Detrás de esta pantalla, y pasando por sistemas mas o menos desconocidos, están mis dedos indecisos tecleteando estas palabras. Hay un aluvión de clickes, una torrencial lluvia de electrones. Una maraña de cables, una montaña de plástico. Materia muerta diciendo lo que digo. Una patraña aceptada, un ansia oculto. Este mar de obviedades y otros igual. Este silencio estropeado. Una obsesión disfrazada y una excusa colectiva para no asumir que nos odiamos, que nos fingimos. Una intención desvirtuada y una carta mal interpretada. Todo un reino por la vanagloria. Un medio que resultó siendo fin. Una eternidad de minutos, acá, detrás de esta pantalla, y frente a ella. Esta insinuación que no es sutil. Esta taza de café que se está enfriando.
Otros:
Otros: