¿No sabías que las rosas,
tienen espinas que hieren?
¿Cuántas de ellas cultivaste
esperando una flor hermosa?
Pero, a pesar de tus esfuerzos.
Con su perfume no te premió.
Sino que tu pecho, sus espinas
hirieron, llenándolo de inquina.
¡Por eso, te alejaste de ella!
El peor castigo para su vanidad.
Porque no apreció la belleza
de tu ser, ni valoraró lo que das.
Un día, a mi jardín, te asomaste
y encontraste una flor muy triste.
La trasladaste a un lugar mejor,
donde entibió tu bondad, como sol.
¿Sabes que las flores pueden escuchar?
Tu voz, hace que yo siga viva.
¿Por qué no crees que ellas sientan?
Si tu compañía, me llena de alegría..
Deja que me vuelva enredadera,
para rodearte con mi amor...
¡Prometo no dejarte jamás,
si puedo vivir en tu corazón!
tienen espinas que hieren?
¿Cuántas de ellas cultivaste
esperando una flor hermosa?
Pero, a pesar de tus esfuerzos.
Con su perfume no te premió.
Sino que tu pecho, sus espinas
hirieron, llenándolo de inquina.
¡Por eso, te alejaste de ella!
El peor castigo para su vanidad.
Porque no apreció la belleza
de tu ser, ni valoraró lo que das.
Un día, a mi jardín, te asomaste
y encontraste una flor muy triste.
La trasladaste a un lugar mejor,
donde entibió tu bondad, como sol.
¿Sabes que las flores pueden escuchar?
Tu voz, hace que yo siga viva.
¿Por qué no crees que ellas sientan?
Si tu compañía, me llena de alegría..
Deja que me vuelva enredadera,
para rodearte con mi amor...
¡Prometo no dejarte jamás,
si puedo vivir en tu corazón!
Es la adaptación de la carta que una a amiga, le dedicó a su amado. Ambos habían sufrido mucho, por distintos motivos.
Él, porque le atraían las chicas muy hermosas. Hay, hermosas y buenas...Pero a él, no le tocó.
Asi que estaba herido, con tantos rechazos.
Por eso, ella, necesitó declararle su amor, de esta manera.
Sólo les diré que tuvo un final muy feliz.
La carta en sí, era un bello poema en prosa, pero ella quizo verla en forma de poesía.