INTRODUCCION
El Combate de San Lorenzo ocurrió el 3 de febrero de 1813, junto al Convento de San Carlos Borromeo situado en la actual localidad de San Lorenzo de la provincia de Santa Fe (Argentina), entre las fuerzas independentistas rioplatenses (argentinas) y las colonialistas españolas (realistas). Fue la única batalla en territorio argentino que libró el coronel de caballería José de San Martín, quien tuvo bajo sus órdenes al Regimiento de Granaderos a Caballo.
El ejército de lasProvincias Unidas del Río de la Plata, estaba bajo el mando del General José de San Martín, mientras que el ejército realista estaba bajo el mando del Comandante Antonio Zabala.
General José de San Martín
Comandante Antonio Zabala (perdón por la calidad de la imagen es la única que conseguí, es de un óleo de Julio Fernandez Villanueba del año 1890)
CONTEXO
EL ENCUENTRO
El 3 de febrero de 1813, las tropas al mando de José de San Martín, integradas por 125 granaderos, vencieron en San Lorenzo, en menos de cinco minutos, a una escuadra realista, constituida por 250 hombres, que habían desembarcado desde Montevideo, incursionando en las costas del Paraná.
A las 5.30 hs. de la mañana, cuando “el febo asoma”, según la marcha de San Lorenzo, los españoles, a bordo de 11 naves, habían arribado al puerto de San Lorenzo, 26 km. al norte de la ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fe, dirigiéndose al convento franciscano de San Carlos, que en la lucha sirvió como hospital, para atender a los heridos, que recibieron el auxilio del Dr. Argerich.
Se cuenta que en el fragor de la lucha, cayó San Martín de su caballo, quedando su pierna aprisionada y con un hombro dislocado. La valentía de uno de sus granaderos, el legendario Sargento Cabral, inmortalizado en la “Marcha de San Lorenzo”, hizo que diera su vida para salvar a su jefe. Hubo también otro héroe, también llamado Juan Bautista, pero este no fue perpetuado en el recuerdo, aunque también participó en el hecho que evitó la muerte de San Martín. Se trató de Juan Bautista Baigorria.
El coronel San Martín redactó un informe, a la sombra del pino, que pasó a la historia como mudo testigo de la hazaña patria, y que aún vive (el pino de San Lorenzo) dirigido al Superior Gobierno, donde destacaba el valor de su tropa y las acciones y pérdidas sufridas. Se mencionaba además de sus granaderos, al párraco, Dr. Julián Navarro, destacando la ayuda espiritual por él brindada. También se nombra a Hipólito Bouchard que consiguió como botín de guerra, una bandera enemiga.
Contó que en la retirada, murió el capitán Bermúdez por una bala de los vencidos y junto a él, el teniente, Manuel Díaz Vélez, se despeñó de la barranca, al pararse intempestivamente su caballo, siendo alcanzado por las armas realistas.
Mencionó que a pesar de la victoria no pudo erradicarse totalmente las fuerzas enemigas, que diezmadas, escaparon por las bajadas del río, pero vaticinó que fue una lección que difícilmente olvidarían y que seguramente les haría repensar la idea de saquear a los pobladores santafecinos.
CONSECUENCIAS
Esta batalla dejó un saldo de 40 muertos españoles, 14 prisioneros y una docena de heridos. Entre los criollos hubo 14 muertos que descansan en el convento de San Carlos, y una veintena de heridos. Fue el único combate librado por el Libertador de América, José de San Martín en territorio argentino, e inició la senda emancipadora en Latinoamérica. El Convento de San Lorenzo fue convertido en museo, que guarda los tesoros de esta gesta histórica.
El 30 de octubre de 1902, en ocasión de inaugurarse en la ciudad de Santa Fe, el monumento al general San Martín, fue estrenada la Marcha de San Lorenzo, que alude a los hechos descriptos, con letra de C. J. Benielli y música de Cayetano. A. Silva.
