InicioApuntes Y MonografiasLa historia de Fred Black(Creado por Fan de Harry potter)

La historia de Fred Black(Creado por Fan de Harry potter)

Primero, quiero aclarar que este personaje es totalmente creado por mi imaginación. Supuesta mente Sirius Black tubo un Hijo cuando el era joven, unos 20 años. Llamado Arackon Black. Este se casó con Lina Lester. Ellos dos tuvieron un único hijo. Le llamaron Fred por la repentina muerte de el joven Fred Weasley, fallecido en la ultima guerra. Les pondré los dos capítulos que e echo. Solo es un borrador, falta perfeccionar algunas cosas, y del segundo capitulo esta sin terminar. Por favor pongan sus comentarios, que les pareció, mis errores,y aconsejarme. Gracias.


1

El nuevo comienzo.


No estar al tanto del todo es algo sumamente desesperante.
Una sensación de no estar informado o la falta de comunicación a uno lo vuelve un tanto aburrido. Ya eran aproximadamente las nueve de la madrugada. A esta hora ya toda la multitud mágica habrá llegado al hogar.
Los rayos de sol pegaban en mi cara, mis ojos ardían y se cegaron por unos segundos. Al enfocarlos bien, vi el techo blanco con las típicas grietas y pedazos de esta colgando. Unas pisadas leves se sentían en el estomago, en el pecho, en el cuello, y se sentía un ronroneo. Wulfurick, pensó Fred, levantó la mano cuidadosamente sobre el lomo del animal. Un gato delgado y delicado, blanco como la nieve, con unos ojos verdes pardos, los bigotes caían hasta su pecho, y con unas orejas que no paraban de moverse. Lo miraba fijamente a los ojos, bostezo, y salto de la cama.
Se escuchaban unas pisoteadas, y una voz conocida, Teddy, el hijo de Remus Lupin y Tonks, iba de un extremo del dormitorio a otro, balbuceando unas cuantas palabras indescifrables. -¿Qué Hora es? –Le preguntó Fred, esperando la respuesta que este ya sabía.
-Nueve, nueve… ¡Ya son las nueve con cuarenta minutos!, y yo aquí como tonto tratando de despertarte. ¡Vamos rápido que "Tío Ron" manejara en el auto!
-¿Desde cuándo le dices "Tío Ron"?. –Le dijo con sorna.
-Desde que cada vez que le digo Ronald, me lanza un hechizo de desarme. ¡Vamos Fred arriba!
-¡Ya ya! ¿Cuándo llegaste?, no te oí.
-Llegue a la media noche, estabas durmiendo. Y tus ronquidos, ni hablar. No me dejaste dormir en toda la noche. ¡Vamos que se nos hace tarde!
-¿De dónde sacaste de que yo ronc…?
-¡Arriba! ¡Deja de replicar y vístete! –Le interrumpió Teddy viendo cada cinco segundos su antiguo reloj que perteneció a Ted Tonks.
Me levanté de un respingón. El tren partía a las once. Corrí a mi litera, cogí la ropa de ayer y en un abrir de ojos ya tenía puesto el raído chaleco a rayas y los vaqueros desgastados y desteñidos. Di unas cuantas zancadas a las escaleras, Wulfurick se entrelazaba por mis pies, dio un gran salto y fue a la cocina; estaba todo igual. El pequeño hall con los antiguos tapetes, las paredes con telarañas y colores opacos, con las típicas maderas que rechinaban al pisarlas.
-¡Vamos que se nos va el tren! -Me empujaba por la espalda. Di tres saltos y llegue al hall, Apareció Bill, sin decir nada, me tomo del brazo, me llevo a la cocina y me sentó en una de las roñosas sillas. –Primer año en Hogwarts, a tu edad los nervios que sentía eran insoportables.- Me revoloteó el cabello y me regalo una sonrisa, después partió como un rayo al otro extremo de la cocina.
Ya sentado, espere, todos apurados corrían de aquí para allá, Teddy aparecía y desaparecía, Tía Molly hacia carrerillas locas, traía el café, después las tostadas, los abrigos, y Bill siguiéndola para que se sentara de una vez a desayunar. Con las maletas y túnicas, abrazos de reencuentro de Fleur con Teddy, pero nadie se daba cuenta que los nervios me mataban por dentro, el hecho de tener una nueva escuela, no ver a mis familiares más cercanos. Ver criaturas desconocidas, pero asombrosas, y materias nuevas, profesores atemorizantes y un tanto acogedores, según me contaba Teddy. Pero lo más agobiante es, ¿en qué casa quedare?, eso me pone los pelos de punta.
Mi gran meditación se fue al vacío cuando entraron unas cuantas personas a la cocina, desfilaron por la mesa y se sentaron.
-¡Mi niña! ¡Mi bebe! –Gritó Tía Molly desde una esquina de la cocina a Ginny. - ¿Has estado bien? ¿Cómo están los niños? ¡Qué alegría de verte de nuevo mi corazón! –Decía Tía Molly mientras corría al encuentro con su hija.
-¡Mamá! –Dijo Ginny mientras se abrazaban. – ¡Nos vimos la semana pasada!
- ¡Ah! hola mamá, tampoco nos hemos visto desde hace mucho, yo diría que años. Igual me alegro de verte. –Saltó Ron con un tono de sarcasmo
-¡Hay querido a ti también te he extrañado tanto! ¡Rose! ¡Hugo! Ya tan crecidos, ¡qué emoción! Vengan con la abuela Molly.
Dos niños de diez y nueve años, corrieron a abrazar a su abuela.
