El Bidé: El post que se merece.
Un bidé o bidet (del francés «bidet», caballito, en alusión a la postura que se emplea durante su uso) es un recipiente bajo con agua corriente y desagüe, generalmente fabricado de porcelana o loza, ideado para limpiarse los órganos genitales externos y el ano, aunque también es utilizado para lavarse los pies. Es útil también para baños de asiento en personas que padecen hemorroides.
Es un elemento habitual del cuarto de baño de muchos países, y prácticamente desconocido en otros; así, es accesorio de cuarto de baño muy común en algunos países europeos (especialmente Grecia, Italia, España y Portugal), americanos (especialmente Argentina, Paraguay y Uruguay; allí se encuentran en aproximadamente el 90% de las casas), de Oriente Medio y de algunas partes de Asia (particularmente en Japón). Pueden ser instalados en hogares y hoteles privados.
Hay varios tipos de bidés, pero los más comunes son: los de chorro horizontal, (Europa) y los de chorro vertical o ducha invertida (Argentina, Paraguay y Uruguay); actualmente hay dispositivos que se incorporan al inodoro que cumplen la misma función del bidé.
En Japón, los bidés son tan comunes que están a menudo presentes en instalaciones de lavabos públicos.
TOP 5: Tu relación conflictiva con el bidé
1) El bidet y la erosión anal.
Muchas veces uno se arriesga a utilizar un bidet que no conoce, un bidet ajeno. Gran error. Cada bidet es un mundo y su mal accionar puede derivar en un gran problema.
Uno de los más graves es el famoso “chorro que pela”. Este géiser de agua en pleno estado de ebullición sale disparado hacia una abierta cola que esperaba, cuando mucho, un tibio rozar. Lo peor que puede ocurrir en esta escena es que el utilizante, pegue el salto y deje el agua prendida, logrando que se moje todo el techo y tornando imposible cerrar la canilla. Mucho cuidado.
2) Las piedritas ajenas en el bidet.
Las piedritas negras en el bidet son un gesto de odio social que hace imposible cualquier tipo de convivencia. La persona responsable de las piedras debería tener el valor de tomar un papel higiénico y hacer el clásico torniquete para quitar los restos fecales allí depositados sobre el desaguadero. No es una actividad digna, y mucho menos si trata de piedras ajenas.
3) El eterno circulo vicioso de la muerte.
La gente extraña el bidet cuando viaja porque, como todos saben, el bidet genera un círculo vicioso del que es difícil salir, casi como el paco. Se comenta que su creador, George Beedetts, murió en el círculo que se genera cuando uno termina de defecar, se limpia con el chorro, el chorro entra fuerte y directo al recto, por lo que luego uno va al inodoro a soltar lo que entró, entonces tiene que volver al bidet a limpiarse otra vez, pero entra agua de vuelta, entonces vuelve al inodoro, etc., etc., etc. Este ciclo puede ser eterno, así que mucho cuidado porque podría quedar atrapado en él.
4) Alejarse de la puerta sin llave puede dejarte mal parado.
Cuando uno esta en un baño ajeno, de esos que no tienen llave, se necesita estar con una mano sobre la puerta por seguridad. No se sabe bien para qué, ya que es imposible ejercer fuerza alguna si alguien pretendiera entrar, pero da tranquilidad.
El problema llega cuando uno debe ir al bidet, y es de esos que están cruzando el baño, por lo que uno tiene que hacer el “paso payaso”. Si, ese que haces cuando tenés los lompas en los tobillos y tenés que caminar dando pasos cortitos. En ese momento…. TE PUEDEN ABRIR LA PUERTA, Y DE UN RIDÍCULO ASÍ NO SE VUELVE. CUIDADO.
5) El goteo del final, al pantalón de vestir.
Muchas veces uno se para a secarse tranquilo pero olvida que las gotas finales pueden caer sobre un pantalón, y créame: USTED NO QUIERE SALIR A ESA FIESTA CON EL PANTALÓN BLANCO GOTEADO. Por eso, procure llevarse la toalla a la zona antes de pararse por completo.
Guia para el uso correcto del BIDE.
