La automedicación es uno de los problemas de salud pública más graves que padecen países como Colombia, donde la desconfianza hacia los médicos, las deficiencias en el sistema de salud, la demora en la atención, la poca cobertura y alto costo de los medicamentos hacen que las personas tomen salidas como la automedicación y la auto prescripción, dos opciones que en otros países como Estados Unidos están prohibidas por su inmensa gravedad en la salud de los pacientes.
En las farmacias y cada vez en más supermercados se pueden dispensar medicamentos sin necesidad de receta alguna, los llamados "medicamentos sin receta", cuya lista, pese a la demanda de los farmacéuticos no se revisa desde 1985.Como están al alcance de cualquiera es por lo que hay que tener en cuenta sus riesgos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 50% de los medicamentos se prescriben, dispensan o venden de forma inapropiada., según la misma organización la mitad de los pacientes tampoco se toman los medicamentos de la forma como el médico se los recetó. Esta forma incorrecta puede desembocar en un uso excesivo o deficiente de los medicamentos ordenados, igual que medicamentos sin receta.
En los países subdesarrollados se registran por lo menos 50 mil muertes anuales como consecuencia del abuso de antibióticos que lleva implícita la baja resistencia a las enfermedades, producto de la automedicación.
La práctica de automedicarse, tan común en tantas familias, trae consecuencias tan graves como el empeoramiento de la enfermedad ya existente o anular y aumentar los efectos de otros medicamentos que la persona se esté tomando al mismo tiempo, crear reacciones alérgicas complicadas, resistencia bacteriana a los antibióticos, efectos cardíacos, dermatológicos, nerviosos y gastrointestinales importantes en el individuo, Puede, incluso, volverse adicto a estos medicamentos, una enfermedad muy complicada que requiere tratamiento y rehabilitación. En los casos más extremos, la automedicación puede ocasionar la muerte de la persona, pues el cuerpo no puede reaccionar ante el medicamento mal asimilado.
Ningún familiar o amigo puede recomendarnos medicamentos. aunque a ellos les haya ido muy bien, porque puede que con nosotros no sólo no sean efectivos sino que nos producirían algún problema.Tampoco conviene dejarse llevar por la publicidad. La presencia en medios de promesas de curas rápidas contra todo tipo de males, soluciones milagrosas en muchos casos, es un peligroso reclamo.
Muchas veces el miedo a no caer enfermo a nuestra edad lleva a cometer este tipo de insensateces que son peores que la enfermedad en sí.Y es que no hace falta que nos quedemos de brazos cruzados ante, por ejemplo, un resfriado: tomar abundantes líquidos, arroparse contra el frío, descansar, no hacer excesos... son maneras 100% efectivas y sin efectos secundarios de combatir un constipado.Además, sobra decir que hay que tener el mismo cuidad con nosotros mismos que nuestro entorno.Jamás recomendaremos un medicamento que nos recetó el médico, porque en ese caso, el consejo correcto es que vaya al médico como hicimos nosotros.Nunca daremos fármacos sin conocimiento a nuestros familiares, especialmente a niños y embarazadas.
Los medicamentos más demandados para automedicación son:
Analgésicos
Las cifras disponibles sobre el consumo de estos medicamentos nos indican una exposición masiva de la sociedad a los analgésicos en todos los grupos de edad y para una amplia muestra enfermedades.
Cuando se abusa de estos fármacos o se utilizan de forma indiscriminada sin control por un profesional pueden ocasionar efectos adversos graves relacionados con el aparato digestivo o riñón.
Antibióticos
Los antibióticos son solicitados por los propios pacientes en la consulta, incluso a pesar de un diagnóstico médico infeccioso que no precisa de su uso.Campaña antibióticosOtros reutilizan un envase previo guardado en el botiquín casero o van directamente a la farmacia, piden una marca conocida y se la autoadministran ellos o a sus hijos.Asimismo, según un estudio europeo comparativo reciente, España se encuentra entre los países con mayor grado de automedicación con antibióticos y de acopio de los mismos en el hogar de Europa.
En relación a ello, España muestra registros muy desfavorables de resistencia a antibióticos, especialmente en patógenos bacterianos de ámbito extrahospitalario.Por todo ello el Ministerio de Sanidad y Consumo inició la campaña en el año 2006 “Uso responsable de Antibióticos. Usándolos bien hoy, mañana nos protegerán.”, con la colaboración de médicos, odontólogos, farmacéuticos y enfermeras.

La automedicación sin control médico o farmacéutico comporta una serie de riesgos para la salud que en la mayoría de los casos son desconocidos por los ciudadanos:
-Toxicidad: efectos secundarios, reacciones adversas y en algún caso intoxicación.
-Falta de efectividad, porque se utilizan en situaciones no indicadas. Por ejemplo, la toma de antibióticos para tratar procesos víricos contra los cuales estos medicamentos no son efectivos.
-Dependencia o adicción.
-Enmascaramiento de procesos clínicos graves y consecuentemente retraso en el diagnóstico y tratamiento.
-Interacciones con otros medicamentos o alimentos que la persona esté tomando. Puede haber una potenciación o una disminución del efecto del medicamento.
-Resistencias a los antibióticos. El uso excesivo de antibióticos puede hacer que los microorganismos desarrollen mecanismos de defensa delante de estos medicamentos de manera que dejan de ser eficaces.
Estos riesgos se pueden evitar siguiendo unos consejos básicos sobre la automedicación:
-No tome ningún medicamento CON RECETA, sin que haya sido prescrito por un médico.
En el caso de los medicamentos EFP, pida consejo a su farmacéutico.
-En caso de embarazo, lactancia materna, presencia de enfermedades crónicas o bien si se trata de niños, consulte siempre al médico antes de tomar ningún medicamento, aunque que sea una EFP.
-La duración de la automedicación con EFP tiene que ser razonable. Si los síntomas continúan o su estado empeora consulte a su médico.
-Informe a su médico/s de todos los medicamentos que toma o ha tomado (también hierbas medicinales, vitaminas, suplementos dietéticos, homeopatía, etc.).
-Lea y conserve el prospecto de todos los medicamentos. Es importante saber que se toma, para que se lo toma, como y cuando se lo toma.
-Conserve los medicamentos en su embalaje original. Éste contiene información importante como la caducidad, el lote, si se debe guardar en nevera, etc. Además el embalaje protege el medicamento y garantiza su adecuada conservación.
-Evite el consumo de alcohol cuando esté tomando medicamentos porque puede afectar a su capacidad de reacción por ejemplo en la conducción de vehículos o en la realización de otras actividades peligrosas.
Asi de simple,si no quiere que el remedio sea peor que la enfermedad,recurra a un profesional,no juegue a ser doctor...y menos con su vida,o la de los demás.
Espero que les agrade el post,Que la fuerza los acomapñe!