LA NEGACIÓN DOGMÁTICA COMO CAUSA SUI (Ensayo)
Negar la realidad es renunciar al futuro.
Escrito por: Lic Ramón D. Peralta
En estos días tuve oportunidad de reírme con ganas y de enfurecerme a la vez, dualidad emocional muy frecuente en mi vida por estos tiempos kirchnero-cristinistas. Ayer leí las declaraciones de Ánibal Fernandez, quien sostenía con la verborragia y el desparpajo que lo caracterizan: que cualquiera que pueda justificar la procedencia de su dinero podía hacerse de dólares, y que ademas; la situación financiera de Argentina era tan buena merced a los buenos oficios de su lider; que le podríamos prestar dinero a Alemania, sin necesidad que sea al revés. Por otro lado leí y vi por televisión, la entrevista que le hizo el periodista K, Eduardo Anguita a Beatriz Paglieri (Lazarillo de Moreno en el Indek), en donde sintéticamente (este personaje fememino) reprendió literalmente al hombre de prensa, diciendo:... "que no se puede aseverar que en la Argentina hay fuga de capitales porque eso le hace mal al modelo y al país". En ambos casos, el encuadre posiblemente no resulte a prima facie dificultoso, pero me inquietó el trasfondo de todo este maniqueísmo afectado y viciado, por no entrar en otras calificaciones algo mas bizarras.
La negación de lo evidente puede ser fruto de muchas patologías psíquicas, psicológicas o bioneuronales, pero no creo, sea este el caso, en función de que estas repitivas y oprobiosas conductas del "cristinismo duro", obedecen lozanamente a un patrón de tipo dogmático, mas que a otra cosa.
No obstante, es noble separar el kirchnerismo dogmático del no dogmático, puesto que las diferencias son sustanciales. Gran número de seguidores, votantes y simpatizantes de Cristina, no son incondicionales y suelen mutar y mudar sus voluntades y empatías según la coyuntura y avatares del momento, conjugando alternativas, propuestas, resultados y básicamente comparando el comportamiento de la oposición, auscultado bajo el prisma de las proyecciones. Algunos los han rotulado de "indecisos" o "independientes", pero yo prefiero usar el termino "pragmáticos". Y es claro (para mí), que este segmento cada vez mas numeroso (por suerte), propio de las clases medias mas instruidas y reflexivas, son un diáfano signo de evolución cívica. Son quienes inclinan la balanza y definen finalmente las elecciones. En este conjunto, no existe el voto cautivo y mucho menos ideológico. Son los mismos que en el 2009 le dieron la espalda a Néstor Kirchner, y también los mismos que hicieron que Cristina pudiera alzarse con el 54 % de los sufragios en el 2011. Repito esta gente no es ciega, ni pone las manos en el fuego por nadie, por ende es creíble, cuando algunos encuestadores sostienen que la imágen de Cristina baja o sube. Este grupo per se, es el último bastión de la democracia, y en ellos deposito mi esperanza de redención para con la república.
Los dogmáticos, en cambio son aquellos que suelen consagrar sus vidas en pos de pensamientos de terceros, resignado libertades, personalidad, individualismo y pensamiento propio en pos de procurar la protección sociológica que emana del ideario colectivo de la manada. Es una buena manera de combatir la soledad y la mediocridad. Cuando el idealismo extremo lleva al individuo a desnaturalizarse presa de la autohipnosis sugerida por el lider, nos encontramos ante un Homo Dogmaticus. El adoctrinado deja de ser un ser, para aproximarse al mundo de las cosas. Desde una acepción estrictamente sartreana, se diría que es una elección libre del hombre para con su esclavitud. Ese ser echado al mundo para que pueda elegir que ser, deja paso al mas cosmogónico paradigma, "elegir no elegir", o "elegir ser algo y no alguien ". En el caso de los creyentes, es la negación de la creación, y en el caso de los no creyentes es la negación del propio existencialismo. Es la negación consagrada como "causa sui".