1
Usa el inodoro primero. El objetivo del bidet es ayudar a limpiar después de usar el inodoro. Algunas personas piensan que es un sustituto higiénico del papel de baño, pero la mayoría usan ambos.
2
Siéntate en el bidet. En la mayoría de los bidets vas a quedar frente a los controles del agua o estos van a quedar a tu espalda. Es más fácil controlar el chorro de agua y su temperatura si estás frente a los controles, pero si estás usando pantalones, usualmente tendrás que quitártelos para poderte sentarte en el bidet de esta manera.
3
Ajusta la temperatura y la fuerza del agua para tu comodidad. Si el bidet tiene controles de agua fría y caliente, enciende primero el agua caliente. Después de eso abre el agua fría hasta que obtengas una temperatura agradable.
4
Colócate sobre el chorro de agua de manera que alcance el área deseada. En algunos bidets te puedes mantener suspendido sobre el chorro o puedes sentarte sobre él. Toma en cuenta que la mayoría de los bidets no tienen asientos, pero están diseñados para sentarse sobre ellos, simplemente te sientas sobre el borde. Algunos bidets no tienen chorros, sino que tienen un grifo que llena el recipiente, igual que un lavabo.
5
Limpia el área del ano y/o genitales. Usa tus manos para limpiar el área deseada, como lo harías al darte un baño. Si deseas usar jabón, tiene que ser sin perfume porque los perfumados no se recomiendan para los genitales. Enjuágate bien y apaga el agua.
6
Seca tu piel. Algunos bidets tienen incorporada una secadora. Si no, puedes secarte con una toalla de papel. Muchos bidets tienen colocado a su lado un aro con una toalla. Esta es para secarse las manos o los genitales, pero a veces es usada para secar el agua que haya salpicado el borde.
7
Enjuaga el bidet. Una vez que has desocupado el bidet, abre los chorros a baja presión por unos cuantos segundos para limpiar el lavabo y mantener fresco el bidet.
8
Lávate las manos con agua y jabón, como cuando usas el inodoro.
9
Si te sientas en el inodoro también puedes lavar tus pies.
Un bidé o bidet (del francés «bidet», caballito, en alusión a la postura que se emplea durante su uso) es un recipiente bajo con agua corriente y desagüe, generalmente fabricado de porcelana o loza, ideado para limpiarse los órganos genitales externos y el ano, aunque también es utilizado para lavarse los pies. Es útil también para baños de asiento en personas que padecen hemorroides.
Es un elemento habitual del cuarto de baño de muchos países, y prácticamente desconocido en otros; así, es accesorio de cuarto de baño muy común en algunos países europeos (especialmente Grecia, Italia, España y Portugal), americanos (especialmente Argentina, Paraguay y Uruguay; allí se encuentran en aproximadamente el 90% de las casas), de Oriente Medio y de algunas partes de Asia (particularmente en Japón). Pueden ser instalados en hogares y hoteles privados.
Hay varios tipos de bidés, pero los más comunes son: los de chorro horizontal, (Europa) y los de chorro vertical o ducha invertida (Argentina, Paraguay y Uruguay); actualmente hay dispositivos que se incorporan al inodoro que cumplen la misma función del bidé.
En Japón, los bidés son tan comunes que están a menudo presentes en instalaciones de lavabos públicos.
TOP 5: Tu relación conflictiva con el bidé
1) El bidet y la erosión anal.
Muchas veces uno se arriesga a utilizar un bidet que no conoce, un bidet ajeno. Gran error. Cada bidet es un mundo y su mal accionar puede derivar en un gran problema.
Uno de los más graves es el famoso “chorro que pela”. Este géiser de agua en pleno estado de ebullición sale disparado hacia una abierta cola que esperaba, cuando mucho, un tibio rozar. Lo peor que puede ocurrir en esta escena es que el utilizante, pegue el salto y deje el agua prendida, logrando que se moje todo el techo y tornando imposible cerrar la canilla. Mucho cuidado.
2) Las piedritas ajenas en el bidet.
