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Primera Guerra Servil. En busca de la libertad

Ciencia EducacionFecha desconocida
Bienvenidos a mi post. Hacía mucho que no posteaba algo y tenía ganas de aportar algo interesante. Hoy les traigo la Primera Guerra Servil.

Primera Guerra Servil. En busca de la libertad

La existencia de una institución que comportaba la supresión de la libertad de los individuos y reducía a hombres y mujeres al estatus de objetos sobre los que se podía tener la propiedad, provocó diversos movimientos de resistencia, protagonizados por esclavos que ansiaban recuperar la libertad y acabar con un trato y una situación injustas.

Sicilia fue el escenario de dos de estas rebeliones de esclavos, las cuales nos permiten conocer algo más la actitud de aquellos que sufrían una situación de total sometimiento no solo a la autoridad de sus dueños, sino también a las estructuras jurídicas de la sociedad en la que vivían.

La primera de estas revueltas tuvo lugar entre los años 135 AC y 132 AC.

Así eran vendidos los esclavos


Inicio de la revuelta

La primera rebelión de esclavos en Sicilia se originó como una pequeña revuelta en la hacienda de un aristócrata llamado Damófilo, oriundo de la ciudad de Enna y conocido por su crueldad e inhumanidad en el trato a sus esclavos. Éstos, hartos de los maltratos y abusos a los que eran sometidos por Damófilo y su mujer Megálide, decidieron confabularse para matar a la pareja y poner fin a sus penalidades.

Antes de actuar, los conspiradores consultaron a Euno, un esclavo de origen sirio que tenía fama de mago y del que se creía que podía predecir el futuro. Quisieron saber de él lo acertado de las intenciones rebeldes y si éstas contaban con el respaldo de los dioses.

Estatua de Euno


La respuesta afirmativa dada por Euno a la consulta puso en marcha la rebelión. Los revoltosos reunieron durante la noche a unos 400 esclavos en las afueras de la ciudad de Enna que, armados con todo aquello que pudieron encontrar y tras conjurarse y realizar algunos sacrificios, iniciaron, liderados por Euno, una matanza entre los habitantes de la ciudad.

Muchos de los esclavos de la ciudad se sumaron, entonces, a la carnicería atacando primero a sus dueños y agrediendo después a otros. Sin embargo, los rebeldes no pudieron hallar a Damófilo y a Megálide. Solo más tarde fueron informados de que la pareja no estaba en la ciudad, sino que se había trasladado a una de sus propiedades en las afueras, por lo que algunos de los esclavos fueron enviados en su busca. Una vez localizados fueron apresados y traídos de vuelta a la ciudad, sufriendo un gran número de ultrajes en el camino.

Damófilo fue conducido al teatro de la ciudad, lugar en el que se habían reunido los esclavos rebeldes, donde inició su defensa y la de su mujer. Si bien, cuando comenzaba a convencer a los allí presentes, dos esclavos hostiles a su persona, llamados Hermeias y Zeuxis, acabaron con su vida delante de todos, clavándole uno la espada en el pecho y cercenándole el otro la cabeza con un hacha. Por su parte, Megálide fue entregada a sus esclavas, las cuales tras torturarla la mataron arrojándola desde un precipicio. Dos episodios dramáticos y estremecedores que nos muestran la crudeza y la brutalidad de la situación.

Estos hechos contrastan, con el trato que los rebeldes dieron a la hija de Damófilo y Megálide, a la que se le perdonó la vida debido al trato humano y bondadoso que siempre había mostrado hacia los esclavos de sus padres. Así, la joven fue escoltada por un grupo de esclavos, del que formaba parte el propio Hermeias, hasta la ciudad de Catina, lugar donde vivían algunos parientes de la muchacha.

