Numerosos proyectos cinematográficos de enormes expectativas han quedado inconclusos a lo largo de la historia. Inconvenientes económicos, dificultades técnicas y diferencias entre sus líderes han impedido su realización.
"Napoleón", de Stanley Kubrick. Tras el estreno de 2001: Una Odisea en el Espacio, en 1968, el ya famoso director de Lolita comenzó a trabajar en un proyecto cinematográfico sobre la vida de Napoleón Bonaparte. Poco después le presentó su iniciativa, de unas 72 páginas, a su casa productora habitual, la Metro Goldwyn Mayer.
El documento contenía información detallada sobre la biografía de Napoleón y los detalles de la época, incluido un informe de la NASA acerca del clima que hizo en Waterloo el día de la batalla. Parecía un proyecto redondo. Sin embargo, requería unos 50 mil extras para su filmación.
Para ello, Kubrick ya había hablado con el estado mayor del ejército rumano. Pero no obtuvo el aval de la Metro Goldwyn Mayer, ni de ninguna otra compañía productora que le pudiera financiar su idea.
Spiderman, de James Cameron. Con el apoyo de Stan Lee, el director de Avatar comenzó un tratamiento sobre el Hombre Araña en 1991. Su guión mostraba a un Peter Parker que despertaba a la juventud con una personalidad influenciada por el novelista Franz Kafka. A Lee le encantaba la idea y declaró que Cameron había entendido a la perfección a su personaje.
Sin embargo, las disputas legales que por aquella época enfrentaba Marvel retrasaron el proyecto, al grado que en 1999, cuando podía reemprenderse, Cameron expresó que su tiempo había pasado y rechazó reanudar sus trabajos al respecto.
Batman, de Orson Welles. Creado y difundido por Mark Millar en 2003, el rumor de que el célebre director estadounidense tuvo la idea de realizar un película sobre el Hombre Murciélago es un invento. En cambio, Welles estuvo realmente interesado en llevar a la pantalla grande una versión de El Quijote de la Mancha de Cervantes.
A lo largo de su vida, filmó varias escenas y escribió y reescribió varios guiones. Sin embargo, nunca tuvo la satisfacción de ver concluido su proyecto. En 1992, Jesús Franco estrenó una versión cinematográfica de El Quijote que incluía los fragmentos rodados por Welles junto a otros que él mismo filmó y dirigió.
Kaleidoscope, de Alfred Hitchcock. Después del escaso éxito de Marnie (1964), el director de El hombre que sabía demasiado ideó un proyecto que sería rodado enteramente en cámara subjetiva, ofreciendo al espectador la perspectiva de un despiadado asesino homosexual.
Hitchcock confiaba en que las escenas explícitas le ayudarían a recobrar la atención del público. Sin embargo, sus productores no opinaron de la misma forma y enterraron su proyecto al poco tiempo de iniciado.
¡Que Viva Mexico!, de Sergei Eisenstein. El destacado director de El acorazado Potemkin (1925), padre del montaje cinematográfico, trabajó en México entre 1930 y 1932 con la intención de plasmar en una película la historia social de este país. Con una importante carga folclórica, la filmación fue suspendida al rebasar los límites financieros del escritor Upton Sinclair, quien fungía como mecenas de Eisenstein.
Los retrasos en la entrega de los avances y las dificultades para rodar en México se sumaron a las complejidades que la cada vez más épica concepción del argumento le añadían al proyecto. Años después fue retomado por cineastas como Grigori Aleksandrov, quien estructuró el trabajo en cuatro episodios a partir de los textos que dejó Eisenstein.
Dune, de Alejandro Jodorowsky. Con la actuación de Salvador Dalí, un guión escrito por Dan O' Bannon y la dirección de arte del pintor surrealista H.R. Giger, el director chileno de El Topo pretendía llevar al cine la novela de Frank Herbert. ¿Pudo existir un filme más surrealista que ese?
Finalmente los productores prefirieron economizar en el proyecto y dárselo a David Lynch. Él rodó una versión de seis horas que Dino de Laurentis redujo a los 180 minutos que finalmente fueron estrenados en 1984.
"El Holocausto" según Lars Von Trier. Poco antes de terminarse el siglo XX, el ideólogo del movimiento Dogma 95 se entusiasmó por filmar su propia versión del Holocausto. Su idea fue bien recibida por sus productores, así que él comenzó a trabajar en el guión y a conseguir a los actores.
Los inconvenientes vinieron cuando el director de Dancer In The Dark presentó sus condiciones para filmar. Requería un campo de concentración construido a semejanza de los campos nazis, donde sus actores vivirían durante un periodo de seis semanas en las condiciones relatadas por los sobrevivientes de los verdaderos campos de concentración nazis.
La idea, como suele ser la de Von Trier, era brindar al filme la mayor dosis de realismo que fuera posible. El proyecto fue abandonado porque a los productores les asustaron las ideas del cineasta danés y a los actores no se les vio intención de cumplir con sus condiciones.
El génesis, Robert Bresson. El director de Pickpocket (1959) tuvo el proyecto de llevar a la pantalla grande el primer capítulo de La Biblia. Para ello buscó el apoyo del productor Dino de Laurentis, quien se lo dio. Sin embargo, el rodaje fue interrumpido al multiplicarse las diferencias entre director y productor. Bresson buscó llevar a buen término su idea con la ayuda de otros productores, pero murió antes de lograrlo.
De estos proyectos inconclusos te hubiera gustado más ver realizado?