FILOSOFÍA DE LA MENTE: SUBTEORÍA DE LOS FORMADORES DE: ¿OPINIÓN O DECISIÓN? (Ensayo)
Escrito por: Lic Ramón D. Peralta
DIFERENCIAS ENTRE OPINIONES Y DECISIONES
Si bien este ensayo está escrito para uso universal, no puedo evitar referenciar la coyuntura política de hoy 01 de Noviembre del 2012. Momentos previos al 8N que solo será una protesta mas de las que se vendrán si el gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner sigue restringiendo las libertades, derechos a la propiedad, y los derechos y garantías individuales inmanentes a la democracia occidental tipificada. Pero el 7D, es un día especial para los kirchneristas, debido a la enorme carga de simbologías impersonales, fetiches e idealizaciones con que ha sido investido. Lo consideran el día de la ejecución de su "peor enemigo": Clarín. Entelequia que el dogma K reviste de fantasmagóricos bestiarios, antinomias Herméticas y Kábalas. Clarín es el Anticristo, demonio este, que solo representa todo lo maligno, el sufrimiento del pueblo y la miseria mundanal en estas Pampas. Este grupo empresario de multimedios, es considerado por estos adoradores de tótem vivientes o semidioses, como el eje del mal que estigmatiza a nuestra Nación desde los propios albores de la Patria, "año 2003".
Según ellos, el 7D será como el principio del New Age del kirchnerismo, puesto que se habrán librado de su principal enemigo, en el convencimiento de que con ello, todo el resto de los argentinos nos encolumnaremos tras la "noble" causa populista de Cristina Fernández de Kirchner - "la Diosa de la Epifanía". Y aunque la Justicia no piense lo mismo, acciones concretas y aceleradas del oficialismo hacen lo posible y aun mas, por lograr certificar la defunción del susodicho fallido. "Muerto Clarín, muerta la rabia", aunque también se aspira, que a partir de la estatización total de la información, el relato dogmático adquiera sesgos de tautología unificadora y hegemónica. El aforismo es simple: "sin malas noticias, no habrá malas realidades, por ende, no habrá malos votantes". Es tan simple como ridículo, lo cual enaltece el rol de la filosofía "no proselitista" (valga la aclaración).
En este ensayo no profundizaré mucho mas que esto, porque el tema de fondo es otro. Solo diré que es poco probable que desaparezca la fortaleza de Clarín, a pesar de que logren desmembrarla (cosa que dudo), por la sencilla razón que los "genios del dogma k", parecen ignorar que cuando se tiende a mitigar las voces opositoras mediante la eliminación cuantitativa de medios, produce ipso facto, como contramedida, la polarización o radicalización de la audiencia o seguidores, quienes tienden a concentrarse y condensarse en un solo pùnto. Para explicar con un ejemplo: Hoy pocos medios quedan en manos de empresarios no kirchneristas, de hecho solo el Grupo Clarín, La Nación y Perfil han sobrevivido a la cooptación de la corporación K, quien ya controla de manera directa e indirecta, los restantes medios, tanto gráficos, como radifónicos y audiovisuales. Con esto bien podemos explicar porque el rating de los programas oficialistas es tan magro (efecto de atomización), y el de los opositores es siempre "top". En estos casos se da un fenómeno de mutiplexión comunicacional, donde la polarización divide en dos la sociedad, opositores y kirchneristas, pero que derivan en condensación para los primeros, dado que se produce la "paradoja del embudo", puesto que muchas personas debe confluir en un mismo punto, mientras que por el contrario los filokirchneristas tienen un menú amplio de opciones, por cuanto la atomización de espectadores se mueve bajo reglas ergódicas y cuánticas (se dispersa de manera caprichosa, pero bajo una estadística ergódica), normalmente orientados por el mismo aparato estatal con su sórdido sistema de propaganda göebbeliano. Claro que exceptuamos de estas proposiciones a internet, que por suerte es "todavía" un mundo aparte.