Mientras Tía Molly abrazaba y saludaba a la multitud que venía entrando, Harry apareció por la puerta y me dio unas palmadas en la espalda. –Hoy es el día, te convertirás en un mago. –Dijo con orgullo.
-Para eso faltan años…
-Vamos no seas modesto. –Interrumpió Ron sentándose en una de las sillas que crujían -Si nosotros les dábamos unas buenas tundas a los busca pleitos, tú lo harás apenas te subas al tren. Fred sonrió de oreja a oreja.
En el umbral de la puerta de la cocina apareció Hermione, tan chascona como siempre, todos se abalanzaron para saludarla y abrazarla, Tía Molly fue la primera en alcanzarla. Y atrás de ella aparecieron tres niños corriendo y una chica rubia, soñolienta. Victoire, recién despertando, se fue en busca de Teddy, ya que después del rato desapareció del comedor, Lily hacia su abuela, Molly. Albus, donde Rose y James, el mayor, fue disparado hacia Fred.
-¡Hola! –Saludó James con patente alivio. Fred lo miro sonriente.
-¡Ya me temía que no ibas a ir de los nervios!
-Eso ni pensarlo. – Se apresuro a decir James. –Pero se de alguien que va a entrar a Slytherin. –susurró, lo bastante alto para que Albus lo escuchara.
-¡Eso nunca! ¡Nunca jamás en mi vida! –Saltó Albus desde el otro lado de la mesa, que ya estaba tomando un jugo de calabaza, con tostadas preparadas por Tía Molly.
-¡James! ¿Qué te he dicho? –dijo Ginny furiosa.
-Rose, Hugo sus tostadas están listas. –dijo Hermione por el otro extremo de la mesa.
Así paso el rato, ya todos sentados, conversando y comiendo las deliciosas tostadas de Molly, y el jugo de calabaza que preparó Fleur. Y cada cierto lapso Fleur preguntaba. –Ah, ¿vegdad que mi jugo de calabaza a quedado muy sabgoso? –Unas diez veces en la mesa.
Rara vez la larga mesa de los Black está llena, poblada por muchas caras conocidas. En la esquina estaba Ginny, la primera mujer de los hijos de Tía Molly, con su cabellera pelirroja y unos ojos tan expresivos que te llega a dar miedo, aunque hoy estaba con su típica mirada dulce. A su lado estaba Harry, su esposo, o el niño que sobrevivió, tantas historias que nos contaba a mí y a James para dormir, y pensar que todo era cierto, orgullosamente yo soy su ahijado, con sus lentes ovalados y la sonrisa marcada en su rostro, al medio se encontraba Victoire, la hija de Tío Bill y Tía Fleur, es como mi hermana mayor, tan hermosa como siempre, con su cabellera rubia y sus ojos celestes, ¿puede una Veela verse tan linda? Al lado de ella, estaban Rose y Albus, pensar que en un año más estarán en Hogwarts, Albus el Potter de al medio, el heredero de los ojos de Harry, y Rose, la mayor de los Weasley, tan inteligente como su madre. Más a la derecha estaba Tía Hermione, a ella le puedo preguntar todas mis dudas sobre Hogwarts. Le dirigía una que otra mirada asesina a Ron, su esposo pelirrojo, con unas pecas que les salían por todos lados, este le decía unos cuantos consejos a Hugo y a Lily, los dos pequeños, Lily era la menor de los Potter, y Hugo, el menor de los Weasley.
-Nunca les muestren debilidad a los de Slytherin, o sino esos sarnosos los atacaran en cualquier momento- decía Ron con un aire de buen modelo a seguir.-y si se les da la ocasión, atáquenlos por la espalda.
-¡Ron! ¡Como les puedes decir eso!, no le hagan caso niños, nunca aprendió a ser amable con los demás.- Hermione miro a Ron, le hizo una mueca, pero no entendí lo que quería decirle.
-Oh, vamos Hermi, tienen que aprender desde ya a no confiar en esos canallas.- Ron se dirigió a Hugo -No quiero que te sientas presionado, pero si no te ponen en Gryffindor te desheredo.
-¡Ron!
Lily y Hugo rieron, pero mis ánimos se fueron al retrete, sentí nauseas y un cosquilleo en las piernas. Vi las caras de Albus y Rose, y estaban blancos como la cera de la vela, ¿Como estarán cuando falten unas horas para irse de Londres, y partir a terrenos desconocidos?, se veían tan perturbados como yo, solo con el pequeño detalle de que yo lo sabré hoy día mismo, y estos dos el año que viene. Busque a James con la mirada pero era inútil, había desaparecido. ¿Si no entro en Gryffindor, me despreciaran?
-No lo dice en serio -dijeron Hermione y Ginny -Supongo que notaron nuestras caras de preocupación, me sentí un tanto relajado.
-¿Y tu Freddy?, estas por Gryffindor, ¿no? –Salto Ron, sin prestar atención.
-Pues... Depende, de lo que diga el sombrero, ¿o no? -Mis palabras salieron solas, después me arrepentí, por lo normal hubiera dicho "Sí claro, Gryffindor lo mejor", o algo por el estilo.
-¿Te quedaste sin palabras? -Le dijo Harry a Ron.
Rieron por un largo rato, en ese instante llego Victoire, y a su lado Teddy, gritando a viva voz.
-¡Hey vamos que ya son las diez y media!
-¿Esa es la hora?, ¡Por las barbas de Merlín!, ¡Todos arriba!, no olviden sus maletas, ¡Rose encierra a tu monstruo! -Dijo Ron, levantándose de un salto y cogiendo algunas maletas.
-¡Es un jarvey! ¡Y tiene nombre!, ¡Marín! -Replicó Rose, ruborizándose.