Parte del combate de San Lorenzo, suscrito por el coronel José de San Martín al superior gobierno:
"Exmo Señor. Tengo el honor de decir a V. E. que en el día 3 de febrero los granaderos de mi mando en su primer ensayo han agregado un nuevo triunfo á las armas de la patria. Los enemigos en número de 250 hombres desembarcaron a las 5 y media de la mañana en el puerto de S. Lorenzo, y se dirigieron sin oposición al colegio S. Carlos conforme al plan que tenían meditado en dos divisiones de a 60 hombres cada una, los ataques por derecha e izquierda, hicieron no obstante una esforzada resistencia sostenida por los fuegos de los buques, pero no capaz de contener el intrépido arrojo con que los granaderos cargaron sobre ellos sable en mano: al punto se replegaron en fuga a las bajadas dejando en el campo de batalla 40 muertos, 14 prisioneros de ellos, 12 heridos sin incluir los que se desplomaron, y llevaron consigo, que por los regueros de sangre, que se ven en las barrancas considero mayor número. Dos cañones, 40 fusiles, 4 bayonetas, y una bandera que pongo en manos de V. E. y la arrancó con la vida al abanderado el valiente oficial D. Hipolito Bouchard. De nuestra parte se han perdido 26 hombres, 6 muertos, y los demás heridos, de este número son: el capitán D. Justo Bermúdez, y el teniente Manuel Díaz Vélez, que avanzándose con energía hasta el borde de la barranca cayó este recomendable oficial en manos del enemigo. El valor e intrepidez que han manifestado la oficialidad y tropa de mi mando los hace acreedores a los respetos de la patria, y atenciones de V. E.; cuento entre estos al esforzado y benemérito párroco Dr. Julián Navarro, que se presentó con valor animando con su voz, y suministrando los auxilios espirituales en el campo de batalla: igualmente lo han contraído los oficiales voluntarios D. Vicente Mármol, y D. Julián Corvera, que á la par de los míos permanecieron con denuedo en todos los peligros. Seguramente el valor e intrepidez de mis granaderos hubieran terminado en este día de un solo golpe las invasiones de los enemigos en las costas del Paraná, si la proximidad de las bajadas no hubiera protegido su fuga, pero me arrojo a pronosticar sin temor que este escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar a estos pacíficos moradores. Dios guarde a V. E. muchos años. San Lorenzo febrero 3 de 1813".
Coronel José de San Martín
IMÁGENES
El Sargento Cabral, salvando a San Martín, luego que este cayese de su caballo y quedase atrapado
El Sargento Juan Bautista Cabral, el hombre que salvó a San Martín y a la independencia
El Combate de San Lorenzo ocurrió el 3 de febrero de 1813, junto al Convento de San Carlos Borromeo situado en la actual localidad de San Lorenzo de la provincia de Santa Fe (Argentina), entre las fuerzas independentistas rioplatenses (argentinas) y las colonialistas españolas (realistas). Fue la única batalla en territorio argentino que libró el coronel de caballería José de San Martín, quien tuvo bajo sus órdenes al Regimiento de Granaderos a Caballo.
El ejército de lasProvincias Unidas del Río de la Plata, estaba bajo el mando del General José de San Martín, mientras que el ejército realista estaba bajo el mando del Comandante Antonio Zabala.
General José de San Martín
Comandante Antonio Zabala (perdón por la calidad de la imagen es la única que conseguí, es de un óleo de Julio Fernandez Villanueba del año 1890)
CONTEXO
EL ENCUENTRO
El 3 de febrero de 1813, las tropas al mando de José de San Martín, integradas por 125 granaderos, vencieron en San Lorenzo, en menos de cinco minutos, a una escuadra realista, constituida por 250 hombres, que habían desembarcado desde Montevideo, incursionando en las costas del Paraná.
A las 5.30 hs. de la mañana, cuando “el febo asoma”, según la marcha de San Lorenzo, los españoles, a bordo de 11 naves, habían arribado al puerto de San Lorenzo, 26 km. al norte de la ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fe, dirigiéndose al convento franciscano de San Carlos, que en la lucha sirvió como hospital, para atender a los heridos, que recibieron el auxilio del Dr. Argerich.
Se cuenta que en el fragor de la lucha, cayó San Martín de su caballo, quedando su pierna aprisionada y con un hombro dislocado. La valentía de uno de sus granaderos, el legendario Sargento Cabral, inmortalizado en la “Marcha de San Lorenzo”, hizo que diera su vida para salvar a su jefe. Hubo también otro héroe, también llamado Juan Bautista, pero este no fue perpetuado en el recuerdo, aunque también participó en el hecho que evitó la muerte de San Martín. Se trató de Juan Bautista Baigorria.