Pero la peor de las hipótesis posibles se darían en el caso de que efectivamente todo Clarín desapareciera, en cuyo caso, ante la evidencia del no "cambio", automáticamente derivaría en la búsqueda de un nuevo enemigo al cual poder seguir usando como catalizador del dogma (endilgar culpas a modo auto-redentor). Dogma fascista sin enemigos, no caza adeptos ni alimenta "autómatas". Cristina quiere que todos seamos a su imagen y semejanza, o sea "cristinistas K". Pero nadie le puede quitar méritos al fascismo sudamericano, pues tanto Perón como Chávez, luego Néstor y ahora Cristina , sacaron a muchos pobres de su condición, y los transformaron en clase media. El problema sin resolver, es que una vez que son clase media, pasan a ser considerados "burgueses", por ende, el enemigo. La paradoja del dogma populista, consiste en tender a fracasar cuando se tiene éxito, o bien, una vez alcanzada la misión, consiste en destruir todo para comenzar de nuevo. Tampoco sirve tener una masa demasiado ilustrada, porque también tiende al paradigma: "ciudadano instruido no vota populismo". En definitiva, el populismo fascista, redunda en eficiencia, cuando el relato es visto como el triunfo, mientras los hechos no produzcan cambio de fondo alguno, de lo contrario sería el fracaso y extinción del modelo.
Clarín mas que un enemigo, es una necesidad para el kirchnerismo, sin cuya existencia los conduciría a la Paradoja de Epiménides (quien decía que "todos los cretenses son unos mentirosos" cuando él era cretense). ¿Llegará el día donde todos sean mentirosos, porque no hay un "Clarín Miente"? , ya lo veremos, y aunque escéptico por naturaleza, no descarto nada. Aunque es posible que alguno de ustedes piense en la antítesis de esta subteoría: "Que llegue el día en que siendo todos kirchneristas, digamos todos la verdad siempre", lo que nos convertiría en la primer colonia edénica en este mundo. Es probable que alguno lo piense, sobre todo si es kirchnerista, lo cual solo ratificaría esta subteoría filosófica. Pensar la realidad como verdad, ignorando la suma de las partes que hacen a la ubicuidad, solo nos hace mas humanos que ayer, también mas estúpidos. Las utopías serán siempre utopías, y la ruptura de la distopía solo se logra con inteligencia emocional, espiritualismo y filosofía: ¿cuántica quizás?...
Al margen de los "profetas del agonismo siglo XXI", están quienes le dieron la condición de hiper a la realidad, despojando a la sátira de ironía para disfrazarla de triboullette. La Hiperrealidad (no confundir con Hiperrealismo - movimiento artístico) es un concepto de la semiótica y filosofía postmoderna. El término se usa para denominar la incapacidad de la conciencia de distinguir la realidad de la fantasía, especialmente en las culturas posmodernas tecnológicamente avanzadas, o bien en las sociedades de economías emergentes, o con aires de "grandeza". Hiperrealidad es un medio para describir la forma en que la conciencia define lo que verdaderamente es "real" en un mundo donde los medios de comunicación "pueden modelar" y filtrar de manera radical la manera en que percibimos un evento o experiencia. Entre los expertos más famosos en hiperrealidad se incluyen Jean Baudrillard, Daniel J. Boorstin y Umberto Eco. Justamente por este tipo de teorías, es que los gobiernos intentan cooptar y controlar los medios masivos de comunicación, entre ellos internet (aunque la idea de controlar la mente de los pueblos es mas vieja que la injusticia).
Claro que habría que hacer una sensible salvedad, controlar los medios no necesariamente nos eleva como formadores de opinión. Y tampoco ser "formador de opinión" equivale a ser "formador de decisiones", error muy frecuente incluso entre personas del ambiente intelectual. De hecho una prueba evidente es la elección que ganó Cristina en el 2011, donde a pesar de que los medios opositores descargaron toda su artillería contra ella, supo alzarse con el 54 % del electorado. Tiempos donde aún los medios opositores todavía eran abundantes (muchas de las compras de medios que antes eran independientes u opositores fueron realizadas este año por parte del empresariado paraestatal). Vale decir, que si bien sin duda encuadran como formadores de opinión, no alcanzó para que esas opiniones se trasladen a decisión. Por la sencilla razón que la opinión es una cosa y la decisión es otra, lo cual me lleva a sentenciar: lo que prima sobre el voto de las personas se sostienen en un sistema de condicionantes algo mas complejo en su simplicidad.