Ya estábamos todos listos, esperando en el hall, y… -¡Esperen! -Se escuchó una voz desde arriba. Se percibían pisadas, y el crujir de la escalera. Apareció James con el pelo alborotado y con una chaqueta de cuero mal puesta. Se incorporo a nosotros y se puso a mi lado. -¿Nervios? -Me preguntó mirándome con una expresión de miedo mezclado con felicidad. -Ni te imaginas. –Le dijo Fred exaltado por la emoción.

Todos corrieron al auto, de seguro para competir el mejor lugar, salté al interior del auto y me senté al lado de la puerta, pegado a la ventanilla del auto muggle en mi regazo se acurruco Wulfurick, menos mal que el Tío Weasley modificó el interior del auto, ¡una gran expansión echa por magia! .Todos charlaban a viva voz, Lily y Hugo, en el lado opuesto, riendo a carcajadas. Rose y Albus, sentados al medio, charlando animadamente. Victoire esperando a Teddy. Harry, Ginny y Hermione sentados adelante, y Ron al volante.
-¡Teddy, James!, Vamos que se nos hace tarde. –Ya vamos papá. –Gritó James corriendo por el pórtico de la antigua casa de los Black.
James se sentó al lado de Fred, tratando de hacer hueco, y Teddy se fue al lado de Victoire, hablando en susurros. Al cabo de un rato me formule una pregunta, ¿en qué casa estaba mi abuelo?, tenia ansias en conocerlo. En eso le toque el hombro a Harry.
-¿Tú crees que él pueda volver a la vida?, con la magia se puede hacer todo ¿no? –Le pregunté a Harry desanimado, ya sabía la respuesta.
-¿Quién?
-Sirius. –Balbuceé.- Mi abuelo.
Harry me quedo mirando, algo incrédulo de lo que le acababa de preguntar, miro al suelo y me dijo con un aire compasivo.
-Yo también quería que volviera, y tenía las mismas esperanzas que tú. –Dio un suspiro y siguió. –Hay cosas que por medio de la magia no se pueden hacer, una de esas es devolver la vida… a… Sirius. –Dijo suspirando nuevamente, al parecer ya no le afectaba mucho hablar de su padrino. Antes, no podía pronunciar su nombre, tal vez mi abuelo fue una persona muy querida por todos. Creció una rabia interior, y un ardor, me irritaba que todos conocieran a mi abuelo, menos yo.
-Ah, claro, es solo que me habría gustado conocerlo.
-El era un gran hombre – Me revolvió el cabello, sonriéndome, y se giro para seguir charlando con los demás.
Me acurruqué en el sillón del coche, y vi tras la ventanilla, ya estábamos en movimiento. Recién me había dado cuenta que perdí la noción del tiempo, estábamos a unas cuadras de llegar a la estación de trenes. Me dio un escalofrío y aguarde. Mi único alivio era que James estaría conmigo, los dos entramos a primer año, eso ya era tranquilizante. Ted ya estaba en el séptimo año, y Victoire, me acogía mucho, pero ella está en sexto año.

-Me siento como un polluelo en un gallinero.
-Te sentirás peor cuando estés sentado con el sombrero seleccionador, mientras todos te estén observando. –Dijo Ted, con una sonrisa pícara - ¿incomodo, verdad?
-¿Incómodo? –Replicó James con sorna. -¡Gracias por el apoyo!
-¿Qué dices? –Le dije incrédulo. –Es horrible.
-Para nada, ¡cuando todos sepan que me enviaran a Gryffindor! –Empuño la mano y lo levantó con rapidez al techo del coche, con un ademán de victoria. - ¡La casa de los valientes!
-Espero estar en Gryffindor, aunque toda mi familia ah sido de Slytherin. –Odiaba Slytherin, siempre los miembros de allí son malvados. Hice una mueca de asco y proseguí. –Romperé la tradición.
-¡Esa es la actitud!
-Creo que ya se te adelantaron Freddy. –Saltó Ted con su tono pícaro de siempre. –Tu abuelo Sirius, el amigo de mi padre era de Gryffindor. Se guardó un silencio incómodo. Por dentro de mí surgía una alegría tan grande que el alma se me salía por la boca. Mi abuelo era de Gryffindor, entonces las casas no son hereditarias, tengo la oportunidad de ser de cualquier casa.
-Pues seguiré la tradición de mi abuelo.
-Para mí tienes más pinta de Slytherin. –Replico Ted con sorna.
-Ah, ¡Cierra el hocico Ted! – Salto Lily. – ¡Fred no es una persona mala, el estará en la casa de los valientes!
-Así se habla Lily. – comentó Hugo con desdén.
Rose y Albus, que estaban tan entusiasmados con su conversación, explotaron a risas, los siguió Hugo, mientras Lily miraba triunfante a todos. Fred y James procuraron sonreír mientras los nervios los comían por dentro. Ted se dio la vuelta y prosiguió los susurros interminables con Victoire. Las carcajadas duraron hasta la estación.
-¡Abajo todo el mundo! –Avisó Ron. Ya todos estábamos amontonados para salir del coche. – ¡Pero Ronald quita el seguro! –Le dijo Ted a viva voz. –Unas cuantas carcajadas de James y Fred resonaron en el coche.