Fue en el mismo teatro donde se acabó con la vida de Damófilo, en el que los esclavos nombraron rey a Euno, no por su coraje o sus cualidades como líder, sino gracias a sus “trucos”, a su resolución a la hora de iniciar la revuelta y a los augurios favorables que contenía su nombre, cuyo significado, como adjetivo, era el de “bien dispuesto” o amistoso.

La voluntad de afianzar la rebelión y de controlar la situación llevó a Euno a tomar diversas medidas. Reunió una nueva asamblea en la que condenó a muerte a todos los ciudadanos de Enna excepto a aquéllos que supieran fabricar armas, a los que encadenó y obligó a elaborarlas. También perdonó a los que en el pasado le habían mostrado simpatía y amabilidad, cuando era obligado por su amo a entretenerles con sus trucos de magia. El líder rebelde tampoco demostró demasiada piedad por sus antiguos propietarios, Antígenes y Pitón, a los que mató con sus propias manos.

Ciudad de Enna


Euno adoptó una indumentaria propia de la realeza que incluía el uso de la diadema sobre su cabeza; cambió su nombre por el de Antíoco, propio de la dinastía real seléucida que gobernaba en Siria, región de la que él mismo era originario; y proclamó reina a su mujer, oriunda como él de la ciudad de Apamea. Nombró un consejo real, del que formaba parte un tal Aqueo, un rebelde que había demostrado una gran capacidad como organizador y como hombre de acción, y llamó sirios a aquellos que le seguían.

Tres días después de iniciada la rebelión, Euno disponía de una fuerza que incluía a más de 6.000 hombres bien armados, a los que se sumaban otros combatientes peor equipados que tan solo disponían de “hachas, hondas, hoces, estacas endurecidas por el fuego o espetones de cocina”. La extensión del levantamiento por diversas regiones de Sicilia, permitió que el ejército de esclavos rebeldes llegara pronto a contar con más de 10.000 soldados.

La rebelión se expande. Aparece Cleón

Las noticias del éxito de la rebelión se expandieron pronto por la isla e incitaron a otros esclavos a seguir su ejemplo. Uno de ellos fue Cleón, esclavo dedicado a la cría de ganado que convenció a otros para rebelarse. De esta forma Cleón consiguió reunir un grupo de 5.000 rebeldes con los que tomó la ciudad de Agrigento y saqueó el territorio cercano.

Parece ser que el inicio de esta nueva insurgencia llevó a los propietarios de esclavos sicilianos a concebir ciertas esperanzas de que ambos grupos de rebeldes llegaran a enfrentarse entre ellos, posibilidad ésta que podría devolver la calma a la isla. Si bien, el sometimiento de Cleón a la autoridad de Euno, treinta días después del inicio de la revuelta, hizo desvanecerse pronto sus expectativas.

Así pues, el territorio dominado por los esclavos rebeldes incluiría el sureste de la isla, una área delimitada por una línea imaginaria con origen en la ciudad de Agrigento que atravesaría Enna, y llegaría hasta Tauromenium, lo que vendría a representar, más o menos, la mitad de la isla.

Mapa del territorio


Roma comprendió pronto la amenaza que la rebelión de esclavos de Sicilia suponía para sí misma y los territorios que dominaba, ya que una parte importante de su sistema económico estaba basado, cada vez más, en la mano de obra servil.

La respuesta de Roma. Comienza la guerra contra los esclavos

Roma destinó fuerzas militares para acabar con la insurrección siciliana. Durante los primeros años del conflicto, que hemos de recordar que no sabemos exactamente cuando se originó, el Senado romano envió a la isla a diversos gobernadores de rango pretoriano para hacerse cargo de la situación, Manlio; Lentulo; L. Calpurnio Pisón Frugi y L. Plaucio Hipseo.

Estos pretores combatieron a los esclavos rebeldes, aunque fueron superados por ellos. Plaucio Hipseo se enfrentó a los insurgentes, poco después de llegar a la isla, con una fuerza de 8.000 soldados sicilianos. Este gobernador no tuvo más suerte que sus predecesores y fue también derrotado por las fuerzas conjuntas de Euno y Cleón, que ascendían, en aquel momento, a 20.000 hombres armados. Los rebeldes llegarían, con el tiempo, a sumar la fabulosa cifra de 200.000 hombres.

