InicioArteFrases de un genio, Omar Khayyam (3º parte)
Rubaiyat. de Omar Khayyam.



Son 170 cuartetas, esta es solo la tercera parte.






CXV


La bóveda celeste bajo la cual vagamos,
finge una linterna mágica de la que el sol es la lámpara.
Y el mundo es el telón
donde vacilan nuestras imágenes.

* * *

CXVI


Decía la rosa:"Soy la delicia del mundo.
¿Es posible que un perfumista me haga sufrir?"
Cantaba un ruiseñor:
"Un día de felicidad, engendra un año de lágrimas.

* * *

CXVII


Esta noche, o mañana, ya no existirás.
Este es el instante de pedir un vino color rubí.
¡Ah demente! ¿Te comparas a un tesoro
y piensas que los ladrones han de venir a violar tu tumba para huir con tu cadáver?

* * *

CXVIII


Sultán: tu glorioso destino estaba escrito en las constelaciones
donde brilla el nombre de Khosrou. Desde el amanecer de los tiempos,
tu caballo de áureos cascos galopa entre los astros.
Cuando pasas, un vértigo de estrellas te oculta a nuestros ojos.

* * *

CXIX


No es amor el sentimiento que no arrasa.
¿Brinda acaso un tizón el calor de una hoguera?
Noche y día y durante el resto de su vida,
el amante verdadero se consume de dolor y de placer.

* * *

CXX


Puedes penetrar la noche que nos cerca.
Puedes ir hasta el último límite.¡Todo en vano!
Adán y Eva ¡Cuán amargo debió ser vuestro primer beso
para engendrarnos tan desesperados!

* * *

CXXI


Las estrellas dejan caer sus pétalos de oro. Más,
¿Porqué todavía no esmaltaron mi jardín?
Como el cielo derrama sus flores por la tierra,
vierto dentro de mi cáliz negro un vino color de rubí.

* * *

CXXII


Bebo vino como la raíz del sauce bebe el agua cristalina del arroyo.
Solo Dios es Dios y Dios todo lo sabe-¿eso dices?-
Cuando me creó, sabía que bebería vino.
Si me negara a beber, la ciencia de Dios fracasaría.

* * *

CXXIII


Solo el vino te librará de tus dudas.
Solo el vino te impedirá vacilar entre las setenta y dos sectas.
No abandones nunca al poderoso mago
que puede transportarte a la región del olvido.

* * *

CXXIV


Pesa el rocío cada mañana sobre tulipanes, jacintos y violetas,
pero el sol los descarga de su brillante peso.
Pesa más, cada mañana, mi corazón en el pecho,
pero tu mirada lo alivia de su tristeza.


* * *

CXXV


Si quieres gozar la soledad magnífica de las estrellas y las flores,
sepárate de todos los hombres, aléjate de todas las mujeres.
No te avengas con nadie.
No te inclines sobre ninguna llaga ni participes de ningún festejo.

* * *

CXXVI


El vino tiene el color de las rosas.
Tal vez no sea sangre de viñas, sino de rosas.
Quizás no sea cristal éste cáliz, sino azul de mar profundo.
Tal vez no haya noche sino párpado del día.

* * *

CXXVII


El vino brinda a los prudentes una embriaguez semejante a la de los Elegidos.
Nos da la juventud, nos da lo que perdimos y nos da lo que anhelamos.
Nos quema como un torrente de fuego,
pero puede también trocar nuestra tristeza en agua refrescante.

* * *

CXXVIII


Cierra tu Corán. Piensa en libertad y encara sin miedo el cielo y la tierra.
Al pobre que pasa, entrégale la mitad de lo que posees.
Perdona a todos los culpables.
No entristezcas a nadie y escóndete cuando sientas deseo de sonreír.

* * *

CXXIX


¡Cuán débil el hombre y cuán implacable su destino!
Prestamos juramentos que no cumplimos y nuestra deshonra nos deja indiferentes.
Yo mismo procedo a veces como si hubiera perdido mis facultades.
Pero tengo la excusa de estar ebrio de amor.


* * *

CXXX


Escucha: Si este mundo no es más que una ilusión.¿Por qué te angustias?
¿Por qué piensas día y noche en tu miserable estado?
Abandona tu alma a la fantasía de las horas. Escrito está en tu destino.
Ningún borrón será capaz de corregirlo.

* * *

CXXXI


El halo que envuelve esta rosa,
¿es un arabesco de su aroma o la frágil defensa que le abandonó la bruma?.
La cabellera sobre tu rostro,¿es la noche que tu mirada ha de disipar?
¡Despierta bienamada! El sol dora nuestros cálices.¡Bebamos!

* * *

CXXXII


Decídete a no ver mas el cielo. Cuida que te rodeen gráciles doncellas y acarícialas.
¿Tienes dudas?¿Conservas aún la tentación de suplicar a Dios?
Antes de ti, otros seres le elevaron fervientes oraciones.
Todos partieron ya y tú no sabes si Dios les escuchó.

* * *

CXXXIII


La aurora: felicidad y pureza. Un inmenso rubí brilla en cada cáliz.
Coge dos gajos de sándalo:
transforma uno en laúd y quema el otro
para que uno en el otro nos perfumemos.