El dogma de cualquier signo y color político o religioso es negativo. Aniquila el cambio, destruye la inspiración y la creatividad, inmoviliza a los hombres, promueve el fanatismo fundamentalista, que sólo acepta unas pocas verdades evidentes o no; y la peor de sus facetas; usualmente lleva a que se trate de imponerlo a los demás, con lo cual recorta las libertades del conjunto, incluso la de la propia autonomía. En el mundo de lo dogmático todo evento dialéctico es sencillamente imposible, la evolución histórica en su sentido lato, es ilusoria.
El título nos obliga a hablar sobre dos cosas: sobre la negación de la política y sobre los modelos de dominación. Didácticamente conviene tangencialmente mencionar a los modelos pues son las megacategorías que condicionan la índole de lo que hoy entendemos por política. Finalmente la recuperación de la idea de comunidad para esta amorfa nueva izquierda es un ejercicio limitado al campus del movimiento peronista. En el mejor de los casos, se trata de alguna experiencia crípsica o de mimetización, dado que la verdadera izquierda aun perdura en sus partidos tradicionales, aunque tampoco es desdeñable el oportunismo de algunos idealistas todoterreno provenientes del conservadorismo y otras latitudes girondinas y porque no jacobinas. Ejemplos sobran: Menem, Boudou, Anibal Fernandez, Kicillof, Scioli, etc (la lista tiende al finito indeterminable)
Por el contrario, para los movimientos populares, la comunidad (el ayllus incaico, el cabildo peroniano o la asamblea transversalista) es su quintaesencia, su rasgo específico dentro del campo de la historia de las ideas políticas, su finalidad metapolítica por excelencia.
Así pues, la función del político o lider, sobretodo en los países dependientes, hoy llamados emergentes y ayer periféricos, es la de inventar el futuro, pues ellos están obligados, como decía Goethe a “ver en el presente las sombras de los acontecimientos futuros”, pero siempre promovidos con la impronta pretérita que nos arrastra a un revisionismo histórico forzado y a contrapelo .
Vale decir que los grandes "proyectos `nacionales" (estratégicos) nos están hoy faltando, y han sido reemplazados por el modelo neorevisionista y neosocialista latinoamericano siglo XXI (así autodenominados). El latiguillo: "votar a la oposición o dejar este modelo es volver al pasado" es la principal síntomatología del apartamiento de toda razón positivista, en virtud de que niegan toda alternativa posible, o sea niegan la democracia. Y si bien, este modelo populista; distribucionista, regulador y estatista; es un calco del modelo de los 40 de Perón, para ellos tiene una simbología futurista. Volver a los cuarenta es volver al futuro (vaya oxímoron), con el aditamente de confundir esto con progresismo de izquierda.
Freud señalaba que es inútil decirle a un paciente qué es lo que le pasa desde el vamos, ya que el analista lo detecta desde el primer momento; porque aunque lo sepa, no puede aceptarlo efectivamente y continuará con su neurosis no asumida. Tomado solo como un ejemplo: en el relato de los sueños, es común que el soñante niegue por ejemplo que el personaje que aparece sea su madre, aunque resulte más que evidente.Sin embargo la persona puede apresurarse a aclarar que no se trata de ella si el terapeuta se lo pregunta. Así funciona el dogmatismo en las frágiles mentes del "dejado", cual válvula de escape a una realidad no deseada.
La interpretación racional en cambio, requiere prescindir de la negación y tomar solamente el estricto contenido de las asociaciones, como si hubiera dicho: “Efectivamente es mi madre pero no me agrada hacer esa asociación”, o sea que en este proceso se niega lo que disgusta, y debido al severo juicio que niega se logra la liberación intelectual de lo reprimido. Pero en este caso en definitiva, se asume la realidad, que aunque tortuosa, es reconocida y aceptada como real, cosa que no sucede con el adoctrinado y el fundamentalista.
El "yo no dogmático" (o ser), ha aprendido a descargar con sumo cuidado y de a poco, el contenido psíquico. Este aprendizaje lo obtuvo a través de la percepción de las sensaciones. Pero la percepción no es un proceso pasivo sino selectivo. La negación dogmática por el contrario, pertenece al instinto de destrucción o Thánatos mientras la afirmación es el instinto de unión y corresponde al Eros.