Cuando todos salieron del coche, alzaron la vista los nuevos, viendo cada detalle de la estación de trenes. Ted y Victoire se adelantaron, y los demás siguieron a los magos y brujas.
Era la típica estación de trenes, no le veía nada nuevo, ¿Dónde estará el tren a Hogwarts?, no puede estar aquí, los muggles no deben ver a los magos, o cosas mágicas, ¿y si no es un tren?, tal vez sea un tele transportador, o usan los polvos flú. Se me acercó James dando zancada tras zancada.
-Según mi padre, es un tren.- dijo jadeando –Mira me paso el boleto. –Me mostró un trozo de papel, parecido a los boletos de trenes normales, pero este era diferente, pensé que era una broma, decía “9 ¾”, ¿nueve tres cuartos? Esto está mal.
-No me hagas bromas ahora James. –Le miré con aire triunfante. –Es como obvio que no existe el nueve tres cuartos, fíjate en los pilares. –James se veía desconcertado. –Pero mi padre me pasó el boleto, ¡es este!, no te estoy inventando. –Replico James, con una expresión de angustia, supe que no estaba bromeando.

-Bueno, hay nos dirán de que se trata…
No pudo terminar lo que quería decir, pues Ginny los tomo del hombre y los condujo a unos pilares, entre el diez y el nueve. Y les susurró a los dos. –Miren a Ted y a Victoire, después hacen lo mismo. –Nos miró a cada uno, y agrego. –Al principio da miedo, pero uno se acostumbra. –Nos sonrió y se encaminó donde Lily y Albus.
Ted, que estaba al frente del pilar, con su carrito, empinadas unas maletas y una pequeña jaula donde se encontraba una lechuza marrón claro, ululaba al compás de los latidos del corazón, o eso presentía Fred. Ted se movía como una nimbus 2009 a punto de partir, como si tomara vuelo, me miro y me hizo un guiño, en eso partió como un rayo, directo al pilar. ¡Se va a estrellar! -¡Eh Ted!, ¡Detente! . –Corrí para detenerlo, pero en el instante, desapareció tras el pilar, quede perplejo. Algunos rieron, y me alborotaban el cabello, me ruboricé y me fui al lado de James, que estaba tan asombrado como yo.
En eso partió Victoire, con zancadas largas, a paso delicado, e igual que Ted, desapareció tras los ladrillos del gran pilar, lo más extraño es que nadie se daba cuenta, ¿como los muggles eran tan ciegos para no ver que alguien desaparece tras un muro de ladrillos?
-¿Quieres ver cómo se siente Lily? –Resonó la voz de Harry a las espaldas de los dos muchachos. -¡Sí, vamos papá, vamos! –Harry se detuvo enfrente del pilar de ladrillos, aferrando la mano de su hija. Empezaron trotando y después corrieron a toda velocidad, se escucharon las risas de Lily al tocar su nariz con la muralla, y desaparecieron. -¡Vamos Albus! –Ginny tomó la mano de su hijo y corrieron los dos hacia el muro. Los dos se esfumaron en el aire.
-Vayan ustedes dos primero, y le seguimos nosotros. –Dijo Hermione con su voz maternal. –Tranquilos, no es nada del otro mundo.
Fred apretó el mango de su carro, y se puso cara a cara con el pilar de ladrillos, Wulfurick bufaba en su jaula, James se instaló justo atrás de él.

Tratando de poner su mente en blanco, empezó a trotar, y no pensar en nada, ya cuando estaba a unos centímetros de la muralla de ladrillos, se dijo a sí mismo, ¡voy a chocar, deténganme!, cerró los ojos y corrió. Sintió una brisa extraña que alborotó su cabello.
No me atrevía a abrir los ojos, sentí dos manos grandes, que se apoyaban en mis hombros, abrí mis ojos, y vi a Harry, solo a dos palmos de mi cara, mirándome a los ojos fijamente. –Es una sensación extraña, ¿cierto?
Había mucho vapor, ya no pensaba en nada, observaba todo a mí alrededor, varios niños y niñas corrían detrás de sus padres, emocionados y sobresaltados. Otros adolescentes, caminaban en grupos con sus mascotas en jaulas, charlaban emocionados, como si nunca se hubieran encontrado en vacaciones. Y ya los casi adultos, se reían a carcajadas, con unas varitas de regaliz, reconocí que eran una de los objetos que vendían el Tío George y el… Tío Fred. Traté de dejar mi mente en blanco, y focalizarme en todo lo nuevo que estaba viendo ahora. Apareció James tras mí. – ¿A que no existe la estación nueve tres cuartos? –Sacó el boleto, me miró y pronunció un rotundo y energético. - ¡Há!