Como ejemplo les doy mi caso: ya el año pasado no tenía una buena opinión de Cristina, sin embargo la voté porque las alternativas que analicé me dirigían a un escenario peor que el que tenemos en la actualidad. Soy economista, y nunca dudé que a partir del 2012 comenzaría la tercer etapa del ciclo de Kuztnet (aumento del déficit fiscal, conjugado con estanflación, caída de la producción, aumento de la expansión monetaria, carencia de inversiones, que conducen inexorablemente a la recesión con las consecuencias que implica). Con esto quiero decir, que intuyendo lo que vendría tomé una decisión influenciado por mis conocimientos económicos y por experiencias anteriores, donde un gobierno con poco poder (De La Rua) asume en las mismas circunstancias (del ciclo) para terminar siendo presa de las embestidas típicas del peronismo, que terminaron con su destitución. El populacho asume que la crisis del 2001 fue culpa de ese gobierno (Alianza), pero los que hurgamos un poco en economía, entendemos que eso no es así (ver ciclo del plan de Convertibilidad). En cuyo caso este sesgo cognitivo ergo dogmático, se sostiene en la "Falacia de la Ignorancia", donde al no saber como se comportan las perturbaciones económicas, automáticamente se culpa a los gobiernos, o lo que es peor, se generaliza en pos de incluir todo el paquete bajo la rotulación de "modelo" . Todo esto alentado con fines proselitistas por este gobierno. Sirva como ejemplo, pero hay muchos, tantos, como personas existe en la Tierra. Opinamos de una manera, pero decidimos de otra. Otros ejemplos bizarros, pero frecuentes son:
1.- Casarse no por amor, sino por pragmatismo. Dejando al novio de toda la vida a quién íntimamente se considera la mejor persona del mundo.
2.- Casarse con un tarado por amor, a pesar de todo, aun teniendo mejores partidos para elegir.
3.- Comprarse una auto coupe (como único vehículo) cuando uno tiene una familia con 4 hijos.
4.- Comprar una casa de fin de semana para ir una vez al año, intuyendo de antemano que eso podría suceder.
5.- Votar un candidato porque odiamos a los otros, aunque sepamos poco y nada de ellos.
6.- Elegir no cambiar de gobierno por miedo a que algo cambie, cuando por ahora me va bien desde lo individual. "Paradoja del Conservador"
7.- No comprar ropa barata por miedo a que sea mala, relevando en consecuencia por una de marca aunque sea también mala. "Paradoja de la Moda".
8.- El gobierno que tengo no me gusta, pero como estoy endeudado lo voto nuevamente, por miedo a no poder pagar la cuota
9.- etc, etc, etc
Pero hay muchos mas....estableciendo una infernal batalla entre lo estríctamente racional y lo estríctamente sentimental, emocional o abstracto, dependiendo de cada uno de nosotros.
