El primer ministro ruso y candidato a la presidencia Vladimir Putin , preocupado por mostrarse como un hombre de acción, ha bajado en submarino al fondo del Lago Baikal, pilotado un auto de Fórmula 1 y un bombardero, cazado una ballena con una ballesta y dominado a un tigre en Siberia, como si fuera una especie de “Superman”.
Gran favorito de la elección presidencial del 4 de marzo, desde que llegó al poder en 2000 el primer ministro ruso ha hecho todo lo posible para cuidar esta imagen.
En primer lugar, el ex agente del KGB (servicio de inteligencia soviético) destacó su afición por las artes marciales y en especial por el judo, donde tiene el nivel de cinturón negro.
Aficionado al esquí, fue en helicóptero hasta una cumbre del Cáucaso para probar las pistas de los juegos olímipicos de Sochi en 2014.
A los 58 años comenzó a jugar al hockey sobre hielo y en pocos meses se entrenaba con las estrellas de este rudo deporte.
Sus fotos, en las que aparece cabalgando con el torso desnudo, con un fusil en medio de la naturaleza, han mostrado a los rusos que este quincuagenario se mantiene en plena forma.
La televisión lo ha mostrado regularmente enfrentando a animales salvajes: tirando una flecha hipodérmica contra una tigresa que según la prensa rusa amenazaba a los periodistas o disparando una ballesta -durante una misión científica- contra una ballena, a bordo de un bote neumático sacudido por olas de tres metros en el Océano Pacífico.
“No tengo miedo a nada”, había declarado Putin a los periodistas.
Se le vio acariciar a un oso polar (por cierto anestesiado), bajar en un submarino a 1.400 metros al fondo del Lago Baikal, en Siberia, practicar el rafting o bucear para fijar un emisor en el lomo de un beluga, un cetáceo cercano al delfín.
Al parecer tan diestro en una moto de nieve en Siberia que en una Harley Davidson, Putin piloteó también un fórmula 1 en el circuito de San Petersburgo.
Algo sin duda menos impresionante que su vuelo en un avión caza hacia Chechenia o como copiloto de un avión cisterna durante los grandes incendios del verano de 2010 en Rusia.
Pero lo más espectacular sigue siendo su vuelo en un bombardero estratégico con el que superó la barrera del sonido y efectuó un ejercicio de tiro de misiles de crucero.
Y para demostrar que sus talentos no sólo son físicos sino también artísticos, Putin improvisó en el piano y cantó Blueberry Hill de Louis Amstrong en un concierto de beneficencia en San Petersburgo.
Incluso pintó un cuadro en un cuarto de hora, que fue vendido en unos 1.100 dólares en una subasta de caridad.
Sin embargo, en esta impresionante serie hubo también una metida de pata, cuando luego de bucear en un sitio arqueológico, Putin salió del agua con dos ánforas, hecho que al fin y al cabo fue reconocido por su portavoz como una burda puesta en escena.
De Putin Superman a San Putin hay una pequeña distancia que algunos ya superaron, como una secta de Nijni Novgorod (región del Volga) que ahora lo venera como la reencarnación de San Pablo.
Sin ir tan lejos, el ideólogo del Kremlin, Vladislav Surkov, estimó que Putin “es un hombre que Dios y el destino enviaron a Rusia en un periodo difícil”.
“La identificación de Putin a un héroe corresponde a los valores de la mayoría de los rusos. La profesión de agente secreto tiene una aureola romática y Putin algo de héroe de cuento popular: domina a las bestias salvajes, lucha en el tatami… es el zar protector”, comentó la politóloga Olga Mefodieva.
“Putin sucedió a Boris Yelsin, débil y viejo. Rusia quería un presidente que fuese fuerte y activo”, agregó el ex consejero del Kremlin Gleb Pavloski.