Volviendo a la filosofía, esta "proposición" sin duda alguna, es la mas esotérica de toda la dialéctica y plantea que la negación anterior de los opuestos resulta a su vez negada y se obtiene una nueva situación a un nuevo nivel. Es la famosa "ley" del desarrollo en espiral, en la que la nueva situación repite algunos aspectos de la situación inicial. Por ejemplo, la famosa ecuación completamente desvirtuada por la práctica de "comunismo primitivo-esclavismo-feudalismo-capitalismo-socialismo-comunismo científico". Y aquí debemos parar de contar, porque el marxismo inconsecuentemente plantea que de aquí en adelante no pasa nada porque aparece en la historia de la humanidad una nueva especie: El Homo Nova, sustituto por decreto del homo sapiens, argumento viciado de nulidad absoluta por el peso específico de la realidades. Para finalizar diré que los postulados de este tipo de carpetovetónico dogmatismo se confecciona en contra de la hipótesis circular como representación de un optimismo filosófico de que "nada repetimos" y "siempre marchamos adelante".
Es ineludible tratar la crisis moral actual en Argentina, sin referirnos a un pensador tan metido de lleno en la problemática de nuestros días como Herbert Marcuse, quien aporta algunas ideas sobre este quiebre sociológico, las cuales podrían facilitar algunas pistas para el correcto entendimiento y la adecuada interpretación de las tesis fundamentales que explican las afecciones de la sociedad vernácula contemporánea.
En honor a la ciencia, como conocimiento en movimiento, bien podemos afirmar que las concepciones evolutivas no pasan, no pasaron, ni pasarán por elucubraciones metafísicas estancas y rígidas. El progreso se sostiene y siempre se sostuvo en la flexibilidad de los esquemas cognitivos, sumados a la avidez del librepensador, sediento de nuevos horizontes racionales. La ignorancia supina y el dogmatismo son primos hermanos, y se parecen tanto como los mismos gemelos. El dogmatismo le está haciendo mucho daño a ellos, a nosotros y a la historia de todo un país, el nuestro.
Negar la realidad es renunciar al futuro.
Escrito por: Lic Ramón D. Peralta
En estos días tuve oportunidad de reírme con ganas y de enfurecerme a la vez, dualidad emocional muy frecuente en mi vida por estos tiempos kirchnero-cristinistas. Ayer leí las declaraciones de Ánibal Fernandez, quien sostenía con la verborragia y el desparpajo que lo caracterizan: que cualquiera que pueda justificar la procedencia de su dinero podía hacerse de dólares, y que ademas; la situación financiera de Argentina era tan buena merced a los buenos oficios de su lider; que le podríamos prestar dinero a Alemania, sin necesidad que sea al revés. Por otro lado leí y vi por televisión, la entrevista que le hizo el periodista K, Eduardo Anguita a Beatriz Paglieri (Lazarillo de Moreno en el Indek), en donde sintéticamente (este personaje fememino) reprendió literalmente al hombre de prensa, diciendo:... "que no se puede aseverar que en la Argentina hay fuga de capitales porque eso le hace mal al modelo y al país". En ambos casos, el encuadre posiblemente no resulte a prima facie dificultoso, pero me inquietó el trasfondo de todo este maniqueísmo afectado y viciado, por no entrar en otras calificaciones algo mas bizarras.
La negación de lo evidente puede ser fruto de muchas patologías psíquicas, psicológicas o bioneuronales, pero no creo, sea este el caso, en función de que estas repitivas y oprobiosas conductas del "cristinismo duro", obedecen lozanamente a un patrón de tipo dogmático, mas que a otra cosa.