En definitiva, opinar sobre algo, no significa que se accione como consecuencia de ese sentido de opinión. Son muchas las razones, incluso la mas frecuente es de tipo supradogmático: "guiarse por las primeras impresiones , cuando los que nos rodean asumen la misma postura". Muchas veces entran en juego el miedo, la empatía o la incertidumbre, ente otros, pero vayamos algo mas a fondo. Tampoco olvidemos que los formadores de opinión también son formados por algo o alguien, en cambio la toma de decisiones es una entelequia personalísima y solitaria. Habría que preguntarse también : ¿quién forma al formador de opinión?, y en estos casos las mas primitivas estadísticas empíricas sin duda nos conducirían a la filosofía, y merced a esto, a los filósofos. Se los dije y lo repito, quien moldea, colorea y contornea a las sociedades en última instancia es la filosofía, ergo "Formador de Formadores". Recuerden que la economía personal es la principal motorizadora en la toma de decisiones, como es lógico (aunque no tan digno).....SEGUIR LEYENDO EN:
Escrito por: Lic Ramón D. Peralta
DIFERENCIAS ENTRE OPINIONES Y DECISIONES
Si bien este ensayo está escrito para uso universal, no puedo evitar referenciar la coyuntura política de hoy 01 de Noviembre del 2012. Momentos previos al 8N que solo será una protesta mas de las que se vendrán si el gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner sigue restringiendo las libertades, derechos a la propiedad, y los derechos y garantías individuales inmanentes a la democracia occidental tipificada. Pero el 7D, es un día especial para los kirchneristas, debido a la enorme carga de simbologías impersonales, fetiches e idealizaciones con que ha sido investido. Lo consideran el día de la ejecución de su "peor enemigo": Clarín. Entelequia que el dogma K reviste de fantasmagóricos bestiarios, antinomias Herméticas y Kábalas. Clarín es el Anticristo, demonio este, que solo representa todo lo maligno, el sufrimiento del pueblo y la miseria mundanal en estas Pampas. Este grupo empresario de multimedios, es considerado por estos adoradores de tótem vivientes o semidioses, como el eje del mal que estigmatiza a nuestra Nación desde los propios albores de la Patria, "año 2003".
Según ellos, el 7D será como el principio del New Age del kirchnerismo, puesto que se habrán librado de su principal enemigo, en el convencimiento de que con ello, todo el resto de los argentinos nos encolumnaremos tras la "noble" causa populista de Cristina Fernández de Kirchner - "la Diosa de la Epifanía". Y aunque la Justicia no piense lo mismo, acciones concretas y aceleradas del oficialismo hacen lo posible y aun mas, por lograr certificar la defunción del susodicho fallido. "Muerto Clarín, muerta la rabia", aunque también se aspira, que a partir de la estatización total de la información, el relato dogmático adquiera sesgos de tautología unificadora y hegemónica. El aforismo es simple: "sin malas noticias, no habrá malas realidades, por ende, no habrá malos votantes". Es tan simple como ridículo, lo cual enaltece el rol de la filosofía "no proselitista" (valga la aclaración).
En este ensayo no profundizaré mucho mas que esto, porque el tema de fondo es otro. Solo diré que es poco probable que desaparezca la fortaleza de Clarín, a pesar de que logren desmembrarla (cosa que dudo), por la sencilla razón que los "genios del dogma k", parecen ignorar que cuando se tiende a mitigar las voces opositoras mediante la eliminación cuantitativa de medios, produce ipso facto, como contramedida, la polarización o radicalización de la audiencia o seguidores, quienes tienden a concentrarse y condensarse en un solo pùnto. Para explicar con un ejemplo: Hoy pocos medios quedan en manos de empresarios no kirchneristas, de hecho solo el Grupo Clarín, La Nación y Perfil han sobrevivido a la cooptación de la corporación K, quien ya controla de manera directa e indirecta, los restantes medios, tanto gráficos, como radifónicos y audiovisuales. Con esto bien podemos explicar porque el rating de los programas oficialistas es tan magro (efecto de atomización), y el de los opositores es siempre "top". En estos casos se da un fenómeno de mutiplexión comunicacional, donde la polarización divide en dos la sociedad, opositores y kirchneristas, pero que derivan en condensación para los primeros, dado que se produce la "paradoja del embudo", puesto que muchas personas debe confluir en un mismo punto, mientras que por el contrario los filokirchneristas tienen un menú amplio de opciones, por cuanto la atomización de espectadores se mueve bajo reglas ergódicas y cuánticas (se dispersa de manera caprichosa, pero bajo una estadística ergódica), normalmente orientados por el mismo aparato estatal con su sórdido sistema de propaganda göebbeliano. Claro que exceptuamos de estas proposiciones a internet, que por suerte es "todavía" un mundo aparte.
