POLÍTICA DE GETÚLIO VARGAS
La participación de Brasil en la Segunda Guerra Mundial es asunto de debate hasta ahora.
Desde el inicio de la Segunda, la ideología del Estado Novo, implantado por Getúlio Vargas, apuntaba para un probable alineamiento con los países del Pacto de Acero, Alemania e Italia. En 1937, Vargas había instalado no el país una dictadura, apoyada en una Constitución centralizadora e autoritaria, que guardaba muchos puntos en común con las dictaduras fascistas.
El Estado Novo cerró el Congreso, impuso una censura a la prensa, aprehendió a líderes políticos y sindicales, y colocó interventores en los gobiernos provinciales. Con un estilo populista, Getúlio Vargas montó un poderoso esquema de propaganda personal al crear el Departamento de Imprensa y Propaganda (DIP), claramente inspirado en el aparto nazi de propaganda ideado por Joseph Goebbels.
Vargas, por otro lado, creó el salario mínimo e instituyó la “Consolidação das Leis do Trabalho” (CLT), entre otros beneficios sociales, lo que hizo que fuese llamado “el padre de los pobres” por la población de baja renta.
Entonces en la era Vargas, las relaciones entre Brasil y Alemania eran muy próximas. Lo que unía al gobierno de Vargas y al gobierno de Adolf Hitler era el combate el comunismo. El odio visceral al comunismo era un factor de aproximación entre esos dos países. De esa manera en 1949, un año después de invadir Europa, la guerra aun no amenazaba directamente al Brasil. La ideología nazi, fascinaba a los hombres que operaban en el Estado Novo a tal punto que Francisco Campos, el autor de la Constitución de 1937, llegó a proponer a la embajada alemana en Brasil la realización de una “exposición anticomiterm”, con la cual pretendía demostrar la falencia del modelo político comunista. Más tarde, el jefe de policía Filinto Muller, envió policías brasileños para hacer prácticas en la Gestapo. Góes Monteiro, el jefe de Estado Mayor del Ejército, fue aún más lejos. Participó de maniobras del ejército alemán e amenazó a Inglaterra con romper relaciones diplomáticas cuando los británicos aprehendieron el barco Siqueira Campos, que traía a Brasil armas compradas a los alemanes.
Otro factor de aproximación muy importante fue la política comercial de los dos países. Alemania había creado un sistema de trueque de mercaderías en los cuales no había dinero, no había moneda fuerte. Brasil remetía productos y Alemania pagaba con productos industrializados como máquinas y armamentos. Una de las grandes demandas del ejército brasileño era equiparse y modernizar sus armamentos. Entonces fue firmado un acuerdo comercial para conseguir piezas de artillería.
Los norteamericanos también entraron en el circuito comercial ofreciendo armas y municiones para tener influencia sobre el ejército brasileño. De esta manera, a partir de 1941 comienzan a otorgar acuerdos ventajosos de ventas de armas que pudiesen ser pagados con prestaciones ventajosas a intereses bajos a precios subsidiados. La ofensiva comercial norteamericana, permitió al gobierno de Vargas tener una política pendular. Había, no obstante, una amenaza sobre el territorio brasileño y era que el nordeste se viese atacado en mano de los alemanes.
Sin embargo, una posición favorable a Alemana podría comprometer el desarrollo económico del país, ya que los nazis, a pesar de que avanzaban en Europa, tenían en América del Sur un interés secundario. Al contrario, la defensa de los intereses de EE.UU, es decir, de las “democracias” contra el nazi-fascimo, podría comprometer la política interna de Vargas.
Entre tanto, las presiones norteamericanas (cada vez más intensas) contaban con el apoyo de otros países latinoamericanas. Para ello fueron utilizados diversos mecanismos como la liberación de recursos para la construcción de la Usina de Volta Redonda y el nuevo modelo de relación, bautizado como la “política de la buena vecindad” por el presidente F. Roosevelt de EE.UU. Intelectuales brasileños visitaron los Estados Unidos y el mismo general Góis Monteiro –germanófilo- quedó encantado al conocer los estudios Disney.
PARTICIPACIÓN EN LA GUERRA
Aunque al principio, la posición brasileña fuese neutral, después de algunos ataques a barcos brasileño, Getúlio Vargas decidió entrar en acuerdo con el presidente ameriano Roosevelt para la participación del país en la guerra.
El primer grupo de militares brasileños llegó a Italia en Julio de 1944. El Brasil ayudó a los norteamericanos en la liberación de Italia, que, en ese momento, aún estaba parcialmente en las manos del ejército alemán. Brasil envió cerca de 25 mil hombres de la Fuerza Expedicionaria Brasileira (FEB), 42 pilótos y 400 hombres de apoyo de la Força Aérea Brasileira (FAB).
Los “pracinhas” consiguieron victorias importantes contra los alemanes, tomando ciudades y regiones estratégicas que estaba en el poder de estos, como Monte Castelo, Turín y Monteses, entre otras. Más de 14 mil soldados alemanes se rindieran a los brasileños, que también se quedaron con los restos como caballos, autos y munciones.
La acción de la FEB no fue fácil por varios motivos. El primero, porque el entrenamiento recibido no era muy próximo a la realidad de la guerra. Los soldados no estaban habituados al clima frío de los montes Apeninos, que atraviesan Italia ni tampoco estaban acostumbrados a luchar en lugares montañosos. Sólo en la batalla de Monte Castelo hubo más de 400 bajas entre los brasileños.
CONSECUENCIAS
- Reconocimiento de los Estados Unidos como Sub-Hegemón regional o socio menor.
- Re equipamiento de las fuerzas armadas brasileñas.
- Apoyo financiero para una plata industrial.
- Adiestramiento militar de los Estados Unidos (anteriormente el ejército brasileño estaba adiestrado a la francesa).