En el año 134 a.C. Roma, consciente de la magnitud de la rebelión, envío a Sicilia a uno de los dos cónsules, C. Fulvio Flaco, con un ejército consular compuesto de, al menos, dos legiones, el doble de las fuerzas asignadas a los pretores, hecho que indica la importancia que Roma daba al asunto, nada sorprendente si recordamos que Sicilia era una de sus principales bases de abastecimiento.

Flaco, sin embargo, tampoco tuvo demasiado éxito en la lucha contra los rebeldes y fue sustituido, al año 133 a.C., por otro cónsul, L. Calpurnio Pisón Frugi, el cual ya había sido destinado anteriormente a la isla como gobernador de rango pretoriano para luchar contra los insurgentes. Aunque Pisón sufrió algunos reveses, consiguió apoderarse de la ciudad de Morgantina, en la cual acabó con la vida a 8.000 esclavos rebeldes, y asedió la ciudad de Enna, hecho que conocemos gracias al descubrimiento allí de proyectiles de honda que llevaban gravado su nombre y su cargo.

A pesar del avance romano, los esclavos rebeldes aún mantenían la mayoría de sus posesiones y controlaban un amplio territorio en la isla. Sin embargo, Roma estaba decidida a imponer definitivamente su autoridad y a recuperar un territorio considerado por ella estratégico, por lo que en el año 132 a.C. envió a un nuevo cónsul, Publio Rupilio, para hacerse cargo de las operaciones militares. El primer objetivo del nuevo comandante romano fue la ciudad de Tauromenium, a la que puso sitio.

Comano, hermano de Cleón, fue capturado por las fuerzas romanas durante este asedio al intentar escapar de la ciudad. A pesar de la dureza del bloqueo, Tauromenium solo pudo ser tomada gracias a la traición de un esclavo rebelde de origen sirio llamado Sarapión. Tras la captura de la ciudad, los cautivos fueron torturados y despeñados desde lo alto de una cima.

Una vez tomada Tauromenium, Rupilio se dirigió hacia Enna, el bastión principal de los rebeldes, donde, el asedio iniciado por Pisón el año anterior no había sido abandonado y continuaba dirigido ahora por un tal Perpena.

Vista de Tauromenium.


En el caso de Euno es interesante su triste final, el líder rebelde murió en prisión, en la ciudad de Morgantina, donde padeció una dolencia que provocó literalmente que su carne se “desintegrara en una masa de piojos” una afección acorde a su vileza.

Rupilio dio muerte a más de 20.000 esclavos durante su campaña en Sicilia. Tras la toma de Tauromenium y de Enna, los baluartes más importantes dominados por los esclavos rebeldes, Rupilio se dedicó, al frente de algunas tropas escogidas, a pacificar la isla, acabando con los restos dispersos del levantamiento.

Finalizaba, así, la primera rebelión de esclavos en Sicilia, dejando tras de sí un gran número de bajas tanto en el bando de los rebeldes como en las filas romanas, y evidenciando las contradicciones, económicas, sociales y políticas que la extraordinaria expansión del dominio romano por el Mediterráneo estaban generando y que llevarían, en un futuro cercano, al estallido de nuevos levantamientos serviles, como el liderado por Espartaco (73-70 a.C.), que lucharon contra una realidad injusta que los reducía a la esclavitud y les forzaba a renunciar a la libertad.

Aunque las revueltas de esclavos impactaron a los romanos de forma importante en los momentos en las que éstas se produjeron, no tuvieron consecuencias importantes en lo que respecta la organización social y económica del periodo.

Fin

Espero que les haya gustado. La semana próxima estaré publicando la Segunda Guerra Servil.
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