No obstante, es noble separar el kirchnerismo dogmático del no dogmático, puesto que las diferencias son sustanciales. Gran número de seguidores, votantes y simpatizantes de Cristina, no son incondicionales y suelen mutar y mudar sus voluntades y empatías según la coyuntura y avatares del momento, conjugando alternativas, propuestas, resultados y básicamente comparando el comportamiento de la oposición, auscultado bajo el prisma de las proyecciones. Algunos los han rotulado de "indecisos" o "independientes", pero yo prefiero usar el termino "pragmáticos". Y es claro (para mí), que este segmento cada vez mas numeroso (por suerte), propio de las clases medias mas instruidas y reflexivas, son un diáfano signo de evolución cívica. Son quienes inclinan la balanza y definen finalmente las elecciones. En este conjunto, no existe el voto cautivo y mucho menos ideológico. Son los mismos que en el 2009 le dieron la espalda a Néstor Kirchner, y también los mismos que hicieron que Cristina pudiera alzarse con el 54 % de los sufragios en el 2011. Repito esta gente no es ciega, ni pone las manos en el fuego por nadie, por ende es creíble, cuando algunos encuestadores sostienen que la imágen de Cristina baja o sube. Este grupo per se, es el último bastión de la democracia, y en ellos deposito mi esperanza de redención para con la república.
Los dogmáticos, en cambio son aquellos que suelen consagrar sus vidas en pos de pensamientos de terceros, resignado libertades, personalidad, individualismo y pensamiento propio en pos de procurar la protección sociológica que emana del ideario colectivo de la manada. Es una buena manera de combatir la soledad y la mediocridad. Cuando el idealismo extremo lleva al individuo a desnaturalizarse presa de la autohipnosis sugerida por el lider, nos encontramos ante un Homo Dogmaticus. El adoctrinado deja de ser un ser, para aproximarse al mundo de las cosas. Desde una acepción estrictamente sartreana, se diría que es una elección libre del hombre para con su esclavitud. Ese ser echado al mundo para que pueda elegir que ser, deja paso al mas cosmogónico paradigma, "elegir no elegir", o "elegir ser algo y no alguien ". En el caso de los creyentes, es la negación de la creación, y en el caso de los no creyentes es la negación del propio existencialismo. Es la negación consagrada como "causa sui".
El dogma de cualquier signo y color político o religioso es negativo. Aniquila el cambio, destruye la inspiración y la creatividad, inmoviliza a los hombres, promueve el fanatismo fundamentalista, que sólo acepta unas pocas verdades evidentes o no; y la peor de sus facetas; usualmente lleva a que se trate de imponerlo a los demás, con lo cual recorta las libertades del conjunto, incluso la de la propia autonomía. En el mundo de lo dogmático todo evento dialéctico es sencillamente imposible, la evolución histórica en su sentido lato, es ilusoria.
El título nos obliga a hablar sobre dos cosas: sobre la negación de la política y sobre los modelos de dominación. Didácticamente conviene tangencialmente mencionar a los modelos pues son las megacategorías que condicionan la índole de lo que hoy entendemos por política. Finalmente la recuperación de la idea de comunidad para esta amorfa nueva izquierda es un ejercicio limitado al campus del movimiento peronista. En el mejor de los casos, se trata de alguna experiencia crípsica o de mimetización, dado que la verdadera izquierda aun perdura en sus partidos tradicionales, aunque tampoco es desdeñable el oportunismo de algunos idealistas todoterreno provenientes del conservadorismo y otras latitudes girondinas y porque no jacobinas. Ejemplos sobran: Menem, Boudou, Anibal Fernandez, Kicillof, Scioli, etc (la lista tiende al finito indeterminable)
Por el contrario, para los movimientos populares, la comunidad (el ayllus incaico, el cabildo peroniano o la asamblea transversalista) es su quintaesencia, su rasgo específico dentro del campo de la historia de las ideas políticas, su finalidad metapolítica por excelencia.
Así pues, la función del político o lider, sobretodo en los países dependientes, hoy llamados emergentes y ayer periféricos, es la de inventar el futuro, pues ellos están obligados, como decía Goethe a “ver en el presente las sombras de los acontecimientos futuros”, pero siempre promovidos con la impronta pretérita que nos arrastra a un revisionismo histórico forzado y a contrapelo .
