Este anacrónico personaje, tallado en piedra dorada de Villamayor, decora la fachada de la Catedral Vieja de Salamanca; y se lo puede encontrar en el lado izquierdo de la Puerta de Ramos (norte). La invasión de Napoléon Bonaparte a Salamanca destruyó cerca de un tercio de la ciudad; así, la Catedral también sufrió las consecuencias del embate. De ahí en adelante, se realizarían diversas etapas de reconstrucción; no obstante, no es hasta 1993, fecha en que Salamanca acoge la exposición "Las Edades del Hombre", cuando se decidió restaurar la Puerta de Ramos.
Al no haber documentación que detalle el diseño original, los canteros tenían plena libertad de creación; así, tallan un astronauta como símbolo de la modernidad. La obra ha sido motivo de muchos debates y críticas; no obstante, dada su originalidad, todo el mundo la tiene como prioridad turística durante su viaje a Salamanca.