Atrás de james, aparecieron Hermione y Ron, aferrando las manos de sus hijos. Se reunieron en un espacio que había en la estación. Lily miraba a Harry, aferro el brazo de su padre, sollozando.
-Dentro de tú también irás –la consoló Harry.
-Faltan dos años –sollozo Lily. -¡Yo quiero ir ahora!
En la estación se producía un bullicio total, James fue al encuentro con su hermano menor, reanudando la discusión que habían iniciado en el coche. – ¡No señor! ¡El otro año no me pondrán en Slytherin! ¡Ni hablar! ¡Jamás! -¿Quieres terminar ya, James? –Dijo Ginny. –Solo he dicho que cabía la posibilidad de que lo pongan en Slytherin. –Se defendió James sonriendo con burla a su hermano menor. -¿Qué tiene eso de malo?, a lo mejor lo ponen…
Pero James detectó la severa mirada de su madre y calló. Se corrió al lado de Fred, y sonrieron con burla, mirando encima del hombro a Albus.
Ron miraba de reojo el andén, y señaló a lo lejos. Cuatro personas resaltaban entre la neblina.
-¡Miren quiénes han venido!
Draco Malfoy también se hallaba en la estación con su esposa y sus dos hijos; llevaba un abrigo oscuro abotonado hasta el cuello, y las pronunciadas entradas resaltaban sus angulosas facciones. Sus dos hijos se parecían a Draco tanto como James y Albus a Harry. Draco se dio cuenta que Harry, Ron, Hermione y Ginny lo miraban; los saludo con una cabeceada y se dio la vuelta.
-Así que ése es Snake, y el pequeño Scorpius. –Murmuro Ron-. Asegúrense de superarlo en todo, James, Fred. Les dejo mi confianza en que lo humillarán. Y tu Rose, el próximo año, le superas a ese Scorpius en los exámenes. Suerte que has heredado la inteligencia de tu madre.
Escuchaba como Hermione le protestaba a Ron, de no enemistarnos antes de empezar el año, en eso me agarraron del brazo y me arrastraron un poco más alejados de todos, me gire, James estaba jadeando.
-¡Ven apresúrate!, ni te imaginas lo que vas a ver. –James agarro a Fred del chaleco y lo condujo a lugar apartado, donde justo al frente de ellos dos, se encontraban dos personas, que cuyos rostros no se reconocían por la neblina. James señalo a esas dos personas, estaban pegadas. Ya cuando la neblina se iba, Fred reconoció a las dos personas, una cabellera rubia y el otro alto, delgado y con su cabello extrovertido. Unas nauseas vinieron con eso. -¡Qué asco! –El muchacho corrió a toda velocidad, mientras sus pensamientos le hacían jugarretas, la rabia empezó a arder en el interior, pero ¿Por qué estaba tan furioso? Es más, debería estar regocijado de la alegría, pues Victoire es feliz. El sentimiento de asco e irritación no se iba. Fred empezó a correr más y más rápido. James lo seguía jadeando, hasta que llegaron al grupo de adultos y pequeños, sin aliento.
James se encaminó al centro, como para comenzar un discurso. –Teddy está ahí –dijo sin aliento, señalando hacia atrás-. ¡Acabo de verlo! ¿Y saben que estaba haciendo? ¡Besuqueándose con Victoire! –Miró a los adultos y la decepción se expresó en su rostro, al ver la desinteresada reacción. -¡Nuestro Teddy! ¡Teddy Lupin! ¡Estaba besuqueándose con nuestra Victoire! ¡Nuestra prima! Le pregunté a Teddy que estaba haciendo...
-¿Los has interrumpido? –Pregunto Ginny.- ¡Eres igual que Ron!
-… ¡y me contesto que no era asunto mío! Y luego me dijo que me largara. ¡Se estaban besuqueando! –añadió James, como si temiera no haberse explicado bien. – ¡Fred también los vio!
-¡No me metas en esto! –Saltó Fred, sintiéndose como si hubiera cometido un crimen.
-¡Ay! ¡Sería maravilloso que se casaran! –Susurró Lily, extasiada -¡Entonces Teddy sí formaría parte de la familia!
-Fred y Teddy vienen a cenar unas cuatro veces por semana. –terció Harry. -¿Por qué no les proponemos que se queden a vivir con nosotros, y asunto concluido?
-¡Eso! –Saltaron James y Fred en unísono. - ¡A mí no me importaría compartir la habitación con Al! ¡Teddy puede instalarse en mi dormitorio con Fred! –Añadió James.
-¡Ni hablar! –Repuso Harry con firmeza – Al y tu compartirán habitación cuando quiera demolerá la casa. –Miró la hora en el abollado y viejo reloj de bolcillo – Son casi las once. Será mejor que suban al tren.
-No te olvides de darle un beso de mi parte a Neville! –le dijo Ginny a James al abrazarlo.
-¡Mamá! ¡No puedo darle un beso a un profesor!
-Pero si tú lo conoces. – James puso los ojos en blanco, Fred soltó una risita.
-Fuera del colegio, estoy de acuerdo, pero Teddy me dijo que él es el profesor Longbottom ¿no? No puedo entrar a la clase de Herbología y darle un beso de tu parte.
James sacudió la cabeza ante la ingenuidad de su madre. Le dio un abrazo a su padre y subió de un salto al tren. -¡Te espero Fred! ¡Apúrate!
Ginny se despidió de Fred con un beso. –Nos veremos en Navidad.
-Adiós, Freddy –dijo Harry al abrazar a su ahijado –No olvides que Hagrid los ha invitado a ambos a tomar té el próximo viernes, no te metas con Peeves, y no retes a nadie en duelo hasta que hayas adquirido un poco de experiencia.
Fred subió al fin, y Hermione cerró la puerta tras él. Corrió por el pasillo hasta encontrar a James, que se despedía por la ventanilla, le hizo un hueco para que Fred se asomara también. Recién me percaté de que todas las miradas se dirigían a Harry. -¿porqué te miran todos así? –preguntó Albus, y Rose miró a los alumnos.
-No le des importancia. –Dijo Ron -Es a mí a quien miran, porque soy muy famoso.
Albus, Rose, Hugo y Lily rieron. El tren se puso en marcha y Harry caminó unos metros a su lado por el andén, contemplando el delgado rostro de su hijo y la melena de su ahijado, que era muy parecida a la de Sirius. Encendidos ya de la emoción. Harry siguió sonriendo y diciendo adiós con la mano, aunque le producía cierto pesar alejarse de sus dos retoños…
El último rastro de vapor se esfumó en el cielo cuando el tren tomó una curva.
Fred no lo podía creer, se alejo de todos sus seres queridos sin ningún sentimiento horroroso, si no con una alegría enorme, al fin y al cabo, no se sintió solo al ver que sus padres ya no estaban. Se acurruco en el cómodo sofá, charlando con James. Viendo el paisaje de grandes terrenos verdosos y desconocidos, tratando de adivinar, que sorpresas y aventuras le tocaran vivir en Hogwarts.






2

Gregob Lonthesk


Ya el tren está en marcha a todo vapor. Se sentía la emoción en el aire. Varios magos jóvenes corrían por el pasillo del expreso Hogwarts, que traqueteaba por la campiña, otros hablaban bulliciosamente en los compartimientos, y muchos gozaban del carrito de golosinas.
Fred, sentado en la esquina del compartimiento, con la cara pegada al cristal. Sacó su varita mágica, una reluciente varita de treinta coma cinco centímetros, hecha de sauce, y núcleo de cola de unicornio macho. –Te aseguro que puedo hacerte aparecer un grano. –Le dijo mientras le mostraba su varita a unos palmos de su nariz.
-Ni siquiera puedes mover una taza con tu varita – Se mofó James, mientras sacaba su varita de su mochila. –Te apuesto 1 gallegon a que yo te hago aparecer un grano.
-Trato hecho.
James apunto la varita entre los ojos de Fred, apretando fuertemente la varita. – ¡Baba de sapo, uñas de la mano, haz que en esta cara aparezca un grano!
Fred cerró los ojos, frunciendo el ceño, pasaron unos minutos y alzo las cejas, abrió los ojos, vio a James, que tenía la boca formando una “o” casi cómica, se trato de mirar la nariz, pero era inútil, se toco la nariz, pero algo raro había, esa no era su nariz, se sentía algo viscoso . James estaba pálido como la cera, observaba a Fred sin respirar. -¡Perdóname, no fue a propósito, yo… yo solo…–Dijo James impactado.
-¡Qué me hiciste! –Fred se tocaba la nariz, la estiraba, llegaba como a unos 5 centímetros. -¡Regrésala! ¡Regresa mi nariz!
-No sé… aunque… - Soltó una carcajada, y dijo con una sonrisa burlona –Te ves mejor así.
-¿Quieres tener una nariz moco?, tranquilo yo te puedo dar una igual. –Fred se levantó apuntando el rostro de James.
-¡No lo hagas! ¡La arreglaré! ¡Enserio! ¡¡No lo…!!
La puerta del compartimiento estaba abierta, en el umbral había un muchacho pálido, con aspecto enfermizo, su cabellera marrón claro se levantaba con la corriente que había en el pasillo, ya llevaba puesta la túnica negra reluciente, era más alto que los dos muchachos, sus ojos grandes y verdes miraban de hito en hito a Fred y James. -¡Qué rayos es eso! –Dijo el muchacho impactado señalando la mocosa nariz. Fred, que ya dejo de apuntar a James, para cubrirse la nariz con las manos. –No es asunto tuyo. –balbuceó Fred, echando rápidos vistazos al pasillo.
-Solo queríamos aparecer un grano. –Saltó James arrepentido, temiendo de que se iba a meter en problemas.
-No te preocupes… -Dijo el muchacho con asco, saco su varita mágica de su túnica, la apunto a la zona de mucosidad y murmuro unas palabras. Al rato la nariz de Fred volvió a la normalidad. –Creo que deberás tomar algo para eso, no sé si mi hechizo dure mucho. No soy experto ni nada. –Al muchacho se le dibujo una sonrisa en los sabios. - ¿quién formulo el hechizo? –Pregunto el muchacho con un aire de superioridad.
-Yo, fue un hechizo que me enseñó mi tío George, me dijo que era para que te aparezcan granos, y me aconsejo que se lo hiciera a mis rivales, pero…
-Veo que te a echo una broma ¿no? –Le interrumpió el muchacho. –Haz el hechizo de nuevo.
James miró al muchacho con tal humillación, que tomo su varita, le apunto al inexpresivo rostro del muchacho. Y antes de que pudiera decir nada, formulo el falso hechizo con una rapidez asombrosa, pero no pudo pronunciar la última palabra, su lengua estaba rígida y pegada al paladar, no podía articular las palabras. Se llevó las manos a su boca y tocó su paladar, giró y vio a Fred, su mirada estaba clavada al umbral. Al lado del muchacho enfermizo, se encontraba un joven, mucho más alto que el muchacho, tenía el pelo grasoso y sus ojos negros de furia observaban a James. Era pálido igual que el muchacho, pero su rostro expresaba peligro, llevaba una insignia de prefecto reluciéndole en el pecho. Hubo un silencio incómodo, hasta que el joven apunto nuevamente a James. -¡Finite! –murmuró el joven.
Dicho esto guardó su varita por dentro de la túnica, y le echo una mirada severa a James. –Cada vez los de primer año vienen más superficiales. –Dijo mientras embozaba una sonrisa maquiavélica. –Soy Temeus Aston, el prefecto de Slytherin. ¿Te doy un consejo niño?, no uses hechizos a rimas, solo son obras de magos incapacitados, que su único objetivo es bromear con la magia. –Dijo con severidad el joven. Le sostuvo la mirada a James por un largo rato. Lo observo de pies a cabeza, centralizándose en su remolino en el cabello, y de las facciones de su cara.