El coronel San Martín redactó un informe, a la sombra del pino, que pasó a la historia como mudo testigo de la hazaña patria, y que aún vive (el pino de San Lorenzo) dirigido al Superior Gobierno, donde destacaba el valor de su tropa y las acciones y pérdidas sufridas. Se mencionaba además de sus granaderos, al párraco, Dr. Julián Navarro, destacando la ayuda espiritual por él brindada. También se nombra a Hipólito Bouchard que consiguió como botín de guerra, una bandera enemiga.
Contó que en la retirada, murió el capitán Bermúdez por una bala de los vencidos y junto a él, el teniente, Manuel Díaz Vélez, se despeñó de la barranca, al pararse intempestivamente su caballo, siendo alcanzado por las armas realistas.
Mencionó que a pesar de la victoria no pudo erradicarse totalmente las fuerzas enemigas, que diezmadas, escaparon por las bajadas del río, pero vaticinó que fue una lección que difícilmente olvidarían y que seguramente les haría repensar la idea de saquear a los pobladores santafecinos.
CONSECUENCIAS
Esta batalla dejó un saldo de 40 muertos españoles, 14 prisioneros y una docena de heridos. Entre los criollos hubo 14 muertos que descansan en el convento de San Carlos, y una veintena de heridos. Fue el único combate librado por el Libertador de América, José de San Martín en territorio argentino, e inició la senda emancipadora en Latinoamérica. El Convento de San Lorenzo fue convertido en museo, que guarda los tesoros de esta gesta histórica.
El 30 de octubre de 1902, en ocasión de inaugurarse en la ciudad de Santa Fe, el monumento al general San Martín, fue estrenada la Marcha de San Lorenzo, que alude a los hechos descriptos, con letra de C. J. Benielli y música de Cayetano. A. Silva.
Parte del combate de San Lorenzo, suscrito por el coronel José de San Martín al superior gobierno:
"Exmo Señor. Tengo el honor de decir a V. E. que en el día 3 de febrero los granaderos de mi mando en su primer ensayo han agregado un nuevo triunfo á las armas de la patria. Los enemigos en número de 250 hombres desembarcaron a las 5 y media de la mañana en el puerto de S. Lorenzo, y se dirigieron sin oposición al colegio S. Carlos conforme al plan que tenían meditado en dos divisiones de a 60 hombres cada una, los ataques por derecha e izquierda, hicieron no obstante una esforzada resistencia sostenida por los fuegos de los buques, pero no capaz de contener el intrépido arrojo con que los granaderos cargaron sobre ellos sable en mano: al punto se replegaron en fuga a las bajadas dejando en el campo de batalla 40 muertos, 14 prisioneros de ellos, 12 heridos sin incluir los que se desplomaron, y llevaron consigo, que por los regueros de sangre, que se ven en las barrancas considero mayor número. Dos cañones, 40 fusiles, 4 bayonetas, y una bandera que pongo en manos de V. E. y la arrancó con la vida al abanderado el valiente oficial D. Hipolito Bouchard. De nuestra parte se han perdido 26 hombres, 6 muertos, y los demás heridos, de este número son: el capitán D. Justo Bermúdez, y el teniente Manuel Díaz Vélez, que avanzándose con energía hasta el borde de la barranca cayó este recomendable oficial en manos del enemigo. El valor e intrepidez que han manifestado la oficialidad y tropa de mi mando los hace acreedores a los respetos de la patria, y atenciones de V. E.; cuento entre estos al esforzado y benemérito párroco Dr. Julián Navarro, que se presentó con valor animando con su voz, y suministrando los auxilios espirituales en el campo de batalla: igualmente lo han contraído los oficiales voluntarios D. Vicente Mármol, y D. Julián Corvera, que á la par de los míos permanecieron con denuedo en todos los peligros. Seguramente el valor e intrepidez de mis granaderos hubieran terminado en este día de un solo golpe las invasiones de los enemigos en las costas del Paraná, si la proximidad de las bajadas no hubiera protegido su fuga, pero me arrojo a pronosticar sin temor que este escarmiento será un principio para que los enemigos no vuelvan a inquietar a estos pacíficos moradores. Dios guarde a V. E. muchos años. San Lorenzo febrero 3 de 1813".
Coronel José de San Martín
IMÁGENES
El Sargento Cabral, salvando a San Martín, luego que este cayese de su caballo y quedase atrapado
El Sargento Juan Bautista Cabral, el hombre que salvó a San Martín y a la independencia