Las piedritas negras en el bidet son un gesto de odio social que hace imposible cualquier tipo de convivencia. La persona responsable de las piedras debería tener el valor de tomar un papel higiénico y hacer el clásico torniquete para quitar los restos fecales allí depositados sobre el desaguadero. No es una actividad digna, y mucho menos si trata de piedras ajenas.
3) El eterno circulo vicioso de la muerte.
La gente extraña el bidet cuando viaja porque, como todos saben, el bidet genera un círculo vicioso del que es difícil salir, casi como el paco. Se comenta que su creador, George Beedetts, murió en el círculo que se genera cuando uno termina de defecar, se limpia con el chorro, el chorro entra fuerte y directo al recto, por lo que luego uno va al inodoro a soltar lo que entró, entonces tiene que volver al bidet a limpiarse otra vez, pero entra agua de vuelta, entonces vuelve al inodoro, etc., etc., etc. Este ciclo puede ser eterno, así que mucho cuidado porque podría quedar atrapado en él.
4) Alejarse de la puerta sin llave puede dejarte mal parado.
Cuando uno esta en un baño ajeno, de esos que no tienen llave, se necesita estar con una mano sobre la puerta por seguridad. No se sabe bien para qué, ya que es imposible ejercer fuerza alguna si alguien pretendiera entrar, pero da tranquilidad.
El problema llega cuando uno debe ir al bidet, y es de esos que están cruzando el baño, por lo que uno tiene que hacer el “paso payaso”. Si, ese que haces cuando tenés los lompas en los tobillos y tenés que caminar dando pasos cortitos. En ese momento…. TE PUEDEN ABRIR LA PUERTA, Y DE UN RIDÍCULO ASÍ NO SE VUELVE. CUIDADO.
5) El goteo del final, al pantalón de vestir.
Muchas veces uno se para a secarse tranquilo pero olvida que las gotas finales pueden caer sobre un pantalón, y créame: USTED NO QUIERE SALIR A ESA FIESTA CON EL PANTALÓN BLANCO GOTEADO. Por eso, procure llevarse la toalla a la zona antes de pararse por completo.
Guia para el uso correcto del BIDE.
1
Usa el inodoro primero. El objetivo del bidet es ayudar a limpiar después de usar el inodoro. Algunas personas piensan que es un sustituto higiénico del papel de baño, pero la mayoría usan ambos.
2
Siéntate en el bidet. En la mayoría de los bidets vas a quedar frente a los controles del agua o estos van a quedar a tu espalda. Es más fácil controlar el chorro de agua y su temperatura si estás frente a los controles, pero si estás usando pantalones, usualmente tendrás que quitártelos para poderte sentarte en el bidet de esta manera.
3
Ajusta la temperatura y la fuerza del agua para tu comodidad. Si el bidet tiene controles de agua fría y caliente, enciende primero el agua caliente. Después de eso abre el agua fría hasta que obtengas una temperatura agradable.
4
Colócate sobre el chorro de agua de manera que alcance el área deseada. En algunos bidets te puedes mantener suspendido sobre el chorro o puedes sentarte sobre él. Toma en cuenta que la mayoría de los bidets no tienen asientos, pero están diseñados para sentarse sobre ellos, simplemente te sientas sobre el borde. Algunos bidets no tienen chorros, sino que tienen un grifo que llena el recipiente, igual que un lavabo.
5
Limpia el área del ano y/o genitales. Usa tus manos para limpiar el área deseada, como lo harías al darte un baño. Si deseas usar jabón, tiene que ser sin perfume porque los perfumados no se recomiendan para los genitales. Enjuágate bien y apaga el agua.
6
Seca tu piel. Algunos bidets tienen incorporada una secadora. Si no, puedes secarte con una toalla de papel. Muchos bidets tienen colocado a su lado un aro con una toalla. Esta es para secarse las manos o los genitales, pero a veces es usada para secar el agua que haya salpicado el borde.
7
Enjuaga el bidet. Una vez que has desocupado el bidet, abre los chorros a baja presión por unos cuantos segundos para limpiar el lavabo y mantener fresco el bidet.
8
Lávate las manos con agua y jabón, como cuando usas el inodoro.
9
Si te sientas en el inodoro también puedes lavar tus pies.