Pero la peor de las hipótesis posibles se darían en el caso de que efectivamente todo Clarín desapareciera, en cuyo caso, ante la evidencia del no "cambio", automáticamente derivaría en la búsqueda de un nuevo enemigo al cual poder seguir usando como catalizador del dogma (endilgar culpas a modo auto-redentor). Dogma fascista sin enemigos, no caza adeptos ni alimenta "autómatas". Cristina quiere que todos seamos a su imagen y semejanza, o sea "cristinistas K". Pero nadie le puede quitar méritos al fascismo sudamericano, pues tanto Perón como Chávez, luego Néstor y ahora Cristina , sacaron a muchos pobres de su condición, y los transformaron en clase media. El problema sin resolver, es que una vez que son clase media, pasan a ser considerados "burgueses", por ende, el enemigo. La paradoja del dogma populista, consiste en tender a fracasar cuando se tiene éxito, o bien, una vez alcanzada la misión, consiste en destruir todo para comenzar de nuevo. Tampoco sirve tener una masa demasiado ilustrada, porque también tiende al paradigma: "ciudadano instruido no vota populismo". En definitiva, el populismo fascista, redunda en eficiencia, cuando el relato es visto como el triunfo, mientras los hechos no produzcan cambio de fondo alguno, de lo contrario sería el fracaso y extinción del modelo.
Clarín mas que un enemigo, es una necesidad para el kirchnerismo, sin cuya existencia los conduciría a la Paradoja de Epiménides (quien decía que "todos los cretenses son unos mentirosos" cuando él era cretense). ¿Llegará el día donde todos sean mentirosos, porque no hay un "Clarín Miente"? , ya lo veremos, y aunque escéptico por naturaleza, no descarto nada. Aunque es posible que alguno de ustedes piense en la antítesis de esta subteoría: "Que llegue el día en que siendo todos kirchneristas, digamos todos la verdad siempre", lo que nos convertiría en la primer colonia edénica en este mundo. Es probable que alguno lo piense, sobre todo si es kirchnerista, lo cual solo ratificaría esta subteoría filosófica. Pensar la realidad como verdad, ignorando la suma de las partes que hacen a la ubicuidad, solo nos hace mas humanos que ayer, también mas estúpidos. Las utopías serán siempre utopías, y la ruptura de la distopía solo se logra con inteligencia emocional, espiritualismo y filosofía: ¿cuántica quizás?...
Al margen de los "profetas del agonismo siglo XXI", están quienes le dieron la condición de hiper a la realidad, despojando a la sátira de ironía para disfrazarla de triboullette. La Hiperrealidad (no confundir con Hiperrealismo - movimiento artístico) es un concepto de la semiótica y filosofía postmoderna. El término se usa para denominar la incapacidad de la conciencia de distinguir la realidad de la fantasía, especialmente en las culturas posmodernas tecnológicamente avanzadas, o bien en las sociedades de economías emergentes, o con aires de "grandeza". Hiperrealidad es un medio para describir la forma en que la conciencia define lo que verdaderamente es "real" en un mundo donde los medios de comunicación "pueden modelar" y filtrar de manera radical la manera en que percibimos un evento o experiencia. Entre los expertos más famosos en hiperrealidad se incluyen Jean Baudrillard, Daniel J. Boorstin y Umberto Eco. Justamente por este tipo de teorías, es que los gobiernos intentan cooptar y controlar los medios masivos de comunicación, entre ellos internet (aunque la idea de controlar la mente de los pueblos es mas vieja que la injusticia).
Claro que habría que hacer una sensible salvedad, controlar los medios no necesariamente nos eleva como formadores de opinión. Y tampoco ser "formador de opinión" equivale a ser "formador de decisiones", error muy frecuente incluso entre personas del ambiente intelectual. De hecho una prueba evidente es la elección que ganó Cristina en el 2011, donde a pesar de que los medios opositores descargaron toda su artillería contra ella, supo alzarse con el 54 % del electorado. Tiempos donde aún los medios opositores todavía eran abundantes (muchas de las compras de medios que antes eran independientes u opositores fueron realizadas este año por parte del empresariado paraestatal). Vale decir, que si bien sin duda encuadran como formadores de opinión, no alcanzó para que esas opiniones se trasladen a decisión. Por la sencilla razón que la opinión es una cosa y la decisión es otra, lo cual me lleva a sentenciar: lo que prima sobre el voto de las personas se sostienen en un sistema de condicionantes algo mas complejo en su simplicidad.
