BIENVENIDOS A MI POST
Esta mañana he leído que a una famosa medium británica se le ha acabado el chollo en España. Que, al ya no aparecer en la tele, la gente ya no va a sus espectáculos y ya no gana dinero suficiente para montarlos...espectáculos.
Espectáculos, esa es la palabra. Y no pasaría nada si la gente que asiste fuese convencida que sólo es un espectáculo, una ilusión, un juego de prestiligitación psicológica...pero no es así. La gente va a esos sitios por dos motivos evidentes. Uno, por el morbo insano de poder comprovar cómo los demás se desmoronan al saber de sus seres queridos (vivir emociones fuertes a costa de los muertos própios y ajenos). Y los otros movidos por el gran vacío afectivo que la pérdida de un ser querido nos ha creado.
Señores, jugar con ésto no es decente.
Desde tiempo inmemorial, el contacto con nuestros muertos ha sido una práctica realiza por todas las razas y religiones como algo própio de nuestro lado más espiritual y esotérico.
Se les ha adorado, recordado, pedido consejo... Ha sido nuestra manera de hacer frente a la nada, al vacío, al miedo del barranco y del olvido. Ha sido nuestra manera de decir que el ser humano no sólo es un conjunto de materiales con movilidad, sinó que somos algo más...QUE TENEMOS UN ALMA INMORTAL.
La mayoría de estos ritos siempre se han hecho con un cierto grado de respeto y de convencimiento de que el mundo espiritual existe y que, unos pocos (que además creen que es así) pueden estar en contacto con él.
Pero...¡Ay, amigo! Aquí entra en juego la picaresca que tanto caracteriza a nuestra especie.
Siempre están los que ven en la necesidad de los otros una oportunidad de negocio, y esto es la base de la oferta y la demanda, hasta aquí bien. Pero cuando lo que ofreces es mentira, eso es una estafa.
Más delito tiene el aprovecharse del mal de prógimo, de sus sentimientos, de su amor a un ser perdido. Pero es que, además, lo convierten en espectáculo para convertirse en estrellas mediáticas. Es tan grande su ego y su prepotencia que, con una caradura y una poca vergüenza que raya lo increíble, contratan detectives y tienen equipos de gentes encargados de recopilar datos de sus posibles "víctimas"... vamos, unos auténticos psicópatas sólo comparables a los estriónicos telepredicadores (a los que hay que darles de comer aparte, ya habrá tiempo)
Pues, a mí, se me revueve el estómago.
BASTA DE ESTA BASURA
NO TE MARCHES SIN COMENTAR
COMENTEN, COMPARTAN Y QUE RULE, QUE PARA ESO ESTÁ
EL TIMO DE LOS VIDENTES
Esta mañana he leído que a una famosa medium británica se le ha acabado el chollo en España. Que, al ya no aparecer en la tele, la gente ya no va a sus espectáculos y ya no gana dinero suficiente para montarlos...espectáculos.
Espectáculos, esa es la palabra. Y no pasaría nada si la gente que asiste fuese convencida que sólo es un espectáculo, una ilusión, un juego de prestiligitación psicológica...pero no es así. La gente va a esos sitios por dos motivos evidentes. Uno, por el morbo insano de poder comprovar cómo los demás se desmoronan al saber de sus seres queridos (vivir emociones fuertes a costa de los muertos própios y ajenos). Y los otros movidos por el gran vacío afectivo que la pérdida de un ser querido nos ha creado.
Señores, jugar con ésto no es decente.
Desde tiempo inmemorial, el contacto con nuestros muertos ha sido una práctica realiza por todas las razas y religiones como algo própio de nuestro lado más espiritual y esotérico.
Se les ha adorado, recordado, pedido consejo... Ha sido nuestra manera de hacer frente a la nada, al vacío, al miedo del barranco y del olvido. Ha sido nuestra manera de decir que el ser humano no sólo es un conjunto de materiales con movilidad, sinó que somos algo más...QUE TENEMOS UN ALMA INMORTAL.
La mayoría de estos ritos siempre se han hecho con un cierto grado de respeto y de convencimiento de que el mundo espiritual existe y que, unos pocos (que además creen que es así) pueden estar en contacto con él.
Pero...¡Ay, amigo! Aquí entra en juego la picaresca que tanto caracteriza a nuestra especie.
Siempre están los que ven en la necesidad de los otros una oportunidad de negocio, y esto es la base de la oferta y la demanda, hasta aquí bien. Pero cuando lo que ofreces es mentira, eso es una estafa.
Más delito tiene el aprovecharse del mal de prógimo, de sus sentimientos, de su amor a un ser perdido. Pero es que, además, lo convierten en espectáculo para convertirse en estrellas mediáticas. Es tan grande su ego y su prepotencia que, con una caradura y una poca vergüenza que raya lo increíble, contratan detectives y tienen equipos de gentes encargados de recopilar datos de sus posibles "víctimas"... vamos, unos auténticos psicópatas sólo comparables a los estriónicos telepredicadores (a los que hay que darles de comer aparte, ya habrá tiempo)
Pues, a mí, se me revueve el estómago.
BASTA DE ESTA BASURA
A LA CARCEL CON LOS ESTAFADORES
NO TE MARCHES SIN COMENTAR
COMENTEN, COMPARTAN Y QUE RULE, QUE PARA ESO ESTÁ