Luego de una exitosa carrera en el ámbito corporativo internacional, el ingeniero argentino Sam Mizrahi decidió generar un proyecto que brinde a jóvenes de familias de escasos recursos la oportunidad de transformar sus vidas a partir del trabajo de calidad.
Para cumplir este sueño, convocó a un grupo de profesionales especializados y gestaron Fondation Forge, cuyo nombre busca transmitir el deseo de dar forma, de “forjar” un destino mejor a jóvenes de América Latina.
Así nació Forge en el año 2005, como una organización sin fines de lucro con sede central en Suiza y una primera sede operativa en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires, en Argentina. El impacto y la atracción que generó Forge en las escuelas públicas en las que se difundió el programa, en los jóvenes participantes y en sus familias, en las empresas que los contrataron, y en la comunidad en general, revelaron que Forge podía constituirse en un modelo referente en la problemática del empleo joven en Latinoamérica.
En menos de una década, Forge se ha convertido en un agente de cambio en la región, actuando directamente sobre factores determinantes de la pobreza y generando una fuerza laboral joven que está plenamente preparada para desenvolverse con éxito en la sociedad moderna.
Los servicios de Forge son absolutamente gratuitos tanto para los jóvenes como para las empresas que incorporan a sus equipos graduados del programa.
La fundación se financia con aportes de sus fundadores y a través de su propio plan de captación de fondos.
El programa es liderado por un equipo de profesionales con amplia trayectoria en el ámbito del trabajo social, en el sector educativo y en el mundo de las empresas.
En la actualidad, existen siete Centros de Formación Forge: cuatro en Argentina, dos en Uruguay y uno en Perú. En el curso del año 2014, Forge dará un paso más en su proyección a toda América Latina con la apertura de una sede en México.
Desde su creación, la cantidad de jóvenes que participan del programa Forge crece en forma sistemática año a año. En 2014, 2700 jóvenes participan del Programa en América Latina y para el año 2020 se aspira a elevar el número de participantes a más de 10.000 jóvenes.
Quiénes somos
Consejo y Equipo
Consejo Directivo
Sam Mizrahi, Presidente
Hugo Masci, Vicepresidente
Patricia De Lorenzo Fraschini, Directora
Annette Mizrahi, Directora
Jacques Mizrahi, Director
Dirección Regional
Rodrigo Kon, Director Regional
Alejandra Candia, Directora de Desarrollo Institucional
Argentina
Rodrigo Kon, Director Ejecutivo
Marcelo Fernández, Director Centro Buenos Aires Norte
Vanesa Finkelstein, Directora Centro Buenos Aires Sur
Silvana Muñoz, Directora de Relaciones Corporativas
Silvia Brignoni, Directora de Sistemas y Procesos
Uruguay
Fernando Panizza, Director Ejecutivo
Sandra Santos, Directora Centro Montevideo
Fernanda Fraga, Directora de Inserción Laboral y Tutoría
Perú
Rosi Villanueva, Directora Ejecutiva
Érica Sano, Directora de Inserción laboral y Tutoría
Facilitar una inserción laboral de calidad a jóvenes latinoamericanos pertenecientes a familias de bajos recursos económicos, a través de un sistema innovador de formación y empleo.
Una América Latina próspera y equitativa, construida a partir de la ética y del trabajo digno. Aspiramos a ser reconocidos como el proyecto de formación e inserción laboral para jóvenes más innovador y eficiente de la década.
Ética como base para el desarrollo integral de las personas: responsabilidad, respeto, honestidad, solidaridad, juego limpio.
Conocimiento como herramienta para lograr un mejor desempeño laboral y personal.
Trabajo como el medio privilegiado para el propio sostenimiento económico, para el desarrollo del individuo y para el mejoramiento del conjunto social.
La meta del trabajo productivo y joven en Argentina
En la Argentina hay dos desafíos de mediano y largo plazos. El primero es crear puestos de trabajo productivos y formales. En la actualidad, 4 de cada 10 ocupados se desempeñan en empleos precarios y de baja productividad. Para sacar en forma sostenida a la población de la pobreza, la Argentina enfrenta el desafío de lograr mercados laborales más inclusivos y promisorios, en línea con los objetivos de desarrollo productivo local de cada región. En ese camino podrán superarse las restricciones que imponen la pobreza y la marginalidad, logrando condiciones sustentables para afianzar un desarrollo equilibrado y dotado de mayor equidad.
El segundo desafío es incluir a los jóvenes ni-ni al mercado laboral. En el transcurso de los últimos años se ha incrementado la proporción de jóvenes que no estudian, no trabajan, ni buscan trabajo. Por este motivo, entre los problemas sociales y del mercado laboral, un primer conjunto que debe ser focalizado corresponde a aquellos jóvenes de entre 18 y 24 años, aquellos que se encuentren en edad de haber culminado sus estudios de nivel medio y deban insertarse en la vida adulta. Para el primer semestre de 2013 existía 15,3% del total de jóvenes de dicho rango etario en esa condición.
Pero la “no participación” de los jóvenes en el mercado laboral no es el único inconveniente. Entre los jóvenes activos laboralmente, se observa que la tasa de desempleo juvenil casi triplica a la tasa de desempleo general de la economía. Asimismo, entre los jóvenes que consiguen empleo, la mayoría sólo logra insertarse en puestos de baja calidad: el empleo asalariado informal alcanza al 54% de los jóvenes ocupados.
En suma, por las escasas oportunidades de inserción y progreso en el mercado laboral, fundamentalmente entre grupos vulnerables que requieren estrategias activas en este sentido (como es el caso de los jóvenes), el cumplimiento de la meta del trabajo decente aparece todavía lejano.