Mientras haya sonrientes y condescendientes estrategas como Alex Castellanos con su falso bronceado, peleando una batalla contra las mujeres, señoras, creo que todas se merecen un poco de diversión. Especialmente después de un día agotador poniendo a esos misóginos en su lugar, igual que lo hizo Rachel Maddow.
Es hora de un baño de vapor, de ponerse un vestido de noche, llamar a sus amigas y colocarse algo de perfume detrás de las orejas. Ese bolso vintage que consiguieron en el mercado de antigüedades es bonito, pero, aceptémoslo, es muy incómodo de llevar y tampoco les gustaría perderlo. Sin embargo, necesitan algo en qué guardar su tarjeta de crédito, su identificación y su teléfono celular. ¿Qué pueden hacer?
Afortunadamente, una pequeña compañía situada en Seattle creó el JoeyBra, un sostén inspirado en los marsupiales, con un bolsillo en uno de los lados que les permitirá guardar todas esas cosas.
Sus diseñadores lo describen como un sostén "sensual y funcional, que permite dejar a un lado los bolsos y saltar a la pista de baile sin tener que preocuparse por la seguridad de sus objetos valiosos”.
Los bolsillos están ubicados en sitios de fácil acceso.
Además, el sitio Web del JoeyBra asegura lo siguiente: "Nuestro diseño especial contiene la mayoría de los teléfonos celulares, identificaciones, llaves y otros objetos pequeños, independientemente del tamaño del busto. La cantidad de elementos no altera la forma en la que el sostén se adapta al cuerpo”.
El JoeyBra es una creación de Mariah Gentry y Kyle Bartlow, estudiantes del Programa de Negocios de la Universidad de Washington. Este primer producto de la firma Kickstarter se pondrá a la venta en la librería de la universidad en el mes de junio, a un precio especial para estudiantes de 19.99 dólares. Si no llevan su identificación universitaria tendrán que comprarlo a través de la Internet por 29.99 dólares.
Así que, señoras, ¿qué opinan? ¿Vale la pena o es un desperdicio de dinero?
De todas formas, si en su noche de diversión ven al bronceado Alex Castellanos sonriendo desde el otro lado de la pista de baile, siéntanse libres de derramarle su bebida en los pantalones.