* * *

CXXXIV


Cansado de consultar inútilmente a los hombres y a los libros, he querido dialogar con el ánfora.
Posé mis labios sobre sus labios y murmuré: ¿A dónde iré cuando muera?
-el ánfora me contestó-
¡Bebe en mi boca!¡Bebe largamente!¡No retornarás jamás!

* * *

CXXXV


Si estás ebrio, Khayyám , eres feliz.
Si contemplas a tu bienamada de rosadas mejillas, eres feliz.
Si sueñas que no existes, eres feliz,
porque la muerte es igual a la nada.

* * *

CXXXVI


Atravesaba yo el desierto taller de un alfarero donde había alrededor de dos mil cántaros.
Hablaban apenas en un susurro. De pronto alguien clamó:
"Permitid a este caminante
la evocación de los alfareros y mercaderes que antaño fuimos".

* * *

CXXXVII


¿Dices que el vino es el mejor bálsamo?
¡Tráeme todo el vino del mundo!
¡Son tantas las heridas que punzan mi corazón!...
¡Todo el vino del mundo y que guarde el corazón todas sus heridas!

* * *

CXXXVIII


¡Que alma tan grácil la del vino! Alfareros:
Modelad para esta alma delicada cántaros de paredes tersas
Cinceladores de cálices: Redondeadles con primor para que ésta alma voluptuosa
pueda saciarse en el mar azul de su cristal.

* * *

CXXXIX


Ignorante que presumes de sabio:
preocupado te veo entre el infinito del pasado y el infinito del porvenir.
Quisieras poner límite entre estos dos infinitos y detenerte...
Siéntate antes bajo un árbol con un cántaro de vino y olvidarás tu impotencia.

* * *

CXL


¡Una aurora más! Día tras día descubro el esplendor del mundo
y lamento no poder agradecerle a su Creador;
pero tantas son las rosas que me consuelan y tantos los labios que se brindan a los míos.
Deja tu laúd mi bienamada ,los pájaros gorjean...

* * *

CXLI


Conténtate con saber que todo es misterio:
la creación del orbe y la tuya, el destino del orbe y el tuyo.
Sonríe a estos misterios como a un peligro que desprecias. Nada sabrás al franquear la puerta de la Muerte.
¡Paz a los hombres en el negro silencio del Más Allá!

* * *

CXLII


En el verde prado, la sombra de este árbol parece una isla.
Caminante: detén tu paso.
Entre la ruta que llevas y esta sombra que gira con lentitud
hay quizás un infranqueable abismo.

* * *

CXLIII


¿Qué haré hoy? ¿Iré a la taberna? ¿Iré a sentarme al jardín y meditaré sobre un libro?
Cruza un avecilla. ¿A dónde va?... Ya no la veo.
¡Oh embriaguez de un ave en el azur tropical!
¡Oh aflicción de un hombre en la fresca sombra de una mezquita!

* * *

CXLIV


¡Un poco más de vino, amada mía!
Tus faces no tienen aún el brillo de las rosas.
¡Un poco más de tristeza, Khayyám!
Va a sonreírte tu bien-amada.


* * *

CXLV


Este mundo es un rosedal.
Nuestros visitantes son las mariposas; nuestros músicos los ruiseñores.
Cuando no hay ni rosas ni frondas,
las estrellas son mis rosas y tus guedejas, mi selva.

* * *

CXLVI


Coperos: no traigáis las lámparas.
Extenuados, mis huéspedes se durmieron.
Veo lo bastante para observar su palidez. Yertos están y fríos como en la noche de la tumba.
No traigáis las lámparas: no hay aurora entre los muertos.

* * *

CXLVII


Cuando te tambalees bajo el peso del dolor, y cuando agotes el manantial del llanto,
piensa en las silvestres yerbas que la lluvia como espejo bruñe.
Cuando te exaspere el resplandor del día, y cuando anheles que una noche eterna se abata sobre el mundo,
piensa en el despertar de un niño.

* * *

CXLVIII


¡Disimulo mi tristeza como las aves heridas se ocultan para morir!
¡Escancia vino! ¡Escucha mis chanzas!
¡Quiero vino, rosas, cantos al son del laúd
y tu indiferencia por mi tristeza, oh bien-amada!

* * *

CXLIX


Señor: mil celadas invisibles armaste en la ruta que recorremos y nos dijiste:
"Miserable de aquel que no las salve!"
Tú ves todo y lo sabes todo. Nada acontece sin tu licencia.
¿Somos responsables de nuestros pecados? ¿Puedes tú censurar mi rebeldía?


* * *

CL


Mucho aprendí y mucho olvidé también por propia voluntad. En mi memoria, cada cosa ocupaba su lugar.
Así, lo que estaba a la derecha no podía pasar a la izquierda.
Sólo conocí la tranquilidad el día que repudié todo con desprecio.
Comprendí al cabo que no es posible afirmar ni negar nada.

* * *

CLI


Tuve maestros eminentes y me enorgullecí de mis progresos y mis triunfos.
Cuando recuerdo al sabio de aquel entonces,
le comparo al agua que toma la forma de su cáliz
y a la humareda que disipa el viento.

* * *

CLII


Lámparas que se apagan,
esperanzas que se encienden: la Aurora.
Lámparas que se encienden,
esperanzas que se apagan: la noche.

* * *

CLIII


Visto que nuestra suerte es sufrir para después morir
¿anhelaremos que nuestro mísero cuerpo vuelva de prisa a la tierra?
¿Y el alma, que Dios espera para juzgarla según sus méritos?- preguntaréis-.
Os contestaré cuando reciba noticias de alguien que torne del otro mundo.

* * *

CLIV


Derviche: ¡despójate de esa veste estampada de que te ufanas
y que al nacer no trajiste! ¡Cúbrate el manto de la pobreza!
Te negarán el saludo los peregrinos,
pero un coro de serafines cantará en tu pecho.


* * *

CLV


Ebrio o sediento, sólo quiero dormir. Renuncio a saber
lo que es el bien y lo que es el mal.
Para mí, el placer y el dolor son semejantes. Cuando llega un placer,
le brindo lugar modesto porque sé que un dolor le sigue.

* * *

CLVI


Tan imposible es incendiar el mar como convencer al hombre
de que la felicidad es peligrosa.
Sabe, empero, que el menor choque es fatal al ánfora colmada
y deja intacta el ánfora vacía.

* * *

CLVII


Mira a tu alrededor. No verás más que aflicciones, desesperación y angustia.
Tus mejores amigos fallecieron. La tristeza es tu sola compañera.
Pero, ¡yergue la frente! Y abre las manos para coger lo que deseas
y los que puedas lograr. ¡Sepulta el cadáver de tu pasado!

* * *

CLVIII


Diviso un caballero que se aleja en la bruma del ocaso.
¿Cruzará florestas embrujadas o áridas llanuras?
¿A dónde va? Lo ignoro.
Mañana ¿estaré yo acostado en la tierra o bajo tierra? Lo ignoro.

* * *

CLIX


"¡Dios es grande!"
Este grito del muecín parece una profunda queja.
¿Gime la tierra inclinada cinco veces al día,
ante su creador indiferente?

* * *

CLX


El Ramadán terminó. Cuerpos agotados, almas marchitas,
¡vuelve el placer! Narran los cronistas nuevas historias.
Vinateros ambulantes, mercaderes de ilusiones, lanzan sus pregones.
Pero yo sólo escucho el que me restituyó la vida: ¡el de mi bien-amada!

* * *

CLXI


Mira es fuente que brilla en el jardín;
imagina como yo que ves el Kausar
y que te hallas en el Paraíso.
Busca a tu amiga, fresca como una rosa.

* * *

CLXII


Sólo te fijas en las apariencias de los seres y las cosas.
Tienes idea de tu ignorancia, pero te niegas a renunciar al amor.
Recuerda Dios creó el amor,
lo mismo que creó ciertas plantas venenosas.

* * *

CLXIII


¿Eres infeliz? Si dejas de pensar en tu dolor ; ya no sufrirás.
Si es inmensa tu pena, evoca los seres que tan injustamente sufrieron
desde la creación del mundo. Elige una mujer de albos senos y cuídate de amarla.
Que ella a su vez, sea incapaz de amarte.

* * *

CLXIV


Infeliz ; nunca sabrás nada.
Jamás resolverás ni uno solo de los misterios que nos rodean.
Desde que las religiones te prometen el Paraíso.
Intenta crearte uno en la tierra; porque el otro quizá no exista.

* * *

CLXV


Lámparas que se apagan, esperanzas que se encienden:
la aurora.
Lámparas que se encienden, esperanzas que se apagan:
la noche.

* * *

CLXVI


Todas las riquezas por un cáliz de vino generoso.
Todos los libros y toda la sabiduría de los hombres, por un suave aroma de vino.
Todos los himnos de amor por la canción del vino que fluye.
Toda la gloria de Féridun por los reflejos del vino en este cántaro.

* * *

CLXVII


Recibí el golpe esperado. Mi bienamada acaba de abandonarme.
Mientras la tuve, era fácil despreciar el amor y exaltar todos los renunciamientos.
Cerca de tu bienamada ¡Ay Khayyám ,que solo estabas!
¿Comprendes? Se fue para que tú pudieras refugiarte en ella...

* * *

CLXVIII


Señor , destrozaste mi felicidad. Señor ,
una muralla elevaste entre mi corazón y el corazón de mi bienamada
Mi hermosa vendimia pisoteaste.
Voy a morir. Pero tú te tambaleas borracho.

* * *

CLXIX


Silencio ¡Oh mi dolor!
Déjame buscar un consuelo.
Es necesario que viva. Los muertos no tienen memoria.
Y yo anhelo volver a ver sin cesar a mi bienamada.


* * *

CLXX


Laúdes, cálices y perfumes , bucles y ojos color de almendra ,
juguetes que el tiempo pudre ; juguetes.
Austeridad, labor y meditación , soledad , oración y renunciamiento
Cenizas que el tiempo disemina. Cenizas.


* * *


Fuente.






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