-¿Otro Potter? –Pregunto burlón. - ahora tú serás el que llame la atención, no me sorprende, tu padre era tan orgulloso y egocéntrico, no podía ni pasar un día en que se mirara su propio ombligo.
La ira se apodero de James apretó tan fuertemente su varita, que le llegaba a tiritar la mano. Fred quedo atónito por tan sorprendente presentación, ¿cómo el sabia eso de Harry? Tal vez eran solo prejuicios y calumnias.
-¡Eso no es verdad! ¿Cómo…como te atreves a hablar así de mi padre? ¡El fue un héroe! –Replico James desesperado.
¡Ha! Un héroe, claro. –Embozo nuevamente una sonrisa burlona. –Supongo que eres uno de los que lucen músculos en vez de cerebro…
-Y que te hemos hecho nosotros a ti, que obviamente no tienes ninguna de las dos cosas. -Intervino Fred.
James miró a Fred, haciéndole una mueca en signo de “gracias por el apoyo”. El muchacho de aspecto enfermizo soltó una carcajada, pero calló rápidamente al ver la mirada asesina del joven.
Este miró a Fred, y rió. –Un traicionero a la sangre limpia, que desperdicio. –Dijo mientras reía. –Ya veo porque mataron a tus padres, tener a un hijo como tu sería una tortura de por vida.
James agarró a Fred, que ya se había levantado para golpear la inmunda cara burlona del joven. La ira explotó por dentro de Fred, tratando de zafarse, mientras murmuraba palabrotas.
Los cuatro estaban petrificados en el compartimiento, estaba a punto de empezar un duelo.
Fred tenía la mirada clavada en el joven de pelo grasiento, James sostenía cuanto pudiera a Fred. Ya se había desvanecido el aire enfermizo del muchacho del umbral, miraba con asco al extraño que había aparecido junto a él.
Ya cuando iba a empezar los hechizos disparatados, aunque James apenas sabía convertir viscosos los objetos, y Fred desconocía cualquier hechizo, se escucho una voz de un hombre, a lo lejos, Fred trataba de entender lo que decía, pero no lograba escuchar. A la vez de que se acercaban unas pisoteadas la voz se escuchaba más fuerte. – ¡Temeus! –Se escuchó.
– ¡Temeus Aston!
El joven alto de pelo grasiento dio unas cuantas miradas al fondo del pasillo, le dirigió una mirada de odio a los tres y partió dando zancadas por el pasillo.
-¡Oh! Aquí estas, bienvenido Temeus, te quería invitar a tomar el té, en mi compartimiento, hay otros estudiantes, de seguro que conocerás a alguno, pues… -La voz del hombre se perdió…
Los tres muchachos se miraban, cada uno sumido en sus pensamientos. La ira no se iba, Fred se soltó de James, cerró de un portazo, se tiro al sofá, entrelazo los brazos y pego nuevamente su cara el cristal, frunciendo el ceño y se quedo allí.
-¿Qué se cree… ese mal hablado? –Explotó James, al pasar unos segundos. –Es un sinvergüenza, ¡un asqueroso y mugriento idiota! … ¡Un…! –No termino su oración, al ver que el muchacho, que había quedado dentro del compartimiento, lo miraba como si fuese una luz de gloria.
-¿Tengo algo en la cara? –Le preguntó James al muchacho.
-¡Eres Potter! ¡James Potter! –Dijo el muchacho con euforia. –Nunca pensé conocer a uno.
-Tampoco es una reliquia para que te dirijas a él así –Saltó Fred con irritación.
-oh, Perdón, no quise ofenderte. –Dijo el muchacho con sarcasmo. –Fred levanto su cabeza del cristal, lo miro de reojo y se acurruco nuevamente en el sillón. Por la mente le pasaban imágenes rápidas e inconexas: Harry despidiéndose en el tren; El joven de pelo grasiento hablando de sus padres; destellos de luz verdes; y la voz de James… ¿La voz de James?
-¡Fred! ¡Despierta! – Fred levanto la cabeza levemente. El cielo ya estaba oscuro, con pintitas blancas, las estrellas ya están apareciendo. Las luces del pacillo estaban encendidas, también la del compartimiento. James estaba sentado frente a Fred, y en el sillón opuesto estaba sentado el muchacho pálido. Al parecer estaban en una conversación o algo parecido, ya que los dos parecían amigos cercanos. Fred se incorporó rápidamente.
-¡Por fin te has despertado! –Le dijo James animado. –Ya estamos llegando a Hogsmade. –Este ya estaba con su túnica de negra.
Fred sin decir nada se levanto y empezó a hurgar en su maleta. Dejando a un lado la ropa muggle, cogió una túnica negra idéntica a la de James. Se la puso, se arreglo y se sentó nuevamente viendo a los dos muchachos.
-Te has dormido todo el viaje. –Dijo el muchacho a Fred.
-La noche anterior no dormí muy bien. –Confesó Fred. Y era cierto, los dolores de estómago no le permitieron una buena noche.
-Claro, me imagino los nervios. –Dijo el muchacho, mientras daba unas miradas por el cristal.
-Bueno… ¿y tú? –Saltó James. -¿No estabas nervioso?
-¿Nervioso? ¡Claro que no! Estoy mucho más cómodo aquí que en mi otro hogar.
-¿Por qué? – Preguntó Fred incrédulo.
-No es de tu incumbencia. –y el muchacho se dio la vuelta, observando el pasillo.
James miró a Fred, y le hiso una mueca de indiferencia. Y siguieron el viaje sin pronunciar palabra alguna.
Los paisajes eran hermosos, aunque no se podían ver a su total plenitud, la oscuridad de la noche envolvía las montañas, y lo que apenas se podía ver, era alumbrada por la luz de la luna llena. Habían muchas siluetas en la oscuridad, algunas tenebrosas. Fred empezó a imaginarse que se movían. Así paso el rato, hasta que se dio cuenta de algo.
- Este... -Balbuceo Fred por un momento. - Soy Fred, se me había olvidado presentarme.
- Ah. -Saltó el muchacho. -Oh disculpa, soy... -El muchacho sonrojó un poco. - Mi nombre... es Greg... Gregob. -Miro asustado las caras de los dos chicos. Pero no sucedió nada.
- Pues, un gusto. -Le sonrió James. - Tu ya sabes mi nombre... -embozo una sonrisa de oreja a oreja.
Los tres chicos conversaron animadamente en el compartimiento, sobre todo lo que van a ver, sobre sus conocimientos y cada uno daba la idea de como es Hogwarts. Emocionados por toda la conmoción, duraron hasta que por la ventanilla se veían casas, muy parecidos a negocios. La exaltación, emoción y nerviosismo se sentía en el aire del expreso Hogwarts.

*Continua*






Espero que les haya agradado. Es la primera vez que escribo una historia "de verdad", (espero que no se note mucho). He leído mucho, la saga completa de Harry potter. Unos cuantos de Narnia, y uno recomendado "El Alquimista". Bueno espero que resalten mis fallas para mejorarlas. Con que lo lean, me basta. Hasta la próxima.

Les dejo unas fotos de los personajes, de como me los imagino yo :B

Personajes Principales

Fred Black.

11 años, Primer año en Hogwarts.

James Potter.


Gregob Lonthesk


Personajes secundarios

Albus Potter


Lily Potter


Hugo Weasley


Rose Weasley

Se ve algo extraña la imagen, pero esta cute.

Ted Lupin


Victoire Weasley


Temeus Aston



Snake Malfoy

encontre esta y pense. "¡Esta es perfecta!, solo que no se le ve la cara ._." imaginense a Draco cuando chico. A los 11 años son muy parecidos los dos. (Se ve tambien draco cuando grande *-*)

Scorpius malfoy


Y eso. saludos a todos.
Datos archivados del Taringa! original
10puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
9visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

M
MaKuLupin🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts2
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.