ruidos decidieron esperar y vigilar el apartamento.

No se equivocaron. Al poco, Richard salía con una caja, que al ver a los agentes soltó y que cayó al suelo mostrando su macabro contenido.

Trozos de cuerpo humano se esparcieron por el suelo y los policías que consiguieron mantener el tipo arrestaron a Richard.

En el apartamento encontraron los restos de sus asesinatos: sangre por doquier, un tupperware con vísceras de animales y humanas y una licuadora con la que preparaba su bebida favorita.

“Yo no he sido”, comentó Richard a los que le detuvieron. “Esto es un complot”, aseguró.

Finalmente reconoció haber ingerido carne y sangre humana, “porque la necesitaba” y fue encarcelado. Desde la cárcel continuaba asegurando que el complot estaba urdido por sus padres, por extraterrestres o incluso por Frank Sinatra.

Consiguió suicidarse en 1979, ingieriendo una alta dosis de pastillas, a los 29 años y con 44 asesinatos demostrados a sus espaldas.



"A veces oigo voces por teléfono... ignoro qué
voces... amenazas.

Suena el teléfono y alguien me dice cosas
extrañas... que mi madre me envenena poco a poco y que me
voy a morir.

Me siento observado... sé que alguien me vigila...."


"...si devoré a esas personas fue porque tenía
hambre y me estaba muriendo.

Mi sangre está envenenada y un ácido me corroe el
hígado.

Era absolutamente necesario que bebiera sangre
fresca.."

Estas declaraciones forman parte de una entrevista
psiquiátrica a Richard Tranton Chase"





asesinos en serie

La realidad supera la ficción



Basados en hechos reales:

Freddy Krugger (Pesadilla), Jason (Martes 13) o Michael Myers (Halloween) son los asesinos en serie más despiadados del séptimo arte. Los atroces homicidios que cometían en las películas marcaron una generación de monstruos de la pantalla grande temidos por niños y adultos.

Pero otras obras cinematográficas tan terribles como "It: El payaso asesino", "Psicosis" o "Monster" no sólo salieron de las cabezas de sus directores, sino que están basadas en hechos reales.

La historia de la asesina en serie más conocida de los Estados Unidos, Aileen Wuornos, es retratada en la película "Monster". En ella se cuenta cómo esta prostituta de carretera mató a sangre fría a seis de sus clientes entre 1989 y 1991, por lo que fue ejecutada en octubre de 2002 en la prisión de Brodward County, en Florida.

Una historia similar, pero más tétrica, es la de John Wayne Gacy(relatado anteriormente en el post), más conocido como el "payaso mortal". En el filme "It: El payaso asesino", el director Stephen Kings narra de manera espeluznante parte de la vida de un vecino ejemplar que se disfrazaba para animar las fiestas de los niños de su barrio, pero que escondía un gran secreto: mataba sin piedad y luego los enterraba en el patio de su casa. En total, sus víctimas fueron 37 hombres jóvenes, varios de ellos menores de edad.



Más allá de la ficción

En otros casos, la realidad ha superado a la ficción. El asesino serial más terrible de la historia fue el colombiano Pedro Alonso López, más conocido como "El monstruo de Los Andes", quien violó y estranguló a cerca de 300 mujeres en Perú, Ecuador y en su país natal.


Se cuenta que a los 8 años su madre prostituta lo echó de la casa por acariciar a su hermana menor. Desde ese momento la mente del colombiano empezó a hacer un corto circuito; entrando a la mayoría de edad fue apresado por matar a tres personas, y no pararía de hacerlo hasta que fue detenido en la década del 80.



Pedro Alonso López



Otro de los homicidas en serie que más ha llamado la atención fue el elegante Ted Bundy, quien en la década del 70 mató a una treintena de mujeres bellas y jóvenes. Innegablemente atractivo, encantador e inteligente, el norteamericano tenía un lado oscuro, atormentado y motivado por retorcidas fantasías y una sexualidad necrófila. De él también se hizo una película, llamada "The deliberate stranger".

Sus víctimas eran muy similares (blancas, cabello largo, liso y dividido a la mitad), y el modus operandis casi siempre era el mismo: se acercaba a una chica para pedirle ayuda con cualquier pretexto, luego las subía a su vehículo, les golpeaba la cabeza con una palanca de fierro y las llevaba al bosque, donde las asesinaba y violaba sus cuerpos sin vida.

Todo terminó para Bundy en 1975, cuando un oficial de Utah lo detuvo en la carretera porque creyó que éste tenía una actitud sospechosa. De a poco se fue desvelando el misterio de las muertes y el "buen" ciudadano fue ejecutado en la silla eléctrica el 9 de enero de 1989.



Ted-Bundy wanted

Cinturón de pezones


Después de varias pesquisas la policía logró dar con el paradero de Ed Gein. Al entrar a su casa encontraron el cuerpo de una mujer descuartizado. También hallaron cabezas humanas en el dormitorio, piel usada para hacer pantallas de lámparas y asientos, calaveras convertidas en platos de sopa, un corazón humano en una sartén, un collar de labios humanos, un chaleco hecho de vagina y pechos que usó en rituales, y muchos más objetos confeccionados con restos humanos, incluido un cinturón de pezones.

Además de asesinar, Ed Gein frecuentaba un cementerio, donde abría las tumbas más recientes y robaba sólo cadáveres de jóvenes mujeres. Los crímenes de este hombre se hicieron conocidos porque inspiraron la novela "Psicosis" de Robert Bloch, la que más tarde sería adaptada al cine por Alfred Hitchcock.
Y siguiendo en la misma línea de mentes trastornadas, no se puede dejar de lado el caso de Harold Shipman, más conocido como "El Doctor Muerte". Este médico inglés mantuvo atemorizada a la población por mucho tiempo, ya que desde 1975, un año después de graduarse, comenzó a matar.

El modo de operar siempre era el mismo. Elegía a mujeres mayores de 60 años, principalmente a aquellas que vivían solas, las visitaba como su médico tratante, les inyectaba heroína o morfina, y luego certificaba que había fallecido a causa de un ataque cardíaco.

El 2000 fue sentenciado a cadena perpetua por el homicidio de 15 ancianas, aunque las investigaciones posteriores indicaron que por lo menos mató a 200. En todo caso, la condena sólo la cumplió cuatro años, pues en 2004 se suicidó de la misma manera en la que cometía sus crímenes.


Biografías de psicópatas (conocelos)

Edward Gein

enfermos



El gato de las sombras


Encontrarse con este gato en un pasillo por la noche, cuando no hay ninguna luz encendida y la oscuridad le sirve para ocultarse,debe ser mas escalofriante que la peor de las pesadillas.





trastornos mentales



No se confíen de nadie aunque parezca ser una buena persona.
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