Vale decir que los grandes "proyectos `nacionales" (estratégicos) nos están hoy faltando, y han sido reemplazados por el modelo neorevisionista y neosocialista latinoamericano siglo XXI (así autodenominados). El latiguillo: "votar a la oposición o dejar este modelo es volver al pasado" es la principal síntomatología del apartamiento de toda razón positivista, en virtud de que niegan toda alternativa posible, o sea niegan la democracia. Y si bien, este modelo populista; distribucionista, regulador y estatista; es un calco del modelo de los 40 de Perón, para ellos tiene una simbología futurista. Volver a los cuarenta es volver al futuro (vaya oxímoron), con el aditamente de confundir esto con progresismo de izquierda.
Freud señalaba que es inútil decirle a un paciente qué es lo que le pasa desde el vamos, ya que el analista lo detecta desde el primer momento; porque aunque lo sepa, no puede aceptarlo efectivamente y continuará con su neurosis no asumida. Tomado solo como un ejemplo: en el relato de los sueños, es común que el soñante niegue por ejemplo que el personaje que aparece sea su madre, aunque resulte más que evidente.Sin embargo la persona puede apresurarse a aclarar que no se trata de ella si el terapeuta se lo pregunta. Así funciona el dogmatismo en las frágiles mentes del "dejado", cual válvula de escape a una realidad no deseada.
La interpretación racional en cambio, requiere prescindir de la negación y tomar solamente el estricto contenido de las asociaciones, como si hubiera dicho: “Efectivamente es mi madre pero no me agrada hacer esa asociación”, o sea que en este proceso se niega lo que disgusta, y debido al severo juicio que niega se logra la liberación intelectual de lo reprimido. Pero en este caso en definitiva, se asume la realidad, que aunque tortuosa, es reconocida y aceptada como real, cosa que no sucede con el adoctrinado y el fundamentalista.
El "yo no dogmático" (o ser), ha aprendido a descargar con sumo cuidado y de a poco, el contenido psíquico. Este aprendizaje lo obtuvo a través de la percepción de las sensaciones. Pero la percepción no es un proceso pasivo sino selectivo. La negación dogmática por el contrario, pertenece al instinto de destrucción o Thánatos mientras la afirmación es el instinto de unión y corresponde al Eros.
Volviendo a la filosofía, esta "proposición" sin duda alguna, es la mas esotérica de toda la dialéctica y plantea que la negación anterior de los opuestos resulta a su vez negada y se obtiene una nueva situación a un nuevo nivel. Es la famosa "ley" del desarrollo en espiral, en la que la nueva situación repite algunos aspectos de la situación inicial. Por ejemplo, la famosa ecuación completamente desvirtuada por la práctica de "comunismo primitivo-esclavismo-feudalismo-capitalismo-socialismo-comunismo científico". Y aquí debemos parar de contar, porque el marxismo inconsecuentemente plantea que de aquí en adelante no pasa nada porque aparece en la historia de la humanidad una nueva especie: El Homo Nova, sustituto por decreto del homo sapiens, argumento viciado de nulidad absoluta por el peso específico de la realidades. Para finalizar diré que los postulados de este tipo de carpetovetónico dogmatismo se confecciona en contra de la hipótesis circular como representación de un optimismo filosófico de que "nada repetimos" y "siempre marchamos adelante".
Es ineludible tratar la crisis moral actual en Argentina, sin referirnos a un pensador tan metido de lleno en la problemática de nuestros días como Herbert Marcuse, quien aporta algunas ideas sobre este quiebre sociológico, las cuales podrían facilitar algunas pistas para el correcto entendimiento y la adecuada interpretación de las tesis fundamentales que explican las afecciones de la sociedad vernácula contemporánea.
En honor a la ciencia, como conocimiento en movimiento, bien podemos afirmar que las concepciones evolutivas no pasan, no pasaron, ni pasarán por elucubraciones metafísicas estancas y rígidas. El progreso se sostiene y siempre se sostuvo en la flexibilidad de los esquemas cognitivos, sumados a la avidez del librepensador, sediento de nuevos horizontes racionales. La ignorancia supina y el dogmatismo son primos hermanos, y se parecen tanto como los mismos gemelos. El dogmatismo le está haciendo mucho daño a ellos, a nosotros y a la historia de todo un país, el nuestro.