Como ejemplo les doy mi caso: ya el año pasado no tenía una buena opinión de Cristina, sin embargo la voté porque las alternativas que analicé me dirigían a un escenario peor que el que tenemos en la actualidad. Soy economista, y nunca dudé que a partir del 2012 comenzaría la tercer etapa del ciclo de Kuztnet (aumento del déficit fiscal, conjugado con estanflación, caída de la producción, aumento de la expansión monetaria, carencia de inversiones, que conducen inexorablemente a la recesión con las consecuencias que implica). Con esto quiero decir, que intuyendo lo que vendría tomé una decisión influenciado por mis conocimientos económicos y por experiencias anteriores, donde un gobierno con poco poder (De La Rua) asume en las mismas circunstancias (del ciclo) para terminar siendo presa de las embestidas típicas del peronismo, que terminaron con su destitución. El populacho asume que la crisis del 2001 fue culpa de ese gobierno (Alianza), pero los que hurgamos un poco en economía, entendemos que eso no es así (ver ciclo del plan de Convertibilidad). En cuyo caso este sesgo cognitivo ergo dogmático, se sostiene en la "Falacia de la Ignorancia", donde al no saber como se comportan las perturbaciones económicas, automáticamente se culpa a los gobiernos, o lo que es peor, se generaliza en pos de incluir todo el paquete bajo la rotulación de "modelo" . Todo esto alentado con fines proselitistas por este gobierno. Sirva como ejemplo, pero hay muchos, tantos, como personas existe en la Tierra. Opinamos de una manera, pero decidimos de otra. Otros ejemplos bizarros, pero frecuentes son:
1.- Casarse no por amor, sino por pragmatismo. Dejando al novio de toda la vida a quién íntimamente se considera la mejor persona del mundo.
2.- Casarse con un tarado por amor, a pesar de todo, aun teniendo mejores partidos para elegir.
3.- Comprarse una auto coupe (como único vehículo) cuando uno tiene una familia con 4 hijos.
4.- Comprar una casa de fin de semana para ir una vez al año, intuyendo de antemano que eso podría suceder.
5.- Votar un candidato porque odiamos a los otros, aunque sepamos poco y nada de ellos.
6.- Elegir no cambiar de gobierno por miedo a que algo cambie, cuando por ahora me va bien desde lo individual. "Paradoja del Conservador"
7.- No comprar ropa barata por miedo a que sea mala, relevando en consecuencia por una de marca aunque sea también mala. "Paradoja de la Moda".
8.- El gobierno que tengo no me gusta, pero como estoy endeudado lo voto nuevamente, por miedo a no poder pagar la cuota
9.- etc, etc, etc
Pero hay muchos mas....estableciendo una infernal batalla entre lo estríctamente racional y lo estríctamente sentimental, emocional o abstracto, dependiendo de cada uno de nosotros.
En definitiva, opinar sobre algo, no significa que se accione como consecuencia de ese sentido de opinión. Son muchas las razones, incluso la mas frecuente es de tipo supradogmático: "guiarse por las primeras impresiones , cuando los que nos rodean asumen la misma postura". Muchas veces entran en juego el miedo, la empatía o la incertidumbre, ente otros, pero vayamos algo mas a fondo. Tampoco olvidemos que los formadores de opinión también son formados por algo o alguien, en cambio la toma de decisiones es una entelequia personalísima y solitaria. Habría que preguntarse también : ¿quién forma al formador de opinión?, y en estos casos las mas primitivas estadísticas empíricas sin duda nos conducirían a la filosofía, y merced a esto, a los filósofos. Se los dije y lo repito, quien moldea, colorea y contornea a las sociedades en última instancia es la filosofía, ergo "Formador de Formadores". Recuerden que la economía personal es la principal motorizadora en la toma de decisiones, como es lógico (aunque no tan digno).....SEGUIR LEYENDO EN: